Archive for the 'empresa abierta' Category

Nov 21 2016

Si los clientes fueran leales a sus colaboradores

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Quizá deberíamos plantearnos si es momento de cambiarlo todo. Bueno, todo, todo, no sé pero sí que no vendría mal que repensásemos muchas cosas. Sea porque quizá la educación empieza a ser de otra manera ahora que parece que el trabajo del futuro va por otros derroteros que preparar personas para un trabajo en serie (que seguirá habiendo) y por tanto el “talento” que haya que formar tenga que tener otras habilidades y otros conocimientos. Sea porque quizá la economía tenga ya más que ver con inversiones colaborativas y proyectos conjuntos y circulares, y no tiene nada que ver con jugar-ganar-perder en la bolsa, buscando el “pelotazo” inmediato. Sea porque quizá el mundo de las ideas vuelva a ser ése que tiene sentido práctico para ir un poco más allá de lo que hacemos cada día y no únicamente un campo escogido para una única élite que se sitúa en un escalafón más alejado de la realidad.

Sea porque quizá debamos también repensar las relaciones entre clientes y los llamados “proveedores”.

Ambos términos clientes y proveedores se han situado con el paso del tiempo en espacios diferentes, a alturas diferentes y casi con visiones diferentes, cuando hoy en día esa relación ya no se produce así, o al menos a mí me lo parece. Proveer significa “proporcionar lo necesario o conveniente para un fin determinado” y aunque el sentido del verbo está claro, deberíamos también repensar en cómo se producen las relaciones entre ambas partes. Y es que hoy el “trabajo provisto” deja de ser un momento concreto y una solución determinada para situarse más en una relación en la que ambas partes o se implican conjuntamente y se comprometen, o nunca llevará a buen puerto.

El mundo de la publicidad y la comunicación ha sido uno de esos campos donde más se vivía el tópico del “necesito ideas” escrito en simples frases que ni siquiera llegaban a ocupar la mitad de una página en blanco. Algo así como que “te dejo un marrón que soy incapaz de solucionar a ver si tú, proveedor más que proveedor, eres capaz de darme ideas, decenas, muchas, como una enorme bolsa de chuches, para ver con cual me quedo”. Se nos llenó la boca con aquello del “vamos a hacer un brainstorming, con esas técnicas de creatividad de librería de aeropuerto, para que todo el mundo se tomara ese momento como el espacio divertido del día para “parir ideas”, como si fuera tan fácil eso de dar ideas o soltar ocurrencias. “Todas valen”, “que no se desperdicie ni una”. Y si tú y tú no me dais ideas, espera que voy a llamar a 2, 3, 4, 5 o más personas para que seguro que gentilmente me den ideas. Dame ideas. Insaciables ideas.

Será porque con el tiempo lleno de experiencia’s y de problemas que han sido reenfocados, me plantee que quizá el problema no sea tanto de quién tiene o no talento para generar ideas, de si estas ideas valen y estas no, sino de cómo formulamos la relación para que vayamos juntos en la misma dirección y se resuelvan los problemas. Ni siquiera entraré en el debate de si las ideas “cuestan” o si las ideas valen porque creo que aquí no hay debate salvo el silencio, que a veces todo lo confirma. A nadie le gusta trabajar gratis. El problema es reconocer que uno sólo de por sí no sabe de todo y por eso debamos aceptar definitivamente que es mejor estar bien rodeado y no simplemente aprovecharme del de al lado, donde yo no soy capaz de llegar.

Al proveedor se le pide fidelidad, se le llega a pedir incluso hasta exclusividad, se le pide confidencialidad, se le pide dedicación inmediata, se le pide, se le pide, se le pide. Está claro que el mercado necesita mercado, que se necesita que los procesos de compra-venta se produzcan en diferentes ámbitos, que viene siendo un mundo donde uno y otro se alimentan, pero seguramente los mercados serían más maduros y de mayor calado si la relación se estableciera en el campo del “ganar juntos”.

Trabajar en red y con red supone establecer una relación inter–pares donde cada parte busca la complementariedad y un campo en común basado especialmente en la confianza y complicidad entre las partes. Donde los retos se trabajan juntos y donde todas las partes se implican para sacarlo adelante. Es ésta, la confianza, la complicidad y el compromiso, las que hacen que las relaciones perduran y especialmente las que consiguen que la “lealtad” entre las partes surjan. Las relaciones se construyen precisamente haciendo que se produzcan pero en especial generando esa sensación de confianza en el “otr=” para que todo fluya cuando más se necesite.

Que conste. Esto no es ninguna pataleta personal. He de decir que tengo clientes, proyectos y colaboradores de los que me siento realmente contento, orgulloso y LEAL. Todo se puede mejorar, está claro, pero reflexiono en alto y en negro sobre blanco para re_pensar si realmente estamos construyendo las relaciones necesarias para que los proyectos, todos, como clientes o como partners-colaboradores-proveedores que somos funcionen perfectamente (que en muchos casos jugamos en ambos lados). Y veo que estas relaciones tienen todavía un “deje” que suena a rácano, antiguo e interesado. Las conversaciones que se producen, las relaciones que se establecen, las dinámicas donde muchas cosas se interrelacionan, las ideas que funcionan necesitan revisarse para que se fijen las complicidades y las lealtades.

Las relaciones cliente-proveedor deben cambiar pensarse de nuevo. Quizá necesitemos primero cambiarles de nombre. No sería mal paso desde luego.

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La foto de inicio es de Flickr, de Yohanes Sanjaya

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Ene 26 2016

Marcas que se adaptan a sus comunidades y ágoras

La cuestión de la identidad ha sido transformada de algo que viene dado a una tarea: tú tienes que crear tu propia comunidad. Pero no se crea una comunidad, la tienes o no; lo que las redes sociales pueden crear es un sustituto. La diferencia entre la comunidad y la red es que tú perteneces a la comunidad pero la red te pertenece a ti.

Este párrafo es de Zygmunt Bauman, en una entrevista (sin desperdicio) publicada recientemente por El País. Una de esas personas que nos ayuda a comprender mejor la realidad actual. Como vivimos en el frenesí del día a día, de la inmediatez, de la estética formal y de las reacciones, necesitamos un poco de distancia para comprender lo que ocurre y ser conscientes de que la realidad no es sólo lo que parece sino lo que ocurre en cada instante y lo que nos mueve. Un sociólogo de 90 años clarividente y con el criterio afilado para hacernos que pensar. Al menos a mí, me hace qué pensar.

Desde hace tiempo venimos redefiniendo el término target porque, al menos para mí, se me queda pequeño, tal y como se concibió cuando se definieron los términos del marketing. Inicialmente, target hacía referencia a un público segmentado principalmente por criterios demográficos  y con variables condiciones socioeconómicas que los hacían casi-iguales. Piensa en uno y piensas en multitud. La masa… ese reconocible avispero y rebaño al mismo tiempo que se mueve vaya usted a saber por qué. Tratar a tod=s como iguales, como parecidos, sin reconocer dónde está lo que les hace particular y diferente a cada un=. Por eso y porque cada un= de nosotr=s tenemos motivaciones distintas, intereses distintos e incluso usos diferentes (y algunas razones más) es por lo que target no me sirve. Nada.

Entonces es cuando apareció el concepto comunidad: ese grupo de personas que les mueve un interés común, un objetivo común, una misma inquietud, un por qué y un para qué. Y esta palabra no entiende de sexos, de edades, de nivel adquisitivo ni de tu zona geográfica. Es un concepto abierto pero a la vez sintético y específico. Somos los surfers, somos los que nos gusta el iPhone, somos los que visten de colores, somos azules… somos.

Este concepto es interesante de comprender correctamente porque el reto no es saber a quién me he de dirigir sino cómo voy a captar la atención en un momento y en un contexto donde podemos llegar a ser relevantes, en una comunidad ya existente. El target es una diana y si fallas, repites, repites y repites. Es un spam que nos inunda nuestro día. La comunidad es ser relevante, ser pertinente, es justo ahora, es identificar esa necesidad, ese nexo en común, ponerse en la piel del otro y hacerte entender para que te tome en consideración. Somos nosotros y no son ellos. Bien diferente.

Hace unos días se celebró en mi ciudad, Vitoria-Gasteiz, un encuentro que quizá no sea absolutamente innovador en sí mismo: AGORA; “…un espacio para el debate, el intercambio de ideas y de retos para el futuro por la regeneración de Álava…”. Como dicen en su propia web:

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May 23 2013

Lo siguiente de aprender en KFE07

El tamaño de la sonrisa tiene un tamaño directamente proporcional a la superación de las expectativas creadas por el resultado final logrado. Esta sencilla fórmula matemática (hecha por uno de letras puras) es el resumen del evento celebrado el pasado viernes del que ya hablamos aquí: el KFE INNOVACIÓN de VITORIA-GASTEIZ. En el Restaurante El Clarete y rodeado de 19 osad=s amig=s que se reunieron para “no se sabe muy bien qué, pero que tiene buena pinta“. El caso que entre que había gente confirmada y que hubo gente que se sumó porque sí (hasta un comensal que había en el restaurante y que preguntó que a ver qué pasaba y si podía pasar de oyente participante), pasamos un rato más que agradable a la par que muy pero que muy interesante hablando de emprendizaje, tema central de la jornada a nivel nacional, y que aquí lo enfocamos bajo el lema “Conectar, aprender y emprender”.

Tenéis publicado un Storify del evento. En él hemos querido reflejar el relato, lo emocional del evento y que pudiéramos recoger algo que nos preocupaba y ocupaba: Cómo se generan y desarrollan las ideas con una pequeña hipótesis de partida: “Una idea se va haciendo grande cuanta más gente se sume a ella”. Y creo que lo conseguimos. Echadle una ojeada y espero que os guste.

El caso es que el emprendizaje da mucho juego y mucho contenido que tratar. Como nos imaginábamos, y ya reflejé en el anterior post, hay como 3 grandes ideas que sobrevuelan el concepto de emprendizaje: in-seguridad, red y actitud. Y sobre la relación entre estas palabras se da el contexto preciso para poder, o no, emprender que me gustaría compartir como reflexión personal habiendo pasado unos días:

  • Hay un cambio significativo en el hecho de emprender y es pasar de la idea e intención “solitaria” de una persona a ser una idea “colectiva”. Surgió en el debate la idea de hasta qué punto podríamos dejar de hablar de MI proyecto para hablar de NUESTRO proyecto. Así, y quizá por el uso continuado de la palabra “colaboración“, parecía indicar que hablamos más de un proyecto en plural que no en singular. El cambio es significativo porque sin duda alguna somos en la medida que somos-compartidos o que somos-sumados. Es más fácil que nuestra idea inicial pueda elevarse por encima de un individuo para poder ser algo más grupal. El resultado de todo ello será posiblemente una idea con más matices, con más aporte de valor, con más desarrollo, algo más completo. Y eso siempre es positivo. Reconozcamos que no sabemos de todo, y que posiblemente ni sea necesario que sepamos de todo. El conocimiento existe, lo únicamente esencial es identificar dónde, tratar de llegar a él y, con la suficiente humildad, hacerlo atractivo e interesante para que puedan sumarse nuevos puntos de vista, nuevo valor.
  • Me surge de inmediato la idea de PROPIEDAD. Porque claro, si la idea es de un= está más o menos claro quién la posee y quién la debería de gestionar. Pero si la idea se comparte, ¿de quién es? ¿compartimos también su propiedad? ¿cómo lo gestionamos? Mientras se produce este debate, la palabra que protagoniza el debate en todo caso es COLABORAR. Es magnífica, da mucho positivismo… colaborar, sinergias, juntos… ya… ¿pero cómo gestionamos esta colaboración? ¿en qué medida somos generosos en el aporte y por tanto debiéramos ser generosos también al recibir? ¿cómo lo medimos? ¿quién empieza y cómo empieza? Este problema no es únicamente explícito en el emprendizaje sino que se da en cualquier tipología de proyectos, nuevos o ya asentados. La diversidad es un valor que lejos de presentarse como negativo cada vez más recoge un sentimiento positivo y de construcción. Y eso que nosotros no tenemos, si lo tiene otra persona es nuevo valor que ha de ser percibido en el mercado. ¿Quién se beneficia de ello? es una de las preguntas. “En caso de duda, abre” oí decir una vez a Julen Iturbe. Si quieres ganar también, necesitas comprometerte y “jugar la partida”. Y si no es así, ¿qué hacemos?
  • FALLONDIZAJE” fue uno de esos palabros que se me quedaron más grabadas de toda la sesión. Sí, el fracaso como eje del aprendizaje y no como resultado final. El emprendizaje como proceso y el aprendizaje como actitud. Lo cierto es que, como bien indicó Miguel de Andrés, a nadie le gusta fracasar. Da mucha rabia. Pero lo que sí es cierto es que debemos desterrar definitivamente determinadas expresiones pero sobre todo actitudes sobre el “posible” fracaso. Esto posiblemente sea consecuencia de los valores aprendidos y aprehendidos desde la escuela. Y junto a estos valores, otros que parece se van quedando por el camino como ESFUERZO, TENACIDAD, PASIÓN,… Todos ellos se enmarcan dentro de ese gran campo que es el de la ACTITUD, con C, y también con C de Conocimiento y de Colaboración y Compromiso. Valores que reflejan un continuo caminar en el proceso de hacer llegar la idea hasta donde sea posible. Y eso sí que va con espíritu crítico del aprender, que no es lo mismo que el aprendizaje, más cercano a la actitud y al propio proceso.
  • Finalmente no es lo mismo tener una idea que llegar a un negocio. Y este “pequeño” detalle es algo que debe ser considerado desde el inicio como algo esencial. Seguramente tener, lo que es tener ideas, es algo común a tod=s nosotr=s. El reto es qué y cómo hacer para que éstas se conviertan en un posible negocio. A quiénes les va a interesar y por qué han de confiar en algo que supuestamente es nuevo, diferente e importante. Este giro me provoca una pequeña duda que es dónde colocarlo en dicho proceso. Quiero decir: si lo ponemos desde un inicio, puede ocurrir que quizá desterremos una idea inicial porque no vemos (aún) su retorno económico sin “abrir” la idea y compartirla. Puede ser que también lo dejemos para el final del proceso de generación y maduración y entonces veamos que no tiene salida. Es un plano, en paralelo, que ha de aparecer en todo caso. Y hay que prestarle todo el crédito si de verdad queremos generar un proyecto sostenible personal y profesional de futuro. ¿Tod=s valemos para esto? Éste fue un tema de debate interesante: ¡¡emprende!! que parece es una obligación donde quizá no todo el mundo pueda valer para ello… (individualmente, añado).

Son tres nuevas reflexiones que me surgen tras la sesión que matizan algo que ya hemos comentado aquí. En cualquier caso, todo empieza por el inicio: la IDEA. Aunque me gustaría también matizar eso porque parece que es algo que ¡zas! surge de forma espontánea y casi brillante, y hay quien piensa que es incapaz. Así que prefiero utilizar esto que comentó Risto Mejide precisamente hace muy pocos días:

No busques trabajo. Mejor busca un mercado. O dicho de otra forma, una necesidad insatisfecha en un grupo de gente dispuesta a gastar, sea en la moneda que sea. Aprende a hablar en su idioma. Y no me refiero sólo a la lengua vehicular, que también.

Y uno, con esto vuelve a esbozar una nueva sonrisa que va a ayudar a seguir en el camino. Porque fue la pregunta que surgió cuando dijimos eso de “gracias por venir”: ¿Cuándo es la siguiente? La siguiente es ya hoy y posiblemente cada mañana, cada vez que seamos capaces de conversar y compartir nuestras ideas con otras personas. Ésa es la actitud y ése es el premio.

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La foto de inicio es de Flickr, de esr1000

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Mar 21 2013

El proceso como relato de la marca

Son muchas las aportaciones que hemos recibido de la llamada democratización de la tecnología: facilidad de uso, disponibilidad de información de valor, inmediatez… pero si hay algo que puede ser es interesante es la posibilidad de construir un relato cada día. El auge del storytelling como técnica persuasiva para llegar a nuestra gente es algo que ha propiciado posteriormente lo que se viene llamando branded content: generación de contenidos relacionados con la marca y que esos contenidos, en diferentes formatos, sean trasladados a la sociedad. Me decía hace no mucho Jon Bengoetxea que “no nos quedamos con los datos, nos quedamos con las historias”. Y eso me hizo pensar mucho. Parece que siempre hemos pensado como Santo Tomás que los datos objetivan una hipótesis para fijarla conscientemente en la mente de las personas pero resulta que lo “emocional” de las historias queda mejor grabado.

Una de las ideas que explico cada vez que hablamos de las nuevas estrategias de comunicación es que pasamos del mundo del 360º al mundo del 365. “Cada día, una idea” reza la gente de Infonomía y es que hoy la tecnología te permite interactuar prácticamente al instante. No hace falta rodear al consumidor con soportes y piezas de comunicación, sin dejarle respirar, sino que al querer establecer vínculos con nuestros usuarios, vamos haciéndolo desde la comunicación. Hay que ser conscientes de que en cada interacción que damos, vamos construyendo una relación, vamos desarrollando la marca.

Otro de mis maestros, Ramón Ollé, decía hace tiempo:

 

¿Por qué viene ahora esta reflexión? Porque considero que hemos de dar cada vez más relevancia al PROCESO. Sí. A ese continuo desarrollo de las relaciones, a ese continuo en la construcción de los relatos. Por ejemplo, en los proyectos de emprendizaje entiendo que resulta tremendamente positivo ir tejiendo este vínculo con la marca contando cada uno de los pasos que se dan. Nos mostramos así activos, transparentes, abiertos, de confianza … y esto, en un mundo de relaciones, no lo olvidemos, es de una importancia vital. Fijémonos si no en cómo nos gusta ver piezas de making-off. Es casi como que por un lado está lo que se edita y se enseña y por otro está el camino que se ha recorrido para llegar a ese punto final. Lo explicaba perfectamente Alvaro Andoin en su presentación de su apasionante proyecto Filmatu en el curso de Empresa Abierta: “No es contar historias, sino construir historias”. Citaba en dicha presentación una frase de la escultora Cristina Iglesias

“…lo que yo buscaba era hacer algo en un terreno en el que pudiese fabricar un lenguaje y no sabía todavía cuál iba a ser…”.

Brillante. Y las historias se van haciendo, a cada paso que das, hacia delante y hacia atrás, con errores, aciertos, tachones y citas. Todo va sumando y es el proceso el que se convierte en sí mismo en parte esencial del relato final, el relato que emociona y que llega mejor a las personas, como hemos dicho al inicio del post. Cito textualmente de otro de los posts de mi admirado Álvaro 😉 :

Además de divertido, construir historias de una forma no lineal refleja muy bien lo que es una conversación humana” dice Soren Wheeler de Radiolab. Hay historias que se cuentan como puntitos sueltos que pueden ser conectados. Otras se parecen más a las nubes, historias flotantes que solo hay que ver y contemplar. Algunas, y algunos, somos más cuadriculados o racionales.

La siguiente pregunta que nos hacemos es ¿y quién relata el proceso? ¿quién es su autor/a? Aquí entramos en un terreno aún más apasionante. Me queda claro que la marca no ha de jugar nunca el rol del “emisor”, sino que la marca es el canal que une, el puente que recorres entre una propuesta de valor y unas expectativas, latentes o expresas. Ese relato se va construyendo en diferentes espacios, bajo diferentes prismas, que alineados (a poder ser) permiten ir ajustando lo que una marca representa. Es el terreno del branding abierto y que tan bien está trabajando Jon Saez, el espacio donde el usuario no es simplemente un intérprete de la marca sino que se convierte en una parte esencial en aportar nuevos significados, ajustar los existentes, o simplemente rechazarlos por no ajustarse a la realidad.

Ésta es una de esas reflexiones que te asaltan cuando te enfrentas a un papel en blanco ante una nueva situación de branding y su implementación en comunicación en los tiempos actuales. Y es que la tecnología nos está cambiando. Lo que antes servía, hoy ya no tanto. Interesa fomentar una relación, en lograr el engagement, en involucrar al usuario en construir junto a nosotros. Hoy, en el branding y en la comunicación, no hay principio ni final. Hay un proceso y el proceso forma parte de la estrategia, mejor dicho ES la estrategia. La humaniza, la hace real, la proyecta tal como es y no como un deseo. Es el día a día, lo que acontece, sea del tipo que sea. Conviene no perder de vista de que es posible que algo no salga en la historia como nos gustaría. Pero ésto ha de formar parte del relato. Afortunadamente.

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Feb 14 2013

Uno más uno es más que dos

Presenté hace un par de semanas un post en el que relacionábamos personas con marcas y con tecnología: Solomo, planning, marcas y personas. Y comenté que había más trocitos personales-profesionales. Éste es otro de ellos. Lo cierto es que visto unos días después me doy cuenta de que la charla que tuvimos Julen Iturbe y yo bajo la atenta “mirada” y la edición posterior de Josi Sierra cundió bastante. Ya sabes, te pones a hablar, una cosa te lleva a otra. Así se pasó el tiempo sin apenas darnos cuenta. Es lo grande que tiene el proyecto Conocity.

Cuanto más profundizo en el mundo de las marcas, más me doy cuenta de que el branding en realidad va de personas. Las marcas relacionan personas. Pero además en la medida que somos capaces de comprender la vida y unas expectativas determinadas en un momento concreto de dichas personas, las marcas adquieren un sentido para ellas. Si no, no sirven de nada. Utilidad le llamo con total crudeza. Sentirte útil para satisfacer una necesidad. ¡¡Ojo!! que ésta puede ser funcional y/o emocional. Se produce entonces la conexión y el vínculo entre una expectativa en un contexto determinado y una propuesta siempre en forma de valor. Ese puente que une es la marca, una idea que conecta. Sin más. Porque si no hay conexión, no hay marca. Recordad eso de:

Sólo existe una marca cuando alguien la interpreta

Si esto es así, las marcas están más cerca de las personas que simplemente de quien la tiene registrada ante el registro y bien protegidita. Por tanto, el potencial que tenemos, el desarrollo futuro, el nivel de credibilidad y utilidad e incluso el nivel de innovación que está ante las marcas radica en gran medida en esas personas con las que tenemos una relación. Y ahí comienzan todas esas ideas que surgen en eso que vamos denominando “branding abierto“. Y de lo que estamos hablando en este tiempo, en lo que Jon Saez está investigando y trabajando y en lo que iremos relacionando (espero) en un futuro presente cercano alrededor de eso que vamos llamando también empresa abierta.

Conocer, interpretar, dar la voz, desarrollar, marcas, branding… pero sobre todo personas. Por segunda vez, vuelvo a insistir, PERSONAS. Tenemos tela que cortar. Así que ahí tenéis el video. Apenas 8 minutitos de conversación. Qué grande Josi. Qué grande Julen.

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Ene 18 2013

Puro nácar en la empresa abierta

Las perlas naturales se forman cuando un cuerpo extraño penetra al interior del cuerpo del molusco, el cual reacciona cubriendo lentamente la partícula con una mezcla de cristales de carbonato de calcio (CaCO3) y una proteína llamada conchiolina, formando la sustancia conocida como nácar, que es la sustancia que forra la cavidad paleal del animal (las paredes interiores de las valvas). Al cabo de un período variable la partícula termina cubierta por una o más capas de nácar, formando una perla, y tardan aproximadamente 10 años en crearse.

Las perlas son de tamaño, color y forma variables. El valor de la perla se determina en función de criterios varios pero puede decirse que se centran en tres: una forma deseable (por ejemplo, las esferas perfectas o las “lágrimas”), la rareza de su color (casi toda la gama entre el blanco y el negro) y naturalmente la talla. Aunque las características estéticas y de tamaño son fundamentales en la valoración de una perla, el precio final depende en gran medida de las tendencias de la moda del momento.

Esta definición de Wikipedia sobre las perlas me “viene de perlas” para describir lo que he encontrado este jueves y miércoles pasado. Ésta es mi auténtica sensación tras las dos sesiones de presentación de los proyectos del Curso de Emprendizaje y Empresa Abierta, organizado por EOI y Enpresagintza, fantásticamente dirigido por Julen Iturbe y David Sánchez Bote, y en el cual he participado como profesor de “Branding y comunicación en la empresa abierta“, como ya sabéis. Dos días de un verdadero aprendizaje. Dos días de comprobar que uno más que enseñar, aprende constantemente y donde lo realmente bonito e increíble es sentirse capaz de ser útil y que otr=s también lo sean para uno. Chapeau. Aquí hay una enorme perla que se ha creado en estos casi 4 meses de clases, conversaciones, trabajos, compartir, charlar…de inocular un cuerpo extraño (la empresa abierta) en el cuerpo del molusco (l=s alumn=s del curso). Genial.

Este post lo he escrito en un ejercicio muy similar a la labor de mis amigos periodistas de basket. A medida que pasa el partido, van tomando notas, estructurando la crónica, modificando aspectos de cada párrafo y al final, titular y cerrar el artículo. Así ha sido durante estos pasados miércoles y jueves. Mientras iban pasando cada un=de los enormes (no sé cómo calificarlos) alumn=s, iba tomando notas de las “perlas” que iban pasando, explicando sus proyectos desde muy dentro, compartiendo ilusiones, miedos, retos y dudas, y quisiera compartir algunas de ellas porque son verdaderas lecciones para tod=s nosotr=s:

  • El proceso como soporte y como valor: este mismo curso es un ejemplo de ello. Generalmente nos quedamos siempre con el resultado final, con el punto y final de las cosas. Pero en cambio, los proyectos se definen no únicamente por a dónde llegan sino por el camino que recorren. La evolución es clave. El desarrollo, los caminos que toman, los errores y los aciertos. Todo cuenta. Esto en comunicación empieza a ser recurrente porque lo importante es contar lo que en algún caso hemos denominado como “comunicación 365“. Proceso como valor. Proceso como expresión.
  • No estás sólo, estás siempre acompañado: el verdadero fundamento de la empresa abierta es precisamente el incorporar todo lo que existe ahí fuera e incluso ahí dentro de las organizaciones para aportar valor. Pero lo es más la sensación de saber que siempre encontrarás un apoyo, una idea, un input, un dato, una conversación que hace que mejore tu aporte inicial. Sólo es cuestión de ser consciente deello, de identificarlo y de recompensarlo de forma que sea recurrente este hecho, una auténtica actitud de búsqueda de la apertura como valor. Se comentó en una de las presentaciones que las “diferencias individuales son la riqueza colectiva” y que la “conversación colectiva contribuye a un proyecto enriquecido“. Dos detalles más en los que se muestra una vez más que “lo otro” está ahí y enriquece (que no es lo mismo que aprovecharse, por cierto).
  • Bailar el K.O.’s: brillante expresión de Andoni Lastra, el chico de Vaivata. Y claro, los espacios de comfort es lo cómodo y vivir en la incertidumbre, en el “no sé qué va a pasar pero algo tiene que pasar“, la frase que mencionó Alvaro Andoin de la escultura Cristina Iglesias que dice “…lo que yo buscaba era hacer algo en un terreno en el que pudiese fabricar un lenguaje y no sabía todavía cuál iba a ser…“. Lo importante en el día de hoy es ser ágil mucho más que la estructura controlada. Hablamos de la necesidad de equilibrar en todo momento el exploTar y también el exploRar que tanto he comentado por estos lares, que hacen necesarios esos momentos de pausa para coger aire, mirar y seguir. El desconocimiento no es el miedo, es el reto, el motor que permite que se actúe.
  • Construye tu historia, después cuéntala: Quizá tiene que ver más con la comunicación pero en realidad tiene que ver especialemente con el proyecto en general. Nos quedamos únicamente en la epidermis de que como hay que comunicar y como parece que está de moda eso del storytelling y demás, hay que contar una historia. Queda muy bien pero el problema está en realidad en qué contamos. Luego tenemos que empezar por la construcción del relato. Y además el problema no es de herramientas sino de estrategia. Se habló mucho de la estructuración de los proyectos, por dónde empiezan y hubo un gráfico que reflejó perfectamente cómo se había de hacer y por dónde empezar. Parece que la idea es el QUÉ vamos a hacer pero en realidad todo empieza desde el POR QUÉ esta propuesta de valor. Y en paralelo, el PARA QUÉ. Lo importante en este sentido es que no sólo hablamos de nosotros mismos sino que lo hacemos siempre en referencia hacia los demás, hacia la necesidad latente y hacia la expectativa que se puede crear. Todo este proceso lo que trae como consecuencia es que se está generando un relato que forma parte del propio proyecto. Hay que aprovecharlo, hay que estructurarlo y después y sólo después hay que contarlo.
  • Mide > comparte > mejora > comparte > recoge > comparte > siembra > comparte: aunque la duda radique en hasta dónde hay que abrir, lo que sí es verdad es que en la medida que abres tu organización, mejor. En la medida que abres tus inquietudes, mejor. Como decía Julen, “en caso de duda, abre”. La comunidad que se va creando en la medida que abres y aportas, más sensación y más inquietud por aportar tendrá. Simplemente por el hecho de aportar valor, de generar más valor donde todos, absolutamente todos, GANAN. El dilema del Canvas sí o no, nos ayuda a estructurar el modelo de negocio pero lo que realmente da sentido a este modelo es el valor generado y aportado. Así que cerrando este argumento, nada como una de las perlas más brillantes de las sesiones, expresada por Asier Etxebeste: “SI CIERRAS, PAGA“. Touché.
  • Todo es cuestión de Actitud: dentro de cada argumento encontramos verdades. Dentro de cada explicación damos rienda suelta al valor que queremos aportar. Pero lo que realmente diferencia este “nácar de la empresa abierta” es la ACTITUD. Con “C”. He percibido mucha honestidad, muchísima sinceridad, muchísimas ganas, muchísima humildad en las opiniones. Y eso se llama ACTITUD. Positiva, abierta y colaboradora. En el mundo del deporte suele afirmarse eso de que “es un estado de ánimo”. Sin obviar la realidad de cada empresa y organización, creo qua la actitud que pongas ante tu propio proyecto es tan clave como el propio proyecto en sí. He oído frases como “no sé lo sostenible del modelo pero creo en él” … “tengo tal subidón que no quiero que acabe“, “hay cosas que sé hacer y que me gusta hacer y las voy a hacer“, “es algo que me gusta“… son una pequeña muestra de unas ganas de construir un nuevo modelo basado en la actitud, el compromiso y la apertura.

Sólo puedo decir una cosa. GRACIAS. Mejor dicho MUCHAS GRACIAS. He aprendido más de lo que he podido transmitir. Me he sentido feliz por tratar de ayudar y de sentirme útil para much=s de vosotr=s. Gracias. He escuchado frases tremendamente ilusionantes y motivantes para mí y para mucha gente (espero). He visto ilusión en los ojos y en el corazón. He reafirmado lo que es la palabra creer en lo que haces y tener pasión en lo que haces. Y sobre todo he visto tantas ganas que, sinceramente, aquí sí que veo los verdaderos brotes verdes de los que tanto se habla.

Gracias a Julen y David por todo este enorme y estimulante curso, gracias a los compañeros por permitirme convivir junto a Juan Sobejano, Alberto Etxeandia, Olatz Legarza, Maider Unda, Olivier Schulbaum y Amalio Rey. Pero sobre todo muchísimas gracias a Aitziber, Álvaro, Andoni, Ane, Asier E., Asier G., David, Eñaut, Idoia, Irene, Larraitz, Lydia, Lluis, Mangel, María C., María S., Lorena, Naiara, Óscar y Rosa. 

Si es verdad eso que comentamos alguna vez de que “sólo es una marca si otr= la interpreta”, lo que me llevo de este curso es impresionante. Vaya perlas de puro nácar.

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Dic 03 2012

La utilidad del branding abierto en la empresa abierta

Llevamos ya bastante tiempo con ello. En realidad, son Julen y David quienes empezaron con esto de la Empresa Abierta hace casi dos años y el resto nos hemos ido acercando al ver el campo que se abre. El caso es que la propia puesta en marcha del “Curso de Emprendizaje y Empresa Abierta” de la EOI y Enpresagintza, que se está llevando a cabo en Bilbao, ha sido la que ha rebrotado aún más el interés y la reflexión sobre este tema. Una llama en la que se está muy a gustito.

Este pasado miércoles 28 me tocó hablar de “Branding y Comunicación en la empresa abierta“, o lo que estamos balbuceando como “Branding Abierto“, en este nuevo mundo que se nos abre y que intuimos es lo que nos podemos encontrar en el futuro, y en algunos casos, desde ya en el presente. Casi 4 horitas de explicación, de debate y de contraposición de ideas donde creo que la reflexión y el debate aportan más que simplemente el hecho de una explicación de un humilde punto de vista.

Hubo varias claves sobre las que pivoté la presentación:

  • La Marca es una idea que conecta. Una idea, un intangible, que significa, representa y sitúa para nuestra acción, como personas. Una idea que circula y que se va ampliando con el paso de la interacción entre una oferta y una’s persona’s. Por tanto hablamos de conexión. De una relación. Utilicé la metáfora de la región de Oresund, el puente que une dos ciudades diferentes: Malmo y Copenhague, dos países diferentes: Suecia y Dinamarca; pero que por un puente conectan más de 50.000 desplazamientos diarios, bien sea en coche o en tren. El puente no es solamente lo importante. Lo es aquello que se encuentra a ambos lados del mismo y sobre todo la circulación, el intercambio, la creación conjunta, la percepción de sentirse parte de aunque no seas más que parte de un lado. Realmente marca es conectar y ampliar esa conexión.
  • La marca per se es abierta. Esto ya lo hemos dicho alguna vez. Porque sólo existe marca cuando alguien la conoce y la interpreta. Entonces eres marca. Sólo por este hecho podemos entender que el control de la percepción y la experiencia que tiene el mercado de nosotros no está en nuestras manos sino en el propio mercado, en las propias personas. En la medida en que exista congruencia entre cómo queremos ser percibidos y comprendidos y cómo nos perciben en realidad, iremos bien. Si hay disonancias o hay “ruido”, es cuando nos tenemos que preocupar seriamente de que algo ha de funcionar mejor y de otra manera.
  • La tecnología ha democratizado la opinión y la información. Con lo cual, si antes ya existía la diferencia entre información y comunicación, ahora la hay mucho más. Porque ese feedback no va sólo en la dirección de responder a una información o pedir una opinión, sino que pudiera llegar a ser aún mucho más profundo, hasta llegar incluso a incluir a los usuarios en muchas de sus decisiones e incluso políticas. Parece que únicamente nos quedamos en la epidermis del “me gusta” y de la respuesta inmediata, cuando seguramente hemos de pensar en ir más allá o en cómo ir más allá.
  • Las marcas son ideas dinámicas y vivas. No son compartimentos estanco, no son un posicionamiento y ya está. Tienen su recorrido. Y lo mejor de todo, es que los contextos en los que actúan, creados por cómo es cada persona que se suma a la marca, son tan variables que la marca ha de modularse para ser eficaz y provocar la interacción con el usuario. Por lo tanto, la marca será dinámica, que no cambiante, y será adaptable para ajustarse al máximo a la personalidad de las personas en su contexto de tu actuación. Y aquí es donde radica una de las claves del branding hoy: cómo gestionar los CONTEXTOS en los que una marca actúa. Saber muy bien cómo, quiénes, dónde se mueven esas personas en ese momento preciso en el que podemos co-participar como marca.
  • El cliente se nos queda pequeño. Cada día me gusta menos la idea de “público objetivo”, de “target”, esto se nos queda escaso. Porque una marca hoy y en el futuro ha de tratar sobre todo de construir una comunidad a su alrededor, desde dentro y hacia fuera, basada en la coherencia y la transparencia. Luego el cliente se nos queda corto. Tiene una relación más cortoplacista y nosotros lo que hemos de pensar es en construir y desarrollar una comunidad que realmente comparta unos significados y unos momentos determinados. Hablamos otra vez de nuevos contextos, nuevas relaciones y nuevas experiencias, y en esta partida el cliente no es suficiente. Del cliente hemos de pasar a configurar una comunidad de persona’s que tienen un interés y una expectativa común, sean o no clientes.
  • Coherencia y relevancia son las bases esenciales del comportamiento de una marca. El resultado final es ser referente y/o preferente. Ser “uno” de los elegidos. Para ello una marca en esa relación que construye tiene que ser absolutamente clara con sus persona’s. Transparentes evidentemente porque hoy no aceptaremos que una marca nos oculte algo, es algo social (y algo que estamos aceptando cada vez menos) pero sobre todo al actuar debe primar la coherencia entre lo que propone y lo que hace. Algo además que le va a ser útil a las personas, algo que sirve, algo que nos hace sentirnos más seguros de la decisión que tomamos. Sólo así seremos realmente preferentes.
  • Una marca tiene que ir desarrollando espacios de relación, donde se siente uno más partícipe junto al usuario. En la calle y en lo digital. Estos espacios son momentos de vida donde se puede convertir en una parte útil, con capacidad de información relevante y que ayude en ese diálogo sincero y a la vez pertinente. Esos espacios se crean desde los media, desde los soportes de relación que disponemos, de los cuales también hemos hablado: pagados (paid), propios (owned) y ganados (earned). Todo un mix y un reto donde somos uno más junto a las persona’s que forman ese espacio y ese momento.
  • Una marca gana nuevos espacios pero sólo si es capaz de abrirse. Tu comunidad es un aliado en muchos sentidos: no sólo por lo que puede aportar de conocimiento e innovación, como usuario, que es mucho, sino sobre todo porque en la medida que es dinámica la sociedad, tú también lo eres. Porque es más eficaz: participas de una relación en la que la coherencia y transparencia hace que nos conozcamos mucho mejor pero en especial porque permite explorar nuevos territorios que se te proponen. Toda una gran ventaja.

Sí.

Última reflexión que quise aportar. La apertura de las marcas no es sólo porque la gente participa y aporta conocimientos que pueden mejorar lo que ya eres. Una marca además ha de ser social. Una marca es social. Una marca en esta relación debería devolver a la sociedad lo que ésta le da, y no solamente en términos de transacción sino sobre todo en términos de desarrollo, de compromiso y de sentirse ÚTIL. Puse para ello un ejemplo que me sigue sorprendiendo mucho, la iniciativa Fearless Revolution y Common de Alex Bogusky. Porque reflexionan precisamente de esa idea de “trabajar para la sociedad” y generar un sentimiento de comunidad. Creo que es un camino no sólo que haya que explorar sino que debería ser un camino a comenzar a recorrer sin duda. ¿Qué hemos de hacer para hacernos sentir útiles, más allá de nuestra actividad diaria? Utilidad es una palabra que expresa que “sirve para algo” y que necesitamos para poder generar ideas, objetos, acciones. Por ejemplo, espero que esta charla fuera de utilidad más allá del conocimiento y discurso aportado. Espero que la presentación os sea también de utilidad.

Os dejo aquí la presentación. Se admiten sugerencias. 😉

Branding y Empresa Abierta nov'12 from Juanjo Brizuela

P.D.: vaya desde aquí mis más mayores felicitaciones a David por el inicio de su nueva etapa como Director de MIK. ¡Suerte y gracias por toda tu confianza!

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La foto es de Flickr, de Eutokia

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Nov 08 2012

Esta nuestra comunidad

Mirar hacia fuera es un ejercicio interesante. Día a día lo hacemos. Y precisamente en esas miradas es cuando sentimos si lo que interpretamos y entendemos del exterior es realmente coherente con lo que un= mism= piensa, dice, hace. Si además hay más gente que ve lo mismo y piensa lo mismo que yo, conseguimos tener una afinidad con ell=s y así compartimos una visión pero también una forma de hacer. Es más, puede ocurrir que en este sentimiento de compartir algo puede haber ciertos matices que te hacen ver algo a lo que no le habías prestado atención o simplemente no caíste en la cuenta. Aprendes.

Mirarnos hacia dentro es fácil y sencillo. Es un proceso de autoafirmación y autoconvencimiento. Hay quien le llama seguridad, pero en cambio el examen está cuando lo pasas por el tamiz exterior. Puedes volver a reafirmarte o en cambio pensar en que hay algo que no casa. Y vuelves la cara para mirarte dentro porque “se está calentito“. Miedo.

Valga esta reflexión para dar un pasito más en pensar cómo hemos de ir construyendo nuestras marcas. No es la primera vez que hablo de la necesidad de estar permanentemente atento y observando a cómo nos ven “otr=s”, pero a partir de ahi hay que dar un paso más. ¿Cómo lo voy generando?

El producto en su momento servía de vínculo entre una marca y una persona concreta. Esta unión estaba basada en una necesidad real, y más adelante latente, y se establecía una relación que estaba basada a futuro en la repetición y en la fidelización. Tú querías mezclar la leche del desayuno con un sabor de chocolate y tomabas Cola Cao. Cuando el bote se acababa y te satisfacía ese sabor, repetías la compra y te tomabas otro bote. Sencillo. Con el tiempo, hay quien se da cuenta de esta realidad y quiere “competir”, quiere apartar a ese producto y colocar el suyo. Y aquí apareció el poder de la comunicación persuasiva, la publicidad y otras formas más avanzadas de cómo “quítate tú para ponerme yo“, tan frecuente en estos últimos años de locura comercial.

Claro que este frenesí de codazos, golpes y malas artes ha llevado a una desmesuarada oferta de productos/servicios y ha provocado cierto hastío con las marcas. Pero el problema era que se miraban así mismas como las grandes triunfadoras y sea como fuere se preocupaban de defender su posición más que seguir mirando hacia fuera e interpretar (que no es lo mismo que conocer) al mercado. Ese vínculo que podía ser estable y potente con semejantes “tirones del mercado” se iba quedando más fino y menos sólido. Y en algunos casos la cuerda se rompió.

De ahí que haya que cambiar el foco. Y centrarlo en estar con y junto a las personas. Podríamos haberlo hecho antes pero resulta que la tecnología ha facilitado su “expresión” y su papel protagonista. Tienen el mando de la opinión. Y claro ahora nos encontramos que ni hablamos, ni nos relacionamos, y hemos hecho tan mal los deberes que “pasan de mí”.

Hay tiempo para arreglarlo, creo yo. Y precisamente observando lo que las personas están estamos haciendo cada día es agruparnos en espacios de nuetsro interés donde compartimos ideales, puntos de vista, hobbyes, realidades, inquietudes, etc. Lo venimos haciendo desde siempre cuando nos juntamos las cuadrillas en las plazas de los pueblos y las ciudades pero es que además ahora lo hacemos desde nuestra situación individual frente a un dispositivo tecnológico y seguimos compartiendo además de en la calle. Se hablan de comunidades.

De ahí que creo que una de las claves para el futuro es precisamente que las marcas generen y creen su propia comunidad. Un colectivo de personas aunadas por un interés y sobre todo por un comportamiento común, alejado a su edad, su status, su raza o su sexo…algo más inmaterial que material. Una forma de pensar y de actuar. En defintiva un comportamiento cultural. Las comunidades comparten más allá de quiénes sean. Lo importante es cómo son. Las comunidades hablan y se encuentran en cualquier momento, no necesitan citas, simplemente están, coinciden y actúan. Las comunidades son vivas, crecen, se desarrollan y se expanden. Se relacionan unas con otras y amplian su campo de actuación. Las comunidades se expresan, de diferentes formas. No es una voz, es un coro atinado y afinado donde cada un= sabe su papel y su aporte al grupo. Y si algo no funciona bien, se habla, se comenta y por lo general se arregla.

¿Qué necesita una marca para generar comunidad? Primero de todo, CEDER su protagonismo. No manda. Diría que no lidera. Simplemente forma parte de dicha comunidad. Es una más. No es la más habladora ni la que quiere llevar la voz cantante porque no será escuchada. Es una parte más de ese entramado. Segundo, necesita ser TRANSPARENTE. Esconder ideas, expresarse con naturalidad en el lenguaje y en la jerga propia de su comunidad. Y ha de ser COHERENTE. Porque pensar, decir y hacer es todo uno y ante eso lo que hace sentirte creíble ante los demás, es esa coherencia. Tiene además que ser PARTICIPATIVA. No vale de nada escuchar y cuando se disgrega el momento, actuar en beneficio propio. Cuando tú participas en un grupo, escuchas y aportas VALOR. Y en eso se basa la participación, en el compromiso de actuar pero sobre todo en pensar y retroalimentar a esa comunidad aportando valor.

Hace unos días estuvimos hablando con Jon Sáez de una de esas marcas locales que realmente está haciendo un trabajo precioso: ORBEA. Y Orbea es mucho más que un producto, más que una bici. No hay más que ver su comunicación. Lo importante es la experiencia. Pero lo mejor de todo es la comunidad que se está generando ante una experiencia tan individual y colectiva a la vez como andar en bici. ¿Por dónde? ¡Qué mas da! Hay alrededor de la marca (por lo que comentamos y me comentaban) una comunidad de gente que habla, participa, comparte y propone ideas, experiencias, mejoras, etc… sobre cada experiencia personal…que mejora al producto. A partir de ahi es simplemente, responder y participar con tu acción. Touché.

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La foto es de Flickr, de yourdoku

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Sep 28 2012

Paradojas como lección

Cuando el día a día te da un tiempo para tomar aire es cuando te das cuenta de que el cambio se produce casi sin ser consciente. Simplemente te subes o no. Algo de eso me está pasando con dos ejemplos concretos que me “tocan” en mi día a día: el periodismo y lo audiovisual. Que todo el mundo habla de crisis pero si miramos a su alrededor está más vivito que nunca. Y me voy a explicar.

Se oye, se lee y se escucha que cada vez se leen menos periódicos. No sé si la verdad es ésta o que se compran menos periódicos. Quizá ambas pero sí que es cierto que los periódicos han cambiado su aspecto. Menos publicidad respecto a años atrás, noticias más breves, tamaño más pequeño, en algún caso algún reportaje más extenso. Pero en cambio estamos necesitados de estar permanentemente informados. Y no es casualidad que con internet y las redes sociales sean los propios periódicos, las radios, las teles incluso las agencias de noticias están “a la última“. Curioso, ¿verdad? Y nosotros usuarios hacemos de altavoz de ellas, las comentamos y hablamos de ellas “en público”, mientras que antes justo lo hacíamos en casa con quien estuviera al lado. ¿Periodismo muerto? No lo creo. Quizá sí, el antiguo, el de antes, el que conocíamos. El viejo modelo de la empresa periodística. El nuevo, tiene pinta de que será otra cosa con futuro. Ahora es cuando más quiere la gente saber qué está pasando y más expresa a su vez lo que está pasando. Vamos. La noticia de toda la vida y no precisamente la interpretación de la noticia.

Nos dicen, nos comentan que día a día se ve menos televisión, que el consumo de tiempo frente a la televisión se reduce constantemente. Las “modas” en televisión pasan rápido, las series “sitcom” han pasado ya a la historia de la televisión, los telediarios son espacios de propaganda y publicidad y el deporte se ha convertido en un mercadillo al mejor postor. ¿La televisión y el cine están muertos? Ahora es cuando más “piezas audiovisuales” vemos, y no precisamente cine ni videoclips. Youtube, Vimeo, Blip en menor medida, se han convertido en grandes espacios de búsqueda y encuentro de piezas realmente interesantes, donde las marcas “hablan” y lo que los consumidores producen, también. Y nada de grandes duraciones, ni spots publicitarios. No. Piezas cortas, 2, 3 minutos donde lo importante es más el contenido que no la excelencia técnica. No renunciamos a valorar las buenas producciones pero nos quedamos más por esa historia… que si está bien hecha, pues mejor. Ahora, como antes, es cuando la gente más le gusta grabar y editar sus propias historias, darles un sentido y compartirlo con su círculo de relación. Es la historia, amig=s.

Curioso. Muy curioso. Estamos ante otro modelo diferente que el que conocíamos hasta ahora. Y como no lo conocemos, pico y pala y lo enterramos. Va a ser que no.

Ahora que parece que está estamos mucha gente aprendiendo sobre el famoso “modelo Canvas de Osterwalder“, conviene parar en una de esas partes que me parecen que es clave en todo esto que está ocurriendo y que, no sé si somos conscientes, pero es lo que mueve todo: los RECURSOS CLAVE. Pregunta, ¿qué entiendes por recursos clave? ¿personas? ¿pero cuáles?

Creo que en los nuevos modelos que se pongan en marcha desde hoy y para el futuro estos recursos clave han de tener SIEMPRE dos: las “personas de ahí-fuera” y la “tecnología“. ¿Qué cambia en los dos ejemplos que he puesto anteriormente? La tecnología, internet en especial y la posibilidad que ofrecen las redes y el mundo del socialmedia (tecnología) que hace que podamos ser escuchados, que podamos emitir contenidos y que podamos interactuar entre nosotros, situándonos de igual a igual con las marcas (personas). Insisto: personas de “ahí-fuera” por entendernos. Porque ya no están fuera sino “dentro” de las organizaciones porque sienten algún aspecto de nuestra marca, de nuestra organización, y porque no estamos dentro sino que tenemos que “abrirnos” a lo que ocurre en la calle, conocer a la gente, pasear con ella, experimentar con ella, SER como ella. Es un cambio hacia fuera.

Cuando parece que hay cosas que se sienten como inertes resulta que si lo miramos desde la óptica actual, resulta que no lo es tanto. No me quiero introducir con el resto del modelo de Canvas pero me parece que cuando hablamos de recursos, podemos caer en el error de hacerlo siempre mirando hacia dentro de casa (y ahí hay soluciones) pero no están todas. ¿Es esto innovación abierta? Puede. ¿Podemos comenzar desde aquí para hablar de branding abierto? seguramente. Pero ¿podemos reinventar nuestros modelos de negocio a partir de este punto? Me temo que sí. Al menos es un camino que deberíamos explorar. Decir simplemente que hay cosas que no tienen futuro no significa que así sea sino que quizá haya que repensar el modelo de antes, abrir nuestras organizaciones hacia la realidad diaria, y quizá encontremos una luz a la que virar… y seguiremos vivos. La pregunta que me hago entonces es: ¿cómo es posible que no nos hayamos dado cuenta antes? Cosas de la vida.

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La foto es de Flickr, de Gotardo

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Sep 21 2012

Nuevos tiempos en la educación profesional

Parto de la base de que a mí me gusta aprender (mucho) pero también tratar de enseñar lo que sé a quien me quiera oir. Y que por ello, la formación es una de las bases de esta-mi profesión. Nadie pone en duda que la formación es capital para nuestras vidas, pero también es cierto que en este momento, es otro de los campos en los que sería necesario darle una vuelta. ¿Sirven los mismos modelos, las mismas configuraciones, las mismas instituciones, las mismas ofertas? Me temo que no.

Veo una pequeña herida en considerar que la formación es una herramienta para conseguir ingresos, sin más. Es simplemente ofertar un producto para que en un basto mercado lleno de personas con ansias de aprender, especializar su profesión, engordar curriculums y buscar trabajo, puedan acceder a la misma y lograr sus objetivos. Y para ello, en ocasiones, nada como mirar al de al lado y ver qué hace y tratar de presentarse como algo diferente, bien por la institución que lo acoge, bien por tener un amplia gama de ofertas. Y sí que el mercado parece que es grande y potencial, e incluso se define el tipo de perfil de público al que se dirige, pero la realidad está siendo tan cambiante que ya no sirve y parece que entramos en pequeñas dificultades.

Oí el pasado jueves una frase que me impactó: “Estamos en un modelo del siglo XIX, con profesores nacidos en el siglo XX y con alumnos del siglo XXI”. Absoluta realidad. Poco se ha innovado en este sentido. Quizá algunas excepciones en forma de titulación y modelo pedagógico, como por ejemplo l=s amig=s de LEINN, pero el modelo sigue siendo exactamente el mismo, el formato similar y…la sociedad cambiando. Algo no cuadra.

El pasado jueves asistí a una de esas presentaciones de proyectos que le impactan a uno: por la propia puesta en escena, por la sinceridad y humildad del discurso, por sentir y vivir el proyecto desde muy dentro pero sobre todo por identificar una necesidad concreta percibida (y no simplemente un perfil de alumn=) y por echarse a la piscina: FOXIZE SCHOOL. Un proyecto liderado por Fernando de la Rosa y Albert Garcia Pujadas, al frente de un equipo plas plas, que tiene pero que muy buena pinta. ¿De las horas que se imparten en un master, cuántas en realidad son aprovechables en conocimiento para un alumn=? ¿qué impacto tiene la tecnología en el mundo de hoy y cómo afecta al modelo de negocio y a la propia enseñanza? ¿certificado de asistencia o conocimiento adquirido? ¿Y qué hay de los profesores? Fernando y Albert lo explican perfectamente. Para mí lo relevante del proyecto se resumen en dos frases:

  • “La experiencia del alumn= tiene que ser excepcional”
  • “La clave es el afecto”

Sí. Parecen dos frases simples pero encierran todo el potencial, toda la estrategia y todas las acciones que se están poniendo en marcha (en forma beta según Fernando y Albert, pero menuda beta) en este proyecto pero con una clave en todo ello: profesor. Vocación de enseñar, le llaman. Preocupación por dar el mejor contenido posible. Por entregarse en cada clase. Por lograr que la experiencia profesional de cada uno sea puesta al servicio del conocimiento del alumn=. Hacer que 3 horas de clase sean sencillamente excepcionales. Es contenido y continente, fondo y forma, saber y hacer saber, juntos al unísono. Ahí radica el afecto por el/la alumn=. Y en especial, que al final se evalúe esa forma de enseñar y ese contenido. Y esa evaluación se vea expresamente y a la primera. Si vales, vales. Parece obvio y parece que se da todos los días, pero no lo es.

Y todo ello “salpicado” de forma transversal por la tecnología. Eso sí, las clases serán presenciales porque es verdad que cuando estamos frente a frente, en un proceso de experiencias de aprendizaje y conocimiento, la posibilidad de interactuar constantemente, de debatir y de comunicarse juntos sigue siendo clave. Pero la experiencia tecnológica, la plataforma que está por detrás, pero sobre todo, la posibilidad de mostrar ese “afecto”, empatía y conocimiento, al mismo tiempo, es realmente excepcional (hasta donde la conozco). Creo que soy un auténtico afortunado por estar presente en la relación de profesores y espero estar a la altura. A ver qué pasa. Solamente las ganas y la ilusión que tienen Fernando y Albert, son tan contagiosas que dan ganas de tirarse a la piscina y allá que voy (gracias Tito y Albert).

Y por otro lado, otro de los nuevos cursos que creo marca también cierto cambio es el de “Emprendizaje y empresa abierta” de la innovadora (para mí) EOI y con la colaboración de Enpresagintza. Este curso nace de la mano (y de la cabeza) de mis admirados y compañeros Julen y David y en él y gracias a ellos estamos metidos unos cuantos “compañeros” de absoluta calidad y capacidad como Juan Sobejano, Alberto Etxeandia, Olivier Schulbaum, Olatz Legarza, Amalio Rey, Alfonso Carlos Morales, Ramón Sangüesa. Lo realmente innovador es cómo de una investigación en un tema concreto, como la reflexión sobre qué es eso de Empresa Abierta, prácticamente de inmediato se pretende transferir todo este desarrollo aplicado en diversas áreas para tratar de repensar nuestros pensamientos y nuestras formas de actuar en las organizaciones. Lo que más me ilusiona de este proyecto es, además de la compañía sin lugar a duda, es tratar de descubrir entre tod=s y desarrollar un concepto emergente que con el punto de vista de cada uno se puede y se debe ir enriqueciendo. Es casi aprender a aprender. Y la manera de hacerlo no es mediante las clases magistrales tradicionales sino a través de formato taller y con la tecnología, de nuevo, por detrás actuando: blog y plataforma moodle para compartir el conocimiento. El reto es apasionante. Y la ilusión, pues eso.

Empresa Abierta con Julen Iturbe from The Project on Vimeo.

Disfruto muchísimo en las horas que dedicó a formación. Me hace sentirme vivo. Me hace estar permanentemente alerta para ver qué está sucediendo, en concreto, en mi mundo del branding, marketing, comunicación, publicidad, y tratar de pensar sobre ello para ponerlo en práctica y a su vez tratar de estructurar un contenido que pueda a su vez transmitir. A veces este blog se convierte en esa herramienta de “transmisión de conocimiento” pero también en las diferentes clases en las que participo. Me gusta, la verdad.

Pero lo que más me hace pensar es que estamos posiblemente ante un nuevo tiempo en la educación y en la formación. Momentos de paro, momentos de dificultades en las organizaciones. Momentos donde accedemos a la información de manera casi inmediata. Y ahí, la educación ha de cambiar pero sobre todo hay que hacerlo haciendo. Como dice una de las brillantes frases de Foxize: “Cambios. Puedes observarlos o hacer que sucedan“. Touché. 😉

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La foto es de Flickr, de avilas

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