mar 02 2011

Abrir la empresa y el branding a la sociedad

(Una nueva colaboración para el suplemento INN de Noticias de Gipuzkoa)

Nuevos tiempos requieren nuevas formas de hacer. Frase demasiado usada en muchas ocasiones pero también lo suficientemente poco empleada en la misma proporción. Consejos vendo…

Términos como calidad, personas e innovación han sido tan tremendamente usados que ya han perdido mucho de su significado. Quizá porque no hemos sabido interpretarlos en nuestras empresas pero lo cierto es que cada vez que se usan, como dice aquél, se muere un gato. Pero lo que sí es verdad es que necesitamos nuevas y nuevas formas de hacer.

En un mundo como el actual y el que nos espera, necesitamos aportar nuevo valor a las organizaciones. He tenido la fortuna de asistir recientemente a algunas ponencias y leer sobre “Open Innovation” y, en especial, sobre “Empresa Abierta”. Éste es un término que me encaja mucho por lo que la sociedad actual, más que demandar, está haciendo. Moverse. Moverse mucho por encima de marcas, de organizaciones, de instituciones y hasta de países. No hay más que leer la prensa de hoy. El “consumidor-público-ciudadano” ES y SERÁ el auténtico PROTAGONISTA de esta sociedad.

Sin entrar en muchas disquisiciones, para el mundo del branding esto supone un gran cambio, a mi entender. En este espacio ya he comentado alguna vez aquello de que:

“…estamos permanentemente mirando fuera de las marcas para comprender mejor lo que ocurre en la relación que existe entre una marca y “su” cliente, para tratar de vincular una oferta concreta con una demanda posible. Esa mirada constante al mercado te muestra comportamientos, necesidades e incluso te descubre una novedad con la que puedes aportar nuevo valor aumentando las posibilidades de tu negocio…”

Me da la impresión de que sólo miramos y observamos pero nos falta interactuar. Y más si es cierto (como así lo es) que la sociedad pide PROTAGONISMO. Hay que tomarla en consideración.

Una de las claves precisamente de la “Empresa Abierta” y del “Open Innovation” (entre otras muchas), es que abrimos nuestra organización al exterior para tener un mayor vínculo, para conocer las verdaderas inquietudes del “otro” y sobre todo porque el “otro” nos propone en muchos casos soluciones, propuestas, ideas que benefician a ambas partes: nosotros, como organización, en el sentido de descubrir puntos de vista y aspectos que quizá internamente no fuéramos capaces de reconocer y el consumidor en el sentido de que cubre sus expectativas, es atendido, comprendido y sobre todo actor.

Desde el branding esto es tremendamente relevante. Si partimos de la idea de que “la marca sólo existe cuando alguien (otro) la interpreta”, nosotros ni siquiera poseemos (en el sentido más concreto del término) la marca. La tiene el mercado. Con lo cual hay dos claves de gestión esenciales en estos tiempos de hoy:

  • Transparencia
  • Coherencia

Transparencia, porque hoy “todo se sabe”. Antes era la plaza del pueblo. Hoy es Internet. Y queramos o no aparecemos, dejamos rastro y conversamos en la red. Y se sabe. Lo bueno y lo malo. Lo que queremos contar y lo que cuentan otros. Comprender esto es esencial para saber interpretar lo que el consumidor-ciudadano quiere y sobre todo para “adaptarnos” a sus necesidades. Luego, cuanto más transparente seamos, mucho mejor. No por ocultar datos quiere decir que alguien pueda encontrarlos. ¿Qué es mejor? ¿ser activos en ello o tener que dar explicaciones a posteriori?

Y coherencia, porque dado que hoy en día nos fiamos más de la opinión de mis “amig=s más cercan=s”, de las opiniones de usuarios, etc… una cosa muy importante es que aquello que contemos, lo hagamos. Es más, llevar al máximo la cadena de PIENSA-CUENTA-HAZ. Todo a una. Hoy no vale con contar. Hay que conversar. Hoy no vale con una declaración de intenciones, hoy hay que hacer. Perder el miedo al error. Reconocerlo es un síntoma de honestidad y honradez. De ser uno “igual” y no un “ser superior”. Hoy tendemos al equilibrio.

Estos dos son pilares básicos de gestión, y sobre todo, relevantes en la idea de hacerlo “hacia fuera” y “hacia dentro”: ¿dónde queda pues la transparencia, sólo hacia el exterior para ganarnos la confianza del cliente? ¿qué pasa en nuestras organizaciones? ¿hasta dónde “enseñamos la patita”? ¿Y la coherencia? ¿vendemos algo que ni siquiera somos capaces de aplicarlo en nuestra propia empresa e institución?

No es cuestión de “amargar” la existencia de nadie sino simplemente de la actitud de observar y comprender al otro, gestionar nuestra marca en su justa medida. Es la lección que nos está dando la sociedad. Es el cambio que hemos de hacer. ¡¡¡ah!!! ¿que no lo hemos hecho nunca? Pues, ya estamos tardando.

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La foto es de Flickr, de EOI

Puedes ver también aquí el link al suplemento INN y aquí INN Juanjo Brizuela el PDF

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feb 23 2011

Empresa abierta y branding se llevan bien

Sí. Soy un afortunado. El pasado viernes asistí a la jornada sobre “Empresa Abierta” que organizaron los compis de Consultoría Artesana en Red, Julen, David, Aitor y Jon en Eutokia. Fue un placer y un honor estar junto aprendiendo de gente como Iván, Amalio, Ricardo, María, Genis, Yuri, Mª Jesús, etc… Digo lo de afortunado no sólo por estar presente sino porque me siento como estar descubriendo una nueva forma de hacer empresa, de hacer sociedad que creo que va a ser la que esté presente en el futuro desde ya. En su día fue tras convivir con el proyecto CONEX y ahora en éste de empresa abierta. Recomiendo leer el informe-libro que han elaborado David y Julen, en colaboración con la EOI, para conocer los casos en los que se han basado para elaborar este nuevo concepto.

Aparecen palabros como el procomún, una nueva dimensión del tiempo-espacio, la diversión funky, internet & web social, la inteligencia colectiva, el prototipado, los prosumidores, etc… con las PERSONAS en el centro de la idea (una vez más y espero que la definitiva). Una nueva forma de hacer las cosas con una visión integradora, sistémica que relaciona el interior y el exterior de las organizaciones para lograr unas empresas de más y mayor conocimiento, mucho más sociales y no tan cerradas en sí mismas y en sus cosas.

Esta ventana al exterior ha estado cerrada en las organizaciones durante muuuuuucho tiempo. Y lo sigue estando. Por experiencia propia y concreta desde el mundo del branding. Sigue habiendo mucha gente que cree saber lo que la gente hace-dice-piensa y en realidad ni siquiera cuenta con sus públicos para nada. Simplemente hablan, hablan y hablan sin preguntarse si realmente conocen el “idioma de la calle” para ser comprendidos. Como bien dice Titonet:

El capitalismo desde mediados del siglo pasado se ha dedicado a crear una estructura de consumo basada en la abundancia. Vivimos en un mundo de abundancia en el que se produce más de lo que realmente podemos consumir. Este esquema no es sostenible por el impacto medioambiental y las desigualdades económicas y sociales que produce. Por ello, poco a poco, deberíamos encaminarnos hacia una nueva etapa de nuestro sistema económico. Y la palabra clave es sostenibilidad.

El “branding” y la marca fueron, en un momento del debate del viernes, “atacados” por unas prácticas que realmente han olvidado al consumidor (con razón) y donde su único objetivo ha sido el de poner un producto/servicio en el mercado y atiborrarnos de mensajes, soportes, acciones donde se forzaba a comprar-comprar-comprar-comprar. Y así nos está yendo en estos tiempos de capitalismo desmesurado.

Claro que, afortunadamente, los tiempos están cambiando. O al menos a mí me lo parece. Es preciso comprender que una cosa es informar y otra bien diferente comunicar. Una cosa es oir que escuchar. Y otra cosa es cambiar la vida de las personas y tratar de formar parte (en alguna ocasión y cuando quieran) de la vida de las personas. Hoy, las cosas son de otro modo. Y el branding y las marcas o cambian su forma de actuar o cada vez se producirá más rechazo no a una forma de comunicar sino a las marcas en general.

Me interesa mucho la relación entre empresa abierta – branding. Porque me parece que no son incompatibles. Hay que comprender ambos conceptos y esto supondrá cambiar muchas conciencias y actitudes. Dije expresamente en el debate del viernes que “sólo existe una marca cuando alguien la interpreta”. Y en esta afirmación hay dos realidades: tu público y sus circunstancias y tu intencionalidad en la expresión de tu “propuesta de valor”. La más importante sin duda es tu público. Y sobre todo sus circunstancias, que hoy queda claro que en esta “sociedad del cambio” es ella quien está protagonizando una nueva etapa de la conversación, del compartir, de la experiencia y de la participación. Y desde el branding, simplemente, es tratar de formar parte de una actitud mucho más igualitaria, más compartida, más social, más de intercambio de experiencias y menos de discursos, de mensajes direccionales, de ofertas y demás. Ya no vale.

Creo que la reflexión es necesaria. Creo que la sociedad va por delante de los mercados. Creo que las personas, interconectadas y en permanente conversación, son ya protagonistas de un nuevo tiempo. Las empresas estarán están obligadas a abrir el foco y cambiar el enfoque. Y con ello el branding modifica su forma de actuar. Será más complicado pero sobre todo más apasionante. No le auguro malos tiempos a las marcas en el futuro. A las que tienen interiorizadas ciertas formas de funcionamiento, sí. A las que sean capaces de abrirse definitivamente y escuchar lo que la gente busca y experimenta, a ésas tienen mucho camino por delante.

Definitivamente, soy un afortunado, sí. Me gusta.

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La foto es de Flickr, de Wmforo.com

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may 27 2009

Yoísmo

Published by under personal,Reflexiones

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Pensaba que había inventado un término, pero no es así. Da igual.

Viendo día a día las consecuencias del descomunal descalabro del modelo económico y social, surge de vez en cuando la reflexión de las causas y sus expresiones. Y una de ellas es que se ha estado primando y premiando al logro individual, al éxito desorbitado, al corto-placismo, a lo de mañana. No es tanto lo que logra, que a menudo es ridículo, sino sobre todo el reconocimiento de quien lo logra, también denominado el/la “LISTO”. Lo importante era es qué puedo hacer para lograr algo que me beneficie absolutamente, cómo le doy la vuelta a la situación para salir totalmente beneficiado, … vamos, como las estrategias que se daban dan en “Gran Hermano” para lograr que le nominen al otro, “comerle la oreja” al de al lado con una media verdad y así provocar la reacción de un 3º, siempre favorable. ¡¡¡ Maquiavelo en estado puro, en el siglo XXI !!!… Consecuencia: desconfianza, desinterés, hastío… y de todo ello, una solución muy poco halagüeña, vamos. El principio sobre el que se sustenta determinadas actitudes son las de “…y yo de esto que me dices, qué gano…”.

Luego hay otras versiones relacionadas con esta “personalidad”: el “yo-también” y el “yo-tampoco”. Cual “parásitos”, es la típica reacción de alguien que vive junto al “LISTO” tratando de beneficiarse de su estrategia, apoyando y/o desaprobando sus acciones, sin espíritu crítico, pero cuidándose mucho de no molestar para seguir teniendo beneficio propio sin apenas esfuerzo.

No creo que estemos en un momento en el que se siga premiando estas actitudes. La realidad y el futuro van a provocar grandes cambios y espero que del “yo-ísmo” pasemos al “nosotroismo” (¡¡¡menudo vocablo!!!)… porque del esfuerzo de un colectivo con intereses comunes, el beneficio será común y compartido. Porque los recursos son los que son y todo deberá ser realizado pensando en lo que dejamos para los demás y en la estrategia “ganar-ganar”. Se inpone una nueva etapa donde pasemos de un único espacio de relación a la suma de espacios coordinados de relaciones (¿qué son pues las redes sociales?) y de intereses comunes y compartidos, una nueva puesta en valor de los valores más humanistas y, espero, que sea verdad todo ello.

Como un ejemplo concreto, desconozco el número de iniciativas totales que han salido de la última acción que se ha promovido desde Innobasque, los WOKA Euskadi, pero en la que participé, una de las iniciativas e ideas que surgió en común era que se debía dar un cambio cultural y moral de los ciudadanos, más pensando en los demás, en el beneficio global y en conceptos como la racionalidad, la sostenibilidad y el equilibrio.

Como una vez me comentaron, hay que pasar de ensalzar al “listillo” a volver a valorar al “inteligente”. Espero que el yo-ísmo vaya pasando a los anales de la historia como uno de los muchos motivos que posibilitaron el cambio hacia una sociedad mejor.

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abr 02 2009

A la espera…mientras nos movemos

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Ha comenzado el G-20. Lo cierto es que hay demasiadas esperanzas en lo que pase en Londres con los “grandes países”, algunos de los que seguramente sean “co-responsables” de la situación de crisis económica global y actual. Algunos que además enfrentan sus cartas y sus papeles (¿¿no será mejor que todos tiremos del carro, oiga??

Pero está el “factor Obama”. El Obama en el que mucha gente ha hemos puesto sus esperanzas. Es curioso que se confíe en un nuevo dirigente por lo que ello supone: confirmar la “supremacía” de Estados Unidos como potencia mundial y reconocer que la calidad de los “dirigentes” políticos actuales es insuficiente. Es curioso que estemos esperando a las decisiones que allí se tomen como la “solución” a nuestro presente tan angustioso para muchísima gente y vislumbre un futuro algo más positivo. No hay ni pizca de optimismo. Ni pizca.

¿Y mientra tanto por aquí? Moverse, moverse, moverse. No queda otra. Y no hay tiempo que perder, aunque tengamos la sensación de que se está perdiendo tiempo que puede ser precioso para muchísimos/as trabajadores. ¿Dónde está la dirección? ¿Dónde la voluntad? ¿Seguimos esperando a que sean otros quienes tomen las decisiones o tiramos del carro? ¿dejamos de pensar que el equívoco es un fracaso y lo ponemos en valor como parte del aprendizaje y del desarrollo propio? No debemos a esperar a “otros” para que se tomen decisiones. Quizá un pequeño paso sea suficiente. Démoslo.

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oct 09 2008

Del ¡¡catacrash!! al “optimismo”

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Estamos viviendo un momento histórico. Espero que podamos contar que allá en el 2008, se evidenció que la crisis no era del sector de la construcción únicamente sino del ámbito financiero. Y que el mundo cambió.

No es fácil poder vivir estos días. Bajadas históricas de las bolsas de todo el mundo. Desplomes de entidades financieras. Empresas que tienen que realizar ERE (expedientes de regulación de empleo). Marcas históricas que “cierran” sus puertas y lo que es peor no quieren seguir relacionándose con sus públicos. Inestabilidad. Inquietud e inseguridad.

De momento, y esperando ver qué pasa, dilucidando si es momento de arriesgar en determinados aspectos, me está quedando claro algunas cosas. Que parece que la especulación, el enriquecimiento brutal a costa de otros va a pasar a mejor vida. Que hay cosas muy importantes en esta vida, como aprender a disfrutar de lo que hay hoy pero sobre todo pensar en el porvenir y el bienestar de los que tienen que llegar, nuestros hijos y nietos. Que a este nivel de sociedad de consumo brutal hay cosas que no son esenciales. Y que la sociedad está cambiando, los jóvenes están cambiando, la naturaleza está cambiando y que la comunicación está cambiando.

Empecemos a poner más sentido común a las cosas. Seamos un poco más felices. Pensemos más en el beneficio conjunto. Recuperemos los valores sociales que han caracterizado a la “buena” humanidad: confianza, transparencia y participación.

En el mundo de los negocios, tendremos que poner por fin a la responsabilidad y la sostenibilidad como principios básicos de funcionamiento, fomentar “nuevas actitudes” creativas y participativas en nuestras organizaciones, poner por fin a la Innovación Social a trabajar, pensar en el beneficio colectivo y encontrar nuevos modelos de relaciones laborales en nuestras empresas. No sé si con esto podremos vivir y “comer”. Pero este momento requiere volver a los orígenes. Al “civismo” y a la “ética”. Todos podemos hacer algo.

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