Jul 18 2018

La llama de la consultoría artesana: REDCA

Published by at 8:47 am under artesanía,empresa abierta

De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves. Que te enseñen a mirar con otros ojos. (Mario Benedetti)

Cuando las palabras se agolpan ante la puerta y se cuelan entre sí para ver quién aparecerá la primera quiere decir que la expectativa ha sido más que cubierta. Y reconozcamos que eso no es nada nada fácil. Cuando esto ocurre, la sonrisa adquiere un tamaño tan grande como el número de ideas e ilusiones que se agolpan tras la despedida. Algo de esto ha ocurrido tras un nuevo encuentro, el octavo ya, de la Red de Consultoría Artesana #redca, un encuentro de consultores/as que nos unen los principios de la consultoría artesana, que comenzó hace ya 8 años; y dado el interés y las ganas, sobre todo, de reunirnos y compartir experiencias, reflexiones, neuras y risas, sigue estando más vigente que nunca.

En ocasiones resulta complicado explicar a otras personas qué tipo de trabajo realizas, el de “consultor de…” sobre todo cuando el enfoque de cada uno tiene que ver más con el “cómo” que con el “qué”, y en el de “con personas y para personas” que simplemente un montón de hojas rellenas, encuadernadas y entregadas a veces al peso ante el cliente. La consultoría artesana supone sobre todo con “vivir” cada proyecto de una manera intensa, demasiado en muchas ocasiones, sin descanso, con el proyecto todo el día revoloteando a tu alrededor y pensando en “cómo resolver problemas” de forma práctica. Definitivamente la mayor parte de las ocasiones la frontera entre nuestro trabajo, nuestro oficio y nuestro resultado es más un estilo de vida que no únicamente un proyecto profesional más en cada cuenta de resultados. Vivir y sentir el proyecto, vivir y sentir las relaciones durante el proyecto, vivir y sentir las colaboraciones en el proyecto, vivir y sentir los silencios, lo invisible, la “magia”, lo “no supuesto”, “vivir, sentir, pensar y hacer” convierte esta bendita profesión en una maravilla aunque a veces suframos como bellacos con ella. De esto hemos hablado y mucho en este #redca8 y quizá haya sido la edición, la 4ª en mi caso, más emotiva de todas. Hablamos de proyectos pero sobre todo de lo que sentíamos cada un= de nosotr=s, de lo que sentíamos en lo más profundo de nuestro trabajo y queríamos soltarlo como quien cuenta una confidencia a su mejor/a amig=. Cada una y cada uno presentó su sincera emocionalidad a raudales. Y eso la hizo mágica, inspiradora, ilusionante y sobre todo emotiva. Difícil de olvidarla.

Nos reunimos Ana, Naiara, Paz, Julen, Asier, Manel, Amalio, José Miguel y el que suscribe. Cada cual con su punto de vista. En estos encuentros, con cierto guión previo, aflora lo que a cada un= nos aprieta más por compartir. Cómo nos va, qué sentimos, a veces en forma de grito de ayuda, otras en forma de expulsar esas ideas sinceras que recogen l=s compis de clase para ayudar y para tratar de situar en su lado correcto, que muchas veces nosotros mismos no lo colocamos en lugar que corresponde. Otros ojos, otros razonamientos, otras reflexiones, otros silencios ayudan mucho a realizarlo.

La sesión comenzó con un estimulante “Vini, vidi, vinci” que Ana lanzó a la mesa alineándose en la época romana, no en vano, estábamos encerrados en una sala en la Calle César Augusto, de Zaragoza. Pero fue lo suficientemente estimulante como para reconocer que lo que allí íbamos a sentir y expresar tenía más que ver con el “vinci” en forma de futuro que no solo con el “vidi”, el presente, que es el que nos identifica y el que con cada experiencia vivida, plasmamos nuestra actividad.

En mi caso, la propuesta iba más por compartir este momento concreto y tratar de buscar en el catalejo de mi proyecto, un foco, una luz que ayude a seguir caminando. Han pasado ya 8 años desde este nuevo ciclo y el diagnóstico actual tiene la mirada suficientemente alejada del “no me creo haber llegado hasta aquí” al “hay que darle una nueva vuelta más a mi proyecto” y traté de exponerlo. Lo llamé “revoltijo interior”. Algo que tiene que ver con mariposas, contradicciones, miedos, ilusiones, dudas, triunfos, derrotas e ideas, bastantes ideas. Recibí como siempre, y como nunca, más ilusiones, reflexiones, miradas y más ventanas y puertas abiertas que nunca, recibí clarividencias, recibí complicidades y sobre todo esas manos que de pronto te aparecen delante diciéndote de frente: “mira allí” y “toma mi mano”. Así es #redca.

Tenéis tres estupendos posts ya escritos sobre este 8ª edición de AmalioJulen y Paz, además podéis seguir el hilo de lo que compartimos vía Twitter. Difícil añadir algo más porque recogen estupendamente lo que sucedió y apuntan ideas para el futuro, pero seguro que aparecerán otros puntos de vista. Los iremos sumando aquí. Pero permitidme añadir algunas ideas que se me quedaron bien grabadas.

Una de ellas es ese barco que navega entre un oleaje bárbaro y a sus marineros caminando por la cubierta. El barco navega, nosotr=s andamos de lado a lado, con cada persona a bordo, oteando juntos el horizonte para no perder el rumbo pero también reconociendo aquí delante aquellas maniobras oportunas para llevarlo de la mejor manera posible, izando esta vela, moviendo el timón donde más interese en cada momento, sabiendo cuándo amarrar o cuándo echar el ancla para parar. El “caminar de los marineros” haciendo que las cosas sucedan, tirando de remo cuando sea necesario o simplemente enseñando a otr=s a hacerlo. A veces dudamos de si es el barco adecuado en el que subirse o si en realidad deberíamos subirnos a ese barco. Lo que sí es cierto es que el compromiso, la humildad, la practicidad, las relaciones e interacciones de las personas, la búsqueda de ese pequeño matiz, descubrir esos momentos mágicos donde suceden y por qué suceden las cosas, el MA consciente, son rasgos que definen nuestro trabajo y que permiten diferenciarnos de otros modelos, llegándolo a denominar la “consultoría de autor“.

Sigo, y así lo compartí, preocupado y ocupado por el CÓMO. Ya lo he comentado hasta en la faceta de coach en el basketla idea, la palabra y el cómo. Ver cómo el proceso es tan importante o más que el resultado, que éste sea realmente significativo y provoque un cambio en el cliente, aunque a veces éste te sopapee fuertemente y retumben tus principios. Aquí es donde quizá quede mucho por trabajar…y aprender de este grupo, y de sus extraordinarias experiencias.

El rol que jugamos, la exigencia y la autoexigencia, la necesidad de hacer simple lo complejo, la diferencia entre lo que se hace, lo que no se hace, y lo que tiene que hacer el cliente; proyectos que sobre todo nos hagan pensar, ir más allá, buscar inspiración allí donde los libros de management no llegan y sí otras disciplinas, no dar nada por sabido, desabrocharnos presentaciones y escuchar con lápiz y papel para recoger la verdadera inquietud y construir y desarrollar un vocabulario común, nuevo y que nos permita precisamente empatizar con cada proyecto, con cada cliente, con cada persona, “trabajar más que con enfermedades que tiene la gente, con gente que tiene enfermedades”,…se habló de lo mágico, del Magical Thinking Officer, sí tal cual… Que “la gente hable porque sabe, porque cuando habla dice cosas que no sabía que sabía”.

Es difícil destacar algo… quizá la relación de ideas e ideas, expresiones tras expresiones, frases tras frases, sea tan extensa que a veces resulte complicado poner el fosforito azul sobre estas ideas. Pero hay dos realidades:

  1. La sensación y conclusión que hemos sacado es tan positiva que ha generado y regenerado una renovada ilusión, y no lo digo por mí mismo sino creo que por el resto. Esto ya es seguir con ese “camino del marinero” firme y con convicción
  2. Vamos a retomar entre todos el sitio www.consultoriaartesana.net para actualizarlo y ponerlo al día. Es el paso que debía darse y al que nos afanaremos a partir de ahora.

Lo mejor de todo es que quizá haya que recuperar en algún momento a Richard Sennett y su “El Artesano” y por otro lado que esperamos ya la próxima cita. El próximo puerto donde embarcaremos y en la actividad y el descanso, volveremos a compartir reflexiones, ideas y sensaciones. Y seguro que en el camino que recorramos nos iremos encontrando más ocasiones. Es como esa llama que nunca se apaga y que solamente al añadir unos pequeñitos trocitos de madera y el oxígeno de cada persona, prende de nuevo con fuerza. Bendita #redca. Bendita consultoría artesana. Benditos compañeras/os artesanos.

6 responses so far

6 Responses to “La llama de la consultoría artesana: REDCA”

  1. […] La llama de la consultoría artesana: REDCA […]

  2. Paz Gardeon 18 Jul 2018 at 6:39 pm

    Bendito Juanjo!

    Gracias por tus trocitos de madera que me hacen seguir con ilusión renovada.

    Amigo, un fuerte abrazo!

  3. Julenon 19 Jul 2018 at 7:19 am

    Se ve que algo en el ambiente nos debió de afectar, ¿verdad? El caso es que este tipo de encuentros siempre sirven para ponerte en contexto y darte cuenta de que merece la pena hacer las cosas bien hasta donde seamos capaces. Al final es evidente que le dedicamos mucho tiempo y cariño al trabajo y que merece la pena hurgar en lo que nos aporta y en lo que nos quita.
    Seguimos ahí, Juanjo.
    Ya quedaremos algún día para charlar más tranquilamente.

  4. Juanjo Brizuelaon 19 Jul 2018 at 10:42 am

    Paz!!!
    Tod=s aportamos esa parte de troncos de madera, leñas, etc para que sigamos prendiendo una mecha que nos alumbra. Me ha quedado muy poético como dice Amalio pero es así. Y si la ilusión sigue renovada, qué mejor, verdad?
    Besotes

  5. Juanjo Brizuelaon 19 Jul 2018 at 10:44 am

    @Julen: creo que en el ambiente lo que flotaba eran las ganas que teníamos todos de estar y compartir. Eso lo hace aún más especial. Y efectivamente compartiendo y “soltando” seguimos en el convencimiento de seguir transitando por este camino.
    Quedamos cuando quieras, encantado.
    Por cierto, GRACIAS por esa tremenda dedicatoria en tu tesis … no sabes la ilusión que me hizo el haber podido contribuir una miga a tu proyectazo.
    Abrazotes

  6. […] Juanjo Brizuela La llama de la Consultoría Artesana  […]

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