Archive for Octubre, 2016

Oct 28 2016

El diseño como medio y las nuevas preguntas

Foto vía @migueldeandres

Foto vía @migueldeandres

Behance es una de esas plataformas digitales relacionadas con el mundo del talento, la creatividad y el diseño, que un= no se debe perder. Es conveniente darse una vuelta periódicamente para ver, aprender, observar y disfrutar del talentazo que hay por todo el mundo en diferentes ámbitos de “lo creativo” y servirte la mayor parte de las veces en un extraordinario campo de inspiración para el día a día. Forma parte de ADOBE y su propósito y misión es realmente inspiradora y clara:

“To empower the creative world to make ideas happen”

Desde hace un tiempo, Behance “cede” parte de su marca para realizar eventos locales, llamados BeReviews, donde se comparten ideas, se exponen maneras de hacer y hasta se revisan books y portfolios de hambrient=s diseñadores que quieren abrirse un camino en este mundo. Gente del mundo del DISEÑO con mayúsculas, no sólo gráfico, sino hasta de producto, servicios, copys, …… Diseño esa gran palabra que deberíamos por cierto de empezar a redefinir y comunicarla mucho mejor.

Lander Balza es uno de esos jóvenes–inquietos–aunque–sobradamente–preparados del mundo del diseño en Euskadi, que entre sus virtudes está la de liar a gente para participar en eventos, com este Behance Review Vitoria-Gasteiz, en el cual tuve el honor de participar: “Juanjo, tienes que venir y contar cómo trabajas… pásanos una frase para que montemos las diapositivas de presentación”. No estuve sólo porque nos acompañaron además dos buenos amigos que nos ilustraron también con sus trayectorias profesionales y experiencias en este amplio campo del diseño: Asier Ugarte y Carlos Hermosilla.

“Cuando creíamos que teníamos las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas” [Mario Benedetti]

…Fue el hilo de mis 15 minutos (que fueron algunos más) de dudas, preguntas y alguna que otra experiencia profesional personal. Definirte a ti mismo no es tarea fácil pero esta frase creo que ayuda a comprender el mundo profesional en el que vivimos y precisamente en el que mejor me siento reflejado. Hacerme preguntas describe, creo, muy bien cada día que pasa mi actividad y fue una de las recomendaciones que hice: “hacerse nuevas preguntas cada día, porque al ir buscando respuestas encontramos nuevos retos y nuevas soluciones”.

Para estos 15 minutos decidí no utilizar presentación, ni keynote ni power point. Pensaréis que es una boutade pero en realidad lo hice así porque pienso que no hay nada peor precisamente para “diseñar” una idea, una presentación o un proyecto que comenzar sobre algo ya hecho o mejor dicho re-hecho. El valor del “folio en blanco“, de garabatear y de ir escribiendo ideas que surgen, es una tarea que tod= diseñador/a debería hacer, que tod= profesional ha de hacer. Un mapa mental y mi cuaderno y mi lápiz como guía para hablar de ello. Re-hacer dicen que es otra alternativa para la creatividad; empezar de 0 cada proyecto como si fuera el primero y el último, me parece un mejor ejercicio de diseñar, crear y desarrollar. ¿cuántas veces habéis hemos utilizado un proyecto parecido para copiar-pegar e ir cambiando palabras, ajustar alguna diapositiva y ya está?

Me surgieron varias reflexiones para esta charla, que en realidad, son sensaciones y experiencias que vivo cada día:

  1. Escuchar más al cliente y sentir y hacer sentir su proyecto como propio son dos claves en las relaciones que establecemos con el cliente. En muchas ocasiones el cliente no sabe lo que quiere, pero además de verdad. No sabe. Se hace preguntas. Y posiblemente lo que quiere en realidad no sea lo que desea. Y ahí está nuestro papel para “ayudar” a comprender SU problema y hacerlo nuestro. Tenemos así que escuchar más que contar lo que hacemos. Tenemos que conseguir hablar SU mismo idioma al que le incorporamos nuestra disciplina que nos ayude a solucionar su inquietud.
  2. Tenemos que conseguir que el cliente sepa más, sea más experto en nuestra disciplina. Esto se llama educar, realmente. Algo de esto ya hablamos hace poco pero entiendo que lo importante, como diseñadores o como en cualquier otro ámbito, nuestro cliente y nuestro mercado SEPA más de un tema, nuestro tema. Si queremos que el diseño se valore más, tenemos la responsabilidad de hacer comprender el diseño. Si queremos que el branding se valores más, tenemos la responsabilidad de que el mercado sepa más de branding. Sólo así se valorará mejor lo que hacemos y nuestra propuesta de valor.
  3. El objetivo no es sólo acabar un proyecto sino especialmente el camino que nos lleva a ese proyecto: el PROCESO. Utilicé una frase de Juanma Lillo, entrenador de fútbol, que dice “Lo importante no es jugar ordenados, sino ordenarse jugando”. Resume perfectamente que el proceso es clave en el producto/servicio final porque de cómo se enfoque y se lleve a cabo, el resultado final tendrá un valor u otro.
  4. Evitemos demostrar al cliente/mercado que sabemos mucho sobre un tema y más bien hagamos que lo que sabemos sirva para que el proceso y el resultado sea brillante, eficaz y eficiente. A veces damos demasiadas lecciones sobre nuestros conocimientos. Nos comportamos como papagayos que se aprenden una lección y la sueltan tal cual sin saber a menudo lo que dices y sin saber si la persona que tenemos enfrente nos entiende o no. La clave radica más en identificar y comprender conjuntamente un problema y después, con la metodología adecuada, proponer una solución.
  5. Los proyectos son desarrollados en espacios que generamos formales, informales y en silencio. Parece que los proyectos son un toma-daca de “marrones” que cambian de manos, del cliente al proveedor y viceversa repetidas veces; cuando lo que en realidad hace que el éxito de un proyecto esté más cerca de los espacios generados para tratar el proyecto que simplemente un cruce de papeles, mails y briefing. Generar esos espacios informales, más allá de las típicas reuniones, es clave para precisamente esa labor de responsabilidad que tenemos como profesionales. La confianza ayuda en los proyectos. Las relaciones le dan el punto diferencial a los proyectos.
  6. Hacer, deshacer y desarrollar borradores como parte del proceso. El diseño ha sido siempre bocetos tras bocetos. Ideas que nacen y se van desarrollando, perfeccionándose con el paso del tiempo, con la aportación de nuevas ideas y con la conversación que se produce entre cliente y co-laborador. El mito de la “servilleta en blanco”, el “post-it” en el frigorífico o la fotografía que sacas en la calle que te inspira y que mandas por Whatsapp, son parte de esos pequeños matices que ayudan a que un proyecto sea un lugar lleno de valor.
  7. Preguntarse por “un segundo antes–un segundo después” del problema. El ¿por qué? del inicio del proyecto es fundamental comprenderlo. Qué hay detrás y qué es lo que hace que alguien te llame, alguien te pregunte por un problema. Al igual del ¿qué queremos conseguir que se lleve más allá del propio proyecto? son dos preguntas que le dan al proyecto no sólo la búsqueda de un resultado final sino sobre todo un propósito profesional y una actitud en la relación.
  8. Y, finalmente, entender que el diseño no es el fin sino que el DISEÑO (con mayúsculas) es el MEDIO sobre el que queremos modificar un problema y, especialmente, no sólo encontrar una solución sino que esa solución sea totalmente TRANSFORMADORA de una organización, de un proyecto, de una persona.

Estar muy a gusto y agradecido sea posiblemente el mejor síntoma de haber participado en un evento. Vi muchísimas ganas por cambiar y profundizar en el valor del diseño en Euskadi. Respondí a una pregunta en este sentido que soy muy optimista, que hay mucho que hacer y que hay que hacerlo posible. No sé la receta para ello pero sí intuyo dos claves:

  • eduquemos y compartamos nuestras reflexiones sobre el valor del DISEÑO en nuestras organizaciones, para hacerlo entender y hacerlo posible. Esto es una tarea más de responsabilidad y orgullo con la profesión que no únicamente quejarse y lamentarse con eso de “no nos entienden”.
  • una manera (que no la única) de hacerlo comprender es pensar en proyectos donde el diseño ayude a transformar, y eso solamente es posible si pensamos en el POR QUÉ y el PARA QUÉ, más que en el QUÉ y el CÓMO, que solo aporta valor estético. Pensar en el POR QUÉ y PARA QUÉ siempre comienzan con una habilidad esencial hoy en día: la EMPATÍA

Así que ojalá que este hilo del Behance Review siga su camino en Euskadi y que no sea sólo un espacio para diseñadores sino para personas con ganas de transformar este país desde el diseño. Aquí tenéis a un voluntario que cada día se hace nuevas preguntas.

CHARLA_BEHANCE_VITORIA_GASTEIZ____Octubre_2016

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Oct 20 2016

Volver a entrenar para

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Fue nacer Lucía en mayo del 2000 y decidir que había que tomarse un respiro y dedicarse a lo que había que dedicarse a partir de entonces: la familia. Ya en 2006 con el nacimiento de Martín, descubrimos en casa aquello de “1+1 no son 2 sino 11”. Así que la vida era aquello que sucedía entre mi familia y todos esos momentos diarios que había que vivir juntos y, por supuesto, la vida profesional. Vale, también es verdad que uno sigue teniendo sus hobbies y de vez en cuando va buscando esos momentos entre las 24 horas del día, para sentirse persona tal y como es.

El caso es, como bien sabéis, que el baloncesto forma parte de mi identidad personal, que aquí quien suscribe tiene también su trozo de vida personal que conjuga con el mundo del branding, principalmente, el trabajar junto a personas y organizaciones para desarrollar ideas que conecten unas (personas) con otras (marcas). Pero el basket es otra de mis pasiones. Me dio mucho: amistad, conocimientos, sueños e ilusiones, trofeos, segundos puestos, aprendizajes … hasta gracias al baloncesto conocí a mi mujer. En todo este tiempo siempre he pensado que más que un deporte, el baloncesto me ha llevado a reflexionar sobre esas conexiones entre lo que sucede en el juego, la vida, las personas, las ideas. Algo de esto también hemos hablado por aquí.

El presente es que he vuelto a entrenar. Como dije, me tomé un respiro porque las obligaciones y las responsabilidades me hicieron tomar esa decisión y ahora que parece que ya nos sabemos la partitura por casa y en la vida, creo que es un buen momento. En estos ya 16 años que han pasado, prácticamente cada día en mis horas “libres” había un pedacito de baloncesto: un trozo de un partido, una charla de un entrenador, revisar apuntes, participar en programas de radio y tele, escribir análisis, preguntar y ver a quienes están en el día a día, ver, ver y ver… y pensar sobre ello. Dejé de entrenar pero no dejé el baloncesto.

Pero es que además no lo hago por ese “mono” que tiene quien vive partes de su vida con mucha pasión, sino porque creo que tiene que servirme para algo más que simplemente quitarme el gusanillo personal. Y lo relaciono además con mi vida profesional porque sigo pensando que cada día que pasa a quienes nos consideramos un poco knowmads, trabajadores del conocimiento y de las relaciones, éste se encuentra en muchos espacios y entornos, y además cualquier input puede servirte de inspiración y aprendizaje para cualquiera de tus ámbitos: el profesional, el familiar y el personal. Lo hago porque quiero seguir aprendiendo cada día y creo que con algo “externo” a mi día a día habitual, quizá pueda seguir dando pasos.

Busco ahora en el basket ser capaz de proponer una idea, un estilo, una identidad, ser fiel a ella misma, desarrollarla con toda la pasión, alma y emoción que cada uno le pueda poner e irla construyendo a lo largo de cada entrenamiento y partido. Convencer a mis chicos de que desde esa idea se puede progresar más y, si salen bien las circunstancias, podremos tener opciones de llevarnos un partido. Este trabajo lo vengo/venimos desarrollando en muchos proyectos de branding y comunicación en los que estoy involucrado. Proyectar una identidad, trabajar para que desde el convencimiento, el propósito y las formas de cada cultura organizacional, podamos ser más importantes en el mercado, estar entre las alternativas a escoger y ser finalmente la elegida.

Busco ahora en el basket transmitir que lo importante no es simplemente el QUÉ sino sobre todo el CÓMO, no es jugar por jugar, sino entender y comprender mejor el juego, para que cada jugador interprete a su manera lo que sucede y que tome así SU mejor decisión junto al resto de compañeros y rivales. El basket no es un deporte individual aunque las decisiones y lo importante ocurre siempre alrededor del jugador. Los entrenadores somos simples mediadores de lo que sucede. En el branding ocurre parecido. Lo importante no es que estemos hablando todo el día de “qué importante es la marca“, de “yo hago branding“, de “nosotros conocemos a nuestro cliente“, y todas esas cosas sino que los “gestores de marca” sientan que más que ser gestores han de ser EMBAJADORES Y DISCÍPULOS de su marca para que, posiblemente cada un= a su manera, pueda hacer que la percepción de la otra persona, vaya en la dirección que queremos tomar. Comprender el mercado, entenderlo, saber cuáles son sus criterios es básico; comprender cómo es y cómo se desarrolla el juego, es esencial para saber qué es lo que tienes que hacer pero sobre todo CÓMO lo tienes que hacer.

Busco ahora en el basket escuchar más y dialogar más con mis jugadores, más que simplemente ser una persona que les dice lo que tienen que hacer y éstos lo repiten como autómatas (que por desgracia cada vez sucede más en los campos). La identidad y el estilo son los pilares del grupo pero sobre todo saber qué siente el jugador cuando lo pone en práctica y qué propone para que podamos mejorar todavía más. Obviamos demasiado que observar y escuchar son dos facetas mucho más importantes que ver y oír. Decir se convirtió en ordenar pero hablar conversar es intercambiar opiniones para buscar un propósito y un beneficio común.

Busco ahora en el basket, de manera práctica, aceptar una nueva responsabilidad que debemos tomar, en el sentido de que compartir tus ideas es sobre todo llevarlas a la práctica y tratar de que puedan ir calando con el paso del tiempo. De lo que más orgulloso me siento de mi’s etapa’s de entrenador (comencé con 14 años a entrenar) es que hoy muchos, muchísimos de mis jugadores sigan jugando a este deporte, les encante ir a ver partidos, hablar de ello y especialmente recordar lo bien que se lo pasaron en aquel tiempo jugando a este deporte.

16 años después me he dado cuenta que se han producido algunas que otras telarañas en la práctica. Lo siento cada día que entrenamos y en estos primeros partidos que estamos jugando. No le pongo prisas al tiempo, ni mi/nuestro objetivo es la victoria, simplemente quiero seguir aprendiendo y buscando otras influencias externas que me/nos alimentan en lo que hacemos antes y después del día del entrenamiento. Soy consciente además de que este momento alimenta a mi actividad profesional y no la sustituye. Y así lo he tomado y así me lo he propuesto. Decía Antonio Conte, el seleccionador de Italia y actual entrenador del Chelsea, aquello de “Ellos tenían el talento y nosotros teníamos las ideas. Y las ideas vencieron al talento” cuando Italia ganó a España. Yo/nosotros ahora tengo/tenemos mucho por hacer con el trabajo de las ideas. Porque seguro que con ellas, además, desarrollaremos el talento.

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Oct 06 2016

Branding e icono, íntimamente relacionados

La Torre Eiffel, Bibendum, el Toro de Osborne, El Guggenheim de Bilbao, la escultura de musgo verde de Vitoria-Gasteiz, … , y así un largo etcétera. Simplemente leerlos y verlos y automáticamente nos viene a nuestra mente variados significados, diferentes y complementarias palabras que nos llevan a configurar nuestra percepción de una marca, sea cual sea. Posiblemente así sea como debemos comprender una marca: desde su poder icónico. El poder de un icono es principalmente construir una representación de la realidad que en muchas ocasiones va mucho más allá de la propia realidad, incorporando nuevos atributos basados en nuestras anteriores experiencias y anteriores percepciones. El objeto en sí se amplía hasta convertirse en un icono que más allá de su poder de síntesis, nos lleva a un mundo lleno de intangibles unidos a las emociones.

Esta misma semana, en torno a una reciente charla con PYMES y responsables de diferentes tipos de organizaciones, hablábamos de ello. El desarrollo de una marca, el branding, ha de convertirse en una gestión de diferentes intangibles que hemos de convertir en signos tangibles. Vuelve una vez tras otra el tópico de comprender el branding como un logotipo y sus diferentes representaciones visuales, para pasar a comprender que cuando hablamos de marca en realidad de lo que hablamos es de “promesas diferidas en el tiempo”, de “cultura y propósito organizativo” y de “aportación de nuevo valor en el desarrollo de las relaciones con otras personas–organizaciones”. Promesas, cultura y propósito y relaciones.

El caso es que para comprender mejor lo que una marca, mi marca, tu marca representa, necesitamos adaptarnos a la realidad de quien nos debe comprender. Es como cuando nuestr=s hij=s comienzan su etapa escolar que se les va enseñando a leer y escribir paso a paso: primero, las vocales, después las consonantes, sílabas, palabras, frases simples, párrafos… Es construir un lenguaje sobre el cual vamos a basar nuestra relación y sobre el cual establecemos ese diálogo entre una propuesta de valor y una expectativa. Para ello, sintetizar nuestra marca en un icono es una tarea realmente interesante de realizar.

Ese icono condensa una gran parte de lo que es nuestra cultura de marca y de la relación que queremos desarrollar con la persona a la que quiero dirigirme. Bibendum más allá de convertirse en un personaje-mascota, casi fruto de la casualidad, ha ido sumando tras de sí muchos de los significados de una marca como Michelin: producto, humanidad y persona, felicidad, movilidad… Este icono va transfiriendo valores que una persona va construyendo después a medida que mantiene contacto con la marca. Guggenheim Bilbao más allá de un extraordinario museo de arte contemporáneo y de vanguardia, conlleva consigo todo un universo de transformación de una ciudad, la innovación y el atrevimiento en el uso de materiales y formas … y además sus exposiciones. El “Toro” nos acompañaba en nuestros viajes por la península, lleva consigo el arraigo de una cultura nacional (y como tal la aprobación y/o su reprobación), más allá de sintetizar un producto alcohólico como el brandy de Jeréz. Vitoria-Gasteiz sintetiza en una escultura realizada en musgo verde situada en posiblemente el lugar más emblemático de la ciudad, su icono de identidad y su “ansiada” percepción de compromiso con la sostenibilidad con motivo de su Green Capital. Y así otros símbolos – iconos que seguramente estaréis pensando en este momento.

La cuestión ante todo ello es comprender tres ideas:

  • Síntesis: posiblemente sea el ejercicio más complejo que exista en comunicación (y en otros muchos aspectos). Sintetizar no es únicamente resumir sino condensar en un signo (palabra-imagen-objeto) varios significados al mismo tiempo. El miedo a la síntesis es dejarte por el camino algo que crees importante pero en realidad el ejercicio no es tanto de un momento sino de ir alimentando esa idea. Sintetizar te permite quedarte con la esencia, con tu identidad proyectada pero después tiene el enorme desafío de que la/s personas/s que lo ven puedan añadir nuevos valores que dan todo el sentido a la percepción que queremos lograr.
  • Apertura: Un icono condensa valores pero el verdadero poder de dicho icono está en la aportación que nos brindan las percepciones de otras personas. No cerramos nuestra idea sino que dejamos espacio abierto a que el resto de personas puedan expresar lo que ven pero sobre todo lo que le sugiere ese propio icono. Esta apertura de ideas es absolutamente enriquecedora.
  • Proceso continuo: Si pensamos inicialmente que un icono es algo estático, estamos realmente ante un error. lejos de pensar que ese símbolo-palabra-objeto sea un ejercicio de unidad, en realidad el verdadero poder de un icono es que están en un continuo proceso de significados, de asumir otros puntos de vista y de extenderse a nuevos campos. Éste es el verdadero reto y el verdadero poder del icono. No pensar en estático sino pensar y hacer de forma dinámica.

Hemos de aceptar definitivamente que nuestra marca no nos pertenece sino que en realidad, como bien he escrito muchas veces, sólo existe marca cuando alguien la interpreta. Hemos de aceptar por tanto que nuestra tarea como gestores de marca es combinar ejercicios de síntesis con ejercicios de aportar nuevos significados, bien desde dentro de cada organización, pero sobre todo desde la escucha de las propias percepciones de otras personas. Además hoy, con nuestra vida digital, esta permanente escucha y conversaciones que se producen hacen aún más viable que cuando pensemos en nuestra marca seamos capaces de reconocer cuál es nuestro icono y cómo lo podemos enriquecer para que se convierta en el vínculo más significativo de nuestra relación con la marca.

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La foto de inicio es de Flickr, de Helena Eriksson

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