Archive for febrero, 2020

Feb 29 2020

Nunca dejes de creer

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Estaba escrito. Que es como decir que echarme atrás no es posible y que «Santa Rita Rita, lo que se da, no se quita».

No le pongo prisas al tiempo, ni mi/nuestro objetivo es la victoria, simplemente quiero seguir aprendiendo y buscando otras influencias externas que me/nos alimentan en lo que hacemos antes y después del día del entrenamiento. Soy consciente además de que este momento alimenta a mi actividad profesional y no la sustituye.

En 2016 volví a cumplir un humilde sueño que tenía años atrás: entrenar a baloncesto. Sentir de nuevo la sensación de estar en una cancha y tratar con la práctica, de convencer a unos chicos de una manera de ver este juego, de tratar de enseñarles a pensar lo que sucede en el campo y sobre todo qué hacer para que pase, de mostrar un camino para mejorar cada momento que estés en la cancha y de hacerlos sentir parte de una idea colectiva de juego que nos uniera a todos, ellos entre sí, junto a nosotros y a quienes vinieran a vernos. Ese entrenador de baloncesto que estaba agazapado desde que fui padre, se alzó y tomó una nueva senda de mi camino vital con cierta responsabilidad: entrenar en este caso a la Selección de Álava. 

68 entrenamientos y partidos en total, 83 jugadores entrenados y junto a mis 6 ayudantes, he pasado cuatro años que jamás olvidaré. Yo también sentía las mariposas revoloteando en mi estómago los domingos a la tarde, como me decían los chicos cuando aparecían en Ibaiondo, nuestro campo de entrenamiento. Sentía esa pequeña responsabilidad de tratar de ayudar en todo lo que pudiera, porque ése era mi principal objetivo: «ayudar a». Y aprender, aprender por encima de todo. Aprender de ellos, de su ilusión, de interpretar sus características para amplificarlas y mejorarlas y sobre todo aprender a buscar nexos de unión con una idea, mi manera de ver este juego, compartida con mis ayudantes, mis grandes sostenes emocionales y de trabajo.

En aquel momento, si recordáis aquel post de 2016, sentía que necesitaba pasar a la práctica de manera vital, más que solo deportiva. Es cierto que dejé de entrenar en su momento pero nunca abandoné al basket, porque cada noche de cada día era y es nuestro momento de intimidad. Necesitaba un estímulo externo a mi actividad habitual para tratar de dar pasos personales y sobre todo profesionales. Encontrar «la idea» y serle fiel y leal, profundizar en los «cómo’s» para poder tomar las mejores decisiones y sobre todo para que permitiera unirnos en el juego, escuchar y dialogar como parte esencial del método más que imponer y mandar y en especial que esa idea compartida es simplemente llevarla a la práctica para que tome forma y camine sola. Así fue.

En estos años he leído más que nunca de aspectos relacionados con el juego, he pasado horas, horas y horas visualizando videos, he rellenado páginas y páginas de apuntes de motivación, inteligencia emocional y psicología aplicada al deporte y a los jóvenes, he preguntado y consultado situaciones que me encontraba cada domingo y en cada partido a entrenadores profesionales y amateurs (Millones de gracias Pablo, Pedro, Ibón y Santi), he visto entrenar a diferentes equipos para aprender de otras fuentes, he apuntado ideas semana sí, semana también en mis cuadernos técnicos donde estaba no solo cada entrenamiento sino cada por qué y para qué, he aprendido a planificar un poco mejor para llegar al momento de las decisiones con toda la información disponible. Ha sido un aprendizaje espectacular en este tiempo y puedo decir que este Juanjo Brizuela es más completo, más apasionado y con más sentido que aquel Juanjo Brizuela del 2016.

«Los entrenadores no tenemos otra opción que imponer lo que pensamos porque no se puede convencer proponiendo algo en lo que uno no cree» (Marcelo Bielsa)

El entrenador de fútbol Marcelo Bielsa ha sido uno de mis acompañantes en esta trayectoria. Alguien que transmite tanta pasión en su trabajo, tanta capacidad de análisis y tantas verdades sobre el deporte, tiene que ser un referente. Para mí, al menos lo ha sido. Esa frase responde fielmente a varias ideas que me llevo además:

  • Convencer: En estos momentos de mentiras, de falsedades, de exageraciones; en estos momentos más impositivos, poco comprensivos y donde la empatía se tapa de manera cruel y sin tapujos vergonzantes, lo que nos queda por aprender es a practicar más humanismo, más conversaciones, mucho más diálogo y sobre todo ser capaces de tener criterios convincentes y demostrables para convencer a la otra persona de cada argumento que proponemos. Convencer no tiene nada que ver insistir e insistir hasta la saciedad sino rebuscar en la idea a transmitir y cómo hacer para que pueda la otra persona, sí, la otra, sumarse a esta idea. Convencer desde el diálogo y desde la escucha. Convencer tiene que ver con compartir un fondo y una forma. Pero el cómo es tan importante como el qué. Mucho más quizá.
  • Creer: Principios, valores, lealtadaes, confianza, superación, desafío. En un mundo donde parece que todo se mide en si has tenido éxito o no, echo en falta creencia en valores, creencia en uno mismo y creer en tu compañer=. Si somos capaces de convencer, precisamente, a otra persona de que puede ser posible y conseguimos que crea en ello, puedo decir que en sí mismo es ya un triunfo. Y sé de lo que hablo, en este caso. Creer en sí mismo es hoy tan difícil de encontrar que sorprende encontrarte situaciones en las que el trabajo y esfuerzo tienen que ver más con los convencimientos que no con los recursos técnicos o tácticos en este caso. «Necesitamos creer en aquello cuya existencia por momento cuestionamos» cita mi buen y admirado amigo Ignacio Benedetti, probablemente una de las mejores mentes escribientes del deporte y el fútbol en particular.

«El fútbol [baloncesto] siempre ha sido ese campo de sueños, en el que lo imposible mutaba en probable. Y lo probable, es obligatorio reconocerlo, requirió siempre de la comunión entre el esfuerzo, las ideas y la creatividad».

Campo de sueños, lo probable, el esfuerzo, las ideas, la creatividad… Esta frase, también de Ignacio, resume perfectamente lo que han sido estos últimos meses y también me parece el epílogo perfecto a, como te habrás podido imaginar si has llegado hasta aquí, CERRAR ESTA ETAPA. Como todo en esta vida, o al menos así lo veo yo, tomamos decisiones que vienen precedidas de sensaciones previas. Y mis sensaciones eran ya de cierto vaciamiento, sentía necesario un relevo, necesito volver a tomar distancia para más adelante ayudar más y mejor y sentía además que tenía otros menesteres que han de convertirse en protagonistas en mi actual vida.

Una cosa tengo bien clara: creo en el BALONCESTO más que nunca, creo en todos y cada uno de esos chicos que siguen yendo a una cancha de baloncesto con el entusiasmo como protagonista, creo muchísimo más en esa utopía de que el juego es una parte esencial de nuestra vida, de que nos enseña cómo actuar en la realidad y que nos habla con la confidencia de quien se siente respetado, si le respetas de la misma manera. Creo en el esfuerzo, el trabajo, en los valores, en la dedicación. Creo en las preguntas, en las ideas, en los detalles, en los matices y en los «creo que así puede ser mejor». Creo en buscar el camino para transformar lo imposible en probable, y creo sobre todo en que juntos es más fácil llegar a lo probable.

Gracias a cada uno de mis 83 chicos que sigo viendo por la calle y nos abrazamos. Sí, abrazar. Con una sonrisa. Gracias a cada madre y a cada padre de cada chico, que con su dedicación cada domingo a la tarde en llevarles y traerles y entusiasmarles con no faltar a la cita, me han demostrado que eran las y los primeros que creían en esto. Gracias a cada club, a cada colegio y a cada entrenador de esos centros por la ayuda y la escucha en cada momento. Gracias a la Federación por pensar en mí y sobre todo por respetar cada decisión y ayudar en lo indecible. Y gracias sobre todo a Markel, Julen y UnaxAlvaroIñigo y Tito porque me han acompañado como un padre a su hijo, aunque a algunos de ellos les doble en edad. Han sido la compañía perfecta. Y solo me queda una cosa más: ¡ Gracias Baloncesto por darme lo que me das. No te abandonaré jamás. Te seguiré respetando hasta devolverte todo lo que me entregas con tanta generosidad!.

Como relataba mi también amigo Carlos Magro, hablando de esas despedidas a la francesa, creo que éstas son mucho más emocionantes cuando «me permite marcharme bromeando, despedirme alegre, diciéndoos adiós con un hasta luego» 

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La foto de inicio es de Javi Zurbano, siempre ahí. 

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Feb 25 2020

Ser más artesano

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Salir para volver a entrar. Siento que no es el mejor copy para un desarrollador de relatos y vínculos con marcas como yo, pero me parecía la manera más correcta de recorrer este camino que lleva del escape hacia la inspiración, de buscar nuevas preguntas porque sabes que necesitas otras respuestas, sin saber ni unas ni otras. Convendréis conmigo que salir de tu rutina sienta bien porque requieres aire fresco y que se abran otras ventanas para desempolvar tu realidad. Los encuentros REDCA, de quienes nos sentimos cercanos a los principios y valores de la consultoría artesana, son siempre una suma de experiencias positivas, personales y profesionales, jamás neutrales, tremendamente emocionales, llena de matices que jamás pensaste y de ponerte unas lentes especiales con las que mirar nuestra realidad y comprender la de nuestr=s compañer=s. No es casualidad pues que habláramos de desnudos en estos dos días y confieso sinceramente que yo sí necesitaba más que nunca a #REDCA, necesitaba volver a estar con ell=s, volver a observarles y escucharles, volver a preguntar a mis colegas de profesión, volver a encontrarme, porque sentía y siento que mis raíces deben encontrar ese suplemento de alimento que necesito.#REDCA es para mí el lugar idealizado, preferido y real, he retornado a mi realidad con la sensación de que lo sigue siendo y que he de hacer lo posible para seguir abonando en lo que pueda esa tierra bendita.

El barrio de La Latina de Madrid nos ha acogido estos pasados viernes y sábado. Tampoco es casualidad, ya sabéis, que sea este lugar tan emblemático, castizo y auténtico de Madrid porque de nuevo los espacios nos entregan toda su simbología para mimetizarnos en ellos y sentirnos parte-de. Tanto TEAMLABS (mil gracias por vuestra acogida), como sus bares de palillo y serrín, locales o de otras zonas del mundo, sus cafés excelentes, sus adoquinadas calles, sus hostales realmente acogedores, la nueva «Sala Equis«, la autenticidad de sus tiendas del barrio, las tiendas de libros que te atrapan en su magia. Si tuviéramos que hablar de qué significa eso de lo artesano en la consultoría, probablemente La Latina se acercaría mucho a entender un poco mejor de qué estamos hablando.

Ya van para 10 las ediciones de este encuentro#REDCA. En mi caso llevo ya 5 asistencias. Reconozco que cada una de ellas ha superado la anterior y que la suma de todas ellas me permite comprobar la firmeza de este grupo, de esta comunidad de práctica y todo lo que representa para mí y mi manera de ver mi profesión oficio y mi propia persona. Ana, María Jesús, Amalio, Asier, Julen y Manel han sido los coprotagonistas de esta edición, donde nos hemos acordado (y mucho) de quienes no han podido acudir pero donde también se siente su presencia.

Este décimo encuentro tenía una particularidad inicial que nos motivó especialmente: explicar qué es esto de la Consultoría Artesana a las jóvenes que estudian LEINN en Teamlabs y a quienes quisieron acercarse a este encuentro el viernes por la mañana. Este fue el inicio de un debate precioso y preciso del sábado. Por este espíritu práctico que tiene la consultoría artesana, explicarlo nos llevó a la dificultad de realizarlo de manera clara, tratando de obviar la contraposición frente a la consultoría tradicional, la industrial, la de la corbata y el gris marengo. Este debate nos llevó también al sábado donde manifestamos esas visiones entre la implicación de lo personal en lo profesional, en la búsqueda de la persona más allá de la relación profesional, en buscar la verdad, sí la verdad, ésa que se afanan en taparla de capas superficiales y que probablemente debamos esforzarnos en rescatarla, de recurrir a gestionar el conflicto permanente en este ámbito y de progresar decididamente hacia nuestra Obligación, con mayúsculas. Revolvernos en definitiva, incluso políticamente, y hacerlo protagonista en cada uno de nuestros proyectos, diferentes entre sí pero más comunes de lo que parece. Por eso cuando en la sesión del viernes nos referíamos a la experiencia, lo importante no era tanto el factor tiempo o nuestra edad sino la acumulación de experiencias, en plural, en situaciones múltiples con las conversaciones como medio facilitador de nuestro trabajo. Cada uno a su manera. Cada uno desde su individualidad, desde su singularidad y desde su personalidad, sea la que sea, esculpida con el paso del tiempo y con las cicatrices del cansancio de pelear demasiadas veces contra castillos gigantes, aunque sean imaginarios y muchas veces reales.

Carlos Magro, amigo común de esta casa, decía hace tiempo en uno de sus posts:

Visualizar nuestro futuro es también la mejor manera que tenemos de definir nuestro presente. Visualizar nuestro futuro es imaginar las preguntas a las que queremos dar respuesta.

Nuestro cerebro es el resultado de nuestra práctica. La investigación indica que desarrollar estas capacidades pasa por dominar importantes habilidades como el pensamiento crítico, pero también con nuestras actitudes, creencias, tolerancia emocional y valores.

Imaginar nuestro futuro es el primer paso para cambiar nuestro presente. Quizá no podamos transformarlo todo pero cada día podemos transformar las cosas. Cada día podemos imaginar nuestro futuro para cambiar nuestro presente.

En cada encuentro nos gusta ir de rondas, de rondas de nuestro presente que se torna del color personal, lo que le pasa a cada un=, hasta de sus sentimientos que compartimos y comprendemos. Estos paseos siempre los recorremos de la mano porque cada asistente encontramos el momento perfecto para compartirlos y escuchar siempre el aliento de quien te rodea. Eso lo hace especial, único y probablemente irrepetible en otros lares. Pero siempre tenemos esa mirada al más allá, al pensar en cómo ir mejorando esta red y cómo poder llenar de significados, y de realidades prácticas la consultoría artesana. Imaginamos un futuro que hemos de ir construyendo desde nuestro presente, siempre transformador, siempre práctico, siempre compartido y siempre en el foco de la persona. Lo importante no es únicamente repasar valores ni siquiera cuestionarlos o repensarlos, sino sobre todo qué hacer con ellos para que la realidad se transforme y dejemos a un lado esa pereza de la pelea diaria y exhausta en algunos casos, para construir una nueva realidad en la que queremos revelarnos y con la que queremos sentirnos parte activa. Hemos apelado en estos días al espíritu crítico, a las lecturas para comprender esta nueva realidad, a luchar por cada propósito vital y profesional, al compromiso incluso político desde la acción, al unir el caos con el orden en esa palabra llamada caórdico, a buscar el lado ético de la inmensidad de los datos e incluso a cuestionar el emprendizaje verborreico. Si imaginamos un futuro mejor que sea desde nuestra práctica diaria.

De momento adquirimos el compromiso de potenciar precisamente el compromiso particular con esta red siendo más activos y proactivos. Asier ha expuesto su visión de manera maravillosa, Julen hace también su crónica tan particular y Amalio es capaz de sintetizar muchas horas de conversaciones tan de su estilo propio. Nuestro blog colaborativo que abrimos para amplificar los significados de la consultoría artesana hace casi un año, tiene ya cerrados los contenidos para todo este 2020, sí cerrados, y nos queda el deber, ya de cada un=, de abonar, arar y cuidar este terreno fértil de la consultoría artesana desde nuestra propia identidad. Y queda también grabado y explicitado que los siguientes pasos en la red tendrán que ver con mostrar cómo es nuestra práctica como consultores en la realidad. Es la mejor forma de seguir aclarando qué es esto de la consultoría artesana y sobre todo por qué nos apetece tanto salir de nuestras rutinas y juntarnos cada cierto tiempo con un grupo de colegas que se transforman en mucho más que eso.

 

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Feb 11 2020

A vueltas con la empatía

De eso que comienzas a escribir un post sobre un tema que te intriga, que viajas con él dando vueltas, que te gustaría aportar un punto de vista propio, lo más auténtico posible; publicas y poco después ocurre la magia en forma de respuestas en el propio blog, la réplica, los matices, los otros puntos de vista y te ALEGRAS. Es ésta la gran ventaja de los blog: un= va trazando sobre su guión un camino que comenzó mucho antes en momentos libres, apuntando ideas en un cuaderno y las convierte en realidad palabra a palabra en el correspondiente gestor de contenidos. Lo mejor de todo es que aunque pienses que ya está, la verdad es que «todavía sigue».

En nuestra red de Consultoría Artesana tenemos un blog colectivo donde cada un= de nosotr=s vamos escribiendo con periodicidad quincenal sobre nuestra profesión, nuestros valores o sobre aquellos temas que afectan a nuestra práctica artesana. Una especie de seguir despertando nuestra actividad con nuestras reflexiones, nuestras experiencias y nuestras inquietudes. Ni que decir tiene que recomiendo que os paséis por ahí con asiduidad. Hay auténticas maravillas.

Llegaba mi turno, esperado en esa lista quincenal que se va elaborando en el tiempo. En este colectivo hay much=s compañer=s que comunican extraordinariamente bien pero no tantos se relacionan tan directamente en el mundo de las marcas, del marketing y la comunicación. Rebuscaba entre los posibles temas aquél que pudiera aportar a nuestros principios de la declaración artesana y que estuviera relacionado con mi práctica diaria.

EMPATÍA fue el escogido. Como trato de reflejar en el post

Trabajar con personas es entenderlas, una a una, íntegramente, en su totalidad. Entenderlas significa no saber únicamente qué piensan, sino qué correlaciones existen entre lo que piensan, lo que ven, lo que escuchan, lo que sienten y lo que hacen.

Es frecuente que en mi práctica diaria, pensando en comunicación y en relaciones entre personas y marcas, debamos ejercer una actitud y compromiso imprescindible para conocerlas mejor, para saber más que quiénes son, en especial cómo son, cómo actúan, cómo piensan, cómo se comportan. No quiero reflejar aquí el post porque puedes leerlo en este link, pero sí que me gustaría en este espacio insistir un poco más para seguir el debate.

¿Tenemos derecho a conocer tanto a las personas? ¿Debemos pedirles permiso para indagar en su realidad? ¿estamos rebasando una línea sensible entre esa información, o como le llama Julen, para empujar hacia un consumo totalmente personalizado? ¿es más oportuno observar como dice Amalio que simplemente recoger datos para tratarlos de manera automatizada convirtiendo a las personas en robots con guía para el comportamiento? ¿Es para el hoy o para el mañana? ¿creemos que es una realidad eso de conocer o en cambio simplemente creemos que lo conocemos, como si fuera un espejismo como dice Manel?

La verdad es que el debate tanto en este blog, como en el de Julen y revisar las propuestas de Amalio y otras fuentes a las que acudí, da para seguir reflexionando. Recientemente en una formación comentaba aquello de que «necesitábamos» estar en permanente actitud de conocer cada vez mejor a nuestro cliente, en especial si queremos trascender la fase de la venta para pasar a la de la «relación», pasar del cortoplacismo de la venta a la construcción de relaciones y vínculos se antoja necesaria, sabiendo por otro lado que si no hay venta, o bien nuestro producto/servicio no era adecuado o bien no conocíamos tan bien a nuestro mercado, perdón, a nuestra persona en concreto.

Este debate me ha dado también para revisar otros conceptos alrededor de la empatíaTécnicas de «Design Thinking» y metodologías de trabajo de cara al cliente. En todas se establece una relación directa con cada persona y eso desde luego da como resultado, al menos para mí, que el conocimiento pero sobre todo «hacer-juntos» es una de las claves de futuro en las relaciones entre personas y marcas, pero que yo sepa los nuevos modelos de innovación van en esa línea hasta los modelos de gestión de personas donde pedimos participación e interacción entre personas a diferentes niveles. ¿Luego esto de la empatía es más importante de lo que parece más allá del mero significado de la palabra?.

Revisar, leer y revolver el concepto me llevó también a la nueva redacción del Manifesto Cluetrain gracias de nuevo a Amalio y Julen. Allí encontramos a la frase más potente en este sentido (lean esta segunda edición revisada del Manifesto):

Lo personal es humano. Lo personalizado no

Quizá nos encontremos en esa fase de revisión de muchas de nuestras metodologías y también de cómo enfocamos el marketing desde este sentido: ¿estamos haciendo lo correcto?. Me hago la pregunta una y otra vez.

Dije eso de que no creo en las casualidades y este pasado fin de semana leí una nueva (y fantástica) columna de Karmele Jaio donde expresaba esto:

La vida te ha ido domesticando poco a poco y has aceptado la compasión cuando en realidad pedías ánimos, has aceptado un piropo cuando en realidad solicitabas reconocimiento, has aceptado amistad cuando pedías amor, has aceptado la indiferencia cuando esperabas gratitud… Has recibido mucho de lo que no esperabas y en lugar de volver a pedirlo, has tragado, sintiendo, cada vez, una espina atravesando tu garganta.
Y te preguntas si merece la pena insistir. Pedir una y otra vez a alguien aquello que quieres de él o de ella, cuando intuyes que no importa lo que pidas, que a veces, muchas veces, no te escuchan realmente, simplemente te dan lo que tienen previsto darte.

Me dio qué pensar. ¿No estaremos en realidad haciendo esto en el mundo de las marcas? ¿Que disfrazamos de interés y metodologías, diversas intenciones sobre nuestras personas, sobre nuestro mercado, para al final ofrecer lo mismo de siempre con pequeños matices que no tienen suficiente sentido?. En realidad ¿trabajamos para y por las personas?. Quizá lo que nos falte es comprender mejor qué es esto de la empatía y cómo debemos mejorar esta aptitud, más que actitud.

Leí también (sigo sin creer en casualidades porque ha sido justo ayer) un fantástico reportaje en Fast Company sobre la empatía y una práctica a su alrededor. Conocer personas, trabajar juntas, ponernos en sus emociones en realidad.:

empathy isn’t just getting to the point where you can imagine where another person is coming from; it’s feeling where another person is coming from.

Tiene que ver con más que una necesidad con realmente comprender lo que nos mueve, como si fuera conocernos mejor a nosotr=s mismos, mucho más allá que lo relacionemos con los vínculos a marcas, o simplemente entender a nuestra pareja, a nuestros hijos o a nuestro jefe. Empatía tiene que ver con introspección emocional mucho más que simplemente con un customer journey, como parece que lo enfocamos últimamente:

What I’m really doing with my clients is helping them to better understand their own feelings and needs. Because when we’re not self-connected, we are much less capable of connecting with others.”

«Connecting with others», no sobra ninguna palabra. «Design feeling», tampoco (son entresacados propios de este artículo en Fast Company). La empatía debe ayudarnos más. Debemos considerarla de otra manera e incorporarla con naturalidad en nuestra práctica. Da tanto un post que revuelve hasta convencerte.

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La foto de inicio es de Flickr, de Eugenio Siri

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