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feb 16 2017

Apego a las marcas

Published by under branding,Reflexiones

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“Cuéntanos tu experiencia”. Que te digan eso así ya es suficientemente motivo para que vayas esbozando un “sí” como respuesta, apenas sin saber de qué va el asunto. Que te lo digan además dos personas, Iñigo y Sergio, a las que respetas y mantienes con ellas una muy buena relación, ayuda a que ese sí se convierta en un SÍ casi definitivo. Que te comenten que el asunto en cuestión no tiene nada que ver con lo que haces día a día, “…bueno, un poco sí o como tú veas…”, ya es la chispa definitiva para decir “SÍ, POR QUÉ NO”. Uno se deja liar con facilidad y más cuando te animan a hacerlo aunque sea un tema que no dominas. Y es que la serendipia aparece cuando menos te lo esperas así que habría que dejar que floreciera hasta donde quisiera.

“II Jornadas de Apego, resiliencia y parentalidad positiva”. ¿A qué os suena “eso”… vosotr=s quienes os pasáis por este humilde blog donde hablamos de marcas, comunicación, digital, … con frecuencia? Así me quedé exactamente yo cuando me explicaron que hablara de mi experiencia como padre, pero desde la óptica donde más cómodo me sintiera. Puedo afirmar que encontré varias ópticas distintas: a) yo como padre b) yo como hijo c) yo (y mi mujer) como padres-madres d) yo como observador e) yo como persona que ha tenido y tiene relaciones con gente joven desde hace años, en mi faceta de entrenador-formador… y que he retomado … etc.

Unas cuantas horas antes, algunas vueltas a ver cómo enfocar ese “relato personal desde la experiencia”, dudas y preguntas sin respuesta, un mapa mental hecho y rehecho, para acabar finalmente escribiendo como si estuviera en directo y ante el personal que asistiera, empecé a relacionar mi realidad, mi “yo personal” junto a mi “yo profesional” relacionado con las marcas, o mejor dicho, con las personas. Porque ya sabemos eso de que existen marcas porque alguien las interpreta. Y eso tiene que ver más con personas que con otras cosas.

10 minutos de exposición que me dijeron que tenía se convirtieron en casi 40. Síntoma de que no estuve tan a disgusto como minutos antes de subir al atril. 40 minutos por los que circulé hasta aterrizar en el terreno del paralelismo entre las marcas y las relaciones padre-hij=. Si algo he aprendido de esta participación y he fijado más aún sobre mi profesión es que hablar de branding es sin duda hablar de relaciones. Relaciones que se crean, que se desarrollan, que se matizan y que abren caminos allá donde las conversaciones unidas a las expectativas se convierten en experiencias vividas. Porque las relaciones son experiencias y las experiencias son vivencias aprendidas y que han significado algo para ti, hasta el punto que te acaban por configurar como persona. Si me cuentas tus experiencias, sé cómo eres como persona.”

Propuse un juego que consistía en que mientras yo hablaba de las relaciones entre las marcas y cada persona, el auditorio tenía que pensar en las relaciones entre padres e hij=s. Me gustó especialmente reflexionar sobre el significado de cada gesto, de cada palabra, de cada acción. Que lo que significa una marca para una persona sea capaz además de provocar una acción de inmediato. Si no es así permaneceremos en el terrero de lo desconocido, de lo irrelevante, de lo efímero e incluso de la indiferencia. No. No seré yo quien hable de qué pasa en nuestras relaciones de parentesco sino más bien en qué momento perdemos la intensidad en desarrollar relaciones con las marcas que sirvan. Relaciones eficientes. Relaciones con significado. Relaciones que provoquen acción.

Son esas relaciones las que si las construimos en esta dirección, conseguirán el gran objetivo de toda marca: DEJAR MARCA. Olvidémonos de llamar la atención, de chillar, de las mayúsculas y del gritar más alto porque provocarán rechazo y no atención. En esta gestión de la atención que hacemos cada día cada un= de nosotr=s, el verdadero valor es ser relevante, ser útil y auténtico al mismo tiempo. Y eso es realmente lo que “deja marca”. Expresamente quise explicar qué entiendo yo por esto de “dejar marca”.

“Dejar marca” es el recuerdo, es lo vivido, es esa experiencia que hemos hablado antes.

“Dejar marca” es lo aprendido, porque lo has sentido y lo has hecho.

“Dejar marca” es cuando realmente ponemos algo de nuestra parte, mucho más que simplemente escuchar.

“Dejar marca” es algo que une a las dos partes, a la oferta de un lado y a la persona por otro.

“Dejar marca” por mucho que podamos pensar que es pasado, no es así porque es presente y sobre todo, que me parece muy importante para nosotros, y entiendo que también para vosotras y vosotros, “dejar marca” es futuro.

“Dejar marca” es hablar de las marcas cuando no están delante nuestro, cuando no las usamos.

“Dejar marca” es hablar de nuestros padres cuando no están o de ese recuerdo que nos marcó para siempre. El poder de “Dejar marca” es extraordinario. El reto de “Dejar marca” es apasionante.

El “por qué” suceden las cosas y el “cómo” se producen son esenciales para lograr “dejar marca”. Creo que en todo nuestro trabajo desarrollando marcas, o en cualquier otro ámbito de actividad, nos dejamos llevar por la rutina y nos dejamos caer en la propia complacencia de la comodidad. Por eso me pareció necesario incidir en pensar y actuar en cada momento. El “momentazo“. Sólo los recuerdos (buenos y no tan buenos) se quedan grabados porque cuando se produjo la acción estaba encuadrado en un contexto determinado. Las marcas no están presentes las 24 horas, sino en un momento determinado del día. Ahí es donde han de brillar, ahí es donde tienen que tener toda su intensidad, ahí es donde se convierten en auténticas “…porque lo auténtico es aquello que es propio, diferente y lo hace además único e inimitable…”.

Lo auténtico es relevante porque “…es precisamente importante, y además es en ese preciso momento y donde a la otra persona en ese momento, le implica y le compromete porque le va la vida en ello”. Relevante, sobresaliente, destacado, importante … SIGNIFICATIVO

Hubo dos “marcas” sobre las que me detuve más: la marca “papá” y la marca “hija/hijo“. Dos marcas muy potentes. Dos marcas sobre las que se construyen una serie de vínculos en cada momento, en cada interacción. Dos marcas que adquieren su sentido cuando precisamente son interpretadas por el “otro lado”. Las hijas/os dan sentido a la marca padre y viceversa. Marcas muy potentes porque además lo importante de ellas es el proceso de construcción de esos significados. El proceso. Las relaciones. Y aquí ya cada un= de nosotr=s juega en el terreno que desee. Eso sí, siempre relevante, auténtico, momentazo, significativo… “dejar marca”.

Me llevo conmigo dos ejercicios interesantes que quisiera compartir con vosotr=s:

  1. Cuando tienes dificultades para expresar todas las ideas, escribid un relato y una historia. Escribid el desarrollo completo como si estuvierais hablando delante del atril ante un auditorio. Escribid exactamente igual, con sus silencios, con sus anécdotas e incluso con sus “gracias”. Comprenderéis el por qué cuando lo hagáis y os leáis a vosotr=s mismos. Funciona.
  2. Buscar un ámbito diferente al que os enfrentáis cada día en vuestra profesión. Y pensar en ese campo en vuestra actividad. Os sorprenderá encontrar paralelismos y analogías. Os sorprenderá más aún porque posiblemente encontréis respuestas a preguntas que nunca os formulasteis antes y que en este momento afloran. Entenderéis mejor vuestra profesión y os entenderéis mejor a vosotr=s mismos. Serendipia pura.

Así que, una vez más, no puedo sino dar las gracias por permitirme esta oportunidad de aprender/me y de aprender más de mi oficio y profesión. Creo que he comprendido más y mejor cuál es mi apego hacia las marcas. Y sobre todo cuál es mi apego a mis hij=s y a mis padres. Gracias Iñigo & Sergio.

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ene 12 2017

Trabajar sobre la Cultura de marca

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Con el pasar de las hojas del calendario, debemos colocarnos en el péndulo entre lo que tenemos que hacer ya-aquí-ahora y tomar la distancia suficiente para comprender que todo eso que hacemos tiene un sentido, un por qué y un para qué. Son ya 22 años de experiencia’s profesional y año a año nos vamos construyendo y de-construyendo en nuestra profesión y con cada pieza que ponemos y quitamos de nuestro conocimiento y acción, nos seguimos moldeando.

Quiero entender también que esto no sólo pasa con nosotr=s sino también con las organizaciones-instituciones-empresas en su recorrido. Organizaciones que comienzan su andadura y que año tras año, cliente tras cliente, dificultad tras dificultad, oportunidad tras oportunidad, van avanzando en su propósito y en sus objetivos, soltando amarras en algún caso y sumando piezas para seguir siendo competitiva y sostenible en el tiempo, entre sus personas y en su entorno.

Venimos de una tradición empresarial, al menos a este nivel nacional, que tiene más que ver con “vender este producto/servicio”. Todo comenzó desde tener/configurar un producto y después de muchos caminos, pasos y recovecos, llega el momento del “pónmelo bonito” y “sal y véndelo”. Hemos comentado más de una vez que en muchísimas ocasiones, a quienes trabajamos en marcas, marketing y comunicación se nos deja el “marrón” de vender-comunicar-presentar un producto/servicio sin saber bien si está en las condiciones adecuadas para el mercado. Quizá por eso también tengamos esta imagen en el mercado de “vende-humos“, a menudo injusta pero en cualquier caso merecida porque permitidme la expresión popular “donde no hay mata, no hay patata”.

Seamos optimistas ya que acaba de comenzar el año. El hecho, y lo hago desde mi percepción personal y con las experiencias de estos años, es que se ha ido evolucionando desde el producto hasta el servicio, después la experiencia y finalmente la cultura. Se va evolucionando desde lo tangible hasta lo intangible, desde lo más y meramente funcional hasta lo emocional y relacionado con los valores. Del producto que se consume y se acaba, hasta la experiencia y la cultura que es lo que siempre permanece, lo que siempre está ahí cuando se la necesita, lo que hace que al final nos inclinemos más por una marca y no por otra.

Puede ser que esté bastante influido últimamente porque me están tocando desarrollar proyectos donde el aspecto “cultura de marca” está mucho más presente aún o quizá por esta de-construcción/construcción de mi forma de ver el branding, pero el hecho es que cuanto más profundizamos en desarrollar interna y externamente un vínculo sobre la cultura de la marca, mejor comprendemos a nuestros mercados y como consecuencia, mejor desarrollamos y “vendemos” nuestros productos y servicios. Es comenzar el proceso no al revés, pero sí de forma opuesta a como hemos visto antes

cultura > experiencia > servicio > producto

Reconozco que en este proceso personal que voy recorriendo, Grant McCracken (y otros muchos referentes del branding, las personas y la cultura de la sociedad) ha tenido mucho que ver. Pero además el caso es que ocurre que las organizaciones muchas veces no se comprenden ni a sí mismas, no comprenden qué significa su marca para sus públicos y aún peor siguen tan pendientes del yugo del día a día que son incapaces de jugar al “slow and fast“, como dice McCracken, al corto y al largo plazo. Porque el corto es efímero pero el largo te puede y te da continuidad, sostenibilidad, credibilidad y confianza en el mercado.

Trabajar sobre TU cultura de marca te ayuda especialmente a mirar tu proyecto con los ojos del mercado desde la óptica de tu propósito. Es algo que en branding y en el mundo del planning estratégico siempre hemos hablado: “mirar con las lentes del mercado”, ponernos siempre en el lugar del cliente. Porque sólo así seremos capaces de adaptarnos a él y al mismo tiempo de construir juntos estos vínculos. Si una marca no nos pertenece porque es del mercado (ni sé las veces que he llegado a escribir esto), si una marca es una idea que conecta, si una marca vincula una propuesta de valor con una expectativa, ¿por qué seguimos únicamente anclados en lo que hacemos y no en por qué hacemos lo que hacemos, para qué lo hacemos y en qué sentido tiene para el mercado?.

Definir cultura es complejo y complicado. Posiblemente porque nos da reparo en hablar de ello o porque se nos escapa de las manos su significado. Pero trabajar sobre la cultura, sobre comportamientos, sobre actitudes frente a y sobre el por qué de las cosas, nos permite conocernos más y conocer mejor al mercado. Cultura es aquello que queda y que va sedimentando en la organización para poder solucionar mejor los retos que existen. En términos de marca, para mí especialmente, cultura es comprender en todo momento quiénes somos en realidad y por qué somos así y cuáles son los contextos en los que actuamos. Cultura es reconocer especialmente que la activación de la marca tiene sentido cuando externa pero sobre todo internamente tenemos las riendas de lo que suponemos para mucha gente y lo que entiende que hemos de hacer y cómo lo hemos de hacer.

Trabajar sobre la cultura de marca va más allá de la mera comunicación y no digamos de la propia publicidad. No va de eso. Es más, profundizando y trabajando sobre ese aspecto, te das cuenta de que su valor en muchas ocasiones es efímero y no acaba por sedimentar nuestros valores y nuestros atributos del mercado. No quiero decir que renunciemos a estos campos de la expresión de la marca porque según en qué situaciones son necesarios, pero desde luego que, para mí, están ya tan sobrevalorados que en muchas ocasiones para determinadas marcas no tienen sentido alguno.

Comprender este nuevo proceso además nos ayudará a re-diseñar cada proceso en la organización, a ser conscientes que cada punto de conexión con el mercado, donde incluyo aquí al producto y los servicios adheridos a él, responden a esa cultura sobre la que nos sustentamos y la retroalimenta al mismo tiempo, conectando de forma extraordinaria la organización a nivel interno precisamente para que su repercusión externa sea cada día mayor.

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La foto de inicio es de Flickr, de Scott Beale

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dic 30 2016

Respirar e inspirar: adiós 2016, hola 2017

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Observar a tu alrededor y mirarte a ti mismo debería ser un ejercicio que deberíamos ejercitar a diario. Somos en la medida de lo que nos rodea, personas, entornos, momentos…La naturaleza es un buen ejemplo para ello. Toda ella a nuestro alrededor tiene sentido y todo se ha ido construyendo, adaptando, mejorando, creciendo, decreciendo… viviendo cada momento.

Sentirte vivo es un reflejo de respirar cada momento. Si no respiras, mueres. Respirar tiene su cadencia, su ritmo, sus ritmos. No siempre es el mismo tempo ni de la misma manera. A veces necesitas irte para que vaya despacio como si quisieras poseer cada momento o para no soltarlo jamás. Otras, quieres ir rápido, tan rápido como puedas, más aún, porque necesitas ir y venir, ir y venir. No importa en ocasiones el final sino que el momento que vives sea intenso.

Este 2016 ha sido un torrente de respiración para mí. No se me ocurre mejor metáfora del año. Respirar, sentirte vivo, hacer lo posible para que otr=s se sientan tan vivos como tú y que respiren, porque respirar te da vida. Siempre. El ritmo ha sido frenético, intenso. De esos que sientes que a veces te falta el aire pero que no debes ceder en el empeño. A veces respiras para ti mismo pero muchas otras ocasiones es animar a respirar a l=s demás porque es como si nos cogiéramos de la mano y volásemos juntos. Respirar solo está bien, respirar juntos está mucho mejor.

Proyectos y clientes que han respirado y que tengo la sensación de que están más vivos que nunca. Siento a veces que “creen” en esto que hacemos cada día y sobre todo en cómo hacemos lo que hacemos, que me parece la tarea más importante de nuestro trabajo. Saber el QUÉ es fácil, trabajar sobre el CÓMO y comprender el POR QUÉ, es lo que más fuerza nos exige al respirar. Requiere posiblemente más fuerza, más intensidad y sobre todo más tiempo, más insistente. A veces vamos tan rápido que perdemos la perspectiva del cómo y del por qué hacemos las cosas. En cambio, es sin duda lo más gratificante. Sin duda. Clientes que se transforman en personas, en relaciones que construyen algo sólido y con mucha base porque sobre ello vamos a pisar bien firme. Personas que tienen alas para volar contigo y con los pulmones y la fuerza suficiente para llegar tan lejos como y donde queramos llegar.

Colaboradores y compañer=s de viaje con quienes da gusto darse la mano y caminar, respirar, recorrer, correr, sprintar, reposar, hablar, mirarse a los ojos y no decirse nada para entenderse. Ainhoa, Miguel, Kepa, Javi, Olga, Carlos, Adrián, Julen, Amalio, José Miguel, Carlos, Asier, Arantza, Asier, Manel, Héctor, Sergio, Maitane, Igone, Iván, Pablo, María, Kike, Rubén, Andrés, Iñaki, Jaizki, Ángel, Iker, Carlos, Iñigo, Gorka, Iratxe… Respirar juntos para hacer respirar al resto. Personas con las que mirar al frente no te produce ninguna inquietud sino simplemente apretar los puños y los dientes, dar el primer paso, coger aire y decir: “allá vamos…”.

Como la propia naturaleza nos enseña, si quieres respirar necesitas primero INSPIRAR. Uno sin otro no se entiende. Los peces, los animales, las hojas de los árboles, toman energía para después dar energía. Por mucho que “sueltes aire”, como el lobo, no acabarás derribando la casa. Inspirar, tomar aire, es un ejercicio tan necesario o más como respirar.

Inspirar es LA palabra. Las personas te inspiran, un libro, una canción, una mirada. Las conversaciones buenas son aquellas que inspiran. Una pequeña cosa, este detalle. Los problemas te inspiran soluciones. Las ideas brutas surgen desde la inspiración y es ella la que las toma y dirige hasta donde se encuentren cómodas. Que alguien te diga “gracias por inspirarme…” es posiblemente uno de los mejores halagos que una persona puede recibir. Me ha pasado. Y esa sonrisa que te sale después es la que te anima a respirar más fuerte aún.

Inspirar es algo que se trabaja cada día. A veces no te da tiempo para ello porque respirar te requiere tanta energía que casi te alimentas sólo de ese ritmo. Pero como todas las fuentes que pasan a tu alrededor y las ves, pero no te paras, hay un momento que necesitas no simplemente saciar tu sed sino simplemente refrescarte aunque no lo necesites.

Proyectos y proyectos, lecturas de trabajo pero sobre todo lecturas de otros mundos: Lipovetsky, John Brockman y su “Cultura“, “Shobogenzo” de Eihei Dogen, David Trueba, Marti Perarnau y “La metamorfosis de PEP”, Pío Baroja y Shakespeare de nuevo, Jorge Luis Borges y José Antonio Marina… y muchos más. Música y fotografía. Volver a ponerme las zapatillas de running y sobre todo, ponerme las zapatillas de basket, la pizarra y mi vuelta a recorrer la banda de un campo de baloncesto, interpretando lo que puede pasar y tratando de ayudar a que mis chicos pueden conseguir que sus ilusiones y sueños de futuros jugadores puedan suceder.

2016 ha ido bien; sí, muy bien. Echo en falta alguna cosa más pero creo que uno se siente afortunado porque muestra con orgullo cada paso que ha dado. Y lo siento así. Afortunado y orgulloso. Me quedo por supuesto con este blog y sus 23 entradas, contando ésta. Un ejercicio que se convierte en terapia, si escribo me entiendo y “me da exactitud” como dice Francis Bacon. Una acción que siento necesaria y que me gustaría que lo fuera aún más. Me quedo con la energía de la primavera, la mudanza y el sol de verano, las hojas secas del otoño al pisarlas yendo cada mañana al estudio y este mes de diciembre que ha sido una mezcla al mismo tiempo de vacío y subidón como pocas veces he sentido. Quizá haya sido porque al respirar tan profundamente llegando al final del año, uno lo hace a veces desacompasado. Pero eso es también sentirse vivo, aunque a trompicones.

Al 2017 no quiero pedirle nada, de momento. Simplemente que respire pero sobre todo que me permita inspirar mucho más para a su vez inspirar al resto. No sé si ha llegado el momento de la mejora en nuestra economía, sí sé que bastante tenemos que mejorar como personas y como sociedad en general. Que me permita y me exija fijarme en esas pequeñas cosas que nos pueden hacer un poco más grandes. Que las conversaciones nunca acaben. Y que las relaciones, ésas que cada día suceden, se sigan forjando desde la confianza, la sinceridad y la honestidad. La naturaleza humana“, ésa según la cual los seres humanos tendemos a compartir una serie de características inherentes, que incluyen formas de pensar, sentir y actuar en el medio en el cual nos desenvolvemos”… es la que nos permitirá avanzar más como personas, como compañeros y como sociedad. Es la que nos va a permitir inspirar y respirar juntos, sentirnos más vivos todavía.

Nos seguimos leyendo, viendo y escuchando en el 2017. Y sobre todo vamos a inspirarnos un poco más en este 2017 porque desde la inspiración nos sentiremos más vivos al respirar juntos. Tod=s. Ya sabéis aquello de “…tal vez lo que nos hace grandes es teneros delante otra vez…” 

Seguid disfrutando de estas fiestas.

Seguid disfrutando cada día.

Seguid inspirando. 

Salud. 

Sed Felices.

Feliz 2017.

GRACIAS.

 

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nov 11 2016

Un pacto por la sostenibilidad y la marca como compromiso

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¿Por qué nos decidimos por una marca o por otra? ¿Qué es lo que hace que escojamos una opción frente a otra? Seguramente tengamos diversas opciones y alternativas en función de sectores, de productos y servicios y de necesidades. Por eso nos comportamos de tal manera que en apenas un corto intervalo de tiempo estamos en el supermercado de descuento comprando un producto de marca blanca y 15 minutos después entramos a comer con nuestra pareja en un restaurante de una estrella Michelín a 90€ menú por persona. ¿Paranoia? No, realidad.

Ya mencionamos en su momento algunos de los datos del estudio realizado por la multinacional HAVASMeaningful Brands“, un estudio que quería medir y representar la relación entre las marcas y las personas, con datos muy interesantes en muchos sectores y que recomiendo dedicarle un tiempo para saber qué (nos) ocurre, especialmente a las personas y a la conexión con ellas a través de los signos y comportamientos culturales. De entre muchos de esos datos me quedo especialmente con el que dice que:

…A la mayoría de las personas encuestadas no le importaría que desaparecieran el 74% de las marcas, un porcentaje que en España asciende hasta el 92%.

Sobre esta frase pivoté la charla a la que me invitó esta semana el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz con motivo del V Encuentro de Empresas por el Pacto Verde, una iniciativa que surgió de la mano de la celebrada, orgulloso y “pelín_desaprovechada” efeméride de Vitoria Green Capital. Desde aquí quiero felicitar a todas esas empresas que participaron en dicho encuentro y que tienen y demostraron un compromiso expreso por la sostenibilidad y lo medio ambiental. Y cuando digo expreso es porque hablaron desde las bombillas de bajo consumo, el cuidado y aprovechamiento eficiente del caudal de agua, la modificación y adaptación de sus modelos de producción buscando la menor afección de la huella de carbono, y muchas más cosas interesantísimas. Charlas muy interesantes las de Silvia Matabuena y extraordinaria la de Valentín Alfaya sobre el cambio climático y sus consecuencias y compromisos de actuaciones futuras. Me fui gratamente sorprendido por los casos presentados por las empresas alavesas y por que parece que ese compromiso no es sólo palabrería sino que es Acción, hechos, algo en lo que también quise incidir en mi breve exposición. Me encantó especialmente el trabajo de Bodegas Ostatu, y muy bien también los proyectos de Egibide, Tuboplast, Egamaster, Michelín, Hotel Lakua, las ecoetiquetas de los Agroturismos de Arkaia y Amarita, Noticias de Alava, Limpiezas Gutiérrez, Airestudio, Klinik…bravo!

 

La idea inicial partía de hablar sobre comunicación para “sensibilizar” a las empresas sobre la necesidad de contar sus experiencias en sostenibilidad y medio ambiente  y que de alguna manera, se consiguiera desde los mensajes un mayor compromiso hacia dentro y hacia fuera de las organizaciones. Entendemos comunicar como ese efecto de sensibilización social precisamente para mostrar y demostrar que cada un= debe ser responsable con sus acciones por el bien de la sostenibilidad y que debe ser la senda a seguir no sólo en el trabajo sino en cada aspecto de la vida personal, en cada casa.

Ya me conocéis. Y expresé que la comunicación se me queda “pobre” ante semejante reto de la sostenibilidad y que lo importante es que seamos capaces de incorporar una nueva capa más de significado y atributo de cada marca, donde lo ambiental, lo sostenible, el cuidado del planeta y el uso responsable han de ser motivos expresos que han de ser transmitidos como valor al mercado. Si algo sobra en este mundo, además de emisiones de CO2, contaminación y residuos es también demasiada comunicación en forma de ruido, mucho ruido que también contamina las decisiones de compra de nosotros como sociedad y que hemos de ir más allá: ¿Cómo puede mi marca incorporar estos principios que se deben transformar en valores intrínsecos de los modelos de negocio y por ende de la comunicación?

Fijaros:

El 82% de los encuestados en el estudio citado anteriormente, cree que las marcas deberían participar activamente en resolver los problemas sociales y medioambientales.

Este dato remata definitivamente el hecho de comprender la comunicación como una herramienta de decir cosas y sitúa a la marca en un contexto absolutamente diferente: la acción. El de la activación, donde lo importante no es DECIR sino HACER. El ejercicio de esta activación de las marcas va en la línea de comprender que es más importante el COMPORTAMIENTO y el COMPROMISO COHERENTE, que no únicamente una línea de mensajes y públicos objetivos, que llenan páginas y diapositivas de sesudos power points. Porque una vez más, y no me cansaré de repetirlo, “las marcas no nos pertenecen … y el reto de las marcas precisamente es “dejar marca” y no simplemente marcar”.

En la presentación que adjunto podréis ver las diapositivas que mostré, nada que no conozcáis y que está colocado de forma que se pueda entender el hilo argumental, pero de la aportación de las ponencias escuchadas, de las experiencias de casi 20 empresas de Vitoria-Gasteiz y sus alrededores me quedo con algo que reafirma la idea de que se pueden / deben construir proyectos desde la perspectiva de cuál es tu valor generado y valor percibido y sobre todo cuál es tu valor recordado por el mercado, fijando así tu posición de marca. El branding sigue más que nunca, en la senda de aportar valor especialmente desde los comportamientos y en especial desde la cultura de marca que imbuimos tanto a nivel interno como a nivel externo en el mercado, fomentando así la consistencia de la marca en la fidelización y la prescripción.

Me quedo con otro vector que creo va a guiar el diseño y desarrollo de marcas, tomado del debate en torno a las certificaciones y a los compromisos y acciones relacionados con la gestión medio ambiental, que posiblemente se pueda trasladar a la gestión de otros aspectos de la organización. Cuando hablamos de gestión estamos hablando expresamente de optimizar y ser eficiente en los recursos de los que disponemos, estamos hablando de lo que tengo y de cómo sacarle más rendimiento y/o mejor rendimiento. Gestión es explotar en su término más sesudo, de buscarle el máximo recurso. Pero posiblemente el avance en la sensibilización y el compromiso con el medio ambiente no vaya tanto de la mano de la gestión como de la mano del “diseño“. Es decir, que desde el momento inicial de pensar y repensar lo que se pueda hacer, entendamos e incorporemos los factores medioambientales en su concepción y desarrollo. Sólo así podremos actuar de forma coherente y explícita y no tanto desde la optimización de lo que tengo. Diseñar con criterios sostenibles va a suponer incorporar a todos los criterios de la organización aquello que haya que conceptualizar y desarrollar en términos de sostenibilidad; el ecodiseño sería una de las claves. Desde este aspecto, creo, radicará el éxito de las acciones sostenibles y medio ambientales.

Permitidme que haga una traslación a la marca y que dejemos de hablar de “gestión de comunicación” para hablar de diseño y desarrollo de marca porque sólo de esta manera conseguiremos que nuestra marca sea una del 8% que las personas consideran importantes para su vida. Todo un reto.

 

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oct 28 2016

El diseño como medio y las nuevas preguntas

Foto vía @migueldeandres

Foto vía @migueldeandres

Behance es una de esas plataformas digitales relacionadas con el mundo del talento, la creatividad y el diseño, que un= no se debe perder. Es conveniente darse una vuelta periódicamente para ver, aprender, observar y disfrutar del talentazo que hay por todo el mundo en diferentes ámbitos de “lo creativo” y servirte la mayor parte de las veces en un extraordinario campo de inspiración para el día a día. Forma parte de ADOBE y su propósito y misión es realmente inspiradora y clara:

“To empower the creative world to make ideas happen”

Desde hace un tiempo, Behance “cede” parte de su marca para realizar eventos locales, llamados BeReviews, donde se comparten ideas, se exponen maneras de hacer y hasta se revisan books y portfolios de hambrient=s diseñadores que quieren abrirse un camino en este mundo. Gente del mundo del DISEÑO con mayúsculas, no sólo gráfico, sino hasta de producto, servicios, copys, …… Diseño esa gran palabra que deberíamos por cierto de empezar a redefinir y comunicarla mucho mejor.

Lander Balza es uno de esos jóvenes–inquietos–aunque–sobradamente–preparados del mundo del diseño en Euskadi, que entre sus virtudes está la de liar a gente para participar en eventos, com este Behance Review Vitoria-Gasteiz, en el cual tuve el honor de participar: “Juanjo, tienes que venir y contar cómo trabajas… pásanos una frase para que montemos las diapositivas de presentación”. No estuve sólo porque nos acompañaron además dos buenos amigos que nos ilustraron también con sus trayectorias profesionales y experiencias en este amplio campo del diseño: Asier Ugarte y Carlos Hermosilla.

“Cuando creíamos que teníamos las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas” [Mario Benedetti]

…Fue el hilo de mis 15 minutos (que fueron algunos más) de dudas, preguntas y alguna que otra experiencia profesional personal. Definirte a ti mismo no es tarea fácil pero esta frase creo que ayuda a comprender el mundo profesional en el que vivimos y precisamente en el que mejor me siento reflejado. Hacerme preguntas describe, creo, muy bien cada día que pasa mi actividad y fue una de las recomendaciones que hice: “hacerse nuevas preguntas cada día, porque al ir buscando respuestas encontramos nuevos retos y nuevas soluciones”.

Para estos 15 minutos decidí no utilizar presentación, ni keynote ni power point. Pensaréis que es una boutade pero en realidad lo hice así porque pienso que no hay nada peor precisamente para “diseñar” una idea, una presentación o un proyecto que comenzar sobre algo ya hecho o mejor dicho re-hecho. El valor del “folio en blanco“, de garabatear y de ir escribiendo ideas que surgen, es una tarea que tod= diseñador/a debería hacer, que tod= profesional ha de hacer. Un mapa mental y mi cuaderno y mi lápiz como guía para hablar de ello. Re-hacer dicen que es otra alternativa para la creatividad; empezar de 0 cada proyecto como si fuera el primero y el último, me parece un mejor ejercicio de diseñar, crear y desarrollar. ¿cuántas veces habéis hemos utilizado un proyecto parecido para copiar-pegar e ir cambiando palabras, ajustar alguna diapositiva y ya está?

Me surgieron varias reflexiones para esta charla, que en realidad, son sensaciones y experiencias que vivo cada día:

  1. Escuchar más al cliente y sentir y hacer sentir su proyecto como propio son dos claves en las relaciones que establecemos con el cliente. En muchas ocasiones el cliente no sabe lo que quiere, pero además de verdad. No sabe. Se hace preguntas. Y posiblemente lo que quiere en realidad no sea lo que desea. Y ahí está nuestro papel para “ayudar” a comprender SU problema y hacerlo nuestro. Tenemos así que escuchar más que contar lo que hacemos. Tenemos que conseguir hablar SU mismo idioma al que le incorporamos nuestra disciplina que nos ayude a solucionar su inquietud.
  2. Tenemos que conseguir que el cliente sepa más, sea más experto en nuestra disciplina. Esto se llama educar, realmente. Algo de esto ya hablamos hace poco pero entiendo que lo importante, como diseñadores o como en cualquier otro ámbito, nuestro cliente y nuestro mercado SEPA más de un tema, nuestro tema. Si queremos que el diseño se valore más, tenemos la responsabilidad de hacer comprender el diseño. Si queremos que el branding se valores más, tenemos la responsabilidad de que el mercado sepa más de branding. Sólo así se valorará mejor lo que hacemos y nuestra propuesta de valor.
  3. El objetivo no es sólo acabar un proyecto sino especialmente el camino que nos lleva a ese proyecto: el PROCESO. Utilicé una frase de Juanma Lillo, entrenador de fútbol, que dice “Lo importante no es jugar ordenados, sino ordenarse jugando”. Resume perfectamente que el proceso es clave en el producto/servicio final porque de cómo se enfoque y se lleve a cabo, el resultado final tendrá un valor u otro.
  4. Evitemos demostrar al cliente/mercado que sabemos mucho sobre un tema y más bien hagamos que lo que sabemos sirva para que el proceso y el resultado sea brillante, eficaz y eficiente. A veces damos demasiadas lecciones sobre nuestros conocimientos. Nos comportamos como papagayos que se aprenden una lección y la sueltan tal cual sin saber a menudo lo que dices y sin saber si la persona que tenemos enfrente nos entiende o no. La clave radica más en identificar y comprender conjuntamente un problema y después, con la metodología adecuada, proponer una solución.
  5. Los proyectos son desarrollados en espacios que generamos formales, informales y en silencio. Parece que los proyectos son un toma-daca de “marrones” que cambian de manos, del cliente al proveedor y viceversa repetidas veces; cuando lo que en realidad hace que el éxito de un proyecto esté más cerca de los espacios generados para tratar el proyecto que simplemente un cruce de papeles, mails y briefing. Generar esos espacios informales, más allá de las típicas reuniones, es clave para precisamente esa labor de responsabilidad que tenemos como profesionales. La confianza ayuda en los proyectos. Las relaciones le dan el punto diferencial a los proyectos.
  6. Hacer, deshacer y desarrollar borradores como parte del proceso. El diseño ha sido siempre bocetos tras bocetos. Ideas que nacen y se van desarrollando, perfeccionándose con el paso del tiempo, con la aportación de nuevas ideas y con la conversación que se produce entre cliente y co-laborador. El mito de la “servilleta en blanco”, el “post-it” en el frigorífico o la fotografía que sacas en la calle que te inspira y que mandas por Whatsapp, son parte de esos pequeños matices que ayudan a que un proyecto sea un lugar lleno de valor.
  7. Preguntarse por “un segundo antes–un segundo después” del problema. El ¿por qué? del inicio del proyecto es fundamental comprenderlo. Qué hay detrás y qué es lo que hace que alguien te llame, alguien te pregunte por un problema. Al igual del ¿qué queremos conseguir que se lleve más allá del propio proyecto? son dos preguntas que le dan al proyecto no sólo la búsqueda de un resultado final sino sobre todo un propósito profesional y una actitud en la relación.
  8. Y, finalmente, entender que el diseño no es el fin sino que el DISEÑO (con mayúsculas) es el MEDIO sobre el que queremos modificar un problema y, especialmente, no sólo encontrar una solución sino que esa solución sea totalmente TRANSFORMADORA de una organización, de un proyecto, de una persona.

Estar muy a gusto y agradecido sea posiblemente el mejor síntoma de haber participado en un evento. Vi muchísimas ganas por cambiar y profundizar en el valor del diseño en Euskadi. Respondí a una pregunta en este sentido que soy muy optimista, que hay mucho que hacer y que hay que hacerlo posible. No sé la receta para ello pero sí intuyo dos claves:

  • eduquemos y compartamos nuestras reflexiones sobre el valor del DISEÑO en nuestras organizaciones, para hacerlo entender y hacerlo posible. Esto es una tarea más de responsabilidad y orgullo con la profesión que no únicamente quejarse y lamentarse con eso de “no nos entienden”.
  • una manera (que no la única) de hacerlo comprender es pensar en proyectos donde el diseño ayude a transformar, y eso solamente es posible si pensamos en el POR QUÉ y el PARA QUÉ, más que en el QUÉ y el CÓMO, que solo aporta valor estético. Pensar en el POR QUÉ y PARA QUÉ siempre comienzan con una habilidad esencial hoy en día: la EMPATÍA

Así que ojalá que este hilo del Behance Review siga su camino en Euskadi y que no sea sólo un espacio para diseñadores sino para personas con ganas de transformar este país desde el diseño. Aquí tenéis a un voluntario que cada día se hace nuevas preguntas.

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oct 20 2016

Volver a entrenar para

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Fue nacer Lucía en mayo del 2000 y decidir que había que tomarse un respiro y dedicarse a lo que había que dedicarse a partir de entonces: la familia. Ya en 2006 con el nacimiento de Martín, descubrimos en casa aquello de “1+1 no son 2 sino 11″. Así que la vida era aquello que sucedía entre mi familia y todos esos momentos diarios que había que vivir juntos y, por supuesto, la vida profesional. Vale, también es verdad que uno sigue teniendo sus hobbies y de vez en cuando va buscando esos momentos entre las 24 horas del día, para sentirse persona tal y como es.

El caso es, como bien sabéis, que el baloncesto forma parte de mi identidad personal, que aquí quien suscribe tiene también su trozo de vida personal que conjuga con el mundo del branding, principalmente, el trabajar junto a personas y organizaciones para desarrollar ideas que conecten unas (personas) con otras (marcas). Pero el basket es otra de mis pasiones. Me dio mucho: amistad, conocimientos, sueños e ilusiones, trofeos, segundos puestos, aprendizajes … hasta gracias al baloncesto conocí a mi mujer. En todo este tiempo siempre he pensado que más que un deporte, el baloncesto me ha llevado a reflexionar sobre esas conexiones entre lo que sucede en el juego, la vida, las personas, las ideas. Algo de esto también hemos hablado por aquí.

El presente es que he vuelto a entrenar. Como dije, me tomé un respiro porque las obligaciones y las responsabilidades me hicieron tomar esa decisión y ahora que parece que ya nos sabemos la partitura por casa y en la vida, creo que es un buen momento. En estos ya 16 años que han pasado, prácticamente cada día en mis horas “libres” había un pedacito de baloncesto: un trozo de un partido, una charla de un entrenador, revisar apuntes, participar en programas de radio y tele, escribir análisis, preguntar y ver a quienes están en el día a día, ver, ver y ver… y pensar sobre ello. Dejé de entrenar pero no dejé el baloncesto.

Pero es que además no lo hago por ese “mono” que tiene quien vive partes de su vida con mucha pasión, sino porque creo que tiene que servirme para algo más que simplemente quitarme el gusanillo personal. Y lo relaciono además con mi vida profesional porque sigo pensando que cada día que pasa a quienes nos consideramos un poco knowmads, trabajadores del conocimiento y de las relaciones, éste se encuentra en muchos espacios y entornos, y además cualquier input puede servirte de inspiración y aprendizaje para cualquiera de tus ámbitos: el profesional, el familiar y el personal. Lo hago porque quiero seguir aprendiendo cada día y creo que con algo “externo” a mi día a día habitual, quizá pueda seguir dando pasos.

Busco ahora en el basket ser capaz de proponer una idea, un estilo, una identidad, ser fiel a ella misma, desarrollarla con toda la pasión, alma y emoción que cada uno le pueda poner e irla construyendo a lo largo de cada entrenamiento y partido. Convencer a mis chicos de que desde esa idea se puede progresar más y, si salen bien las circunstancias, podremos tener opciones de llevarnos un partido. Este trabajo lo vengo/venimos desarrollando en muchos proyectos de branding y comunicación en los que estoy involucrado. Proyectar una identidad, trabajar para que desde el convencimiento, el propósito y las formas de cada cultura organizacional, podamos ser más importantes en el mercado, estar entre las alternativas a escoger y ser finalmente la elegida.

Busco ahora en el basket transmitir que lo importante no es simplemente el QUÉ sino sobre todo el CÓMO, no es jugar por jugar, sino entender y comprender mejor el juego, para que cada jugador interprete a su manera lo que sucede y que tome así SU mejor decisión junto al resto de compañeros y rivales. El basket no es un deporte individual aunque las decisiones y lo importante ocurre siempre alrededor del jugador. Los entrenadores somos simples mediadores de lo que sucede. En el branding ocurre parecido. Lo importante no es que estemos hablando todo el día de “qué importante es la marca“, de “yo hago branding“, de “nosotros conocemos a nuestro cliente“, y todas esas cosas sino que los “gestores de marca” sientan que más que ser gestores han de ser EMBAJADORES Y DISCÍPULOS de su marca para que, posiblemente cada un= a su manera, pueda hacer que la percepción de la otra persona, vaya en la dirección que queremos tomar. Comprender el mercado, entenderlo, saber cuáles son sus criterios es básico; comprender cómo es y cómo se desarrolla el juego, es esencial para saber qué es lo que tienes que hacer pero sobre todo CÓMO lo tienes que hacer.

Busco ahora en el basket escuchar más y dialogar más con mis jugadores, más que simplemente ser una persona que les dice lo que tienen que hacer y éstos lo repiten como autómatas (que por desgracia cada vez sucede más en los campos). La identidad y el estilo son los pilares del grupo pero sobre todo saber qué siente el jugador cuando lo pone en práctica y qué propone para que podamos mejorar todavía más. Obviamos demasiado que observar y escuchar son dos facetas mucho más importantes que ver y oír. Decir se convirtió en ordenar pero hablar conversar es intercambiar opiniones para buscar un propósito y un beneficio común.

Busco ahora en el basket, de manera práctica, aceptar una nueva responsabilidad que debemos tomar, en el sentido de que compartir tus ideas es sobre todo llevarlas a la práctica y tratar de que puedan ir calando con el paso del tiempo. De lo que más orgulloso me siento de mi’s etapa’s de entrenador (comencé con 14 años a entrenar) es que hoy muchos, muchísimos de mis jugadores sigan jugando a este deporte, les encante ir a ver partidos, hablar de ello y especialmente recordar lo bien que se lo pasaron en aquel tiempo jugando a este deporte.

16 años después me he dado cuenta que se han producido algunas que otras telarañas en la práctica. Lo siento cada día que entrenamos y en estos primeros partidos que estamos jugando. No le pongo prisas al tiempo, ni mi/nuestro objetivo es la victoria, simplemente quiero seguir aprendiendo y buscando otras influencias externas que me/nos alimentan en lo que hacemos antes y después del día del entrenamiento. Soy consciente además de que este momento alimenta a mi actividad profesional y no la sustituye. Y así lo he tomado y así me lo he propuesto. Decía Antonio Conte, el seleccionador de Italia y actual entrenador del Chelsea, aquello de “Ellos tenían el talento y nosotros teníamos las ideas. Y las ideas vencieron al talento” cuando Italia ganó a España. Yo/nosotros ahora tengo/tenemos mucho por hacer con el trabajo de las ideas. Porque seguro que con ellas, además, desarrollaremos el talento.

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oct 06 2016

Branding e icono, íntimamente relacionados

La Torre Eiffel, Bibendum, el Toro de Osborne, El Guggenheim de Bilbao, la escultura de musgo verde de Vitoria-Gasteiz, … , y así un largo etcétera. Simplemente leerlos y verlos y automáticamente nos viene a nuestra mente variados significados, diferentes y complementarias palabras que nos llevan a configurar nuestra percepción de una marca, sea cual sea. Posiblemente así sea como debemos comprender una marca: desde su poder icónico. El poder de un icono es principalmente construir una representación de la realidad que en muchas ocasiones va mucho más allá de la propia realidad, incorporando nuevos atributos basados en nuestras anteriores experiencias y anteriores percepciones. El objeto en sí se amplía hasta convertirse en un icono que más allá de su poder de síntesis, nos lleva a un mundo lleno de intangibles unidos a las emociones.

Esta misma semana, en torno a una reciente charla con PYMES y responsables de diferentes tipos de organizaciones, hablábamos de ello. El desarrollo de una marca, el branding, ha de convertirse en una gestión de diferentes intangibles que hemos de convertir en signos tangibles. Vuelve una vez tras otra el tópico de comprender el branding como un logotipo y sus diferentes representaciones visuales, para pasar a comprender que cuando hablamos de marca en realidad de lo que hablamos es de “promesas diferidas en el tiempo”, de “cultura y propósito organizativo” y de “aportación de nuevo valor en el desarrollo de las relaciones con otras personas–organizaciones”. Promesas, cultura y propósito y relaciones.

El caso es que para comprender mejor lo que una marca, mi marca, tu marca representa, necesitamos adaptarnos a la realidad de quien nos debe comprender. Es como cuando nuestr=s hij=s comienzan su etapa escolar que se les va enseñando a leer y escribir paso a paso: primero, las vocales, después las consonantes, sílabas, palabras, frases simples, párrafos… Es construir un lenguaje sobre el cual vamos a basar nuestra relación y sobre el cual establecemos ese diálogo entre una propuesta de valor y una expectativa. Para ello, sintetizar nuestra marca en un icono es una tarea realmente interesante de realizar.

Ese icono condensa una gran parte de lo que es nuestra cultura de marca y de la relación que queremos desarrollar con la persona a la que quiero dirigirme. Bibendum más allá de convertirse en un personaje-mascota, casi fruto de la casualidad, ha ido sumando tras de sí muchos de los significados de una marca como Michelin: producto, humanidad y persona, felicidad, movilidad… Este icono va transfiriendo valores que una persona va construyendo después a medida que mantiene contacto con la marca. Guggenheim Bilbao más allá de un extraordinario museo de arte contemporáneo y de vanguardia, conlleva consigo todo un universo de transformación de una ciudad, la innovación y el atrevimiento en el uso de materiales y formas … y además sus exposiciones. El “Toro” nos acompañaba en nuestros viajes por la península, lleva consigo el arraigo de una cultura nacional (y como tal la aprobación y/o su reprobación), más allá de sintetizar un producto alcohólico como el brandy de Jeréz. Vitoria-Gasteiz sintetiza en una escultura realizada en musgo verde situada en posiblemente el lugar más emblemático de la ciudad, su icono de identidad y su “ansiada” percepción de compromiso con la sostenibilidad con motivo de su Green Capital. Y así otros símbolos – iconos que seguramente estaréis pensando en este momento.

La cuestión ante todo ello es comprender tres ideas:

  • Síntesis: posiblemente sea el ejercicio más complejo que exista en comunicación (y en otros muchos aspectos). Sintetizar no es únicamente resumir sino condensar en un signo (palabra-imagen-objeto) varios significados al mismo tiempo. El miedo a la síntesis es dejarte por el camino algo que crees importante pero en realidad el ejercicio no es tanto de un momento sino de ir alimentando esa idea. Sintetizar te permite quedarte con la esencia, con tu identidad proyectada pero después tiene el enorme desafío de que la/s personas/s que lo ven puedan añadir nuevos valores que dan todo el sentido a la percepción que queremos lograr.
  • Apertura: Un icono condensa valores pero el verdadero poder de dicho icono está en la aportación que nos brindan las percepciones de otras personas. No cerramos nuestra idea sino que dejamos espacio abierto a que el resto de personas puedan expresar lo que ven pero sobre todo lo que le sugiere ese propio icono. Esta apertura de ideas es absolutamente enriquecedora.
  • Proceso continuo: Si pensamos inicialmente que un icono es algo estático, estamos realmente ante un error. lejos de pensar que ese símbolo-palabra-objeto sea un ejercicio de unidad, en realidad el verdadero poder de un icono es que están en un continuo proceso de significados, de asumir otros puntos de vista y de extenderse a nuevos campos. Éste es el verdadero reto y el verdadero poder del icono. No pensar en estático sino pensar y hacer de forma dinámica.

Hemos de aceptar definitivamente que nuestra marca no nos pertenece sino que en realidad, como bien he escrito muchas veces, sólo existe marca cuando alguien la interpreta. Hemos de aceptar por tanto que nuestra tarea como gestores de marca es combinar ejercicios de síntesis con ejercicios de aportar nuevos significados, bien desde dentro de cada organización, pero sobre todo desde la escucha de las propias percepciones de otras personas. Además hoy, con nuestra vida digital, esta permanente escucha y conversaciones que se producen hacen aún más viable que cuando pensemos en nuestra marca seamos capaces de reconocer cuál es nuestro icono y cómo lo podemos enriquecer para que se convierta en el vínculo más significativo de nuestra relación con la marca.

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La foto de inicio es de Flickr, de Helena Eriksson

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sep 12 2016

Desarrollar la confianza de una marca desde la innovación

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Y conste que posiblemente no tenga razón o que nos adentremos en un tema para el que quizá no estemos aún preparados, que también puede ser. El caso es que si pensamos en Marca únicamente en términos de comunicación, no hacemos sino cambiar el nombre de publicidad por branding. Nada más. Y eso no es. Estamos hablando de otra cosa. O al menos, me gustaría hablar de otra cosa.

Dejadme compartir con vosotr=s esta reflexión que me ha surgido durante estas últimas semanas, con dos posibles nuevos proyectos en los que (ojalá) pueda involucrarme. La frase inicial en ambos ha sido la misma: “queremos hacer algo totalmente diferente y nuevo”. Esta declaración de intenciones es siempre frotarse las manos con ganas porque no hay nada más retador que tratar de hacer algo diferente y nuevo, a pesar de que la realidad siempre nos recuerde aquello del “todo está inventado”. La duda en realidad es saber si estamos preparados para lo “diferente y nuevo”.

Una [buena] [gran] marca es aquella que es capaz de innovar. Posiblemente sea una de las conclusiones más importantes a la que vamos llegando en este caminar entre proyectos y analizar y aprender de otros casos. Aquellas marcas que arriesgan, que toman nuevos caminos y que los ponen en marcha, son las que perduran en el tiempo. Si consideramos además que son entes vivos y dinámicos, la realidad de las marcas es que siempre han de explorar nuevos campos o bien para aumentar su cuota (cuantitativamente) o bien para ocupar un nuevo espacio que le permita seguir desarrollándose (cualitativamente) en otros contextos. Esta gestión de nuevas expectativas, y por supuesto de incertidumbres, pasa más por comprender, conocer y entender mejor a sus públicos, a sus mercados, lo que permite extender tu significado y llevarlo a campos donde puedan seguir teniendo credibilidad y confianza. Eres una marca de cerveza, local, con personalidad propia y tradición de saber-hacer y extiendes tu relación hacia una experiencia de consumo en un espacio propio o en un otro contexto de consumo. Eres una marca de alimentación y ayudas a las familias a hacer del desayuno algo totalmente diferente, son meramente dos ejemplos reveladores.

Lo importante en estos casos es que la conversación junto al cliente [la marca] evoluciona del convencional “tenemos que contarlo” al “tenemos que diseñarlo y hacerlo“. La conversación deja de ser exclusividad de la comunicación para hablar del negocio. Aquí es donde transitamos por un camino que hasta ahora no se había explorado desde la comunicación y quizá donde la organización se sorprenda porque se puede innovar desde la marca y comprendiendo realmente lo que es su marca. Tarea que va más allá, evidentemente, de hablar de publicidad o simple comunicación.

Como muy bien dice Amalio Rey en su último post:

“Innovar es traspasar las fronteras que uno mismo tenía”

… y efectivamente no le falta razón. El reto es comprender cuál es tu espacio actual y sobre todo cuál es el espacio que nos gustaría ocupar, en el cual nuestra marca podría ser igual de legítima, creíble y de confianza. Adrian Ho lo matiza extraordinariamente bien con su:

“Great brands think about desired behaviour”

El reto es saber hasta qué punto puedes seguir siendo significativo para tu cliente y que siga confiando en ti aunque en un primer momento le sorprenda el paso. Si te acompaña, es que tu marca es de las grandes, aunque sea pequeña.

En uno de los posibles futuros proyectos, al final, el vértigo de dar el paso hacia un reto realmente “diferente y nuevo” ha hecho dar un paso atrás. Y lo comprendo. El branding se ha quedado en un mero y respetable por supuesto, logo, tono y estilo visual y poco más. Estética. En el otro, el paso ha sido firme. Ha sido comprender que el problema está más en compartir la cultura internamente para transportarla hacia fuera y, sobre todo, en seguir siendo fiel a lo que se significa pero en una nueva dimensión desconocida. “¿Por qué no?” ha sido la frase que cerró la propuesta y abrió un nuevo camino que vamos a explorar. Veremos dónde nos lleva.

Desarrollar una marca tiene mucho más que ver con generar una cultura soportada por unos firmes significados, por indagar cómo ser significativo y relevante para tus personas y en especial trabajar constantemente en quién y cómo es nuestro cliente y cómo podemos formar parte de sus vidas, con naturalidad. Innovar es una de esas palabras que se suma a esta serie de retos estratégicos, ser capaces de construir nuevas relaciones que ayuden a los tres objetivos anteriores. El reto es desarrollarse. El reto es ir dando pasos.

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La foto de inicio es de Flickr, de Joel

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ago 29 2016

El día después

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Han pasado ya unos cuantos días y, con toda probabilidad, la MEJOR MARCA del mundo, OLYMPIC, ha cerrado un nuevo capítulo en su larga historia con la celebración de los Juegos Olímpicos de Río 2016. 124 años después esta extraordinaria marca vuelve a copar un protagonismo que cada 4 años reluce y brilla como ninguna otra. Dicen que “unos 5.000 millones de personas vieron al menos una prueba o 30 minutos de transmisión de Rio 2016, según datos de la AFP” y se estima que ha habido “una inversión publicitaria en TV de unos 159 millones de dólares” (vía MERCA 2.0.).

Edición tras edición el producto es extraordinario y no falla. Las competiciones y cada un= de sus deportistas siguen siendo la expresión de marca que más brillo aporta a la marca Olympic. El deporte y sus deportistas siguen marcando la cita olímpica con rotulador rojo en sus calendarios y en sus retos. Para much=s de ell=s son 4 años de preparación dura, constante, exigente para un “momento” donde se refleja el trabajo realizado. A pesar de todo ello, y vistas muchas de las competiciones, la suma de medallas y diplomas, alegrías y lloros, sigo pensando que necesitamos redefinir tanto el éxito como el fracaso. La competición deportiva es tan exigente que creo que hemos de valorar más el hecho de llegar y ser capaz de competir que no únicamente alzar la alegría si obtienes el premio, de ahí la necesidad de esta redefinición. ¿Dónde está la frontera entre éxito y fracaso? ¿Valoramos más las nuevas medallas de Phelps o su esfuerzo por competir en cada prueba 4 juegos olímpicos después? ¿valoramos más el esfuerzo de Nadal día tras día, incluso el trabajo de Calderón,… las atletas que se tropezaron en plena prueba y que siguieron? ¿Qué es éxito? Es una lección de constancia, de esfuerzo y trabajo. Aquí valores deportivos y humanos se enfrentan al premio, reconstruyéndolo todo y relacionándolo de otra manera, desde mi punto de vista. El día después del “producto”, es seguir apostando por él cada día. Un nuevo entrenamiento. Un nuevo objetivo. Una nueva competición. Definitivamente, el producto sigue siendo la “estrella” de la marca Olympics.

El día después de la “marca-ciudad-territorio” Río 2016 es ya más dudoso .Rio 2016 generó una enorme ilusión en el momento de ser elegida. La fuerza del entonces presidente Lula da Silva, las noticias de que Brasil encabezaba un crecimiento importante a nivel geo-político-económico mundial (BRIC) y que el continente americano del sur jamás albergó unos juegos olímpicos, hicieron que Rio de Janeiro y Brasil encabezaran una nueva etapa en el desarrollo de esta marca. 7 años de camino para preparar una nueva cita donde se juega mucho más que el deporte y sus deportistas…parece. Meses y semanas antes del encendido oficial, las dudas y recelos surgían sobre la ilusión. La capacidad de infraestructura por un lado pero en especial el valor “social” de regeneración, de transformación con el que muchas ciudades apuestan en semejantes eventos, situaban esta cita con una prudencia más presente que en otras ocasiones. El “miedo” social, la inseguridad, “tapar” la realidad al mundo y sobre todo esa cohesión social que se da en unas semanas entre ciudadan=s locales y todas las expediciones nacionales, corrían el riesgo más evidente. ¿Qué pasará ahora en Río? Quizá ésta sea una de las mayores dudas que generan estos proyectos. Posiblemente Barcelona’92 y Sydney’00 fueran de los pocos casos donde se produjo una transformación antes-durante-después de la celebración de los juegos olímpicos. Más allá de los edificios e infraestructuras, el reto es cómo continuar con el proceso más allá de la celebración de un evento. Esta cuestión debería afectarnos siempre que se enfoque un proyecto, sea cual sea su dimensión. En este caso, por la extraordinaria dimensión que aporta el concepto “olímpico” y su dimensión global, quien apuesta por presentarse como candidata tiene tras de sí una idea “global” de transformación. Río lo hizo así. Madrid quería que fuera así (quizá más desde una lógica geopolítica y económica) y posiblemente Tokyo lo haga. La duda está más en qué quedará en Río. De momento sólo he visto una marca, Nike, que apuesta por llevar el deporte “local” a una nueva dimensión. El legado no son las medallas ni los edificios. El legado es el futuro anclado sobre el recuerdo del trayecto.

El día después comienza también para Tokyo, próxima ciudad que albergará la edición de 2020. Un país y un continente, un mensaje diferente para el mundo, innovación, tecnología, otra cultura que se une a un mundo global donde, según ellos, diversidad es la palabra. Unir. Río 2016 trajo el debate de “lo verde” y la “sostenibilidad”… Tokyo suma una nueva intención: “Infinite Excitement“. Pero, ¿es ello lo que necesita la marca Olympic?.

El día después de la marca Olympic es reconocer cuál es el camino que ha de seguir de cara al futuro y sobre todo cuál es su propuesta de valor de cara al mundo. En Brasil apoyó el esfuerzo de la deportividad, aunque teñido de nieblas que tienen que ver con otra serie de comportamientos menos sociales y responsables. La pregunta que me surge además es…

¿Quién gestiona la marca Olympic y cómo la gestiona?

La responsabilidad aquí del COI es evidente porque resulta el “dueño” de la marca. Aunque la influencia de la gestión de la misma tanto de cada ciudad-país como de sus deportistas es evidente. La pregunta es qué significa por tanto Olympic:

  • ¿deporte? ¿esfuerzo? ¿valores? … la actitud deportiva tiene más que ver con cada día y no sólo por el espectáculo de cada prueba competitiva. Aquí lo esencial radica en que todos los deportes sean tratados de igual forma no sólo en las fechas de competición sino durante el resto del tiempo. Ahora pensemos en cuántos hemos visto competiciones como badminton, gimnasia, atletismo, deporte femenino durante el resto del año. Aquí es donde el COI y los comités nacionales deberán promover y actuar más en consecuencia, más planificación, más visión y sobre todo más trabajo colectivo. En España especialmente, con reducción de presupuesto, e incluso con dudas en muchas de las ayudas. Tarea importantísima.

 

  • ¿transformación a través del deporte? ¿competición o igualdad de condiciones para cualquier país? El deporte ayuda a valorar al contrario. No sólo en competiciones de equipo sino también individuales. El deporte además ayuda a acercar culturas y personas. Transformar una sociedad tiene cada vez menos que ver con infraestructuras y ladrillos y más con la relación entre personas. El deporte ayuda y debe de ser un eje transformador, más allá de los premios obtenidos en forma de medallas. Aquí, co-branding con marcas y con organismos deben actuar de otra manera, más responsable, más social y más transformadora.
  • ¿territorios-banderas y/o personas-culturas?. Son muchas las imágenes que se nos quedan grabadas en nuestras retinas pero la salida de cada país, de cada participante en la ceremonia de apertura es realmente emocionante. El ejemplo de este año en Río del “equipo de refugiados” tiene más importancia de lo que creemos y tengo la sensación de que ha quedado con poca presencia. ¿Necesitamos banderas para unir o para desunir? Aquí la responsabilidad de la marca Olympic debería de ser patente y firme.
  • ¿Inversión en futuro vs inversión en medallas? Tiene que ver con lo comentado anteriormente sobre éxito vs fracaso. hay casos y casos. Parece que la salud del deporte tiene que ver con el número de medallas y aunque no es exactamente así 100% se “vende” de esta manera. Y no. Quejas de deportistas, nivel de inversión recortado, deportes minoritarios con éxito patente, el deporte femenino… son muchos los campos que se debe abordar. El retorno no se debe medir por el número de medallas sino por el incremento de la actividad deportiva en un país, a todos los niveles. Y eso sí es inversión. En España se vio que la inversión previa a Barcelona’92 obtuvo su recompensa pero fue descendiendo paulatinamente. Australia sigue invirtiendo con la misma intensidad que en su día para preparar Sydney’00 y hoy es un país puntero deportivamente. El sistema se debe de redefinir pero no con el objetivo único de las medallas sino por comprender el deporte de otra manera. Aquí habría que seguir al pie de la letra uno de los valores de la marca Olympic: “Sport for all” aunque parece de momento que no será así, lamentablemente al menos en España.

El día después comienza cada día, nada más levantarte. Y ser fiel a la promesa que te has hecho previamente. El día después es además pensar en dar no sólo un paso más sino un nuevo paso. El día después es pensar cómo quieres que sea tu marca hoy…y mañana.

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La foto de inicio es de Flickr, de Simon Bleasdale

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ago 01 2016

Lo que nos cuesta educar al cliente

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En este mundo de lo tangible, tan tangible como aquello de “…Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”, propia de Santo Tomás, cuesta a veces reconocer que más allá de lo tangible lo que deja huella y rastro, precisamente son otro tipo de ideas, otro tipo de cosas que precisamente se sitúan más en el mundo de los intangibles.

Leo a mi amigo Carlos Magro quien una vez tras otra nos viene a recordar aquello de “Educar es informar, formar, transformar…aprender, enseñar a aprender, aprender a enseñar, aprender a aprender”. Toda una declaración de intenciones y realidades.

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¿A dónde quiero llegar con todo esto? Llevo con esta reflexión mucho tiempo: ¿qué huella dejamos en nuestro sector, especialmente, en nuestros clientes tras cada proyecto realizado? ¿Es esa huella únicamente el proyecto finalizado, maquetado, encuadernado y entregado, el output, tras una serie de encuentros, de reuniones, de horas de debate, de reflexión y de transcribir ideas y escenarios? ¿Qué dejamos tras ese paso?

En el mundo de la consultoría, del branding, de la publicidad y el marketing es bastante común escuchar aquello de “hay que educar al cliente”, que “el cliente a veces no nos entiende”, el más grave de “el cliente no sabe comprar, ni siquiera sabe lo que quiere” …  ¿te/os suena? Puede tener su parte de verdad aunque permitidme ponerlo en duda porque tengo esa sensación de que el problema lo colocamos siempre ahí fuera y hay muy poca capacidad de autocrítica (siendo generoso) y poca intención de ir más allá y revertir ese comentario, cuando años tras años sigues escuchando esta frase. Y me pregunto por qué.

Quisiera añadir a esta reflexión dos puntos de vista, personales y profesionales, que me hacen llevar a todo esto. El primero de ellos es qué importancia le otorgamos cada un= de nosotr=s precisamente a esa labor pedagógica de su ámbito de conocimiento de cara al exterior, principalmente hacia el cliente y por qué no, al sector en general.

Está claro que comprender y trabajar en el mundo de los proyectos es precisamente encontrar una solución a un problema planteado. Son muchas las aristas que se pueden trabajar en este sentido: por ejemplo, identificar el problema, acordar un “lenguaje común”, integrar opiniones diversas, desarrollar borradores, aprobarlos-matizarlos, debatirlos, retocar, debatir de nuevo, acordar… Cada cual tiene su propio proceso, su propio método, pero el reto no es tanto las metodologías propuestas sino sobre todo el cómo y el por qué de todas ellas. El reto, como la anterior frase de Carlos, es el sistema, el contexto, las formas, el cómo construir un clima que realmente propicie esa evolución hacia la solución. Posiblemente la primera labor de educación hacia el cliente comience por aquí más que únicamente decir: “…le damos una vuelta y te llamamos en dos días…”. Nuestra labor como consultores en este sentido no ha de mostrar lo que sabes sino cómo hacer que el/la otro/a también “sepa“.

El mundo de los proyectos forma parte de esa realidad tangible. Un proyecto acaba de expresarse en un output, en un soporte, en algo que se convierte más en una justificación, a veces al peso del número de folios rellenados, a veces al número de acciones siguientes a poner en marcha. Pero una cosa es el proyecto (y su correspondiente solución aportada) y otra la construcción de las relaciones con tu cliente. Los proyectos responden a una necesidad (tácita o explícita), a un “aquí y ahora”. El mundo de las relaciones va más allá. Va hacia la construcción en el tiempo de una serie de pautas de comportamiento común, al desarrollo de un lenguaje compartido que surge a medida que van “sucediendo cosas”: encuentros y reuniones, debates conjuntos, reflexiones individuales y colectivas, documentos compartidos, ideas que surgen y se matizan. De todo ello, más que la solución lo que se deriva es una relación que está basada en un aprendizaje mutuo.

En este mundo de la imperfección (sí, porque no todos los proyectos salen como uno quiere) de los proyectos de consultoría y activación, la pregunta que me surge ya no es sólo “qué he aprendido de nuevo” sino sobre todo “qué (creo) ha aprendido el cliente” y sobre todo “qué he hecho yo para que eso sea así”. Llamadme iluso, ingenuo e inocente, pero es una pregunta que debería hacerse tras cada proyecto, o mejor dicho, al inicio de cada proyecto. Porque aunque el “pedido” sea resolver un problema, el reto radica en construir una relación que pueda seguir desarrollándose más adelante. La casuística puede ser dolorosa y poco concreta: si siempre hablas y habláis de precio, está claro que el lenguaje futuro de la relación será el precio. Si siempre hablas y habláis de lo urgente y rapidísimo, está claro que ese idioma estará basado en el tiempo. ¿Cuál es por tanto tu responsabilidad para “educar” al cliente y aprender sobre tu auténtico expertise?.

Son ya 6 años de recorrido en este mundo de la consultoría artesana e independiente en temas de branding y si de algo puedo sentirme satisfecho precisamente es de estar 6 años trabajando y debatiendo cada día de marca con mis clientes, en especial de SU marca. Que piensen en ella, desde ella y para ella. Que sean conscientes de que tienen un activo estratégico que la hace preferente, referente y, ojalá, relevante. Cada proyecto puesto en marcha siempre responde a una necesidad a un problema, pero en muchas ocasiones, en una inquietud que siempre pasa por su marca. Cada proyecto en marcha es un capítulo en esa relación que se construye con un idioma común: mi / tu / nuestra marca.

Que sepan más de marca, para mí, es aún un reto mayor porque te exige precisamente a estar ahí, a seguir planteando retos y a seguir provocando debates. Es un aprender y aprender constante. Que precisamente exista este blog es para que podamos debatir, especialmente, sobre branding y sobre una manera de verlo, que parte de algunas de mis reflexiones y se hace más grande, y lo hacéis más grande, con vuestras respuestas, comentarios, menciones y opiniones.

No sé si esto es educar o no. Intuyo que el foco no alumbra mal pero sé que la reflexión de estos próximos días de verano-vacaciones tiene que ir encaminada en este sentido. ¿Qué más hemos/han aprendido hoy?

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La foto de inicio es de Flickr, de Erika Smith

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