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ago 04 2014

Al otro lado

Published by under Reflexiones

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Cuando menos te lo esperas y cuanto más a gusto te encuentras, sucede algo que te cambia el paso. Recuerdo una vez que alguien querido me dijo aquello de “…las monedas siempre tienen dos caras…”. Algo tan obvio no podía ser tan cierto. Cuando crees que algo te va mal, siempre hay un haz de luz que te hace levantar con optimismo. Cuando piensas que estás en racha o que “todo está en orden”, un ¡zas! te sitúa en otro escenario. Esa famosa “zona de confort” en la que nos pretenden situar tanto dentro como fuera de ella, tiene un lado oscuro que por más que esté oculto siempre está ahí. Lo invisible se manifiesta aunque queramos negarlo. ¿Pero no era invisible? Va a ser que no.

Estamos repletos de frases en positivo sacadas de páginas de libros de autoayuda y filosofía-bien-redactada: “…sé feliz…”, “…encuentra tu camino…”, y cosas de ésas que sí, no lo puedo negar, vienen tan bien que pretenden tapar una realidad a la que es imposible poner vallas, como en el campo. Todo positivismo se enfrenta con esas dosis de “golpe” emocional en el sentido contrario, que hacen daño, que duelen, que te dejan cicatrices y que hacen preguntarte ¿por qué? Quizá no nos han enseñado a vivir con ello y posiblemente hayamos dejado de hacernos esa pregunta, tan frecuente cuando éramos pequeños: ¿POR QUÉ?

El mundo de las marcas no rehuye esa realidad, todo lo contrario. Tienen que convivir con ello y si no lo hacen, deberían replanteárselo. Los antaño planes establecidos, esos grandilocuentes documentos que reflejaban sesudas sesiones “internas” donde se decidía el camino a seguir, de forma ideal y con aquello que se llamaba “visión”, están navegando en mares desconocidos, con nuevos vientos y otras condiciones. La realidad hoy es tan tozuda que un “like” o un “no-like” te puede cambiar todo. Un detalle, una palabra no bien interpretada o simplemente un descuido hace que todo aquello que estableciste con tanto trabajo, pueda no servir ya de nada. Hemos aprendido tanto a mirarnos a nosotros mismos que no hemos tenido en cuenta lo que pasa al “otro” lado. Los hoteles han pensado tanto en sí mismos que se han olvidado de sus usuarios, de sus clientes, no han interpretado qué buscaban y qué les motivaba, hasta que ha llegado Airbnb y lo ha cambiado está cambiando todo. La prensa sigue replanteándose su negocio, quizá más enfocado a defender su profesión y está viendo cómo la actualidad es la que marcan las personas de la calle, “contando” lo que ven, lo que viven y lo que sienten. La realidad no es lo que te cuentan sino lo que ves. Y ahí, algo también está pasando.


 

En el mundo de nuestra identidad personal también ocurre. Jamás hemos tenido tanta “libertad” para expresarnos, la tecnología nos ha facilitado tantas herramientas para hacerlo que todo ha sido y está siendo tan fácil …hasta que por otro lado surge ese “lado oscuro” que pretende limitar tu expresividad y tus ganas de conversar, opinar, escribir, etc. Opiniones que se cruzan y que en vez de sumar, restan; conversaciones fundadas que se convierten en reproches y lo peor de todo, que en vez de apostar por el criterio se dejan llevar por algo inherente a la condición humana: el NO. Quizá tampoco nos hayan enseñado a convivir con ello o no hayamos aprendido de todo ello. Eso pasa también por ser conscientes de lo que está al “otro lado”.

Me viene a la memoria un excelente post del amigo Asier Gallastegi donde hablaba del término VULNERHABILIDAD, que precisa aún más y mucho mejor todo esto:

Esta sociedad liquida coge formas que le cuestan reconocer hasta a el padre de todo lo liquido.  Y en este momento ¿como aprehendemos a vivir sin saber lo que viene después?. Tiene que ver más con aprender a navegar a vela que con conocer las piezas de un motor. Atentas al viento y a desplegar la tela en uno o en otro sentido.

Agosto llega como el fin de un curso lectivo. El año en realidad empieza en septiembre y con agosto llega el momento no de desconectar sino precisamente de conectar. Sí, conectar con otras ideas, con otras vivencias y otras experiencias, con otras lecturas que posiblemente durante el año sea difícil dedicarle el esfuerzo y la intensidad que merecen… y agosto nos lo facilita. Y siempre que se produce acaba conectando con esas ideas del resto del año, convirtiéndose precisamente en el mejor momento para cargar pilas, como se dice, en vez de “descargar” las que ya tenemos. Es precisamente el “otro lado” el que debemos enfocar para especialmente aprender de todo ello y saber responder a esos momentos que llegarán, porque siempre llegan aunque estén ocultos y esperándonos en cualquier lado y momento.

Disfrutad.

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La foto de inicio es de Flickr, de Ignacio Conejo

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