Del «DA» al «FO»

Publicado por Juanjo Brizuela en

¡¡Malditas metodologías!! Sí. Que nos hacen seguir a pies juntillas sus pasos para determinar lo que muchas empresas-organizaciones-instituciones necesitan, quieren, buscan o «quieren oir». Quienes hemos estado estamos en procesos de reflexión hemos pasado pasamos por todas ellas. Y siempre tratando, bien de buscar aquella que nos ayude mejor o bien un pupurrí de ello. ¿Resultado? Poca claridad y quizá hasta poca solución para ellas.

Pero es que además, al seguir paso a paso lo que marca la teoría, nos olvidamos de lo más importante y es que hay una realidad tozuda, dura y cruel: la calle. El consumidor. El ciudadano. El cliente. El mercado. Sí, el «otro«. Hace poco definí aquí mismo que «una marca sólo existe cuando OTRO la interpreta». Y en ocasiones insistimos en la organización, mirar hacia dentro, el «ombliguismo» y nos quedamos en la epidermis de lo que ocurre al otro lado del cristal. Y pasa lo que pasa. Evidentemente.

En estos momentos, además, debería estar más que presente el reflexionar sobre cada organización. Con la crisis, la dureza del mercado, los replanteamientos, quien no se haya parado a pensar «lo que le toca», creo que lo va a tener un poco crudo. Las cosas como son. Pienso que en todas organizaciones hay como dos estrategias diferenciadas, con sus correspondientes acciones y decisiones en ambas: EXPLOTAR y EXPLORAR. La 1º, pretende mejorar y optimizar nuestro «know-what-how«. El día a día, el corto plazo, el rendimiento. Pero quien realmente nos abre las ventanas al futuro es la 2ª: EXPLORAR. Y explorar va de conocer lo que puede ocurrir mañana, lo que podremos ofrecer de nuevo, lo que podremos experimentar-probar-comprobar, etc. Es lo que garantiza hoy en día que nuestro proyecto exista. Son como dos empresas dentro de la misma organización.

No sé si hay metodología o concepto que valga para ello: Inteligencia competitiva, antena tecnológica, open innovation, empresa abierta.  Puede llamarse de diferentes formas pero la filosofía y la cultura es clara: ¿QUÉ PASA AHÍ FUERA? ¿QUÉ MOTIVA A LA GENTE? ¿POR QUÉ SE MUEVE? Mirar al exterior. A todo lo que rodea, no nuestro producto, y sí nuestra visión y la cultura que rodea a nuestra marca. Inquietud por el futuro y, sin duda, orientación al cliente, orientación al mercado.

Innovar, innovar. No me está gustando nada esta palabreja ya. Sobre todo si seguimos viéndolo desde nuestra mirada al exterior con palabras como el famoso DAFO: De un lado, DEBILIDADES y AMENAZAS. Demasiado miedo. Demasiados complejos. Demasiada visión interna. Pero sí que prefiero hablar y debatir sobre FORTALEZAS y OPORTUNIDADES. Fortalezas va de «know-do«, de saber-hacer. Y sobre todo de cómo podremos des-aprender para aprender de nueva a hacer mejor. Y en especial, de «know-who» y «know-why«, que me permite conocer comprender mejor al mercado, ponernos en su lugar y, desde la empatía, poder responder mejor a sus necesidades con la máxima eficiencia y… ambición.

El branding permite algo tremendamente interesante para todas las organizaciones. La marca se expresa en diversos campos, en el producto/servicio por supuesto, pero sobre todo la marca te permite (y te exige) conocer al otro para que exista paridad en la interpretación, que exista el vínculo necesario para que haya conexión emocional y funcional. Y de ahí, poder proponer nuevas ideas, nuevas alternativas de cara al futuro. Así que venga.

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La foto es de Flickr, de Telemedellín


7 commentarios

Unai · 16 diciembre, 2010 a las 10:35 am

Bien, Juanjo, bien.
Una vez más, de acuerdo en todo.
Personalmente, creo que muchas empresas, al menos aquí, no han asimilado que la marca ya no pertenece a la empresa, sino que es de sus usuarios/clientes.
Se tiende a analizar (las que lo hacen) el mercado con las mismas estrategias que hace diez años, cuando TODO ha cambiado. El producto continúa siendo importante, por supuesto, pero las empresas deben ir mucho más allá.
Y, por encima de todo, deben analizar cómo los ven sus clientes. Porque hay muchas empresas que se creen azules, pero sus usuarios las ven rojas. Y si se siguen creyendo azules, ignorando su tono rojizo, jamás van a ser capaces de solucionar el PROBLEMA.

Juanjo Brizuela · 17 diciembre, 2010 a las 10:59 am

ja, ja; Unai. No sé yo si estar tan de acuerdo es bueno para todos… 😛

Sigue sin haber una idea clara de lo que es una marca, lo que representa y sobre todo lo que aporta una correcta gestión.

Creo que lo importante en estos tiempos es avanzar en aportar nuevo valor comprendiendo las actuaciones y las tendencias de los mercados y tratando de adaptarse al mismo. A partir de ahí, tan sencillo como tener empatía y «pensar» en términos de marca, no de producto.

Gracias por el seguimiento… y sobre todo por la opinión…

David Sanchez Bote · 20 diciembre, 2010 a las 12:51 pm

Ayer me acorde de ti, llevaba tiempo con ganas de ver la nueva tienda de Nespresso (creo que se escribe así) de Donostia, y cuando entré pensé ¿estamos hablando de café? o ¿estamos hablando de un símbolo? o ¿de una experiencia de consumo con la excusa del café? Desde luego, me pareció que esa empresa había reinventado todo un sector o como te lo identificas en tu post había sido capaz de explorar fuera de ella y entender que podía proponer más allá de vender_café_como_toda_la_vida.
Sin embargo la mayoría de las empresa están hoy todavía buscando respuestas en lo que ya venían haciendo, demasiado enamoradas de sus éxitos pasados como para pensar que buscar nuevos caminos no es un lujo sino una necesidad

Juanjo Brizuela · 20 diciembre, 2010 a las 3:08 pm

Ja, ja… ahora entiendo mi dolor de cabeza de ayer.

El caso de Nespresso (bien escrito, sí) es que han logrado cambiar el ritmo al sector, simplificándo la experiencia del consumo, más pura, más individual pero a la vez tremendamente «grupal», casi de tribu. ¿Qué ha conseguido? Que un porrón de marcas tanto de café como de cafeteras vayan detrás de ellos y que tengan que sacar «SU» propia alternativa. ¿Resultado? Nespresso es líder y cuandas más marcas salgan, más Nespressose venderán.

Por eso la cuestión de preguntarse sobre la «experiencia de consumo» y sobre todo del contexto de uso-compra, que no mirarse sobre el producto-servicio que das. Demasiado ombliguismo y poca visión externa.

Gracias por pasar de nuevo por aquí…

Jon S. · 23 diciembre, 2010 a las 11:39 am

Un ignorante como yo ve (o quiere ver) mucha relación entre la innovación abierta y el branding.
Cuando queremos implicar a nuestros clientes, colaboradores e incluso trabajadores en la mejora de un producto o un servicio en la empresa, ¿Qué les estamos ofreciendo a esas personas?
Si queremos abrir nuestra empresa, debemos de empezar por ofrecer algo más que un producto, que un sueldo, que una factura… a aquellos que queremos implicar en el proceso de mejora.
Ser más humanos, emocionar y HACER MÁS FELICES a esas personas; creo (desde la ignorancia e inexperiencia, repito) que las cosas van por ahí…

Juanjo Brizuela · 23 diciembre, 2010 a las 5:14 pm

Jon: tiene mucha relación aunque también es cierto que aún queda camino por recorrer… que lo hay…en ello también ando. Aprendiendo y buscando esos caminos comunes que recorrer.
Se pueden hacer mejor las cosas si conseguimos situar a todos al mismo nivel, sin jerarquuías y con el único afán de tratar de mejorar cada día y donde cada uno puede aportar lo que pueda-sepa. Así todo el mundo se sentirá importante y seremos un poquito más felices. Ésa es la clave…

¿ignorante dices? anda ya!!! 😉

Iván · 7 febrero, 2011 a las 7:31 pm

Hola Juanjo
Me ha gustado el post, y todo el tema de la exploración y mirar al exterior.
Un saludo
Iván

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