Archive for diciembre, 2013

dic 31 2013

Desde la confianza

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“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”. Woody Allen.

Ahora que estamos justo a punto de terminar este 2013 sigo pensando que lo importante de cada paso que damos es mirar hacia dónde va el siguiente. Mirar atrás sirve para reconocer de dónde venimos, en especial para precisamente no olvidar ese decidido paso inicial. Justo hasta ahí. El resto es aprender y recordar el por qué de ese paso.

En este mundo de la comunicación y de las marcas, tendemos siempre a tratar de simplificar ideas complejas para hacernos más comprensibles ante las personas y a partir de ahí ir construyendo nuevos significados que den sentido a lo que hacemos, decimos, vemos y sentimos. Hay una palabra que me queda después de pensar en todo lo que he vivido en este año: CONFIANZA. Estos últimos días he reflexionado mucho sobre ello y he llegado a la conclusión de que es la palabra que mejor representa este 2013 porque me siento especialmente a gusto con lo que significa y con lo que ha significado para mí en este año.

2013 comenzó con la apertura de una nueva etapa en estos ya 4 años de andadura profesional. Lo importante fue reconocer que se abría una puerta más que se cerraba una anterior. Uno se mira a sí mismo y se pregunta: “¿puedes?”, y sí, no lo dudo, con algún que otro vacile, respondes “sí, puedo”. Muchas de nuestras decisiones nacen de la humildad personal de reconocer lo que uno aporta y puede aportar, así como lo que no aporta. No sé si a esto se le llama autoestima o qué pero lo que sí sé es que si no confías en ti mismo es muy complicado que otr=s confíen en uno. Así que ese pequeño y vacilante paso se convirtió en uno firme.

Reconozco también que el 2013 ha sido un año duro para uno. No lo voy a ocultar. Porque a todo el mundo le ha afectado esto llamado crisis y más que nada, las propuestas han ido apareciendo no con la decisión de otras veces pero sí con la intención de hacer algo… pero sin definir desde cuándo se dan los primeros pasos. Gestionar la posible actividad y los recursos con el tiempo del propio proyecto, o los pones al mismo nivel o si los colocas en diferentes estadios, pasa lo que pasa, que se descompensa, y eso pesa mucho. Y me ha afectado. Ésta ha sido una de esas lecciones aprendidas de este año.

En cambio han habido preciosos momentos de miradas de complicidad, de compromiso, de “vamos para delante” que destilaban un enorme gusto de CONFIANZA en lo que se es capaz de hacer. Esos momentos que uno agradece muchísimo cuando sabe que hay algo más que una simple relación, cuando hay más que un simple interés… hay compromiso más allá de una necesidad concreta. Y para mí ése ha sido el gran significado de este 2013. A veces los proyectos y las relaciones hay que sentirlos más allá que simplemente mirar la transacción de valor que se produce: de un lado trabajo, de otro mera remuneración. Hay algo que empatiza, hay algo que une, hay algo que incluso desde la diferencia, suma. Y eso sólo se produce cuando en la balanza hay un eje esencial: CONFIANZA. En uno mismo y en la persona que tenemos delante.

Lo he sentido en proyectos que hemos desarrollado desde Equiliqua, lo he sentido muchísimo con toda esa gente a la que me gusta llamar compañeros más allá que ser colaboradores, lo he sentido con clientes, lo he sentido incluso con aquellos que no lo son (aún) y que en cambio se produce un feeling especial. Lo he sentido en el mundo de la formación, del retail, de la alimentación, de la industria electrónica, de la tecnología, de la salud dental, de la gastronomía, de la fabricación personal… Lo he sentido en sesiones de trabajo y en cafés mientras reflexionábamos sobre cualquier aspecto. Lo he sentido cada vez que publicaba un post y sentía que alguien lo estaba leyendo.

La CONFIANZA es además algo que se otorga al otro y al mismo tiempo es algo que se va alimentando a medida que avanzas en las relaciones si las basas en generar espacios de relación basados en la sinceridad, honestidad, humildad y responsabilidad. Y por esa actitud de generosidad y de responsabilidad hace que se convierta en un valor que deberíamos poner en práctica día sí día también: ganarse la confianza. Buena idea.

Así que del 2013 me llevo esta palabra porque de veras, la he sentido. Espero que quienes os pasáis por aquí de vez en cuando hayáis sentido algo similar. De alguien que desde lo más profundo quiere compartir ideas y debates: GRACIAS POR VUESTRA CONFIANZA. Espero estar a la altura el año que viene.

Nos vemos el 2014. Disfrutad de vuestra gente.

Feliz 2014.

Salud y sed felices.

Cierro con esta canción que me ha acompañado mucho durante este 2013. Me la ha recordado mi buen amigo Antxon.

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dic 20 2013

En Hub Gasteiz, dónde soy en digital

Lo cierto es que a menudo suceden cosas, surgen iniciativas, se desarrollan ideas, se ponen en marcha proyectos. No todo son malas noticias, que haberlas haylas, pero sí es verdad que están apareciendo personas-pasiones-proyectos que se ponen en marcha. La pena es que a veces parecen escondidas y hay que hacer lo posible para conectar, para que no se queden simplemente en un sitio cerrado. Relacionarse, unirse, contarse, compartirse, conectarse es la tarea. Si además se consigue que esta conexión sirva para hacer “cosas más grandes”, mejor que mejor. Esta conversación la he tenido tengo frecuentemente con amigas y amigos, colegas de profesión, apasionados de mi ciudad y de otras con un único propósito: conectar para generar.

Con esta filosofía (y más ideas) nace HUB GASTEIZ: un espacio que quiere conectar proyectos y personas, de cualquier iniciativa y ámbito. Según ellos mismos:

HUB GASTEIZ nace en pleno corazón de Vitoria-Gasteiz como punto de conexión entre empresas, profesionales, artistas y agitadores sociales. Buscamos combinar capacidades para llevar a cabo proyectos que no podrían darse de manera individual.

“Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas” MTC

Este jueves tuve el inmenso honor de dar una charla, la 1ª charla en ese espacio (todo un honor) a gente que ya está participando allí y más gente que se sumó a la fiesta. La idea era hablar del mundo de internet “… y esas cosas de marcas, marketing, redes sociales…y todo eso que andas…”. Buena definición ésa que no se sabe muy bien a qué se dedica uno, pero funciona ;-). El título se las traía: “Y y O: la identidad digital personal y profesional”. Viene de una de esas reflexiones que he hecho alguna vez sobre hasta dónde llega la identidad digital de una persona y dónde comienza la de una organización, y cómo se pueden establecer estas relaciones.

Cuanto más desconocimiento hay de una herramienta, más actitud de cerrazón y más miedo a lo desconocido existe. Esta es una de las situaciones de muchas personas y organizaciones respecto al mundo digital. Se sigue viendo lo digital como la web, ahora parece que las redes sociales y se deja de ver el lado de las oportunidades que da, y en especial del cambio “cultural” que lo digital está produciendo a todos los niveles. Puse un trozo de uno de esos videos que tiene que ser un “must be” en nuestra percepción del presente y del futuro, de Genis Roca (¡cómo no!) para entender que estamos en la SOCIEDAD DIGITAL.

Definir tu posición en esta nueva cultura es básico. Por eso se habla de identidad. Aunque en realidad deberíamos de pensar en “imagen digital” que es la percepción que se genera cuando alguien interactúa o entra en relación con cualquiera de nosotros. Esto es básico pero la realidad muestra que ni siquiera se ha hecho este deber en las organizaciones pre-digitales de la actualidad. Ni “quien soy” ni “cómo quiero que me perciban“. Se sigue sin entender el verdadero valor de la marca y de la comunicación. Pero no me preocupa (y si me ocupa) en tanto seamos conscientes de que en este nuevo momento socio-cultural digital, donde transparencia e interacción caminan de la mano, más te vale preocuparte de ese hecho porque si no alguien lo hará por ti. Hay quien toma la decisión siquiera de no asomarse y muestra por tanto su cara más beligerante ante este nuevo mundo de frikis, cacharrería y esas cosas de internet y los ordenadores. Pero que haya algo así como 2,1 billones de búsquedas en twitter al día, es como para pensárselo. Migajas.

El tema por tanto es cultural…y actual. Es un cambio de mentalidad pero sobre todo es un tema de actitudes. En este nuevo mundo, insisto, de oportunidades, de propuestas y de ideas que quieren satisfacer necesidades no-resueltas, entender lo digital como un espacio global que se sitúa a la par y relacionado con lo “real”, la calle, es absolutamente necesario…al nivel que cada un=, claro, quiera participar. Porque hay quien meramente escucha, cotillea y mira lo que l=s demás ponen, escriben y comparten. Hay quien se preocupa de reinterpretar esta ingente cantidad de información existente y la “cura” para comprender mejor y serle de mayor utilidad. Hay quien además es capaz de crear contenidos, a su nivel, simplemente quiere participar de las relaciones y de las conversaciones. Pero sobre todo es un hecho de compartir información y compartir soluciones, ideas. Éste es el valor. Y esto lo digital hoy lo potencia más que nunca.

Una última idea. Aquí hablamos constantemente de eso que se llama “quién y cómo soy” y en especial eso de “qué vendo“, lejos de lo que cada un= hace. Hoy más que nunca es esencial comprender que también hay un eje que hemos de trabajar y es “DÓNDE SOY“. Porque seguramente ese espacio que generemos, ese contexto con sus especifidades, haga aún más relevante la posición que tenemos en nuestro entorno, en nuestro mercado, en nuestra comunidad. “El medio es el mensaje” de McLuhan adquiere aún más importancia. No es lo mismo tu identidad-imagen-presencia en Twitter, que en Pinterest. No es lo mismo tu actividad en Facebook o en un blog profesional. No es lo mismo un video en Youtube que una conversación en un grupo de LinkedIn. No es lo mismo. De ahí que SOMOS en la medida, también, del lugar que ocupamos en cada momento, del DÓNDE somos y DÓNDE estamos. En definitiva, mi YO, mi nosotros se compondría del QUIÉN, del CÓMO y también del DÓNDE soy

El problema por tanto no es decir “ábreme un perfil en Facebook” o similares. Como siempre debiera ser (que no lo es, ya lo sabemos), el problema es saber responder al POR QUÉ y al PARA QUÉ. Las respuestas nos llevarán a tomar rumbos estratégicos y a tomar decisiones que nos permita proyectar esa identidad de forma que la percepción (vale, también la reputación) sea la que se pretende, si se seleccionan correctamente significados y contextos.

Fueron casi dos horas de charla, de debatir, preguntas interesantes pero sobre todo de encuentros entre conocid=s y desconocid=s (gracias enormes por asistir), que seguro lograron conectar proyectos-pasiones-personas, que falta nos hace. Muchísima suerte al HUB GASTEIZ porque es necesario más que nunca este tipo de acciones en mi ciudad, ahora que parece que volvemos a estar de moda. Pero eso ya lo dejamos para otro día, aunque no vendría mal preguntarnos eso de DÓNDE somos y DÓNDE nos situamos. Pero eso da para otro post.

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dic 16 2013

En 1h53’17”

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En 1h53’17” te da tiempo a pensar en muchas cosas.

En 1h53’17” crees que un reto, si te lo propones, se puede lograr. Solamente hay que ser consciente de que hay que prepararse previamente. Ser constante a pesar de los pesares. Tener la actitud posible de que aunque amanezca lloviendo y ese día toca preparación, hay que calzarse, poner los medios que tengas a tu disposición y salir a afrontar ese paso que te ayudará a conseguir el reto final.

En 1h53’17”  te das cuenta de que un hobby lo es en la medida en que lo “sufres”. Muchas veces lo comentaba con mi hermano Javier, cuando él reflexiona sobre su hobby: la pintura; y lo mucho que sufre cuando su idea no se plasmaba como quería. Y no había forma. No te lo quitabas de la cabeza. Conclusión: no es sufrir, es pasión. Y un hobby es pasión. Y tu vida es pasión.

En 1h53’17” agradeces en cada paso que das, lo generosa que es la gente con su aliento. Que se levanta pronto y no para de animar a la cadena de personas que pasan delante suyo. (eskerrik asko eta muxu Zuriñe, por las fotos y el apoyo). Que a medida que pasan y pasan, cada vez su aliento es mayor porque sabe que cada persona se merece su ánimo en la proporción de su lugar. De que un pequeño “¡vamos!” es un gran “¡sigue!”.

En 1h53’17” ríes.

En 1h53’17” deshojas la margarita de “sigo-no sigo-sigo-no sigo-sigo-no sigo“, pero entonces es cuando aparece la paciencia, el recuerdo del esfuerzo en la preparación, el orgullo personal, tu familia, esos momentos muertos del día donde has sacado un rato para dar zancadas, el ánimo de la gente y sobre todo el objetivo final: SIGO.

En 1h53’17” te das cuenta de que la generosidad y el apoyo se da entre cada participante con el/la otr=: con el/la que está pinchando, con el/la que te cede el agua para que bebas, con el/la que te da un consejo en carrera “…¡ahora relaja un poco que lo necesitarás después!…“, con los abrazos previos en la salida y sobre todo el abrazo fuerte en la llegada.

En 1h53’17” piensas en qué hacer cuando vas a cruzar la meta: levantar los brazos, gritar, simplemente cruzar y ya, llorar de alegría… no sabes bien, sólo sabes que tienes que sonreír porque lo has conseguido. En el momento que llegas es cuando todo lo que has pensado no sirve de nada porque simplemente te dejas llevar por la emoción, la fuerza que te queda, y porque quieres disfrutar de la línea de meta. Y necesitas de tus compañeros para que te ayuden a levantar los brazos. Y te emocionas.

En 1h53’17” te das cuenta de que la vida es mucho más que trabajar. La vida son una suma de pequeñas cosas: trabajo, familia, amistad, hobby, descanso, lecturas, música, running, estudiar, formarte, sentir y vivir cada momento. Sobre todo que cada una de esas pequeñas cosas revierte en el resto. Y eso te llena. Merece la pena.

En 1h53’17” te das cuenta de que nunca estás solo. Y en este caso, me faltan palabras de agradecimiento a Eva y Roberto, que no se separó de mí en todo momento en la carrera, hablamos de curro, de maratones, de medias, de basket, de la vida. Impresionante. En especial de Iñaki Casas, no sólo en la carrera sino en esos madrugones que nos hemos dado sábados y domingos para preparar este día. En el momento de carrera, sólo bastaba una sencilla pero profunda frase “¡tú siempre sonríe, aunque no puedas, sonríe!“. Y el abrazo final… sin nombre.

En 1h53’17” ganas siempre aunque no seas el primero.

En 1h53’17” puedes ser un poco más feliz. Y lo soy.

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dic 05 2013

La diferencia de ser relevante

Sigo en la búsqueda de cierta lógica y rigor cuando desarrollamos marcas. Y es que seguimos en la misma idea: cuanto más hablamos de branding, más nos alejamos de la realidad y más nos acercamos a cosas que no tienen que ver nada con el branding: logos, campañas de publicidad, community’s y esas cosas. Y ahí caemos en el error.

Y es que más que nunca, estamos hablando de la “gente” más que de nosotros mismos, que no es lo mismo. Hemos repetido una y otra vez “sólo existe marca cuando alguien lo interpreta“. En la medida en que esa interpretación coincide con nuestro propósito, vamos bien. Si esto no es así, no hay coincidencia y tenemos un problema.

En realidad, cualquiera de nosotr=s sentimos las marcas como un mal menor. Nos ayudan, unas más que otras, a tomar decisiones y eso siempre es de agradecer. Nos ayudan (deberían) a saber bien qué “comprar” en cualquier momento y la razón de dicha compra o de dicha afinidad. Si necesito un móvil, busco alguno fácil de usar y que me permita conectividad sin problema alguno, ¿qué marca me garantiza eso? ¿cuál es la que mejor (no más) me puede satisfacer esta necesidad?

Claro que buscamos en la DIFERENCIA un rasgo esencial en nuestras marcas, dado el volumen de oferta existente en el mercado. Hay que destacar entre tanto “ruido”. Esa diferencia marca un camino de trabajo porque si eres parecido, ni siquiera eres. Aunque en realidad el ser diferente no valga porque en muchos casos, ser diferente es notorio pero no lo suficiente. A veces se pasa de frenada. Llaman tanto la atención que ni siquiera llega al aspecto de compromiso ni de acción con que dicha marca debería enfrentarse al mercado. Por eso entiendo que ser diferente no vale. O al menos, no en el sentido en que deberíamos entender las marcas: como una propuesta de valor que cumple con su promesa al público: coherencia, consistencia e interacción.

En alguna ocasión hemos hablado de esa palabra que es RELEVANCIA. Y como su propia definición establece, es una “Cualidad o condición de relevante, importancia, significación“. Algo que no sólo es diferente sino que en realidad te es importante y te aporta algo para ti, que consideras de tu interés. y que da cierto sentido incluso a tus propias decisiones.  Y esto es lo que debería ser una marca: algo significativo más que simple diferencia frente al resto.

El ejercicio en todo caso no es fácil. Porque jugar a “ser-diferente”, seamos sinceros, es fácil. Basta con salirse del guión preestablecido de la categoría de mercado en la que compitamos y ya está. “¡¡Mira, el/la rarito/a!!”… y ahí, claro que te muestras de una manera distinta al resto pero ¿es realmente interesante para que alguien te tome en consideración?. En cambio, jugar a “SER-RELEVANTE” implica muchas más cosas: primero, entender muy bien cuáles son los procesos de tomas de decisión de una categoría en concreto, cuáles son las ofertas existentes en el mercado y qué aportan cada una de ellas, cuáles son los verdaderos “insights” de compra en esa categoría, la verdadera razón por la que eligen una marca frente a otra. Y una muy especial e importante: ¿seremos capaces de cambiar las ideas que motivan a la compra en esa categoría, sí o no? Segundo, es importante pensar en cómo las marcas ocupan diferentes territorios para llevar la decisión de la compra hacia su terreno: ¿quieres un reloj? puedes elegir diseño, moda, precisión, prestigio,… cada concepto marca un territorio que explora y explora en el trayecto de “conectar” con la gente. Y la gente explora hasta el punto de encontrar coherencia y significado al momento de llevar un reloj, más allá del mero producto que finalmente lo expresa.

Trabajar en buscar esa diferencia desde el punto de vista de la “ventaja diferencial” marca un camino de corto recorrido. Hoy, con la evolución tecnológica y de los mercados, esta diferencia es momentánea. En cambio, trabajar desde la óptica de ese contexto que hace a una persona sentirse bien (y hay grados por supuesto) es lo que hace que una marca sea tomada en consideración o no. No es lo mismo una comida entre amigos, que una comida de trabajo, que una comida con tu pareja, que una comida de mero placer gastronómico, que una comida de bokata. Ni los espacios, ni las motivaciones y expectativas previas, ni la actitud en cada caso son diferentes. Y seguramente haya un vino que responda a esa experiencia: algo fácil de beber, algo que degustes y sientas que está contigo toda la comida, algo que pueda ser mezclado… etc. Si encajas en el contexto, si juegas en un territorio concreto y específico es más fácil que conectes con tu público porque entonces sí que formaras parte de su vida. De cómo lo cuentes, de cómo lo expreses, va a venir dado que ese lazo se estreche aún más. Pero reconozcamos que si quieres formar parte de un momento concreto, sea éste como sea, has de crear esas condiciones para que tu marca llegue a ser importante, justo en ese momento. Si no, pasarás desapercibida.

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La foto es de Flickr, de Serisa_tog

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