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Jun 11 2018

10 años de viaje por este blog

Probablemente el mejor regalo de cumpleaños sea hacer click en “publicar”. Vivir esa doble sensación de cierta satisfacción por el texto escrito y al mismo tiempo responsabilidad e incógnita por saber dónde irá a parar como ese mensaje que alguna vez soñamos enviar en una botella a una isla desierta. Y así llevamos 10 años, y con este 270 post en este blog.

Lo tópico sería decir que nunca hubiera imaginado llegar hasta aquí, que hace 10 años ni pensaba en este momento o que espero que lo podamos celebrar juntos otros 10 años y esa será la mejor prueba de que te pasas por aquí y que yo sigo sintiéndome a gusto escribiendo, editando y publicando por más que a veces sienta que no es como a mí me gustaría. Y con esto último también me quedo.

Suelen preguntarme sobre si “blog sí, blog no“, sobre si recomendaría iniciarse en este santo moderno oficio con forma de hobbie o si enterramos ya este soporte y escaparnos a otras plataformas y siempre digo: “lo que te pida el cuerpo”. Tuve la inmensa fortuna de “aprender de los mejores” de este país: de gente como Julen Iturbe, Amalio Rey, Yoriento, Lucas Aisa, Enrique Dans, Juan Freire, Manel Muntada, José Miguel BolivarCarlos Magro, David Sánchez Bote, toda la maraña de Weblogs y también de Ian Tait, de Russell Davies, Antonio MonerrisDani Seuba, Javi Velilla, etc. Gente que en realidad no escribía en un blog sino que tenía la envidiable actitud de compartir sus inquietudes, reflexiones, ideas o aquellos conocimientos sobre su profesión y otras hierbas. Eso fue algo que me llamó más la atención y la pregunta era si sería capaz de compartir ideas y si sería capaz de tener continuidad y perseverancia, como ellos lo conseguían.

Fueron inicios a ramalazos porque llegué a combinar el trabajo entre un par de blogs y en el momento “libre” me ocupaba de éste. Con mi nueva etapa profesional en 2010 retomé un ritmo y unos contenidos que me permitieron abrirme camino, explorar ideas e incluso, como en algún momento ya he comentado, me ha ayudado a comprenderme a mí mismo. El trabajo del día a día, las lecturas, los proyectos y las reflexiones encontraban en este escondite su lugar favorito para jugar a ordenar palabras y frases con forma de ideas. Y eso era más que un trabajo, una terapia; más que una preocupación, una necesidad; más que una obligación, una oportunidad por compartir y escuchar, sobre todo escuchar.

Buscamos la perfección y nos sentimos maravillosamente imperfectos. Claro que me gustaría tener más frecuencia, claro que me gustaría que el índice de visitas fuera mayor, claro que me gustaría escribir mejor cada día, claro que me gustaría sentir que a alguien tome un contenido de aquí para llevárselo a su allí. Primero quería explicarle a mi gente de profesión cuál era mi punto de vista, quería explicarle a veces a mi padre y a mi madre a qué me dedicaba y pasé también a explicarme a mí mismo aquello a lo que me dedicaba, y dedico, día tras día, semana a semana. Comunicación, publicidad, marketing, personas, gestión, territorios, deporte, baloncesto, música, gastronomía, empresa, servicios, productos, instituciones, política, cultura… pero sobre todo branding, innovación y si fuera posible mirar con cada post un poco más allá. No sé si lo he conseguido. Probablemente nunca lo conseguiré por lo que seguiré intentándolo.

Me da un poco de “pena” comprobar que las antaño respuestas en forma de comentarios en el blog se han escapado a otros espacios, especialmente, en redes sociales y en sus propios recovecos de likes y respuestas. Es como que la conversación pasa de una amable e interesante tertulia y debate en tu casa a hacerlo en un “bar”, en la plaza de tu ciudad o mientras esperas al próximo tranvía. Pero lo importante es comprobar prácticamente en cada post que se sigue conversando, que la conversación también ha cambiado y que quizá el problema no sea estar todo el día en la calle o en la plaza del pueblo sino pasar también tiempo e invitar a comer y a tomar algo en tu casa, en este blog. Por eso quiero que el compromiso, el mío, deba ser éste: seguir invitándoos a venir a esta casa a comer y degustar palabras y frases y espero que siga siendo agradable.

Hace un par de post hablé de eso de “mirarnos 10 años delante” y he hecho el ejercicio. Sí, me veo en este blog. Mejor dicho, nos vemos en este blog. Os veo también a vosotr=s. Y como traté de exponeros, el único camino para hacerlo es ir post a post. Creo que esta casa necesita reformas, adecuarla a nuestros días y probablemente necesite sobre todo albergar a un Juanjo que no es el mismo que en el 2008 y seguramente vosotras y vosotros tampoco seais ni sois los mismos. Así que todos deberemos aprender y todos deberemos sentirnos a gusto en una nueva casa aunque mantengamos la identidad, la personalidad y esas cosas que nos siguen haciendo cómplices de este blog.

Tendré 58 años y espero en estos 10 años mejorar más mi escritura, mi tono a la hora de escribir y el ritmo de las frases entre los párrafos y las ideas en forma de pequeños barcos que surcan los mares del conocimiento. Me encantaría que mi madre lo pudiera leer, ojalá sea así, espero que Lucía y Martín se pasen por aquí para verlo. Exactamente igual que cada una de vosotros y ojalá se sume a este viaje más gente. Hay que renovar la tripulación y la flota queridas mías, pero quiero que el motivo del viaje y de esta expedición siga interesándonos a todos. Será el mejor premio, cada día que pongamos a las palabras a remar al ritmo que las ideas de mi mando cerebral marquen una ruta a seguir.

Gracias por estar ahí. Creo que este proyecto no sería igual sin vosotros. Espero que me exijáis más para que el viaje continúe y que no pare. Mientras haya una persona que quiera leer y participar, merecerá la pena. Si hay más, y creo que las hay, entonces la felicidad será mayor. Si no, me iré mutando en ese modernete abuelo cebolleta que cuenta sus historias para que alguien, algún día, las rescate y las ponga de nuevo al aire libre entre las personas, que es donde por compromiso mutuo siempre deban estar.

Si me agoto remando, espero que me llaméis la atención. Si remo deprisa, también. Pero no dejaré de remar.

Sigamos remando.

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La foto de inicio es de Flickr, de Tobias Begemann

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