Nov 12 2020

Tanto por agradecer

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Javier, Ángel; Ángel, Javier. Debería haberos presentado. Os hubierais llevado bien seguro. No por ser esa posible llave que abriera semejante puerta de la amistad entre vosotros sino porque estoy seguro que lo hubiéramos pasado realmente muy bien los tres. Charlando de la vida, de la vida de cada uno, tan diferentes. Aprendiendo el uno del otro, como la educación de verdad, la que debe ser, en la que claro que adquieres conocimientos pero sobre todo aprendes actitudes hacia y para la vida. Y desaprendes otras. Con un café, nada de carajillo Juanjo, como me decías Javier, que saben mejor separados que junto, o con algo para comer, que en compañía siempre sabe mejor, ¿era así verdad Ángel?.

Javier se debería apellidar Calle Viva. Yo no sabía su apellido; en muchos momentos el nombre de pila dice más, dice todo, bastante más que el apellido. Era Javier, ni siquiera Javi. El resto no importaba porque Javier significaba vivir al día, tratar con respeto, hacer de la conformidad un pequeño triunfo y saber que si quieres que te traten bien basta tan solo con tratar bien y con respeto a los demás. Sencillo. Para Javier, sí. Para nosotr=s una lección.

«Sentirse libre» era uno de los títulos que encabezaban las conversaciones a pie de calle, con los primeros rayos de sol de la mañana que se pelean a desquitarse del jodido frío de Vitoria-Gasteiz que es perezoso hasta decir basta. Después de recoger, plegar y guardar el saco de dormir que compramos juntos, que con ese me vale y me sobra, el camino al café con leche, un trozo de tortilla y una copa de coñac se recorría entre la banal y tópica conversación de las mañanas con el ¿sabes lo que es decir hoy duermo aquí? ¿sabes lo que es poder decidirlo?. Eso es ser libre.

Los relojes no deberían de existir porque no saben discernir cómo pasa el tiempo de verdad. Bendita contradicción esa de que el café se sirva caliente para el primer sorbo que suba la temperatura de tu frío interior mañanero pero dejas que se enfríe porque el último sorbo es el más rico, qué más da si está frío o no. Entre medias no había planes, ni ahora voy a, ni hoy’s que valgan. Solo ahoras, o acaso hacer lo que pensaste hace un rato, total tengo el día entero para mí. ¿Habrá que mirar el disfraz de Papa Noel? Porque el del año pasado estaba ya demasiado descolorido por el efecto de la humedad de algunas noches donde sirvió de manta extra en el suelo del parque de La Florida. La campana todavía la tengo en el carro. Y los caramelos para los más peques, tenemos que ir a la tienda de todos los años a por ellos. Caramelos, sí, para los críos que en Navidad lo necesitan tanto, como mi nieta, que tengo muchas ganas de ir a verla y solo pensarlo me da la fuerza para caminar aunque esta maldita espalda y esta pierna, mira cómo la tengo, no me deje andar como quisiera.

Ángel deberías saber además que a Javier, como a mucha otra gente, había que mandarle para casa. Quien dice casa dice donde le diera la gana, porque su casa era la calle y sobre todo la gente que se paraba a hablar con él, que le pagaba otro café o una caña, o simplemente le daba dinero para lo que necesites pero no te lo gastes todo en el bar, Javier, que no te conviene. Pagaba de su bolsillo sus cosas, lógicamente si le invitabas te lo agradecía, pero levantaba con firmeza su dedo curtido por el frío para decirte, no, esto lo pago yo, cuando alguien le miraba con la distancia de la forzada compasión que a veces es irreal y no sincera, como debería ser.

Recuerdo muy bien cuando me decías Ángel, que a veces hacías el esfuerzo de ponerte en el lugar de la gente pero es que por mucho intentarlo ni siquiera había un espacio que ocupar, porque son incapaces de mirar más allá. A Ángel la inquietud era lo que le mantenía con vida, o mejor dicho, era lo que le daba la vida. Las preguntas eran sus complementos que llevaba con él vestidos cada mañana. Pero sobre todo buscaba las respuestas, entre las decenas de libros que tenía sobre su mesa, o el que siempre llevaba consigo. Lee este Juanjo, te va a gustar, con papel y lápiz al lado que siempre viene mejor apuntar las cosas. Porque al final si no encontraba las respuestas, las trataba de dibujar en su cuaderno, en sus folios, y de ese bosquejo lleno de garabatos, cuadros, círculos y flechas que conectaban palabras, era cuando más feliz se sentía al descubrir una nueva respuesta a sus malditas preguntas.

Tú eres el que sabes de esto así que dímelo con claridad y si te pregunto no es por cuestionarte sino para entenderlo yo mejor. Incluso en aquel día, recuerdas Angel, que zanjamos una relación profesional porque en vez de estar cerca nos estamos alejando de lo que quiere el uno del otro, y antes de que nos afecte en lo personal lo mejor es que lo dejemos aquí. Por una vez coincidimos los dos en algo, mucho después nos poníamos de acuerdo más veces y con más frecuencia, pero aquella vez fue única. Porque más allá de tu carácter, joder cómo te ponías a veces Ángel, me hiciste descubrir el valor de la palabra firmeza en la con semejante elegancia, sin aspavientos pero necesaria. Mi vuelta a la oficina en aquel momento apenas duró 10 minutos, los que necesitaste para enviarme un correo electrónico dándome las gracias por el esfuerzo, por las horas empleadas, por aguantar tus chillidos pero sobre todo por aquel cuadro estratégico dibujado a toda velocidad, que te dio tiempo a escanearlo y adjuntármelo, y su correspondiente explicación en unas 20 líneas, creo recordar, dándome las claves para que esto jamás te vuelva a pasar con un cliente y para que mejores en tu trabajo profesional y en el desarrollo de tu empresa. Ahí fue cuando conocí al Ángel de verdad, que luego fuimos construyendo con más y más pilares paseando entre los árboles de Urkiola o en las llamadas por teléfono, risa en ristre.

Tengo, Javier, en casa los libros de Ángel. Sí majo, escribía libros. Muy buenos además. Ángel me decía que el conocimiento solo existe si se comparte, por eso su manera de demostrar que lo tenía a raudales, era demostrándolo con hechos. Escribiendo y ayudando a otros a hacer. Se hace así, era de los del ejemplo de la vida, como tú Javier, que sabías más de la vida porque estabas donde la vida está, en la calle, en las personas, en las relaciones, en las sonrisas, en los silencios de escuchar al resto y en la contundencia de vuestras frases cuando hablabais, donde no cabía otra cosa que quedarnos callados para escucharos con atención. Cada uno a su manera fuisteis un ejemplo. Cada uno tan diferente que en el fondo erais tan iguales. Cada uno con esta sonrisa de la amistad que abre un surco por el que se dejan caer estas lágrimas por no poder estar nunca más junto a vosotros. Espero que el recuerdo se porte y estéis por aquí cerca cuando os necesite, como cuando te buscaba por el Paseo de la Senda, Javier, para irnos a tomar un café juntos o como cuando te llamaba por teléfono Ángel, porque no sé muy bien por dónde tirar y me decías, saca lápiz y papel Juanjo que esto lo arreglamos rápido. Eso sí, Javier, Ángel, Ángel, Javier, puedo confirmaros que pienso sentarme en tu banco de La Florida de siempre Javier, a leer esos nuevos y ñoños poemas que te comenté Ángel, y así dejar de pensar en aquella maldita teoría del caos que tantas conversaciones nos permitía y que ahora sí que la voy a necesitar para comprenderla del todo. Os lo prometo.

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La foto de inicio es de mi amigo Pixelillo. La foto de en medio es de Angel en plenitud.

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Sep 22 2020

La identidad proyectada de las marcas

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Empleamos palabras que poniendo unas enfrente de otras parece que son opuestas, contradictorias o que no guardan relación. [1] Hablamos de «Identidad» como aquello innegociable, esencial y propio de algo/alguien, estático. La identidad es algo que nos define, nos marca, nos posiciona y nos diferencia. Ser COMO somos, ser lo QUE somos. [2] «Proyectar» tiene que ver con algo dinámico, en movimiento, algo que se dirige hacia delante, algo que traza un camino a recorrer para obtener una representación. Proyectar es acción.

Si las ponemos en relación, identidad y proyectar, puede que se vea cierto enfrentamiento aunque en realidad deberíamos reparar en su facultad de complementariedad. Su vínculo nos ayudaría a comprender si hablamos de marcas, que la búsqueda de relaciones nos ofrece un resultado consistente en el presente y especialmente con visión de futuro. Una «identidad proyectada» o «proyectar la identidad» es una decisión que las marcas deberían abordar para que las relaciones entre las personas y cada marca sean sólidas, sostenibles y sobre todo que generen confianza y lealtad a lo largo del tiempo. Tres ideas me surgen en torno a esta relación entre identidad y proyectar. 

[1] “Los Ángeles desafía la idea de una identidad única» es una frase llena de intenciones dentro de la nueva propuesta de identidad visual de Los Ángeles 2028, ciudad que acogerá los Juegos Olímpicos de 2028. A 8 años aún de que se celebren (a saber qué pasará con Tokyo 2021 y París 2024), Los Ángeles’28  (LA28) quiere mostrar las «infinitas posibilidades» que ofrece una ciudad, auténtico reclamo global, que quiere hacer de su espíritu de hoy, pero sobre todo del espíritu que quiere construir, una ciudad donde la creatividad, la diversidad, la autoexpresión y la inclusión sean sus principales vectores. Diferentes voces, diferentes expresiones que caben dentro de una ciudad, al menos en Los Ángeles. Dentro de su arriesgado estilo visual, ya que según los creadores «no hay una sola manera de representar a LA», la apuesta por hacer de la identidad algo que se vaya desarrollando de aquí en adelante augura una apuesta por las marcas que no viven de su pasado sino que desde él emprenden un camino que pueda ayudar a su transformación a lo largo del tiempo. Más allá de los propios Juegos Olímpicos y Paralímpicos, Los Ángeles está buscando, desde hace unos años ya, emprender un cambio y fijar una imagen de ciudad más avanzada de aquella que celebró sus Olimpiadas en el siglo pasado (parece mentira) y una ciudad que quiere ser más allá que sol, playas, los Lakers, Silicon Valley y los Beach Boys californianos.

[2] «Proyectar una identidad» tiene que ver efectivamente con esos componentes de excelencia que toda organización ha de tener, que lo hacen no solo diferente sino más competitivo y sostenible en el tiempo y con una clara consecuencia: fomentar el sentimiento de pertenencia y lealtad a la marca, desde dentro y hacia fuera. De ahí que las identidades no han de mirar únicamente a aquello que permanece desde su historia como tal sino con qué significados propios podemos trazar un nuevo camino en el futuro que les seguir siendo vigentes. Una muestra es el mundo del deporte: los clubs deportivos, algunos con muchos años de historia sobre ellos, que miran a su futuro con cierta atención a su pasado. Uno no sabe muy bien qué grado de conocimiento de la historia está presente para ser considerado como tal y segundo, hasta qué punto todo ese bagaje ayuda a trazar un camino futuro, más allá de que haya construido sobre ese bagaje una cultura organizacional y una cultura en sus seguidores-simpatizantes-aficionad=s que mantenga las bases y las haga especialmente atractivas. Entendamos «cultura» como una manera de comportarse, como esos «cómo’s» actúan y se convierten en respuestas sólidas a sus preguntas, a sus por qué’s, a sus «por qué tengo que seguir vinculado contigo». Grandes organizaciones deportivas se convierten, trabajando de manera estratégica y no táctica, en marcas sólidas, competitivas y de futuro si trabajan sobre estos «componentes de excelencia». Todo lo que no sea así entra dentro de la capa de la moda, de «lo que se lleva», de los cambios estéticos más relacionados con la estetización del mundo, con la epidermis de disfraces llenos de signos y juegos visuales y poco más. Hemos comprobado grandes ejemplos como el Manchester City, el Sevilla FC, en el Basket Zaragoza, en la Juventus. Otros, en cambio, se sitúan precisamente al otro lado, amparados en esos «le hemos dado muchas vueltas», en buscar una «oportunidad» como el Santo Grial del marketing más alejado del mundo de las marcas potentes. Aquel «aquí nos conocemos todos» oído en alguna presentación demuestra de nuevo que proyectar una identidad ha de fijarse sobre una serie de principios y de atributos sólidos y no en hacerlo en meros componentes estéticos que provocan demasiado ruido y poco recorrido y lo que es peor, menos relevancia en un sector que precisamente necesita de ello.

[3] Una identidad va más allá de la representación visual y verbal de una marca. Como intangible que es, la marca, poner todo el peso en lo tangible, la representación, corre el riesgo de asumir un protagonismo que en realidad no le merece tanto, porque acaba perdiendo la naturaleza real de la marca: provocar una percepción positiva ligada a una asociación buscada y relevante que motive a la acción. Una marca como tal ayuda a conectar una propuesta con una necesidad y una expectativa. El resto, si se toma como tal, simplemente es rodearse de juegos estéticos que adquieren demasiadas veces, demasiada importancia. El poder seductor de las marcas se encuentra en el territorio de sus significados que se convierten en relevantes y no en ese simple, banal y débil «me gusta/no me gusta». Por supuesto, un gran naming, una gran identidad visual, un gran estilo y tono de marca facilita muchísimo el trabajo de los significados de marca como tal, pero no han de ser su único leit motiv. Scalpers sabe de ello. Una de sus últimas colecciones «No logo, no drama» expresa una renovada posición de marca que precisamente, su identidad visual, su icono de marca puede provocar una reacción negativa a la realidad que estamos viviendo. Esconderlo no es la solución sino precisamente el vínculo para seguir trabajando en su propio territorio. A Google le preocupa lo que puede hacer su marca en relación al cambio climático y su objetivo de eliminar su huella de carbono neta. Su propósito, más allá de muchas consideraciones que existen y buscarás, es loable, lleno de lógica y de visión estratégica. Su marca, líquida, adaptable visualmente, actual, adquiere un nuevo espacio simbólico. Lo importante es que este simbolismo, este nuevo recurso visual, se carga y recarga de significados que permitirán recorrer su trayectoria de marca sin la atadura del color del logo en sí, de sus colores y del resto de soportes visuales que desarrolle. Para tangibilizar algo es preciso tener claras las bases y los principios intangibles, que una vez representados visualmente, siguen cargándose de significados relevantes para sus personas. Esto aleja al «me gusta/no me gusta» de forma considerable.

Sobre mi mesa tengo varios proyectos que precisamente hacen de la identidad su principal eje. En cada reunión, en cada charla, recalcamos la importancia de no desmerecer el pasado, de no ocultarlo sino de comenzar a escribir un nuevo capítulo de la historia de su marca con esos ingredientes, que permitan vislumbrar un mejor futuro, un futuro más sostenible. Queremos proyectar la identidad. Queremos hacer de la identidad algo nuevamente relevante. Pero identidad no es pasado. Identidad ha de ser futuro. Y para ello el trabajo será de nuevo encontrar esa excelencia que la haga atractiva a los ojos de hoy y de mañana.

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La foto de inicio es de Flickr, de Elaine

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Sep 03 2020

#redca11: Explorar las oportunidades

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Quisiera recuperar la confianza en la palabra “oportunidad”. 26 semanas después, lo que viene a ser 6 meses, y tras formar parte de este capítulo que se está escribiendo sobre esta pandemia del siglo XXI, palabra que solo aparecía en los libros de la historia pasada pero no del presente, hablar de oportunidad me produce un esfuerzo que aún no ha encontrado recompensa. Tuve, y tengo, la fortuna de continuar con mi actividad profesional en estas semanas, pero lo que no hace tanto me parecía una palabra que debía ocupar un lugar privilegiado en nuestro listado de intenciones de obligado cumplimento, oportunidad, ahora me cuesta mantenerla en ese espacio que movilice nuestro comportamiento. Oportunidad se enfrenta a realidad en una contienda que tiene como objetivo lograr ese equilibrio esperado y deseado que nos ayude a afrontar un mañana que no sabemos cuáles es, donde ir más allá es zambullirte en un mar de dudas y mirar alrededor tampoco ayuda a navegar con la suficiente tranquilidad.

No obstante oportunidad ocupó un lugar de privilegio en el pasado encuentro de nuestra Red de Consultoría Artesana #REDCA celebrado a mediados de julio, el undécimo ya, y como viene siendo costumbre tras las últimas ediciones, supuso un soplo feroz de energía, ilusión, profundidad, realidad y futuro, mucho futuro. Abrió unas sendas aún inexploradas, al menos para mí, que aclararon más el compromiso y la acción a posteriori. #REDCA10 superó el listón de aquellas mis expectativas, allá a finales del mes de febrero y poco antes de la aparición de forma abrupta y sin pedir permiso del COVID-19. Este #REDCA11 abre puertas interesantes en un entorno gris.

Tuvimos la obligatoriedad en estos meses de reconvertir nuestras casas en verdaderos hogares con todo lo que eso supone, y orientar esas miradas a un punto fijo perdido en el horizonte invitando a la reflexión, a las preguntas sin respuesta y a interrogantes de difícil comprensión. Una vez más, #REDCA apareció como el mago de la lámpara maravillosa y se convirtió en un punto de encuentro especial y diferente, a lo conocido hasta entonces. Celebramos una nueva edición, virtual por obligación y estimulante por necesidad. Una llamada a la que acudimos a nuestras pantallas digitales como quien abre su puerta a un regalo inesperado porque sí. Ahí estuvo la red, ahí estuvimos y de ahí surgieron de nuevo aspectos que vienen a corroborar que juntos puedes llegar, siempre, mucho más lejos.

«De estas situaciones, indaguemos en las oportunidades» fue la llamada interna. Durante aquellas semanas manteníamos nuestro contacto personal por cómo iban las cosas por casa y al unísono nos propusimos volver a encontrarnos para compartir nuestras realidades personales y profesionales en estos nuevos tiempos, extraños, llenos de interrogantes pero donde somos conscientes que las respuestas en esta red amortiguan en casi todas las ocasiones las dudas, los miedos, las ilusiones pero sobre todo las conversaciones y los ánimos recíprocos.

Si en #REDCA10 las raíces fueron nuestro principal tema de conversación, en #REDCA11 las oportunidades emergieron como llamada a la acción. Personalmente, y así lo expuse, me resultaba chocante precisamente eso, hablar de oportunidades. Porque, y me ciño a aquel momento, era una de esas palabras que con más frecuencia leíamos y escuchábamos: es el momento de las oportunidades. Había que buscarlas, prepararlas, intuirlas, provocarlas, forzarlas… Digo me chocaba porque si por un lado era cierto que había que reafirmarse y activarse en su búsqueda, la realidad maniataba la acción: «No me cogen el teléfono», «me dicen que no es el momento», «habrá que esperar a ver qué pasa», «sí, pero no sé», eran otras frases que acompañaban a este izar de la bandera de la oportunidad.

Este verano, raro y extraño como nunca, ha resituado algunas cosas en la cabeza, en el cuaderno de apuntes y en el mapa mental de las ideas a poner en marcha. Quizá por eso haya tardado tanto en este post que tenía que haber salido antes. De nuevo digerir lo hablado y orientarlo hacia lo profesional, y lo personal, requería de reposo para tener claro los focos a alumbrar. Como aquel final de febrero tras el encuentro tuvo sus repercusiones casi inmediatas, ahora comenzando un nuevo curso necesito compartir algunas de aquellas reflexiones adaptadas a nuestra realidad.

Tenéis, como siempre, un detallado resumen en el post que Julen Iturbe escribió en su momento. Temas internos de #REDCA que emergieron de nuevo y con nuevas vías de trabajo que sobre todo nos ofrece la realidad digital (ha tenido que venir una pandemia para aprovechar de verdad lo que lo digital aportaba, y eso que forma parte de la identidad de la consultoría artesana): Compromiso, participación, internacionalización, talleres, puestas en común, comunidad de práctica. Pero además de ello, me gustaría incidir en un par de aspectos que resonaron para mí con especial fuerza:

  • Acompañar & Explorar: La labor de la consultoría sigue en permanente cuestión. Somos ese colectivo que estamos ahí y facilitamos la actividad diaria de quien nos contrata. Quizá nos hayamos acomodado en la tranquilidad del estar ahí precisamente en una actividad en la que no debemos asentir con asiduidad sino más bien en provocar la acción para el cambio, que quizá sea uno de nuestros principales cometidos de nuestro trabajo. Así que acompañar se ha precisamente «acompañar» de la palabra explorar, es decir, de llegar a eso que se llama CAMBIAR, modificar, amplificar, reconstruir, estimular, innovar, hacer de nuevo. Estos tiempos recientes precisamente si algo evidencian es que «se está yendo a lugares donde ya estábamos antes pero ahora mismo, no funcionan», llegamos a comentar. Explorar, esperar para cambiar, transformar son verbos (y como tal acción) que deben sumarse sí o sí en nuestra tarea de acompañamiento como consultor. El acompañamiento no ha de ser reflejo de la comodidad del «hacer bien lo que sabes» sino de ayudar a explorar nuevos campos con el riesgo que supone pero con la visión de quien ha de indagar en nuevos campos para seguir siendo como se quiere ser. 
  • Transformar para continuar: «Nadie vuelve al mismo sitio siendo el/la mismo/a de antes», surgió en el debate. Nadie. Deberíamos volver a nuestros orígenes y pensar de nuevo en Heráclito y sus famosas frases de «Nada es permanente salvo el cambio» y aquel «Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña» o ese de «Los buscadores de oro cavan mucho y hallan poco». De nuevo la palabra CAMBIO aparece en nuestro lenguaje como piedra clave sobre la que reconstruir esta realidad, reconstruir las organizaciones. Desde una visión humana y honesta, CAMBIAR tiene mucho que ver con actitudes que son más personales que organizacionales y probablemente nuestra mayor labor sea la de convertir el CAMBIO no solo en un anhelo de «alguien» sino de «alguienES», de un colectivo, de una organización alineada en esta actitud de transformación. La realidad de estas semanas vuelve a evidenciar y demostrar, que quien no ha tenido previamente esta actitud hacia el cambio y hacia la transformación, ha tenido problemas graves de adaptación real. La acción no vale solo en sí misma sino en especial como factor transformador. Son precisamente estas actitudes hacia la transformación las que propician que nuestros proyectos se conviertan en algo que realmente deje huella, desde una óptica personal («proyectos de verdadera transformación personal») y sobre todo que colectivamente permita descubrir aspectos que realmente logren alinear los proyectos con las personas.

Nos queda claro que en esta vida hay «aspectos que no puedo cambiar» pero en cambio hay otros muchos que sí puedo cambiar. Es en éstos donde la actividad, nuestra profesión, nuestros proyectos deban focalizarse. Parece que ahora en estas circunstancias, todo aquello que tiene que ver sobre todo con proyectos de «personas con personas» están en crisis (empleo, lo social, educación, servicios, 3ª edad, etc). Es por ello que este empuje hacia la exploración de nuevas vías es la necesaria para ir abordando situaciones que asienten la confianza, sabiendo del riesgo. Porque con el riesgo hemos de convivir sí o sí. Igual que con la seguridad o inseguridad (vete tú a saber) y las dudas.

Pienso, no cabe duda, en las marcas. Hemos visto en estos meses pasados a muchas de ellas «bloqueadas», «paradas», como quien lleva una pesada losa sobre sus espaldas que creía potentes y resistentes. Quizá su desarrollo ha vivido en un presente cómodo y de sentido común, sin tiempo dedicado a explorar, a indagar, a preguntarse «¿y si…?». Es fácil visto el percal de estos meses pasados decir esto, cierto, pero también es verdad que algunas preguntas realizadas con anterioridad han encontrado algunas respuestas en eso de «si hubiera aprovechado la oportunidad». Y es que las oportunidades a veces vienen, pero en general hay que ir a buscarlas y a explorarlas. Y eso es lo que deberíamos aprender de todo esto y de hacer, desde ya. Como decía Andrés Calamaro en su canción «Las oportunidades»: «…Será que será suficiente con que uno elija … Porque si no la buena fortuna pasa de largo».

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La foto de inicio es de Pixabay, de Qimono

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May 13 2020

Profundizar #3 [Liderar desde]

Pasan las semanas y parece que vemos una salida en el túnel de esta pandemia irreverente y paralizante. Hemos vivido sensaciones personales de sorpresa, resignación, preocupación, energía… que con toda probabilidad se quedarán una temporada larga con nosotr=s. Estamos aprendiendo a golpes muchas cosas: a añorar la libertad de decidir qué hacer, cuándo, dónde y con quién, porque nos hemos visto obligados a no hacerlo y maniatados emocionalmente; a añorar las emociones tangibles, como los abrazos, los besos o los apretones de manos; a trabajar desde nuestras casas con las consiguientes cuestiones sobre nuestras condiciones, privilegiadas en algunos casos con wifi de alta calidad, portátiles, móviles, mesa y sillas pero desgraciadamente también en otros casos en ínfimas condiciones aumentando más las distancias sociales de clases; a ejercitar otras labores que nos enriquecen tanto como las manualidades, las lecturas, el silencio, convertirnos en gastrónomos, recuperar los juegos de mesa, etc.

«Quiero sacar de ti, tu mejor tú» es una frase del poeta Pedro Salinas. Me pareció adecuada para repensar el rol que juegan nuestras marcas en este nuevo tiempo, porque cambia la realidad, estamos cambiando las personas, en lo personal y en lo profesional, cambiarán las organizaciones, cambian nuestros entornos, el económico que será considerable, el social que se modificará con nuevos temores con los que habrá que convivir y en las propuestas de valor que ahora mismo se nos dan y nos darán. Pero hay algo que no es que varíe sino que deberemos asirnos a ello para poder continuar y seguir caminando: LIDERAR. Desde dónde lideramos nuestro nuevo camino, qué aportará al futuro valor para las personas y a qué aspectos recurriremos para recuperar la confianza del mercado y poder caminar junto a ell=s en estos nuevos tiempos.

LIDERAR es una palabra especial que estas semanas está presente en algunas conversaciones y lecturas, especialmente en determinados ámbitos como por ejemplo el proyecto Frena la Curva (que si no lo conoces es una de las brillantes aportaciones de estas semanas). «Estamos ante la oportunidad para transformar algo que hemos hecho hasta ahora», decían en una de sus charlas recientes. Hablar de transformación, hablar de hacer de nuevo y hablar de oportunidades es algo bastante común en estos días. La clave es hacerlo. Y para hacerlo se necesita credibilidad, legitimidad y capacidad de sumar.

Esta nueva etapa se está iniciando como es lógico desde las consecuencias inmediatamente anteriores. Ha sido un zarpazo pero de ahí hemos de tomar la energía y las ideas. Retomar algo que ya tenías para poder transformarlo requiere de una buena posición y un adecuado propósito de marca, y sobre todo de los argumentos que lo hagan posible:

  • Si tu marca estaba centrada en lo que HACE, hemos comprobado cómo los productos / servicios se han ido mutando en estas semanas. Lo digital ha logrado imponer su valía real. Esa prueba beta inicial había que haberla aprobado antes de esta realidad en forma de examen de lo digital, como dice Titonet. Muchos productos/servicios hoy se han tornado en poco aportadores de valor y por tanto prescindibles. Y si tu marca estaba agarrada a ello, salvo una gran innovación en ciernes, lo tienes difícil si no ha ocupado tu espacio en estos momentos. Difícil pero reconducible.
  • Si tu marca estaba centrada en el VALOR aportado a las personas, probablemente con limitaciones, este valor se haya visto reconocido e incluso potenciado en estas semanas. Si tu hilo con las personas estaba centrado en tus ATRIBUTOS emocionales, es probable que se hayan puesto en funcionamiento, para ser reconocidos como ellos y ofrecer tu capacidad de respuesta sobre él, con lo que logra mantener algo muy importante en estos momentos, y en los próximos, la CONFIANZA.
  • Si tu marca estaba centrada en la COMUNICACIÓN, este no era solo un momento para hablar sino para interactuar más, ejercitar en especial la escucha, y adaptar el mensaje a la realidad para sentirte realmente útil, porque la realidad se estaba deformando con el paso de los días y de las situaciones dolorosas que sentías a tu alrededor.
  • Si tu marca estaba muy enfocada en el MODELO DE RELACIÓN, en estas semanas se ha tenido que multiplicar en esencia, porque con la pérdida de las emociones tangibles, sentirte cerca era una necesidad obligada e imprescindible.

Liderar tiene que ver con todo ello. Liderar tiene que ver con tomar un camino y emprenderlo con los recursos disponibles en ese momento e ir avanzando. Liderar tiene que ver también con tener un discurso y un relato claro como argumento de la marcha, al cual le demos consistencia, credibilidad y sobre todo adaptación a la situación actual y real. Liderar tiene que ver con una manera de caminar no individual sino colectiva, a la que se sumen las personas, los equipos y los colectivos que más le afectan en su desarrollo. Liderar tiene que ver con hacerlo todo desde la confianza para ganarse más confianza aún. La marca puede aunar personas y la marca puede LIDERAR un nuevo camino que recorrer.

En el post anterior hablamos de «profundizar desde el interior». Ahora más que nunca es necesario pero al igual que pedimos y demandamos personificar esta figura de quien da el primer paso y conlleva al resto, la llamada líder, lo es tan importante hacerlo desde la mirada externa, y ahí es donde vive y se asienta la Marca, sin olvidar la credibilidad que te da el ámbito interno. Ambas, no una u otra.

Escuchaba en el citado Festival Innovación Abierta de Frena la Curva a Ernesto Figueroa en una magnífica disertación. En ella entre muchas claves de un nuevo tiempo, y de aprendizajes en actuaciones por su parte en la Patagonia Argentina, hablaba, entre otras, de ideas clave como:

  • Foco en el oyente: algo que tiene que ver con la escucha y con entender el verdadero problema
  • Reflexiva: comprender la dimensión del problema y aportar siempre soluciones fáciles a problemas complejos
  • Colectiva y Extitucional: incorporar agentes internos a la solución pero en especial a agentes externos, a las ideas de fuera.
  • Experimental: no hacer algo para confirmar lo que ya sabemos sino explorar nuevos campos cercanos a las nuevas realidades
  • Convergente: incorporar miradas diferentes, mundos distintos para ser capaces de comprender la verdadera realidad
  • Esperanzadora: pensar mucho en el porvenir colectivo pero tambien importante en lo que está «por venir».
  • Y finalmente algo que tiene que ver con las emociones: lo lúdico, lo alegre («no hay nada más serio que la alegría») y la belleza.

Me quedo con todas estas ideas para entender cómo deben de ser las marca a partir de ahora, las nuevas marcas, las que deben liderar una nueva etapa de cambio y de acción. Con un eje común, para mí, la capacidad TRANSFORMADORA. Estos momentos son especialmente importantes para «cambiar» las cosas, modificar, cambiar, transformar. Aquello que no nos ha aportado algo sustantivo en la actualidad, probablemente no lo haga en el futuro. Aquello que hemos necesitado para poder avanzar en este tiempo, será sobre lo que podremos pilotar una nueva etapa.

En un proyecto en que estamos trabajando ahora hemos desarmado el DAFO habitual para centrarnos en dos aspectos sobre los que entiendo se debe afrontar un nuevo presente y un esperado futuro: MANTENER y OPORTUNIDAD, pero siempre con capacidad transformadora. Son los principales argumentos para que este nuevo LIDERAZGO que se puede aportar desde la marca, y su/s gestor/es, se ponga en marcha con la menor demora posible. Mantener porque son precisamente estos aspectos que nos identifcan como proyecto, nos dotan de personalidad y aquellos que venga el vaivén que venga, sostienen con firmeza los mástiles centrales de nuestra embarcación, que es el proyecto. Oportunidades porque son aquellos pequeños pasos que nos pueden ayudar a fortalecer nuestras actividades o bien a incorporar un aspecto que hace posible un cambio significativo por pequeño que sea. Ojo, las oportunidades son siempre buscadas, no pensemos en algo que se presenta ante nuestros ojos porque sí. Una oportunidad es algo que tenemos reflejado y que con nuestros recursos podemos movilizar con rapidez. Mis compañeros de Comuniza hablaban recientemente de «nuestras insaciables ganas de cambiar». Y estas ganas de transformar solo se llevarán a cabo si se hace desde un LIDERAZGO expreso de la marca y de un RELATO transformado en un renovado PROPÓSITO que nos lleve a la adecuada e ilusionante movilización y acción. El ejercicio a realizar debería empezar por estos aspectos: propósito & relato & oportunidad & los nuevos valores que ha de incorporar la marca, hacia dentro y hacia fuera.

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La foto de inicio es de Unsplash, de John Baker

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Abr 14 2020

Profundizar #2 [branding interno]

Son días, y semanas ya, en las que las restricciones nos están descubriendo otras maneras de hacer y recuperar incluso aquellas que olvidamos o las dejamos pasar. Esto lo dejaremos para otro momento o para otros lares: en mi perfil personal en Medium (plataforma muy interesante para generar también contenidos) estoy haciendo un relato más personal de todos estos días de confinamiento, por si tienes un momento y te apetece leer la otra parte de este Juanjo Brizuela.

Cada una y cada uno en nuestras casas estamos haciendo del tiempo un aliado intentando explorar otras posibilidades que se están convirtiendo en nuestro principal mantra personal de estos días. Los amigos y colegas de Mandarina Brand han reconvertido aquellas The Brand Sessions en una nueva versión para estos días. Si recordáis, el pasado mes de noviembre, estuvimos en este evento que relacionaba branding con marca territorio, y ahora Pilar, Juan y Carlos lo han reconvertido en unas conversaciones entre pares llamadas TheBrandSessionsAtHome. Y me tocó ser parte de esta fiesta: «¡Tu verás de qué hablas!».

Hay un tema de la marca que siempre llevo a cuestas, de un tiempo a esta parte más que nunca: el branding interno, la relación entre la marca y sus empleadores, trabajadores, público interno, etc. Sigue siendo el aspecto de trabajo más olvidado, y denostado con probabilidad, pero que adquiere cada vez más relevancia especial. Y en estos últimos días y semanas, más aún. ¿Cómo sigues manteniendo la conexión del equipo en tu organización? ¿cómo sigues construyendo cultura de marca con la distancia y el tiempo en contra? ¿qué debes hacer para seguir trabajando desde estos pilares básicos del compromiso, de las maneras de hacer, de la coherencia entre el decir-hacer? ¿cómo sigues profundizando en tu propósito compartido?.

Así que branding interno se unió con mi otra pasión, no hace falta daros pistas: el basket. Y relacionado con Palma de Mallorca nos lanzamos a conversar con el entrenador de su equipo LEB Oro, Felix Alonso, a quien por cierto, personalmente no conocía de nada, jamás había hablado con él pero en cambio accedió de manera ejemplar e inolvidable a participar de esta conversación. Os prometo que solo tuvimos una conversación previa a modo de presentarnos «visualmente», unos pocos mails con un par de ideas y horas antes para quitarnos los nervios, uno a otro.

Os dejo aquí el video de la charla que tuvimos Félix y yo mismo. Dura menos de una hora y, sinceramente, el tiempo pasa volando. Como siempre sucede en estos casos, crees que te van a faltar minutos y temas que abordar y la realidad te muestra que necesitarías más horas para hablar y hablar y hablar.

Dejadme incidir en tres ideas como síntesis de esta conversación, que nos puedan servir de pilares sobre los que construir esta nueva realidad a la que hemos de enfrentarnos en nuestras organizaciones a partir de ya:

  • Si la marca son contextos y relaciones, internamente lo es más aún: la marca la hacemos las personas. En todo momento, en todos lugares, en todas circunstancias. Nuestras relaciones alrededor de una marca y con la marca como eje, hacen que ésta pueda llegar a ser no notoria ni conocida, sino algo más importante: ser creíble y ser relevante. Todo ello se construye, internamente en especial, desde la creación de esos momentos-contextos especiales, y más allá de la mera función del trabajo, contextos y espacios donde la cultura de marca se exprese en sí misma y trabaje sobre el modelo de relación interno que se quiere desarrollar. Aportará solidez, consistencia y en especial credibilidad en la marca. Ser-Decir-Hacer se convierten en los ejes de estos contextos para lograr esta creencia interna.
  • El territorio de marca interno y su capacidad de reinventarse. Una marca es también dinámica. No es un ente estático que pertenecería a la capa de la comunicación sino sobre todo es cómo la marca construye también su propio territorio interno con iniciativas que afiancen el territorio sobre el que trabaja pero sobre todo explore nuevos espacios para acoger aún más las propias propuestas que se generan desde el interior de la organización. El territorio interno de marca es el gran desconocido para muchas organizaciones y ni siquiera su aplicación desde fuera hacia dentro está por desarrollar. Su trabajo puede lograr la solidez del grupo humano y del colectivo interno pero sobre todo la visión compartida del futuro.
  • Las conversaciones intraorganizacionales como desarrollo de los contenidos de marca. Una marca amplía su tejido a medida que incorpora aquellos contenidos que pertenecen en realidad a la gente, a los participantes, a los agentes internos activos. Palabras como diálogo, participación, compartir conocimientos, sistemas de escucha y consenso de las expectativas se tornan en estratégicas para la salud interna de la marca. En todo sentido además, tanto si las circunstancias son favorables pero en especial si las cosas vienen mal dadas. La solución viene de la inteligencia colectiva interna, de la escucha y la participación.

Estos días están dando rienda suelta también a explorar otros campos. La música, para mí, es otro de ellos. Leyendo y escuchando a uno de los mejores productores musicales del país y a su vez brillante músico, Ricky Falkner: productor y genio, comentaba en una entrevista de hace un tiempo:

¿Cuál es la mejor lección que has aprendido en un estudio?

Tener un buen ambiente en el estudio contando con gente de buen corazón que suma todo el rato es infinitamente más útil para el resultado del disco que los mejores músicos del universo. 

Esta frase resume muchas de las perlas que lanzó Felix Alonso en nuestro diálogo del pasado día. Un lujo para mí que una persona ajena al mundo de la marca hablara de ella como lo hizo, refiriéndose al basket. Una idea sujeta a valores, recuerdo, compromiso, credibilidad. Utilizó de manera sencilla vocablos que muchas veces nosotros mismos complicamos más de la cuenta en nuestra profesión. Estoy convencido que la carrera profesional de Felix Alonso en el basket irá en aumento. Buenas ideas, muy trabajador y sobre todo una excelente persona. Me gustaría que vierais el video. Pero preferiría más que «profundizaseis» más sobre vuestra marca interna. O que profundicemos. Merece la pena a partir de ahora.

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Abr 08 2020

Profundizar #1 [#MarcaCiudad]

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Estamos aprendiendo más en estas tres semanas, a marchas forzadas pero con todo el tiempo a nuestra disposición, que en los pasados años cuando creíamos que todo funcionaba bien, que intuíamos que la normalidad era eso, normal. Hasta que estas semanas nos han recordado con la mano bien abierta ciertas cosas que deberíamos tener más en cuenta, que nos han arrebatado de golpe, como el afecto personal principalmente y otras, como el enfoque profesional, que de tanto procastinar y no querer mirarlo, es cuando deberíamos dedicarle el tiempo que se merece.

PROFUNDIZAR es para mí la palabra clave en estos momentos. Sí, ahora, en nuestras casas y también aprendiendo a trabajar en ellas si no lo habías hecho hasta ahora, o a trabajar de mejor manera, si lo hacías antes, es momento adecuado para pensar y repensar aquellos aspectos que antes con la falsa rutina de las urgencias y las respuestas, negábamos su tiempo de reflexión, porque para qué será necesario o no es el momento para ello. Profundizar en las razones de lo que hacemos, profundizar en las razones de por qué y para qué lo hacemos, profundizar en las razones de con quiénes y para quiénes lo hacemos. Es un buen momento para ello, para rescatar los apuntes en los cuadernos pasados que guardamos en las estanterías, para buscar aquellas ideas que garabateamos en su día y para sacar a relucir otras que estamos leyendo, oyendo y viendo en la multitud descomunal de producción actual de webinars, artículos y podcast que cada día surgen. Es un buen momento para profundizar.

He sido protagonista de esta producción de contenidos digitales de estas semanas. Mi colega y amigo Juanma Murua me invitó a participar en un proyecto propio que acaba de poner en marcha que se denomina Blocutorio. Una conversación a dos bandas, con el deporte como hilo conductor, y con la suma de diferentes disciplinas con las que tiene o puede tener relación. Muy interesante si rondas cerca del deporte o en cualquiera de sus ámbitos. Las personas que está consiguiendo convencer Juanma son de un interés extraordinario: Julen Iturbe, Asier Gallastegi como más cercanas, pero también Irene López, Iñaki Iturrioz o Gaspar Maza, entre otros, insisto, tremendamente interesantes.

«Juanjo, ¿hablamos de #deporte y #marcaciudad?, ¿de eso que tanto hemos conversado en otros momentos?»

Dicho y hecho. Aquí tenéis el video con la conversación completa, dura un poco más de media hora. En él comentamos aspectos que relacionan deporte y marca, donde Juanma tiene una visión muy interesante sobre eventos, legado histórico, participación ciudadana, relación ciudadanía con ciudad y deporte, estrategia de ciudad y el deporte como uno de los vectores de diferenciación.

Como puedes imaginarte, el tiempo supo a poco, da para mucho más pero quisiera entresacar 3 ideas que deberían ayudarnos de cara al futuro en este nuevo mundo al que llegamos:

  • La marca ciudad tiene que superar la frontera de la marca-ciudad turística. Atraer convecinos y personas de otros lugares no debe ser la única estrategia para proyectar nuestra imagen, fuera de la propia ciudad. El riesgo que se corre en este sentido, innecesario desde mi punto de vista, es que la marca ciudad debe construirse desde dentro-hacia fuera pero también desde «dentro-hacia dentro» para que sea la propia ciudadanía quien genere el relato hacia fuera.
  • La ciudad ha de tener una serie de iconos que cumplan dos grandes retos: (a) ha de partir de la identidad y el patrimonio histórico y cultural como punto de partida, porque son espacios comunes de identidad que se comportan como pilares y valores de la ciudad. (b) estos iconos han de comportarse como grandes transformadores de la ciudad en su presente y su futuro. La historia parte de un punto pero a partir de ellos hemos de construir su propio futuro. Solo así los iconos se comportarán como verdaderos vehículos del relato identitario y atractivo de su propia ciudad.
  • Participación ciudadana, agentes colectivos, diversidad generacional en la ciudad y referentes económicos, sociales y culturales son la base de la construcción del relato de la marca ciudad más allá de la voluntad política, legítima por otro lado. Esta construcción del relato de esta manera hará que la coherencia entre el mensaje, la acción y la proyección sea máxima y haga que la percepción de la ciudad sea totalmente directa y dirigida hacia una única dirección y no únicamente una proyección de ilusión estética.
  • Un evento no es una estrategia en sí sino que forma parte de una estrategia más global. Parece que la proyección de una ciudad está demasiado ligada a la celebración de eventos, todos los meses, todas las semanas, todos los fin de semanas. Es un atiborre repleto en un calendario que al final si los unes, es un puzzle difícil de encajar bien. Los eventos deben de ser una acción que estén alineadas en la estrategia de la marca ciudad. No únicamente estar atentos a oportunidades sino que en realidad nos permita apalancar y darle un carácter más estratégico al atributo de marca ciudad que queramos potenciar. Y una cosa importante: no es un problema de tener voluntarios DE la ciudad sino hacer que la propia ciudadanía pueda participar en la gestación del mismo.

Reitero, tenéis aquí el video que os invito a ver, también si os gusta el resto de temas relacionados con el deporte seguid a Juanma y sus videos, pero sobre todo que pueda ayudarnos a replantear lo que es la imagen de nuestras ciudades o territorios, hacia fuera y hacia dentro. 

 

 

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Mar 16 2020

Responsabilidad social, oportunidades y marcas

Me siento muy orgulloso de mis clientes. Mucho. Más allá de la relación profesional con ell=s, de esas transacciones económicas que tan bien vienen e incluso de esos momentos que cruzamos la línea del trabajo y nos sentamos un poco más cerca en la silla de lo personal, puedo decir en prácticamente el 100% de los casos, que me siento muy orgulloso. Te dejo que pienses que pueda parecerte algo nimio, una solemne tontería o que no casan clientes con un sentimiento así. Pero permíteme decirte que a mí me parezca muy importante.

Estamos probablemente ante el hecho más relevante que jamás hayamos vivido como sociedad. Nunca he estado en una situación igual. Ni Franco, ni Golpe de Estado, ni el llorado 3 de marzo, ni las Olimpiadas, nada. Más allá de quedarnos en nuestras casas por eso que llamamos desde hace años «Responsabilidad Social«, la incertidumbre, las preguntas, los miedos, los momentos en familia impagables, acordarte de tus amistades donde estén y muchas situaciones más, aparecen en estos tiempos que jamás olvidaremos. Estamos aprendiendo una vez más. Está llegando ese momento en el que también debemos liberar nuestras mentes de tanta preocupación, lógica por otra parte, y buscar esos recovecos del espíritu, hacer de la ayuda colectiva algo necesario, alimentar nuestro conocimiento y aprender algo desconocido a medida que desaprendemos caducos hábitos mientras pasa el tiempo a un ritmo que no conocíamos. En esta higiene personal estoy tratando de escribir y dejar grabado para siempre una especie de diario personal de estos días.

Déjame mirar a las marcas. Mis marcas. Nuestras marcas. Seguimos con nuestro ritmo habitual de trabajo, poco ha cambiado salvo que las reuniones presenciales las dejaremos para otro momento. La rutina es similar, las circunstancias han variado extraordinariamente y eso que comúnmente llamamos como la compra de bienes y servicios se ha ralentizado, salvo aquellos de primera necesidad, con cierta cautela. Es el momento de ser plenamente conscientes de que esto es excepcional pero que además de cómo nos comportemos con ello, sin juzgar si bien o si mal, dependerá cómo será la nueva parrilla de salida a la vuelta a la normalidad, si alguna vez volverá todo a ser «normal».

Las marcas son relaciones. Ni más ni menos. No van únicamente de cumplir cada promesa de valor para que atraigamos a las personas, de que sean lo suficientemente pertinentes y adecuadas para las necesidades y expectativas de cada persona y que el intercambio económico sea el acordado entre ambas partes con ese «estoy dispuesto a pagar por ello». Pero por encima de todo, las marcas, las buenas marcas, las marcas de verdad son aquellas que se preocupan de construir, generar y desarrollar relaciones. Hacia dentro y hacia fuera. Son marcas que deben pensar están pensando en sus personas, en sus clientes, en sus contextos de mercado. Son marcas que «cada momento» que pasa piensan en cómo pueden mejorar, en cómo puede ofrecer más valor a sus personas y en cómo hacerles sentirse parte de ellas. Al menos debería ser así. Y ejemplos hay muchos. Casi los mismos o más que no lo hacen así. No pienso entrar a valorar eso, no es el momento, quien nos conoce sabe que tiene nuestras puertas abiertas para hablar de ello cuando se quiera.

Este momento requiere «altura de miras», como dirían en otros lares (no lo adivinéis). Sí, altura de miras. Tenemos la responsabilidad de que nuestras marcas sean capaces de dar ese paso al frente que la sociedad y que cada un= de nosotr=s nos merecemos. Las marcas no son ajenas a esta situación, a la situación de esa persona a la que se dirigen cada día. Una marca ahora no debe abandonar su relación, una marca ahora no debe abandonar ese vínculo que tanto le ha costado desarrollar y que cada persona se lo ha devuelto con su compromiso temporal y siempre económico. Ahora las marcas no han de abandonar a nadie. Son ellas quienes tienen que apretar los puños, hacer sentir a sus públicos que están ahí, aunque hayan bajado sus persianas con la responsabilidad de no ser cómplice ni plataforma de contagios, tienen que decir que aunque no estén ahí, no han desaparecido y que estarán para ayudar, en su camino, a las personas en lo que necesiten.

Es ahora cuando aquella rimbombante expresión de la «Responsabilidad Social» adquiere su verdadera dimensión. Se nos han llenado la boca durante tanto tiempo con esta palabra que ni siquiera la hemos dotado de su verdadera realidad, la que tiene que ser, la que debía ser. Ha tenido que llegar un virus como el de la gripe pero más violento y contagioso en la era de la inteligencia artificial, del ADN, la genética, las bio ciencias y la bio medicina, de la industria 4.0. y no sé qué más, para darnos cuenta de qué es eso de ser responsable socialmente, responsable con cada persona, responsable con la situación. La cuestión es darnos cuenta de que somos en la medida de los demás, de que nos debe importar nuestra gente para que precisamente ese vínculo sea estable y que tenemos que preocuparnos de lo que nos rodea por encima de las cuentas de resultados, los beneficios y esas cosas. Ahora no estamos para esto. Ahora estamos en otro estadio donde comprobaremos quién está y quién no está. Y eso será el inicio de una nueva etapa social, empresarial, cultural y personal. Y las marcas que quieran estar ahí, DEBEMOS COMENZAR AHORA. 

Hemos de hacer que estos tiempos se conviertan en OPORTUNIDADES para el futuro. Nos va a hacer pensar y mucho qué podemos llegar a hacer y qué tipo de relaciones y acciones activaremos a partir de ahora y de qué manera. Cambiaremos muchas pautas de comportamiento y otras, para las marcas, serán necesarias de abordar. Eso de devolver a la sociedad que se decía con la boca pequeña, se va a materializar desde ya. Hacia fuera y sobre todo hacia nuestros equipos y nuestras personas. Esas relaciones con los clientes irán más en la línea de responder abierta y transparente a sus verdaderas necesidades y expectativas. Deberemos ser más honestos, sinceros y con más sentido común. Mediremos esas exageraciones verbales para adecuarlas al lenguaje de cada persona y evolucionaremos con ella, para entendernos mejor, para comprendernos mejor y para dialogar mejor cada día que pase.

Estaremos cada día como siempre al pie del cañón desde que el sol amanece por el este y hasta que nuestras mentes que albergan las ideas, palabras e imágenes digan «no puedo más». Esto sigue. De otra manera pero sigue. A mis hijos les recalco que viviremos en esta incertidumbre a partir de ahora y lo que hará reducirla será precisamente la actitud de protegernos y ayudarnos más entre nosotros. Como les va a ocurrir a las marcas. Esas orgullosas marcas, como mis clientes. Que saben lo que hay, que lo dicen abiertamente, que tienden sus manos al problema para ayudar a la gente y que cada mañana se están levantando para hacer de este mundo un poco mejor, a pesar de la tos, el silencio y las calles vacías. Aún yo todo, me sigue saliendo una enorme sonrisa cada mañana.

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La foto de inicio es de Pixabay, de ZacSY

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Feb 29 2020

Nunca dejes de creer

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Estaba escrito. Que es como decir que echarme atrás no es posible y que «Santa Rita Rita, lo que se da, no se quita».

No le pongo prisas al tiempo, ni mi/nuestro objetivo es la victoria, simplemente quiero seguir aprendiendo y buscando otras influencias externas que me/nos alimentan en lo que hacemos antes y después del día del entrenamiento. Soy consciente además de que este momento alimenta a mi actividad profesional y no la sustituye.

En 2016 volví a cumplir un humilde sueño que tenía años atrás: entrenar a baloncesto. Sentir de nuevo la sensación de estar en una cancha y tratar con la práctica, de convencer a unos chicos de una manera de ver este juego, de tratar de enseñarles a pensar lo que sucede en el campo y sobre todo qué hacer para que pase, de mostrar un camino para mejorar cada momento que estés en la cancha y de hacerlos sentir parte de una idea colectiva de juego que nos uniera a todos, ellos entre sí, junto a nosotros y a quienes vinieran a vernos. Ese entrenador de baloncesto que estaba agazapado desde que fui padre, se alzó y tomó una nueva senda de mi camino vital con cierta responsabilidad: entrenar en este caso a la Selección de Álava. 

68 entrenamientos y partidos en total, 83 jugadores entrenados y junto a mis 6 ayudantes, he pasado cuatro años que jamás olvidaré. Yo también sentía las mariposas revoloteando en mi estómago los domingos a la tarde, como me decían los chicos cuando aparecían en Ibaiondo, nuestro campo de entrenamiento. Sentía esa pequeña responsabilidad de tratar de ayudar en todo lo que pudiera, porque ése era mi principal objetivo: «ayudar a». Y aprender, aprender por encima de todo. Aprender de ellos, de su ilusión, de interpretar sus características para amplificarlas y mejorarlas y sobre todo aprender a buscar nexos de unión con una idea, mi manera de ver este juego, compartida con mis ayudantes, mis grandes sostenes emocionales y de trabajo.

En aquel momento, si recordáis aquel post de 2016, sentía que necesitaba pasar a la práctica de manera vital, más que solo deportiva. Es cierto que dejé de entrenar en su momento pero nunca abandoné al basket, porque cada noche de cada día era y es nuestro momento de intimidad. Necesitaba un estímulo externo a mi actividad habitual para tratar de dar pasos personales y sobre todo profesionales. Encontrar «la idea» y serle fiel y leal, profundizar en los «cómo’s» para poder tomar las mejores decisiones y sobre todo para que permitiera unirnos en el juego, escuchar y dialogar como parte esencial del método más que imponer y mandar y en especial que esa idea compartida es simplemente llevarla a la práctica para que tome forma y camine sola. Así fue.

En estos años he leído más que nunca de aspectos relacionados con el juego, he pasado horas, horas y horas visualizando videos, he rellenado páginas y páginas de apuntes de motivación, inteligencia emocional y psicología aplicada al deporte y a los jóvenes, he preguntado y consultado situaciones que me encontraba cada domingo y en cada partido a entrenadores profesionales y amateurs (Millones de gracias Pablo, Pedro, Ibón y Santi), he visto entrenar a diferentes equipos para aprender de otras fuentes, he apuntado ideas semana sí, semana también en mis cuadernos técnicos donde estaba no solo cada entrenamiento sino cada por qué y para qué, he aprendido a planificar un poco mejor para llegar al momento de las decisiones con toda la información disponible. Ha sido un aprendizaje espectacular en este tiempo y puedo decir que este Juanjo Brizuela es más completo, más apasionado y con más sentido que aquel Juanjo Brizuela del 2016.

«Los entrenadores no tenemos otra opción que imponer lo que pensamos porque no se puede convencer proponiendo algo en lo que uno no cree» (Marcelo Bielsa)

El entrenador de fútbol Marcelo Bielsa ha sido uno de mis acompañantes en esta trayectoria. Alguien que transmite tanta pasión en su trabajo, tanta capacidad de análisis y tantas verdades sobre el deporte, tiene que ser un referente. Para mí, al menos lo ha sido. Esa frase responde fielmente a varias ideas que me llevo además:

  • Convencer: En estos momentos de mentiras, de falsedades, de exageraciones; en estos momentos más impositivos, poco comprensivos y donde la empatía se tapa de manera cruel y sin tapujos vergonzantes, lo que nos queda por aprender es a practicar más humanismo, más conversaciones, mucho más diálogo y sobre todo ser capaces de tener criterios convincentes y demostrables para convencer a la otra persona de cada argumento que proponemos. Convencer no tiene nada que ver insistir e insistir hasta la saciedad sino rebuscar en la idea a transmitir y cómo hacer para que pueda la otra persona, sí, la otra, sumarse a esta idea. Convencer desde el diálogo y desde la escucha. Convencer tiene que ver con compartir un fondo y una forma. Pero el cómo es tan importante como el qué. Mucho más quizá.
  • Creer: Principios, valores, lealtadaes, confianza, superación, desafío. En un mundo donde parece que todo se mide en si has tenido éxito o no, echo en falta creencia en valores, creencia en uno mismo y creer en tu compañer=. Si somos capaces de convencer, precisamente, a otra persona de que puede ser posible y conseguimos que crea en ello, puedo decir que en sí mismo es ya un triunfo. Y sé de lo que hablo, en este caso. Creer en sí mismo es hoy tan difícil de encontrar que sorprende encontrarte situaciones en las que el trabajo y esfuerzo tienen que ver más con los convencimientos que no con los recursos técnicos o tácticos en este caso. «Necesitamos creer en aquello cuya existencia por momento cuestionamos» cita mi buen y admirado amigo Ignacio Benedetti, probablemente una de las mejores mentes escribientes del deporte y el fútbol en particular.

«El fútbol [baloncesto] siempre ha sido ese campo de sueños, en el que lo imposible mutaba en probable. Y lo probable, es obligatorio reconocerlo, requirió siempre de la comunión entre el esfuerzo, las ideas y la creatividad».

Campo de sueños, lo probable, el esfuerzo, las ideas, la creatividad… Esta frase, también de Ignacio, resume perfectamente lo que han sido estos últimos meses y también me parece el epílogo perfecto a, como te habrás podido imaginar si has llegado hasta aquí, CERRAR ESTA ETAPA. Como todo en esta vida, o al menos así lo veo yo, tomamos decisiones que vienen precedidas de sensaciones previas. Y mis sensaciones eran ya de cierto vaciamiento, sentía necesario un relevo, necesito volver a tomar distancia para más adelante ayudar más y mejor y sentía además que tenía otros menesteres que han de convertirse en protagonistas en mi actual vida.

Una cosa tengo bien clara: creo en el BALONCESTO más que nunca, creo en todos y cada uno de esos chicos que siguen yendo a una cancha de baloncesto con el entusiasmo como protagonista, creo muchísimo más en esa utopía de que el juego es una parte esencial de nuestra vida, de que nos enseña cómo actuar en la realidad y que nos habla con la confidencia de quien se siente respetado, si le respetas de la misma manera. Creo en el esfuerzo, el trabajo, en los valores, en la dedicación. Creo en las preguntas, en las ideas, en los detalles, en los matices y en los «creo que así puede ser mejor». Creo en buscar el camino para transformar lo imposible en probable, y creo sobre todo en que juntos es más fácil llegar a lo probable.

Gracias a cada uno de mis 83 chicos que sigo viendo por la calle y nos abrazamos. Sí, abrazar. Con una sonrisa. Gracias a cada madre y a cada padre de cada chico, que con su dedicación cada domingo a la tarde en llevarles y traerles y entusiasmarles con no faltar a la cita, me han demostrado que eran las y los primeros que creían en esto. Gracias a cada club, a cada colegio y a cada entrenador de esos centros por la ayuda y la escucha en cada momento. Gracias a la Federación por pensar en mí y sobre todo por respetar cada decisión y ayudar en lo indecible. Y gracias sobre todo a Markel, Julen y UnaxAlvaroIñigo y Tito porque me han acompañado como un padre a su hijo, aunque a algunos de ellos les doble en edad. Han sido la compañía perfecta. Y solo me queda una cosa más: ¡ Gracias Baloncesto por darme lo que me das. No te abandonaré jamás. Te seguiré respetando hasta devolverte todo lo que me entregas con tanta generosidad!.

Como relataba mi también amigo Carlos Magro, hablando de esas despedidas a la francesa, creo que éstas son mucho más emocionantes cuando «me permite marcharme bromeando, despedirme alegre, diciéndoos adiós con un hasta luego» 

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La foto de inicio es de Javi Zurbano, siempre ahí. 

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Feb 25 2020

Ser más artesano

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Salir para volver a entrar. Siento que no es el mejor copy para un desarrollador de relatos y vínculos con marcas como yo, pero me parecía la manera más correcta de recorrer este camino que lleva del escape hacia la inspiración, de buscar nuevas preguntas porque sabes que necesitas otras respuestas, sin saber ni unas ni otras. Convendréis conmigo que salir de tu rutina sienta bien porque requieres aire fresco y que se abran otras ventanas para desempolvar tu realidad. Los encuentros REDCA, de quienes nos sentimos cercanos a los principios y valores de la consultoría artesana, son siempre una suma de experiencias positivas, personales y profesionales, jamás neutrales, tremendamente emocionales, llena de matices que jamás pensaste y de ponerte unas lentes especiales con las que mirar nuestra realidad y comprender la de nuestr=s compañer=s. No es casualidad pues que habláramos de desnudos en estos dos días y confieso sinceramente que yo sí necesitaba más que nunca a #REDCA, necesitaba volver a estar con ell=s, volver a observarles y escucharles, volver a preguntar a mis colegas de profesión, volver a encontrarme, porque sentía y siento que mis raíces deben encontrar ese suplemento de alimento que necesito.#REDCA es para mí el lugar idealizado, preferido y real, he retornado a mi realidad con la sensación de que lo sigue siendo y que he de hacer lo posible para seguir abonando en lo que pueda esa tierra bendita.

El barrio de La Latina de Madrid nos ha acogido estos pasados viernes y sábado. Tampoco es casualidad, ya sabéis, que sea este lugar tan emblemático, castizo y auténtico de Madrid porque de nuevo los espacios nos entregan toda su simbología para mimetizarnos en ellos y sentirnos parte-de. Tanto TEAMLABS (mil gracias por vuestra acogida), como sus bares de palillo y serrín, locales o de otras zonas del mundo, sus cafés excelentes, sus adoquinadas calles, sus hostales realmente acogedores, la nueva «Sala Equis«, la autenticidad de sus tiendas del barrio, las tiendas de libros que te atrapan en su magia. Si tuviéramos que hablar de qué significa eso de lo artesano en la consultoría, probablemente La Latina se acercaría mucho a entender un poco mejor de qué estamos hablando.

Ya van para 10 las ediciones de este encuentro#REDCA. En mi caso llevo ya 5 asistencias. Reconozco que cada una de ellas ha superado la anterior y que la suma de todas ellas me permite comprobar la firmeza de este grupo, de esta comunidad de práctica y todo lo que representa para mí y mi manera de ver mi profesión oficio y mi propia persona. Ana, María Jesús, Amalio, Asier, Julen y Manel han sido los coprotagonistas de esta edición, donde nos hemos acordado (y mucho) de quienes no han podido acudir pero donde también se siente su presencia.

Este décimo encuentro tenía una particularidad inicial que nos motivó especialmente: explicar qué es esto de la Consultoría Artesana a las jóvenes que estudian LEINN en Teamlabs y a quienes quisieron acercarse a este encuentro el viernes por la mañana. Este fue el inicio de un debate precioso y preciso del sábado. Por este espíritu práctico que tiene la consultoría artesana, explicarlo nos llevó a la dificultad de realizarlo de manera clara, tratando de obviar la contraposición frente a la consultoría tradicional, la industrial, la de la corbata y el gris marengo. Este debate nos llevó también al sábado donde manifestamos esas visiones entre la implicación de lo personal en lo profesional, en la búsqueda de la persona más allá de la relación profesional, en buscar la verdad, sí la verdad, ésa que se afanan en taparla de capas superficiales y que probablemente debamos esforzarnos en rescatarla, de recurrir a gestionar el conflicto permanente en este ámbito y de progresar decididamente hacia nuestra Obligación, con mayúsculas. Revolvernos en definitiva, incluso políticamente, y hacerlo protagonista en cada uno de nuestros proyectos, diferentes entre sí pero más comunes de lo que parece. Por eso cuando en la sesión del viernes nos referíamos a la experiencia, lo importante no era tanto el factor tiempo o nuestra edad sino la acumulación de experiencias, en plural, en situaciones múltiples con las conversaciones como medio facilitador de nuestro trabajo. Cada uno a su manera. Cada uno desde su individualidad, desde su singularidad y desde su personalidad, sea la que sea, esculpida con el paso del tiempo y con las cicatrices del cansancio de pelear demasiadas veces contra castillos gigantes, aunque sean imaginarios y muchas veces reales.

Carlos Magro, amigo común de esta casa, decía hace tiempo en uno de sus posts:

Visualizar nuestro futuro es también la mejor manera que tenemos de definir nuestro presente. Visualizar nuestro futuro es imaginar las preguntas a las que queremos dar respuesta.

Nuestro cerebro es el resultado de nuestra práctica. La investigación indica que desarrollar estas capacidades pasa por dominar importantes habilidades como el pensamiento crítico, pero también con nuestras actitudes, creencias, tolerancia emocional y valores.

Imaginar nuestro futuro es el primer paso para cambiar nuestro presente. Quizá no podamos transformarlo todo pero cada día podemos transformar las cosas. Cada día podemos imaginar nuestro futuro para cambiar nuestro presente.

En cada encuentro nos gusta ir de rondas, de rondas de nuestro presente que se torna del color personal, lo que le pasa a cada un=, hasta de sus sentimientos que compartimos y comprendemos. Estos paseos siempre los recorremos de la mano porque cada asistente encontramos el momento perfecto para compartirlos y escuchar siempre el aliento de quien te rodea. Eso lo hace especial, único y probablemente irrepetible en otros lares. Pero siempre tenemos esa mirada al más allá, al pensar en cómo ir mejorando esta red y cómo poder llenar de significados, y de realidades prácticas la consultoría artesana. Imaginamos un futuro que hemos de ir construyendo desde nuestro presente, siempre transformador, siempre práctico, siempre compartido y siempre en el foco de la persona. Lo importante no es únicamente repasar valores ni siquiera cuestionarlos o repensarlos, sino sobre todo qué hacer con ellos para que la realidad se transforme y dejemos a un lado esa pereza de la pelea diaria y exhausta en algunos casos, para construir una nueva realidad en la que queremos revelarnos y con la que queremos sentirnos parte activa. Hemos apelado en estos días al espíritu crítico, a las lecturas para comprender esta nueva realidad, a luchar por cada propósito vital y profesional, al compromiso incluso político desde la acción, al unir el caos con el orden en esa palabra llamada caórdico, a buscar el lado ético de la inmensidad de los datos e incluso a cuestionar el emprendizaje verborreico. Si imaginamos un futuro mejor que sea desde nuestra práctica diaria.

De momento adquirimos el compromiso de potenciar precisamente el compromiso particular con esta red siendo más activos y proactivos. Asier ha expuesto su visión de manera maravillosa, Julen hace también su crónica tan particular y Amalio es capaz de sintetizar muchas horas de conversaciones tan de su estilo propio. Nuestro blog colaborativo que abrimos para amplificar los significados de la consultoría artesana hace casi un año, tiene ya cerrados los contenidos para todo este 2020, sí cerrados, y nos queda el deber, ya de cada un=, de abonar, arar y cuidar este terreno fértil de la consultoría artesana desde nuestra propia identidad. Y queda también grabado y explicitado que los siguientes pasos en la red tendrán que ver con mostrar cómo es nuestra práctica como consultores en la realidad. Es la mejor forma de seguir aclarando qué es esto de la consultoría artesana y sobre todo por qué nos apetece tanto salir de nuestras rutinas y juntarnos cada cierto tiempo con un grupo de colegas que se transforman en mucho más que eso.

 

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Feb 11 2020

A vueltas con la empatía

De eso que comienzas a escribir un post sobre un tema que te intriga, que viajas con él dando vueltas, que te gustaría aportar un punto de vista propio, lo más auténtico posible; publicas y poco después ocurre la magia en forma de respuestas en el propio blog, la réplica, los matices, los otros puntos de vista y te ALEGRAS. Es ésta la gran ventaja de los blog: un= va trazando sobre su guión un camino que comenzó mucho antes en momentos libres, apuntando ideas en un cuaderno y las convierte en realidad palabra a palabra en el correspondiente gestor de contenidos. Lo mejor de todo es que aunque pienses que ya está, la verdad es que «todavía sigue».

En nuestra red de Consultoría Artesana tenemos un blog colectivo donde cada un= de nosotr=s vamos escribiendo con periodicidad quincenal sobre nuestra profesión, nuestros valores o sobre aquellos temas que afectan a nuestra práctica artesana. Una especie de seguir despertando nuestra actividad con nuestras reflexiones, nuestras experiencias y nuestras inquietudes. Ni que decir tiene que recomiendo que os paséis por ahí con asiduidad. Hay auténticas maravillas.

Llegaba mi turno, esperado en esa lista quincenal que se va elaborando en el tiempo. En este colectivo hay much=s compañer=s que comunican extraordinariamente bien pero no tantos se relacionan tan directamente en el mundo de las marcas, del marketing y la comunicación. Rebuscaba entre los posibles temas aquél que pudiera aportar a nuestros principios de la declaración artesana y que estuviera relacionado con mi práctica diaria.

EMPATÍA fue el escogido. Como trato de reflejar en el post

Trabajar con personas es entenderlas, una a una, íntegramente, en su totalidad. Entenderlas significa no saber únicamente qué piensan, sino qué correlaciones existen entre lo que piensan, lo que ven, lo que escuchan, lo que sienten y lo que hacen.

Es frecuente que en mi práctica diaria, pensando en comunicación y en relaciones entre personas y marcas, debamos ejercer una actitud y compromiso imprescindible para conocerlas mejor, para saber más que quiénes son, en especial cómo son, cómo actúan, cómo piensan, cómo se comportan. No quiero reflejar aquí el post porque puedes leerlo en este link, pero sí que me gustaría en este espacio insistir un poco más para seguir el debate.

¿Tenemos derecho a conocer tanto a las personas? ¿Debemos pedirles permiso para indagar en su realidad? ¿estamos rebasando una línea sensible entre esa información, o como le llama Julen, para empujar hacia un consumo totalmente personalizado? ¿es más oportuno observar como dice Amalio que simplemente recoger datos para tratarlos de manera automatizada convirtiendo a las personas en robots con guía para el comportamiento? ¿Es para el hoy o para el mañana? ¿creemos que es una realidad eso de conocer o en cambio simplemente creemos que lo conocemos, como si fuera un espejismo como dice Manel?

La verdad es que el debate tanto en este blog, como en el de Julen y revisar las propuestas de Amalio y otras fuentes a las que acudí, da para seguir reflexionando. Recientemente en una formación comentaba aquello de que «necesitábamos» estar en permanente actitud de conocer cada vez mejor a nuestro cliente, en especial si queremos trascender la fase de la venta para pasar a la de la «relación», pasar del cortoplacismo de la venta a la construcción de relaciones y vínculos se antoja necesaria, sabiendo por otro lado que si no hay venta, o bien nuestro producto/servicio no era adecuado o bien no conocíamos tan bien a nuestro mercado, perdón, a nuestra persona en concreto.

Este debate me ha dado también para revisar otros conceptos alrededor de la empatíaTécnicas de «Design Thinking» y metodologías de trabajo de cara al cliente. En todas se establece una relación directa con cada persona y eso desde luego da como resultado, al menos para mí, que el conocimiento pero sobre todo «hacer-juntos» es una de las claves de futuro en las relaciones entre personas y marcas, pero que yo sepa los nuevos modelos de innovación van en esa línea hasta los modelos de gestión de personas donde pedimos participación e interacción entre personas a diferentes niveles. ¿Luego esto de la empatía es más importante de lo que parece más allá del mero significado de la palabra?.

Revisar, leer y revolver el concepto me llevó también a la nueva redacción del Manifesto Cluetrain gracias de nuevo a Amalio y Julen. Allí encontramos a la frase más potente en este sentido (lean esta segunda edición revisada del Manifesto):

Lo personal es humano. Lo personalizado no

Quizá nos encontremos en esa fase de revisión de muchas de nuestras metodologías y también de cómo enfocamos el marketing desde este sentido: ¿estamos haciendo lo correcto?. Me hago la pregunta una y otra vez.

Dije eso de que no creo en las casualidades y este pasado fin de semana leí una nueva (y fantástica) columna de Karmele Jaio donde expresaba esto:

La vida te ha ido domesticando poco a poco y has aceptado la compasión cuando en realidad pedías ánimos, has aceptado un piropo cuando en realidad solicitabas reconocimiento, has aceptado amistad cuando pedías amor, has aceptado la indiferencia cuando esperabas gratitud… Has recibido mucho de lo que no esperabas y en lugar de volver a pedirlo, has tragado, sintiendo, cada vez, una espina atravesando tu garganta.
Y te preguntas si merece la pena insistir. Pedir una y otra vez a alguien aquello que quieres de él o de ella, cuando intuyes que no importa lo que pidas, que a veces, muchas veces, no te escuchan realmente, simplemente te dan lo que tienen previsto darte.

Me dio qué pensar. ¿No estaremos en realidad haciendo esto en el mundo de las marcas? ¿Que disfrazamos de interés y metodologías, diversas intenciones sobre nuestras personas, sobre nuestro mercado, para al final ofrecer lo mismo de siempre con pequeños matices que no tienen suficiente sentido?. En realidad ¿trabajamos para y por las personas?. Quizá lo que nos falte es comprender mejor qué es esto de la empatía y cómo debemos mejorar esta aptitud, más que actitud.

Leí también (sigo sin creer en casualidades porque ha sido justo ayer) un fantástico reportaje en Fast Company sobre la empatía y una práctica a su alrededor. Conocer personas, trabajar juntas, ponernos en sus emociones en realidad.:

empathy isn’t just getting to the point where you can imagine where another person is coming from; it’s feeling where another person is coming from.

Tiene que ver con más que una necesidad con realmente comprender lo que nos mueve, como si fuera conocernos mejor a nosotr=s mismos, mucho más allá que lo relacionemos con los vínculos a marcas, o simplemente entender a nuestra pareja, a nuestros hijos o a nuestro jefe. Empatía tiene que ver con introspección emocional mucho más que simplemente con un customer journey, como parece que lo enfocamos últimamente:

What I’m really doing with my clients is helping them to better understand their own feelings and needs. Because when we’re not self-connected, we are much less capable of connecting with others.”

«Connecting with others», no sobra ninguna palabra. «Design feeling», tampoco (son entresacados propios de este artículo en Fast Company). La empatía debe ayudarnos más. Debemos considerarla de otra manera e incorporarla con naturalidad en nuestra práctica. Da tanto un post que revuelve hasta convencerte.

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La foto de inicio es de Flickr, de Eugenio Siri

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