Archive for the 'Reflexiones' Category

Oct 15 2015

Tu producto es tu mercado

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Tomando perspectiva de lo que está sucediendo en los mercados, quien más quien menos podría concluir que nos encontramos en un mundo de iguales. Y cuando todo es igual, la indiferencia pasa a convertirse en el comportamiento más frecuente…y preocupante. En un mundo de iguales, el ruido se multiplica, la confusión se convierte en idioma común y los argumentos se repiten. Como seres humanos y sociales, es en estos momentos cuando economizamos nuestros recursos mentales, nuestro poder racional y se toman aquellas decisiones más simples, donde el esfuerzo en dilucidar sea el mínimo. Si nos paramos a pensar, en términos de relación entre productos/servicios, mercados, marketing, etc… es entonces cuando el precio, por ejemplo, aparece en escena como el mayor valor, menos malo.

Si es cierto eso que comentan de que estamos en el periodo de la economía de la atención, es decir en aquel instante en el que hemos de captar todos los sentidos de quien nos lea, escuche, vea y atienda, es más que evidente que todo nuestro enfoque debería para comprender, entender e interpretar correctamente a esa persona en concreto. Todo lo posible y más.

En algunas de las rondas que he tenido la fortuna de escuchar y observar sobre nuevos proyectos de emprendizaje, hay en todos una práctica en común: su proyecto nace de una necesidad concreta en una gente concreta. A partir de ahí se suceden en cascada soluciones, servicios, viabilidad de futuro y otras cuestiones importantes para tratar de visualizar, y garantizar, la viabilidad y la sostenibilidad del proyecto. El reto de la marca en este sentido es captar ese momento concreto previo al acto de decisión de compra/uso para que seas la alternativa de mayor valor añadido y las más eficiente. El reto no es tanto el hecho de la compra (conste que sin compra no hay presente y menos futuro) sino situarte en una posición privilegiada en el instante preciso de la decisión: “escógeme de todos estos a mí”. Quizá por eso es por lo que cada día estoy más convencido que tenemos que reflexionar sobre puntos previos de nuestros proyectos. Y quizá por eso también creo que hoy nuestro producto, nuestra verdadera realidad de producto / servicio es el mercado, tu mercado.

La competencia entre iguales y la disparidad de personas hace que los esfuerzos se deban dirigir no tanto de hacer un producto diferente sino de que su enfoque ha de ser diferente. Cierto es (y de ello hablaremos próximamente) que hoy los “productos tangibles” son cada vez más importantes pero en realidad es el contexto de ese producto para una persona el que lo hace diferente. El reto no es hacer juguetes diferentes sino ser capaces de “vender” productos para crear historias con tus familiares los domingos a la tarde, en la habitación de los niños, como hace Imaginarium. El reto no es hacer una moto de una cilindrada extraordinaria, con manillares especiales y de color negro, sino identificar la necesidad de evasión de una persona junto a otr=s compañer=s de fatiga por el simple hecho de ir juntos a recorrer kilómetros y kilómetros sin importar la velocidad, como hace Harley Davidson. El reto no es hacer una bebida alcohólica con varias destilaciones y un sabor especial, sino reconocer ese momento de disfrute de charla en compañía de la persona que más te interesa, mientras tomas un vodka como hace Basmoon.

Mi producto es el mercado. Y mi mercado es el contexto. Personas y su contexto hacen definir el producto. Porque es entonces y a partir de entonces cuando el proyecto empresarial toma forma y visión de futuro si se hace las preguntas necesarias:

  • ¿cubro todas sus necesidades en ese momento?
  • ¿qué pasa si añado una nueva persona?
  • ¿qué pasa si saco a esa persona de ese momento y la “coloco” en un nuevo terreno?
  • ¿y si además de mi “valor tangible” le añado un nuevo complemento que lo haga más memorable?

Simplificando mucho el marketing, entendido como la satisfacción eficiente de las necesidades del mercado a través de la venta de nuestro valor añadido, hay dos objetivos que se deben lograr y que no son incompatibles:

  1. Aumentar la cuota de mercado
  2. Aumentar la cuota de cliente

En ambos, de nuevo, se intuye la privilegiada posición de las personas en el núcleo de la reflexión y de la acción: captar nuevas personas e identificar nuevas necesidades. Y por otro lado tan interesante y estratégico, situar a las personas en el núcleo de nuestro proyecto permite ceder un espacio privilegiado para que desde ellas y por ellas, se puedan vislumbrar nuevas posibilidades que desde nuestro punto de vista posiblemente no sería posible. Innovar desde ellas. Crear junto a ellas.

Por eso, es necesario que nuestras reflexiones de presente y futuro, en torno a las marcas y las acciones que realizamos para desarrollarlas de cara al futuro, se ciñan a definir fehacientemente nuestra persona y su contexto. Por eso, creo más que nunca también que nuestro verdadero producto, ése que nos hace diferenciarnos de los iguales y que permite captar su atención, es el mercado y no nuestro “objeto tangible”.

¿No os parece?

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La foto de inicio es de Flickr, de Edur8

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May 21 2015

De elecciones, ciudades y marcas.

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“… a la mayoría de personas alrededor del mundo no les importaría si el 73% de las marcas desapareciera mañana…”

Esta contundente frase aparece en un reciente estudio realizado por el grupo publicitario Havas. Tan lapidaria y tan terriblemente dura, que posiblemente nos haya hecho temblar a más de un=. Al menos a mí lo hizo. Me pregunté si eso sería cierto en los proyectos en los que estoy participando y me da qué pensar. Espero que no sea así.

A punto de terminar esta sufrida, convencional y cansina campaña electoral previa a las Elecciones Municipales del próximo domingo, uno tiene la tentación de unir esta frase con las marcas de partidos políticos y las marcas-ciudad, auténticas herederas de las consecuencias de uno u otro proyecto político. Posiblemente si esa pregunta del citado estudio, se las hiciéramos a l=s miles de ciudadan=s del país sobre la categoría de mercado “política” y sus productos “partidos políticos” y “candidat=s”, la respuesta sería en muchos casos, me temo, que sí. ¿Verdad? Me sobran 3 de cada 4 marcas políticas. ¿Y por qué?

Visto lo visto, esta categoría de mercado (la política) está en sus momentos más bajos, en percepciones, en confianza y también justificado en hechos: corrupción, promesas que se vacían de contenido prácticamente a las semanas por su incumplimiento, demagogía, discursos dirigidos a promover el “miedo de la competencia”, … Y lo que es peor es que esa categoría se ha convertido además en una commodity, en una especie de competencias sin diferenciación y casi casi, una categoría dominada por “marcas blancas”. Existe una percepción generalizada de que “da igual de qué partido sean, que tod=s son iguales”. Y esto lo hemos escuchado más de una vez.

En un mercado donde existe esta percepción de “commodity”, la verdad es que el acto de compra (votar) se convierte en un hecho casi irrelevante y lo que es peor aún, en que la sensación posterior de “haber realizado una compra errónea” también es generalizada. Tanto en quien vota como quien, libremente, decide no ir a comprar. Perder. Y volver a perder.

La particularidad de unas elecciones locales, como las de esta semana, es especialmente llamativa porque la sensación de que estamos ante una decisión importante y no baladí (pienso que todas las elecciones son importantísimas, más allá de su extensión geográfica), especialmente porque estamos refiriéndonos a nuestro contexto más cercano y más inmediato: nuestro pueblo, nuestra ciudad. Es ahí donde tod=s percibimos que estas decisiones afectan más a nuestro día a día que unas elecciones más “lejanas”. Es nuestra calle, nuestra gente, nuestras plazas, nuestras empresas, nuestras actividades. Es como “comprar” la comida de cada día, la que queremos dar a nuestr=s hij=s, donde ponemos todo el empeño en tratar de no cometer errores y que sea especialmente cuidadosa.

En unas elecciones mercados “locales”, la consecuencia más importante es cómo afecta todo ello en la percepción de la marca-ciudad. Esa percepción de qué ideas nos vienen a la cabeza cuando citamos el nombre de nuestra ciudad y sobre todo esa sensación de que tu ciudad está siendo en estos precisos momentos de campaña, movida con virulencia, afectada por decisiones, discursos y promesas particulares y que llegada la calma del resultado (o el drama, vaya usted a saber) se pregunta con voz preocupante: ¿qué va a pasar conmigo a partir de ahora?.

Si algo me preocupa de todo este ruido ensordecedor que se ha producido en estas últimas semanas, es que después de la tormenta viene la calma, el silencio, las preguntas y el tiempo que pasa hasta que se toman las primeras decisiones. Si algo me preocupa con toda esta vorágine de promesas, es que algunas se cumplan y otras se queden guardadas en un cajón con llave. Si algo me preocupa es saber si la marca-ciudad tiene un proyecto a largo plazo, o como parece en muchos casos, está al amparo del cortoplacismo, las fotos en los medios y los discursos “empatados”, donde da igual quién los pronuncie porque son indiferenciados.

Yo seré uno de esos que el domingo acudiré a este supermercado de las papeletas blancas y “no-sé-si-rosas-naranja-o-similar” a escoger una promesa de marca. Lo que no sé es si mi ciudad, en este caso mi querida Vitoria-Gasteiz, va a ganar con todo ello. Porque lo que sí tengo muy claro es que HOY tengo la percepción y la sensación (ojo, compartida por muuuuucha gente de la ciudad) de que mi ciudad está parada, atascada, sin rumbo y está necesitada de un proyecto que la defina, que le asiente su identidad y que sus ciudadan=s se sientan orgullos e identificados con ella. Hoy, esto no pasa. Y a pesar de todo seguimos queriendo nuestra ciudad aunque al final no sepamos ni qué decir de ella. Ése es un grave problema de marca y espero que esté quien esté lo consiga enderezar. Habrá que recuperar la confianza. Habrá que ver la botella medio-llena. Suerte.

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La foto de inicio es de Flickr, de Nukamari

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Mar 12 2015

Vivir al borde del fracaso

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El mundo de las palabras es francamente apasionante. Te nombran una y automáticamente piensas en su significado, en lo que representa, en su sinónimo o en la totalmente opuesta. Te llaman por teléfono, te proponen hablar sobre una de ellas: FRACASO, y desde ese momento se agolpan multitud de respuestas, preguntas, ideas, dudas y más preguntas.

HUHEZI, la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Mondragon Unibertsitatea lleva ya 10 ediciones organizando unas jornadas en torno al mundo de la comunicación, KOMUNIKALDIAK, que de por sí tiene mucho mérito en una facultad tan joven como ésta. Y en cada una de esas ediciones, un reto, como el de este año que se las traía: “Aprendiendo del fracaso“. Quien aquí escribe se siente encantado y halagado por contar con uno para esta edición. Cómo no, acepto el reto: El título: “El fracaso desde la óptica de la comunicación“. Y te sientes reflejado, como no podía ser de otra manera.

Hay que tener fe en uno mismo. Ahí reside el secreto. Aun cuando estaba en el orfanato y recorría las calles buscando qué comer para vivir, incluso entonces, me consideraba el actor más grande del mundo. Sin la absoluta confianza en sí mismo, uno está destinado al fracaso.

Charles Chaplin ya dio con una de las claves del significado de fracaso: no caer en la desidia, no ceder en el empeño, seguir creyendo en lo que quieres hacer, apostar por ello, de frente y a pesar de los humanos y normales titubeos. Sigo buscando referencias y llego al célebre dicho japonés “… Cae 7 veces, levántate 8…” que apuntala la idea central. ¿Por qué tenemos miedo al fracaso?.

Quizá debiéramos preguntarnos primero qué entendemos por ÉXITO, porque quizá en esa interiorización del término y de nuestras consecuentes actitudes, radica saber qué hay detrás de un fracaso o un no_fracaso. Es en el éxito donde encontremos la auténtica razón de pensar qué es y qué no es fracaso. Posiblemente cada un= de nosotr=s podamos tener una definición propia de éxito y es posible que en determinados ámbitos de la vida, personal y profesional, nuestro nivel de éxito varíe. Aprender, disfrutar, ganar, competir, ayudar, no_perder, sobrevivir, aportar… sí, hay niveles diferentes de éxito en nuestras vidas y aquí es donde radica la loable intención de lograrlo o no. Personalmente, siento el éxito como poder irme a la cama cada noche con la conciencia bien tranquila de que en ese día he hecho lo que tenía y debía hacer, a ser posible siempre siendo fiel a los principios de cada uno. La coherencia, esa palabra que en muchas ocasiones la tenemos guardada en algún armario de nuestra personalidad, es la que establece la relación entre lo que somos, lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Si realmente somos coherentes, es posible que sintamos que cada acción_palabra_sentimiento han ido por buen camino.

Hablar de estas cosas a alumn=s de 4º de carrera puede parecer algo trascendental pero quería reflejar que teniendo en cuenta que el mercado laboral al que van a acceder a partir de junio está como está, es fundamental que sientan que después de un tiempo estudiando para “ser algo”, lo más exitoso que pueden lograr precisamente es “poder_querer_hacer” algo relacionado con lo que han “luchado” en este periodo universitario. Si quieres ser algo, pelea por ello. Si tienes una pequeña oportunidad, aprovéchala. Si puedes, incluso, créate tu propia oportunidad. Hoy más que nunca el mercado está “abierto” a nuevas ideas que vayan modificando el status_quo actual, y sinceramente estamos más que necesitados de ello. Empresas, instituciones, organizaciones, asociaciones, personas en definitiva, estamos ante ese momento en el que es preciso cambiar modos para sentirnos aún más vivos.

Son varias las ideas que quise transmitir en esa charla (adjunto la presentación por si queréis echarle una ojeada) pero me quedo con un par de ellas que me parecen especialmente relevantes:

  • Expectativa: probablemente el mayor índice de sensación de “fracaso” está relacionado con las diferentes expectativas que tenemos las personas ante la misma acción en el mismo momento. Donde tú pensabas una cosa, la otra persona la miraba de otra. En alguna ocasión hemos hablado en este espacio, referido a las marcas, que en realidad lo que hacemos es gestionar expectativas. A menudo se trata de elevarlas, reducirlas o irlas desarrollando poco a poco en el tiempo. La expectativa es esa manera de comprobar hasta qué punto nos ponemos de acuerdo las personas.
  • In_comunicación: es una enorme paradoja que en un mundo donde las posibilidades de comunicarnos son tan variadas y amplias, es cuando menos Comunicación existe, con mayúsculas. Esa en la que dos personas intercambian información, hay feed_back y conversaciones que aportan discursos compartidos. Hay fracaso muchas veces porque no se ha transmitido la realidad en ambos lados. El “yo creía” es la mayor y penosa justificación existente.
  • Aprender: De todas las referencias encontradas, fracaso está íntimamente relacionado con el aprendizaje. Ya no sólo por la facultad de aprender tras un error o un fallo, sino sobre todo, por hacer que ese aprendizaje aporte valor a posteriori. Porque si no has aprendido, estamos entonces ante un error y eso sí que es un problema. Como dice Seth Godin, “necesitamos más fracasos y menos errores“. Porque de ellos se aprende pero sobre todo, se des-aprende. Algo aún más importante.

Ejemplos de fracasos en comunicación hay. Confieso, como dije, que he fracasado en muchas ocasiones y espero seguir haciéndolo porque eso me hace sentir que aprendo cada momento, que pongo todo lo que tengo y sé en experimentar y probar, porque me permite entender y comprender (esa empatía) al “otro” y porque juntos, siempre juntos, podemos hacer algo que no sabemos si podrá funcionar a priori (la comunicación no es una ciencia) pero sí que si no lo hacemos, entonces no funciona.

Espero haber aportado siquiera una idea para l=s numeros=s alumn=s que se dieron cita en la jornada. Personalmente, me ha servido para poner el fracaso entre esas palabras que describen la actividad de uno y que definitivamente quiero convivir con ella. Toda la jornada sirvió para ratificarlo aún más. Podéis seguir en Twitter su hastag #komunikaldia y #komunikaldiak para comprobar que lo que allí se dijo, tuvo mucho interés (algunas ideas están en euskera) Eskerrik asko HUHEZI eta zorionak!!! 

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La foto de inicio es de Flickr, de Marco Abis

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Feb 17 2015

Gracias lápiz por dar vida a mi blog. Mi post 200

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Querido lápiz. Gracias por darme la posibilidad de hacer posible que una idea se convierta en la sana intención de convertirse en un post en este blog. Coger el gusto de teclear periódicamente es una de esas sensaciones que han ido en aumento con el paso del tiempo. No me gano la vida con ello pero me va la vida en ello (o parte de ella). Disfruto haciéndolo y aunque sufro el “síndrome del papel en blanco” cuando decido teclear las primeras letras, reconozco que esa sensación se disipa a medida que las frases van apareciendo en la pantalla. Lápiz, papel, teclado y pantalla se unen en una sensación difícil de expresar como se merece.

Mayo del 2008 fue el inicio del viaje de este humilde blog, sin saber muy bien el destino final. Sí sabía cuál era su inicio: una inquietud que tendía un puente entre lo personal y lo profesional. También escribía por aquel entonces en el blog de mi anterior empresa, pero quería tener mi propio espacio, ése que originariamente tenía un propósito:

¿Por qué Equiliqua? Porque refleja ese punto al que siempre llegamos después de un momento de reflexión. A ese punto de vista, a veces casual, pero muchas otras veces después de un largo tiempo, y que lo hace de forma certera.

El trayecto ha pasado por varios momentos que representan diferentes momentos de mi vida: lo personal y mi pasión por el baloncesto y el deporte, las ciudades, la cultura, la innovación, en sus inicios; mis reflexiones sobre todo aquello que gira en torno a las marcas y al branding, en la actualidad, aderezado con el mundo de la “artesanía“, las lecturas, la comunicación, las decisiones, las conversaciones, lo digital… sobre las relaciones entre personas y marcas. Todas ellas enriquecedoras no por el resultado en forma de post sino por lo que me han ayudado en el proceso a estructurar ideas, reflexiones, lecturas y debates. Es justo reconocer aquello de que la inspiración te tiene que encontrar mientras estás trabajando, pues se ha cumplido sin lugar a dudas.

Era ese preciso momento en el que me decía: “…al blog…“. Momento mágico que transformaba, primero, una idea inicial en un bosquejo de palabras a lápiz (siempre mi admirado y respetado lápiz) en un papel. Ese momento en el que crees que para entenderse bien, necesitaba escribirlo y sobre todo porque así me ayudaba a entenderme a mí mismo. Una idea, unas palabras y el propósito de compartirlo mediante frases, unidas unas a las otras. Y disfrutar de ese momento en el que dices: “… ya está…“. Y sufrir después con ese otro en el que piensas: “…¿se entenderá?…“.

Son muchas las personas con las que hemos hablado del rol de los blogs, de cómo nos funcionan, de qué sentimos con ellos. Leyendo y escribiendo. Son muchas las personas que tomando un poco de aquí y otro poco de allá, te ayudan a ir dando pasos y no cesar en el empeño. Julen, David, Amalio, Carlos, Manel, María Jesús, Miguel, Guillermo, Asier, AntxonJosé Miguel, Gorka, Álvaro, Iván, … Son muchas las personas que con sus lecturas ayudan a exigirte un poco más cada día. Son muchas las personas que con cada comentario hacen que sientas que la distancia entre las frases y las personas sea más corta de lo normal.

Para mí este blog es a la vez una válvula de escape, una prueba del algodón a reflexiones que surgen en proyectos y trabajos, una forma de probar que la síntesis es comprensible, que menos es más y que a veces es mejor más que menos. Es un archivo virtual, mi biblioteca de ideas. Es la exigencia de encontrar la palabra adecuada y que la misma foto que acompaña a cada post diga algo más de cada momento de escritura. Es un reto semanal. Es esa puerta que nunca te da miedo cruzar aunque a veces todavía no hayas salido de la anterior y que los días no te dejan meterte de lleno. Es ponerte música, mirar el lápiz, las ideas que revolotean y la estructura gramatical para que se entienda algo aunque no sabes muy bien si se va a entender.

Quisiera saber más de todo esto de vuestra parte. Quisiera que me pusierais a prueba y me dijerais, de corazón, si funciona o no. Recuerdo una estupenda frase de Iñaki Gabilondo sobre el mundo de la radio que decía algo así como que él se enfrentaba cada mañana a la prueba de explicarle a una sola persona lo que estaba ocurriendo en la actualidad. A UNA SOLA PERSONA. A veces esa sensación me la extrapolo a mí mismo, cuando leo el post después de escribirlo y casi darle el punto final. Justo antes de darle al “publicar”.

Así las cosas son ya 200 posts. El próximo reto es que mi salud me siga dejando poder escribir el siguiente. Y que mi lápiz me ayude en ello. Sinceramente no me lo creo. Sólo puedo decir GRACIAS. 😉

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La foto de inicio es de Flickr, de Philip Ray

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Dic 23 2014

Saldremos adelante

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122.066 kilómetros es la cifra que marcaba mi Scenic marrón cuando hace unos días cumplió exactamente 5 años. 5 años ya que dieron comienzo a un nuevo capítulo en el libro de mi nuestra historia. Una nueva etapa que cumplía un ciclo y comenzaba sin saber muy bien hacia dónde aunque sí tenía una idea clara: saldremos adelante. Hoy escribo desde lo profesional, como siempre, pero también desde lo personal.

5 años es la cifra que también expresan “algun=s expert=s” sobre el tiempo que un proyecto empresarial iniciado desde el emprendizaje tarda en estabilizarse en el mercado. Pasado ese tiempo, parece que unos siguen adelante y otros entierran sus cenizas y sus ilusiones. Siempre me pareció curiosa esta cifra y sobre todo la rotundidad para afirmarlo como tal. Me parece aventurado decirlo y más cuando tienes que vivir en un filo entre el día a día y la ilusión por construir un proyecto sostenible y con ciertas dosis de futuro. 5 años: escalofrío cuando lo oí en su momento, escalofrío hoy cuando miro hacia atrás.

Emprendizaje es otra de esas palabras que al ritmo que vamos ocupará un nuevo lugar privilegiado en “el diván de las palabras vacías“. Tantas veces expresada, tantas veces abusada, tantas veces tratada como el grial que va a crear un nuevo mundo: empresas, beneficios, cifra de paro, edades… entre tod=s la estamos matando, que diría aquel. Emprender es un término que en sí mismo encierra una situación estática a la que forzamos a actuar. ¡Emprende! es como un castigo y una orden al mismo tiempo: ¡arrea! … ¿hacia dónde? ¿por qué? ¿para qué? Demasiadas preguntas con respuestas vagas pero como nos hemos aprendido de carrerrilla la palabra, no importa la respuesta: la solución es emprender.

A mí no me enseñaron a emprender. A mis hij=s en el colegio no les están enseñando qué es eso de emprender. Sí que les están inculcando actitudes creativas, trabajo en equipo, constancia en el trabajo, desarrollar una idea y defenderla, convencer presentándola al resto. Por eso, quizá emprender no sea una tópica acción sino una actitud con un punto en común: hay que tirar para delante.

Cuando me preguntan sobre ello suelo decir que me gustan más las situaciones en las que “tengo la sartén por el mango”, aquellas en las que sé que poseo cierto control sobre la situación. Emprender además es saber que si quieres tener más proyectos, tienes que ir a por ellos. Que si te pones como reto escribir todas las semanas, que sepas que antes del viernes tienes que hacerlo y que si tienes que pedir ayuda, has de hacerlo. En un mundo además complejo, y sabiendo que hemos de aprender de esta complejidad para convivir con ella, siempre y cuando en tus manos esté hacerlo posible, has de hacerlo. Sin dudarlo. Saldremos adelante.

Ya han pasado 5 años. Y tengo esa sensación de que doblando la esquina puedo encontrarme con algo-alguien que me diga: “…oiga usted, 5 años…”. Al menos, la respuesta la tengo clara: “seguiremos y saldremos adelante, claro que sí”. El 2014 ha sido un muy buen año (salvo algunas cosas), más proyectos, más pasiones, más personas. Mucho esfuerzo que merece la pena. Mucha gente-buena gente que te rodea y rodeas, para nunca sentirte sólo y siempre tengas una mano que tender y que te tiendan para salir adelante. No me quejo, afortunadamente.

Quizá por eso me da por pensar que siguen habiendo cosas, ideas, personas y proyectos que merecen la pena luchar por ellos. Los clásicos vuelven a aparecer en mis pensamientos y leo a Miguel Angel Buonarroti eso de:

« Si supieras la cantidad de trabajo que hay en ello, no lo llamarías genio. »

… te darías cuenta de que “todo” está en nuestras manos y de que es posible. Y creo que eso es lo importante. Saldremos adelante.

Nos seguimos viendo en el 2015. Disfrutad de vuestra gente.

Felices fiestas y feliz 2015.

Salud y tratad de ser felices. (dale al play y pon el volumen alto, merece la pena)

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Ago 04 2014

Al otro lado

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Cuando menos te lo esperas y cuanto más a gusto te encuentras, sucede algo que te cambia el paso. Recuerdo una vez que alguien querido me dijo aquello de “…las monedas siempre tienen dos caras…”. Algo tan obvio no podía ser tan cierto. Cuando crees que algo te va mal, siempre hay un haz de luz que te hace levantar con optimismo. Cuando piensas que estás en racha o que “todo está en orden”, un ¡zas! te sitúa en otro escenario. Esa famosa “zona de confort” en la que nos pretenden situar tanto dentro como fuera de ella, tiene un lado oscuro que por más que esté oculto siempre está ahí. Lo invisible se manifiesta aunque queramos negarlo. ¿Pero no era invisible? Va a ser que no.

Estamos repletos de frases en positivo sacadas de páginas de libros de autoayuda y filosofía-bien-redactada: “…sé feliz…”, “…encuentra tu camino…”, y cosas de ésas que sí, no lo puedo negar, vienen tan bien que pretenden tapar una realidad a la que es imposible poner vallas, como en el campo. Todo positivismo se enfrenta con esas dosis de “golpe” emocional en el sentido contrario, que hacen daño, que duelen, que te dejan cicatrices y que hacen preguntarte ¿por qué? Quizá no nos han enseñado a vivir con ello y posiblemente hayamos dejado de hacernos esa pregunta, tan frecuente cuando éramos pequeños: ¿POR QUÉ?

El mundo de las marcas no rehuye esa realidad, todo lo contrario. Tienen que convivir con ello y si no lo hacen, deberían replanteárselo. Los antaño planes establecidos, esos grandilocuentes documentos que reflejaban sesudas sesiones “internas” donde se decidía el camino a seguir, de forma ideal y con aquello que se llamaba “visión”, están navegando en mares desconocidos, con nuevos vientos y otras condiciones. La realidad hoy es tan tozuda que un “like” o un “no-like” te puede cambiar todo. Un detalle, una palabra no bien interpretada o simplemente un descuido hace que todo aquello que estableciste con tanto trabajo, pueda no servir ya de nada. Hemos aprendido tanto a mirarnos a nosotros mismos que no hemos tenido en cuenta lo que pasa al “otro” lado. Los hoteles han pensado tanto en sí mismos que se han olvidado de sus usuarios, de sus clientes, no han interpretado qué buscaban y qué les motivaba, hasta que ha llegado Airbnb y lo ha cambiado está cambiando todo. La prensa sigue replanteándose su negocio, quizá más enfocado a defender su profesión y está viendo cómo la actualidad es la que marcan las personas de la calle, “contando” lo que ven, lo que viven y lo que sienten. La realidad no es lo que te cuentan sino lo que ves. Y ahí, algo también está pasando.


 

En el mundo de nuestra identidad personal también ocurre. Jamás hemos tenido tanta “libertad” para expresarnos, la tecnología nos ha facilitado tantas herramientas para hacerlo que todo ha sido y está siendo tan fácil …hasta que por otro lado surge ese “lado oscuro” que pretende limitar tu expresividad y tus ganas de conversar, opinar, escribir, etc. Opiniones que se cruzan y que en vez de sumar, restan; conversaciones fundadas que se convierten en reproches y lo peor de todo, que en vez de apostar por el criterio se dejan llevar por algo inherente a la condición humana: el NO. Quizá tampoco nos hayan enseñado a convivir con ello o no hayamos aprendido de todo ello. Eso pasa también por ser conscientes de lo que está al “otro lado”.

Me viene a la memoria un excelente post del amigo Asier Gallastegi donde hablaba del término VULNERHABILIDAD, que precisa aún más y mucho mejor todo esto:

Esta sociedad liquida coge formas que le cuestan reconocer hasta a el padre de todo lo liquido.  Y en este momento ¿como aprehendemos a vivir sin saber lo que viene después?. Tiene que ver más con aprender a navegar a vela que con conocer las piezas de un motor. Atentas al viento y a desplegar la tela en uno o en otro sentido.

Agosto llega como el fin de un curso lectivo. El año en realidad empieza en septiembre y con agosto llega el momento no de desconectar sino precisamente de conectar. Sí, conectar con otras ideas, con otras vivencias y otras experiencias, con otras lecturas que posiblemente durante el año sea difícil dedicarle el esfuerzo y la intensidad que merecen… y agosto nos lo facilita. Y siempre que se produce acaba conectando con esas ideas del resto del año, convirtiéndose precisamente en el mejor momento para cargar pilas, como se dice, en vez de “descargar” las que ya tenemos. Es precisamente el “otro lado” el que debemos enfocar para especialmente aprender de todo ello y saber responder a esos momentos que llegarán, porque siempre llegan aunque estén ocultos y esperándonos en cualquier lado y momento.

Disfrutad.

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La foto de inicio es de Flickr, de Ignacio Conejo

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Jun 24 2014

Estimado Felipe

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[carta abierta a Felipe de Borbón y Grecia]

Permíteme en primer lugar tutearte porque somos casi de la misma quinta, tú del 68, yo del 70, ésa que está en el límite de la generación del baby-boom y la que vivió un cambio de época en este país. Sí, ésa que sin saber apenas quién era Franco tuvo que acostumbrarse a aprender las palabras “rey” y “monarquía”, sin saber muy bien qué eran. Ésa que vivió además el miedo en muchas casas una tarde-noche de un 23F sin saber qué narices estaba pasando y solamente viendo las miradas en casa y por las calles, y que interpretaba que algo no-bueno estaba pasando. No sé si a ti te pasó lo mismo en Madrid. A mí, en mi querida Vitoria-Gasteiz sí.

No soy quién para darte recomendaciones pero como somos de la misma generación y hemos vivido los mismos momentos, pero en distintas ciudades, vaya desde aquí unas pequeñas reflexiones. Mira.

Estamos en un momento donde cuando más nos gusta elegir y tomar decisiones, es cuando de pronto algo se impone porque sí y sin apenas hacernos preguntas y por tanto sin encontrar respuestas. Posiblemente veas las cosas desde otro punto de vista, has vivido toda tu vida en ello y sabiendo que “ese momento” tarde o temprano llegaría; pero desde fuera es algo que está tan instalado en la memoria y en el día a día de la sociedad, que se está muy vigilante con lo que ocurra a partir de ahora. Posiblemente sea porque las condiciones actuales no tienen nada que ver con aquel 1975 pero precisamente por eso, y por todo lo que ha avanzado esta sociedad, sea un momento especialmente importante. Así que es un buen momento para repensar todo ello.

¿Sabes? Trabajo, y es mi pasión, en el mundo de las marcas y en cómo éstas se relacionan con las personas. Las marcas siempre aparecen (o no) cuando una propuesta de valor se conecta con unas determinadas expectativas. Permíteme decirte que en estos momentos ni la propuesta de valor ni las expectativas actuales coinciden en el valor que aporta y el rol que juega en nuestras vidas la marca “monarquía”. Quizá sea porque la propuesta de valor de ésta no se adecúe con los tiempos en los que vivimos. Si algo ha avanzado la sociedad, aunque no lo parezca, es en el valor de las personas por encima del de las instituciones, por mucho que éstas tengan una dimensión considerable. Así desde mi punto de vista, si quieres que esa “marca” tenga relevancia, la propuesta de valor ha de actualizarse y ser modificada o de lo contrario perderá credibilidad. Y si no eres creíble, tienes los días contados en el “mercado”. Y por otro lado, las expectativas del “mercado”, llamémosle la ciudadanía, la sociedad civil, etc… van también por otro lado. Ahora es mucho más fácil expresarse (por cierto, dales un sutil tirón de orejas a esa gente que “tapó” e intentó silenciar otras expresiones el pasado jueves día 19) que antes, ahora la gente al poderse conectar entre sí, se articula y se estructura como prefiere y, no sólo eso, sino que además su día a día es tan importante que todo aquello que apalanque su actividad y le mejore su visión de la vida, lo pondrá en valor. Y si no lo hace, entonces lo va perdiendo. Pasa a ser olvidado y si se insiste hasta menospreciado. Ojo, porque aquí me parece que también hay una importante disfunción en la percepción de “tu marca”.

Creo que tienes, tenemos, una importante ventaja. Somos jóvenes, sí. Recién cumplidos los 46 años, yo 44, estamos en esa etapa de la vida donde tenemos tanto por hacer y al mismo tiempo, hemos vivido ya muchas experiencias que creo tenemos el bagaje suficiente y la ilusión intacta para “construir” cosas. Y creo que en eso estamos. Pero tan importante es el “qué construimos” como el “cómo construimos”. Esto, que le podemos llamar proceso, es muy importante porque se manifiesta en la sociedad de hoy de tal manera que consigue que desde las formas se pueda llegar al fondo, que en vez desde la jerarquía se construya desde las bases y que consigue vincular y sumar mucho más que restar y dividir. Todo lo que se construye en cada paso tiende a tener una buena y sólida base. Y creo, desde fuera, que ahora mismo, la base es lo que falla. Y mucho.

Una última reflexión. Dada nuestras conexiones con el exterior pero también nuestras vivencias hacia dentro, me parece tremendamente importante que reconozcamos el valor de la palabra “diversidad”. Al igual que te he comentado en el párrafo anterior, todo aquello que viene de “arriba-abajo” tiende en la actualidad a producir cierta desconfianza, provocar situaciones a la defensiva y cuestionar el orden porque ¿quién define qué es el orden?. Hace un tiempo leí a un entrenador deportivo cuestionar el orden de la siguiente manera: en vez de poner el foco en “jugar ordenados”, es mucho mejor “ordenarse jugando”. El matiz parece mínimo pero es esencial. Todo el mundo se siente protagonista en ese sentido con lo que al final, lo que cada un= aporta va en beneficio del colectivo. Y eso, la diversidad, es algo que en este país (y en otros muchos) es más que patente. Algo de esto creo además que le ocurre a eso que se quiere denominar “marca-España”. Luego no lo perdamos porque si lo homogeneizamos, lo perderemos todo.

Espero poder haberte ayudado en algo. Quieras o no, a l=s del 70 nos está tocando ponernos en la primera línea de la “batalla”. Sólo me queda desearte suerte pero sobre todo trabajo.

Como digo a mis amig=s, saludetes.

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La foto de inicio es de Flickr, de Javier Corbo

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May 20 2014

KFE Innovación08, sobrevivir en Vitoria-Gasteiz

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Al menos hay que intentarlo” es una de esas frases que deberíamos tener visible en nuestro despertador cada mañana. Una idea, una acción, una palabra e incluso una ocurrencia. El caso es que tras la convocatoria del año pasado por estas fechas del KFE INNOVACIÓN, el reto y la solicitud estaba encima de la mesa para este 2014: ¿Cuándo es la siguiente? No sin dudas, más que nada por la energía que lleva organizar un evento, por pequeño que sea, el hecho es que vuelvo a tirar para delante con ese post-it amarillo lleno de desafío que apareció entre las conclusiones de aquel evento: ¿Cuándo es la siguiente? Pues aquí estamos. Este año, en Vitoria-Gasteiz, junto con otras localidades españolas, también habrá una sede de KFE INNOVACIÓN.

El caso es que esta iniciativa KFE INNOVACIÓN es toda una declaración de principios y formas: el debate entre iguales, el encuentro de gente simultáneamente, la no-intromisión en el mismo, la ciudadanía en definitiva participando y dando ideas para encontrarse y charlar un momento sobre un tema en concreto. Cuando más ruido hay, menos se debate en conjunto y en público. Y este formato permite precisamente hacerlo sin tapujos y apuntándose quien-quiera.

Dialogad, aportad y, sobre todo, disfrutad de la experiencia

Como bien dicen desde la “organización” (por denominarlo de alguna manera) esta cita “…promueve la creación colectiva basándose en los conceptos de igualdad, horizontalidad, sencillez e independencia“. Y de eso se trata: construir, debatir, conectar y sencillamente hablar entre personas sobre algo que aporte a tod=s l=s asistentes, se encuentren donde se encuentren. 

El tema en cuestión de este año, el #kfe08 será “SOBREVIVIR“. Una palabra que connota, al menos para mí, una mera actitud de vivir “como sea y/o como se pueda”. No es fácil esta palabra porque supone en todo caso estar frente a una situación “complicada y compleja”, negativa, y donde se pone todo aquello que sea posible (e incluso imposible) para tratar de solventarla como sea. Después de una serie de años donde los efectos de la crisis han sido demoledores para muchas personas y organizaciones, parece que haciendo caso a Darwin, aquellas especies que logren adaptarse son las que sobrevivan. Es una palabra muy dura además y más si conocemos a personas que se encuentren en una situación complicada de verdad. Buscarse la vida, adaptarse supone en especial tener como referencia el entorno y encontrar un espacio “vital” que permita relacionarte con él sin llevarte a tu desaparición. De esto hablaremos y, tomando como referencia los argumentos de la propia organización, queremos hablar y debatir sobre:

Hablamos de supervivencia personal y supervivencia profesional; hablamos de mantener el equilibrio entre las normativas y las inquietudes, de mantener vivos proyectos con todo en contra, de por qué y de para qué. Hablamos de gente que está marcando un nuevo futuro a fuerza de supervivencia,  hablamos de buenas ideas y de la unión como fuerza.

Hay personas que siguen adelante, otras se han quedado en el camino. Han marchado o han renunciado. Pero aún hay gente que se pelea diariamente en el ámbito cultural, educativo, sanidad, servicios, investigación, para tratar de sobrevivir. Hay alternativas para que puedan continuar; ¿cuáles son esas alternativas?. ¿Cuántos están en el límite? ¿Cuántos siguen adelante? ¿Qué respuesta se encuentra desde distintas localizaciones a problemas comunes? ¿Qué iniciativa podemos promover colectivamente para que no nos atropellen las circunstancias?

Como quiera que a veces no tenemos suficiente con la propia realidad, en Vitoria-Gasteiz hemos dado una vuelta de tuerca y lo que queremos hacer es hablar no sólo de personas ni organizaciones sino de nuestra propia ciudad: VITORIA-GASTEIZ, precisamente. Y es que la ciudad es un ente lo suficientemente retador porque precisamente en ella se suman muchas de estas situaciones que afectan a personas individuales y a organizaciones colectivas sean del ámbito que sean. El caso es que todo suma y todo construye ciudad. O todo resta y destruye ciudad. Y lo que queremos saber es conocer el termómetro actual de la ciudad, el diagnóstico de la misma y comprobar si es cierto eso de que Vitoria-Gasteiz se encuentra en un estado de mera supervivencia o hay algo más.

En este espacio he escrito sobre marca-ciudad, desde una óptica cercana al branding y la comunicación pero como ciudadano de una ciudad y observando situaciones que se están dando aquí, me atrevo a lanzar la idea de que Vitoria-Gasteiz está languideciendo. Una ciudad que en su momento fue referente en aspectos, por ejemplo, medio ambientales y sociales, está perdiendo este reconocimiento pero sobre todo está perdiendo dicha realidad. Una ciudad muy dependiente de una industria motora, como la automoción, y que tiene su punto bueno pero también su alto riesgo. Una ciudad que se mira continuamente en “las de al lado” y que con cierto aire de complejo reacciona más que propone. Una ciudad que sigue preguntándose “¿quién soy? y ¿quién quiero ser?“. Una ciudad, pequeña sí, pero con falta de inquietud en muchos ámbitos de la misma para mostrarse, al menos, orgullosa de ella misma. Da la sensación de que tenemos unas casas y unas calles donde estamos pero aún estamos lejos de decir que “somos de Vitoria-Gasteiz“. Queremos enfocar el debate desde esa visión diversa que propone la organización: cultura, educación, emprendizaje, social, comercio, innovación, empresa, personas… ¿Qué hemos de hacer para cambiar eso? ¿Estamos ante una situación de “sálvese el último” o bien unimos esfuerzos para avanzar y desarrollar sumando diversas fuerzas y agentes?

El evento se celebrará, en toda España y también como novedad en otras ciudades internacionales, este VIERNES 23. Nuestro evento en Vitoria-Gasteiz, la sede nº 26, será de 17.30h a 19.30h en el local del HUB GASTEIZ, una iniciativa recién creada que quiere conectar empresas, personas, organizaciones de Vitoria-Gasteiz. Creemos que es el entorno ideal para este día. Puedes inscribirte en este link, corre, que el aforo es de 20 personas presenciales pero “igual miramos para otro lado” si hay mucho interés. El evento se podrá seguir también por twitter con el hastag general #kfe08 y en particular #Vit01 por lo que desde “dentro” y desde fuera se podrá seguir y…compartir.

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Mar 12 2014

Sobre moralejas y branding

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La publicidad es un cuento con moraleja. El cuento tiene que ser bueno. Pero lo importante es que te quede la moraleja.

Esta frase de uno de los grandes de la publicidad mundial, Fernando Vega Olmos, allá por el año 2000, quedó marcada para mí por siempre. Era esa frase que cuando la lees te das cuenta de que es la que estabas buscando. 14 años después sigue palpitando como el primer día cada vez que nos enfrentamos ante un desafío de marcas. Sí, desafío. Moraleja es un precioso nombre para definir mi profesión: “constructor de moralejas“. Una historia que ha de permanecer en el tiempo por encima de que los cuentos sirvan para fijarla, para convertirla estable y permeable a la vez y que permita desde la consistencia aportar valor añadido a cada proyecto. Moraleja.

Una moraleja es lo que queda cuando quitas aquello superfluo de lo que te encuentras. Y a su vez, una moraleja no tiene sentido sin nada que lo acompañe, porque perdería fuerza, detalle, matices y personalidad. Una moraleja es lo que da sentido a cada una de las acciones que pones en marcha, a cada frase que redactas, a cada imagen que acompaña. Una moraleja te permite seguir un camino pero a su vez explorar otros para tratar de descubrir nuevos espacios que permitan ampliar aún más lo que hoy somos pero no lo que seremos mañana.

Una moraleja es vida.

Me sigue rondando la cabeza que cuando trabajamos en comunicación tenemos que elevar la distancia de cada situación, donde no sólo es suficiente con la solución a la necesidad planteada, que sí, sino que además ha de servir para generar un nueva actitud, un nuevo estado que permita seguir recorriendo la senda del proceso de trabajo trazado con anterioridad. Es una constante actitud hacia una forma de hacer las cosas que queda inoculada en las organizaciones, donde casi ya ni sería necesario actuar directamente porque ha quedado grabada en su cultura de tal forma, que simplemente es seguir el camino trazado, sin importar si vas rápido o no, simplemente sigues el camino. Sigues la moraleja.

En muchas ocasiones, seguimos viendo las marcas como algo táctico, algo puntual, confundiéndolo con cualquiera de las técnicas de comunicación existentes (publicidad, audiovisual,… ) cuando en realidad la marca existe en la medida que seamos capaces de trazar un puente entre una “promesa” y una “expectativa”. Del proceso de “unión” que se establece quedará la marca, siempre y cuando se establezca correctamente, siempre y cuando al final de ese “punto de contacto” resuelto quede una experiencia única y memorable. Quede una moraleja. No es una solución es una nueva cuestión, es una manera de ser y estar única, donde nadie más sería capaz de realizarlo. Posiblemente otra marca lo realizaría pero sería de otra forma, no importa si mejor o peor, otra forma.

Un trabajo nunca ha de acabar, una moraleja siempre está ahí, moldeándose, no permanece estática, sigue estando presente. No hablamos de posicionamiento sino de una posición. Y esa posición tiene varias formas en función de dónde la mires. Es capaz de presentarse de otra manera. No tiene fin. Es como los artistas cuando realizan una escultura. Siguen explorando las nuevas formas que puede adquirir aunque acabe una de ellas y es capaz de construir una más, y otra, y otra… completando una serie que siendo cada pieza autónoma con total seguridad, responde a unos ideales, a unas inquietudes y a una idea: quiero que esto quede reflejada. Una serie. Una moraleja.

Soy un poco iluso, lo sé, pero tenemos la responsabilidad y el compromiso de que las ideas puedan perdurar, aunque un proyecto pueda tener principio y final.  Tengo la inquietud de lograr que cada vez que se pulsa una tecla del “off” inmediatamente busquemos otra que ponga “ON” y sigamos descubriendo nuevos caminos que apuntalen y aporten nuevo valor a la marca, sin cesar en el empeño de que esa experiencia se cumpla en cada momento. Estamos hablando de instalar en cada proceso un poco más de cultura de la marca en cada organización, en ser conscientes de que ahí tenemos una moraleja que tiene que permanecer y mueve a la acción, por pequeña que ésta sea. Dinámico como los tiempos que estamos viviendo, con la inmediatez como valor de actuación pero al mismo tiempo enfocado hacia una nueva dirección. Hacia esa moraleja. La que ha de permanecer.

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La foto de inicio es de Flickr, de Ayacata7

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Dic 31 2013

Desde la confianza

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“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”. Woody Allen.

Ahora que estamos justo a punto de terminar este 2013 sigo pensando que lo importante de cada paso que damos es mirar hacia dónde va el siguiente. Mirar atrás sirve para reconocer de dónde venimos, en especial para precisamente no olvidar ese decidido paso inicial. Justo hasta ahí. El resto es aprender y recordar el por qué de ese paso.

En este mundo de la comunicación y de las marcas, tendemos siempre a tratar de simplificar ideas complejas para hacernos más comprensibles ante las personas y a partir de ahí ir construyendo nuevos significados que den sentido a lo que hacemos, decimos, vemos y sentimos. Hay una palabra que me queda después de pensar en todo lo que he vivido en este año: CONFIANZA. Estos últimos días he reflexionado mucho sobre ello y he llegado a la conclusión de que es la palabra que mejor representa este 2013 porque me siento especialmente a gusto con lo que significa y con lo que ha significado para mí en este año.

2013 comenzó con la apertura de una nueva etapa en estos ya 4 años de andadura profesional. Lo importante fue reconocer que se abría una puerta más que se cerraba una anterior. Uno se mira a sí mismo y se pregunta: “¿puedes?”, y sí, no lo dudo, con algún que otro vacile, respondes “sí, puedo”. Muchas de nuestras decisiones nacen de la humildad personal de reconocer lo que uno aporta y puede aportar, así como lo que no aporta. No sé si a esto se le llama autoestima o qué pero lo que sí sé es que si no confías en ti mismo es muy complicado que otr=s confíen en uno. Así que ese pequeño y vacilante paso se convirtió en uno firme.

Reconozco también que el 2013 ha sido un año duro para uno. No lo voy a ocultar. Porque a todo el mundo le ha afectado esto llamado crisis y más que nada, las propuestas han ido apareciendo no con la decisión de otras veces pero sí con la intención de hacer algo… pero sin definir desde cuándo se dan los primeros pasos. Gestionar la posible actividad y los recursos con el tiempo del propio proyecto, o los pones al mismo nivel o si los colocas en diferentes estadios, pasa lo que pasa, que se descompensa, y eso pesa mucho. Y me ha afectado. Ésta ha sido una de esas lecciones aprendidas de este año.

En cambio han habido preciosos momentos de miradas de complicidad, de compromiso, de “vamos para delante” que destilaban un enorme gusto de CONFIANZA en lo que se es capaz de hacer. Esos momentos que uno agradece muchísimo cuando sabe que hay algo más que una simple relación, cuando hay más que un simple interés… hay compromiso más allá de una necesidad concreta. Y para mí ése ha sido el gran significado de este 2013. A veces los proyectos y las relaciones hay que sentirlos más allá que simplemente mirar la transacción de valor que se produce: de un lado trabajo, de otro mera remuneración. Hay algo que empatiza, hay algo que une, hay algo que incluso desde la diferencia, suma. Y eso sólo se produce cuando en la balanza hay un eje esencial: CONFIANZA. En uno mismo y en la persona que tenemos delante.

Lo he sentido en proyectos que hemos desarrollado desde Equiliqua, lo he sentido muchísimo con toda esa gente a la que me gusta llamar compañeros más allá que ser colaboradores, lo he sentido con clientes, lo he sentido incluso con aquellos que no lo son (aún) y que en cambio se produce un feeling especial. Lo he sentido en el mundo de la formación, del retail, de la alimentación, de la industria electrónica, de la tecnología, de la salud dental, de la gastronomía, de la fabricación personal… Lo he sentido en sesiones de trabajo y en cafés mientras reflexionábamos sobre cualquier aspecto. Lo he sentido cada vez que publicaba un post y sentía que alguien lo estaba leyendo.

La CONFIANZA es además algo que se otorga al otro y al mismo tiempo es algo que se va alimentando a medida que avanzas en las relaciones si las basas en generar espacios de relación basados en la sinceridad, honestidad, humildad y responsabilidad. Y por esa actitud de generosidad y de responsabilidad hace que se convierta en un valor que deberíamos poner en práctica día sí día también: ganarse la confianza. Buena idea.

Así que del 2013 me llevo esta palabra porque de veras, la he sentido. Espero que quienes os pasáis por aquí de vez en cuando hayáis sentido algo similar. De alguien que desde lo más profundo quiere compartir ideas y debates: GRACIAS POR VUESTRA CONFIANZA. Espero estar a la altura el año que viene.

Nos vemos el 2014. Disfrutad de vuestra gente.

Feliz 2014.

Salud y sed felices.

Cierro con esta canción que me ha acompañado mucho durante este 2013. Me la ha recordado mi buen amigo Antxon.

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