Feb 26 2013

Un nuevo viaje hacia la consultoría artesana

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Izar una vela es mucho más que situarla en lo alto de un mástil. Supone hacerlo para dirigirte de la mejor manera posible hacia un lugar determinado con toda la intencionalidad del mundo. Quiero ir hacia allí y vamos a ver cómo uniendo la vela, el mástil, el timón, el equipo, el análisis del mar, de las olas, el viento, pero sobre todo el trabajo y la emoción llegamos a un destino. Sabiendo además que en el camino nos podremos encontrar alguna que otras dificultades, pero esto también forma parte del trayecto. Mucho de todo esto hicimos este pasado viernes y sábado unos cuantos profesionales del mundo de la consultoría artesana en un espacio llamado precisamente IZADA, en Madrid. Simbólico. El nombre ya dio pistas de lo que iba a suceder en las intensas horas que pasamos juntos. Y la verdad es que el trayecto tiene muy buena pinta.

Compartimos (yo, por segunda vez después de 2011) una nueva manera de hacer las cosas, una nueva manera de entender y practicar la consultoría tomando distancia de otros formatos, respetables por supuesto, pero que se alejan bastante de lo que entendemos una forma más humanista de ayudar a evolucionar las organizaciones en espacios de interacción y de trabajo más personales, de cercanía, de compromiso, de equipo, de pasión por el proyecto y de disfrutar con él buscando juntos una solución.

En esta ocasión, el punto de partida que nos unía era cómo adaptarnos a este nuevo momento que estamos pasando, un mercado diferente, en evolución y en situación de crisis pero también lleno de oportunidades y además con la mirada lo suficientemente amplia dada la disparidad de situaciones personales. Ideal para entender todos los puntos de vista y tratar de poner un foco en común, entre todos. Reto apasionante.

Me gustaron especialmente varias ideas:

  • Como quiera que la situación es especial y variada, retomamos sin dudarlo la declaración base de la Consultoría Artesana definida allá por el año 2010. Y sigue aún más vigente que nunca. Porque de su lectura detenida y reposada, es como volver a los principios, a lo que nos une. Cada uno en su campo de actuacion y especialización, cada uno con sus proyectos en los que trata siempre de ayudar a evolucionar pero siempre desde un enfoque y una filosofía común. Es curioso y gratificante a la vez que en tiempos que pueden parecer líquidos y difíciles, volver a retomar unos principios sin dudarlo es como afianzarse aún más en ellos. ¡qué difícil es hoy encontrar algo tan vivo y actual como tu propia identidad!
  • Red: la red, la red, la red. Se nos sigue llenando la boca de palabras como colaboración, puesta en común, equipo, pero lo que es cierto es que juntos, con opiniones abiertas y sinceras pero siempre pensando en el bien conjunto, se gana mucho más a nivel individual. Y esas casi 12 horas que pasamos juntos trabajando fue el fiel reflejo de todo ello. Cuanto más se da la opinión individual, mejor es para el colectivo. Cuanto más fuerte es el colectivo, mejor es cada un= de nosotr=s. Es algo que redunda en una doble dirección. La red es eso. Como comentó Manel en un momento de la reunión «…un poliedro con caras diferentes, individuales, donde a veces uno no se ve con el otro, pero que en cambio se siente perteneciente bajo un tronco común…». Y ese poliedro se pone a trabajar en cada proyecto, uniendo de forma complementaria las caras necesarias y siempre aportando lo que el proyecto requiere y más allá: vivir y sentir el proyecto, emocionarse con él, sentirlo.
  • Hay oportunidades porque se siente que el mercado da señales. Y al mercado no le vale con lo que había hasta ahora sino que quiere algo diferente. Seguramente no sepa muy bien qué ni dónde se encuentre, pero le atraen los enfoques diferentes, los otros puntos de vista, la búsqueda de otros objetivos y otros procesos para llegar a ellos e incluso otro tipo de relaciones. Me quedo con una frase que salió a la palestra: ¿existirán los clientes artesanos? Existen. Porque los problemas a los que se nos enfrentamos son de otro calibre y requiere de otros puntos de vista y de otras metodologías. Las redes sociales, los blogs, las referencias y las prescripciones, la red, las inquietudes, forman parte de este nuevo estilo e intuimos que son partes de ese nuevo concepto de artesanía llevado al cliente.
  • Para lograr la visibilidad y la reputación hay que abrir. Abrir wikis para ver la práctica, para mostrar lo que se ha hecho pero sobre todo cómo se ha hecho. Abrir desde la confianza para dialogar y conversar, para escuchar opiniones diferentes pero con un enfoque similar. Abrir para compartir inquietudes y para sumar respuestas. Abrir para ser más solidario y ayudar para aportar. Abrir para que la comunidad sea de mayor valor aún. Es una actitud. Ocultar, esconder, guardar bajo llave no son palabras que estén en nuestro diccionario. El taller y la formación demuestran la relación, el sentido de apertura de la filosofía artesana, lo muestra y sobre todo lo pone en práctica. Abrir.
  • El camino se muestra andando: mostremos y hagamos. Sobre la mesa un reto para tod=s: enseñar y mostrar lo que es y lo que significa la artesanía. Lo que es la red y el valor de cada una de esas caras del poliedro. Como reza un slogan del proyecto de rehabilitación de la Catedral de Vitoria-Gasteiz, vamos a estar «abiertos por obras» porque estamos esbozando una idea de encuentros donde hablemos y debatamos sobre ello. La idea es que antes de la llegada del verano podamos realizarlo. Ya estamos en ello. Y como las nuevas marcas, ésas que interactúan y se muestran transparentes, el proceso formará parte de la comunicación.

Apuntes, notas, dibujos a mano, fotos, videos, mapas mentales, pizarras… un montón de ideas que hemos compartido y sobre las que hemos debatido. Y sobre todo un montón de «buena gente muy buen»a con la que es justo reconocer que se aprende mucho y se dejan aprender. Llegamos, juntamos 4 mesas, nos pusimos alrededor y a trabajar. Gracias, muchas gracias a José Miguel Bolívar, Antonio José Masiá, Manel Muntada, Amalio Rey, María Jesús Salido, Asier Gallastegi, Juan Sobejano y Julen Iturbe. Y otra mucha más gente que estuvo al tanto y que se sumará al carro y a los que esperamos para tirar de él y disfrutar del viaje. Aquí tenéis el albúm de fotos creado por Amalio, un storify realizado por José Miguel, el post de Julen y el video creado por Asier. Levemos anclas e izemos la vela. Comienza un nuevo viaje. ¿Subes?

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El video de inicio es de Asier Gallastegi, la foto de grupo de Amalio Rey y el dibujo final de Manel Muntada

Actualizando constantemente los posts del resto de compañeros:

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Feb 28 2012

Unas notas sobre artesanía

En estos últimos días he terminado de leer el libro «El artesano» de Richard Sennett. Lo oí por primera vez el año pasado en el encuentro de «Todo por la pasta» de la gente de «Consultoría Artesana» y me fue recomendada su lectura en especial por Julen y Amalio, a quienes se lo agradezco. Me han pasado dos cosas:

  • Es la primera vez que he hecho un sinfín de anotaciones, pestañitas y subrayados varios, por lo que me temo que tendrá que existir una 2ª ocasión de lectura, quizá más adelante para tomar perspectiva.
  • Es de esas ocasiones en las que a medida que vas leyendo, vas mirándote internamente y te dices ¿y esto realmente lo hago? ¿lo podré hacer? ¿seré capaz? ¿seremos capaces de caminar en esta dirección?

Me va a ser tan complicado resumir este libro precisamente por la cantidad de citas, frases, reflexiones que aparecen en el libro y que podríamos tomar como referencia. Sólo sé que podría resumirlo en que «es posible otra forma de trabajar«. Y tomar como referencia el rol de los «artesanos» de siglos atrás y ponerlo en el contexto actual puede ser un ejercicio más que interesante.

Parto de que ni se me ocurre atribuirme como un «artesano», ni de lejos, aunque sí que creo que estamos ante una redefinición de lo que es el trabajo y sobre todo la forma de enfocarnos en él. En eso sí que realmente me identifico y trato de ser fiel a ello cada día. En este libro hay mucho de acción, de reflexión, de mezcla entre lo profesional y lo personal, de liderazgo, de calidad, de enseñanza, de conocimiento, de práctica constante, de personas y no máquinas, de empatía, del derecho a equivocarse, el análisis y el expertise, el esbozo y los detalles, el problema y el pragmatismo, el trabajo y el juego, la curiosidad y el aprendizaje, lo superficial y lo profundo.

Si tuviera que extraer 3 ideas-frases (seguramente no las mejores pero sí 3 que me han marcado) para hacerse una idea de mi lectura me quedaría con las siguientes (interpretaciones puede haber varias):

  • «Una vida sin habla y sin acción está literalmente muerta para el mundo«, atribuida a Hannah Arendt (pág 16). Creo que marca exactamente algo que quizá hoy estemos perdiendo: la falta de acción para muchas cosas y también quizá la vergüenza de hablar, de contar nuestras cosas, nuestras historias. Me parece además que es síntoma de la relación entre personas esencialmente.
  • Recogiendo la idea de «Las siete lámparas de la arquitectura» de John Ruskin, me parecen éstos unos principios y unos valores a tener muy en cuenta en nuestro desarrollo profesional y trabajo (pags 144-145):
    • «la lámpara del sacrificio«: entendido como la «voluntad de hacer bien algo por el simple hecho de hacerlo bien, es decir, dedicación»
    • «la lámpara de la verdad«, esa verdad que continuamente da perdidas y ganancias, es la afirmación de la dificultad, la resistencia y la ambigüedad
    • «la lámpara del poder«, de un poder moderado, orientado por otros patrones antes que la voluntad ciega
    • «la lámpara de la belleza«, que para Ruskin se encuentra más en el detalle, el adorno que en el gran diseño.
    • «la lámpara de la vida«, siendo la via equivalente a lucha y energía, y la muerte a perfección letal
    • «la lámpara de la memoria«, orientación que proporcionan los tiempos anteriores al dominio de la máquina
    • «la lámpara de la obediencia«, la obediencia al ejemplo que ofrece la práctica de un maestro antes que a sus obras particulares, en otras palabras, esforzarse en ser como Stradivarius pero no tratar de copiar sus violines particulares.
  • «Sólo debería haber ideas en las cosas» (pag. 182). Retomo esta frase del poeta William Carlos Williams, por la década de 1930, de  «mejor vivir en las cosas que se tocan de dia con las manos«, que muestra un camino práctico, de implementación y desarrollo de ideas, etc.

A medida que he ido recogiendo estas ideas para plasmarlo en este «breve» post, sólo me gustaría indicar que estamos en ese momento de reflexión y acción sobre nuevas formas de trabajar. Hemos pasado por un mundo individualizado a tener al segundo información en red y de cualquier parte del mundo. Esto cambia dinámicas pero también esto provoca que miremos la realidad desde otra perspectiva. Y por otro lado, creo que en un mundo tan automatizado, tan de algoritmos y motores de búsqueda, un mundo de «enter», dejar sitio preferencial a las personas, al «roce» profesional (entended este «roce» como esa cercanía y empatía entre dos personas, no me penséis mal que os veo la sonrisa) y a la relación entre ellas sigue siendo un ejercicio que hemos de recuperar además de la pasión (en la medida que se pueda) en nuestro trabajo.

Dos cosas más. a) Recomiendo leer este libro. b) Tengo ganas de leerlo por segunda vez.

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Ene 31 2011

Exprimiendo 4 intensas horas de artesanía

Bendita manera de comenzar el año, casi sin tiempo de escribir, de un lado para otro, trabajo, clases, reuniones, proyectos, pero sobre todo aprendizaje de/con personas. En especial en la última edición del «Todo por la pasta» organizado por la admirada gente de «Consultoría Artesana» en Eutokia (sitio espectacular, por cierto). Fui invitado al estimulante taller del viernes por la tarde (no niego que me hubiera gustado estar en todas las sesiones, eso será la siguiente, si me porto bien, ¿no? ;-))

Lo cierto es que ya hay auténticas obras de arte de resúmenes: las puedes encontrar todas en la Wiki-resumen del evento y también en algunos de los allí presentes. Quizá poco pueda aportar yo en apenas 4 horas de presencia pero ¡¡¡vaya 4 horas!!!. Aquí van algunas de mis ideas:

  • Mi cambio profesional que se dió hace ya 1 año (¡¡¡cómo pasa el tiempo!!!), entre otros muchos motivos, estaba también basado en que es posible «otra forma de hacer las cosas«. La sensación de «parir un proyecto» era como la de aquellos partos en los que sufres, sufres y sufres y como que en el primer momento no deseas ver nada, salvo descansar y no ver el «preciado logro»: el resultado final. En la artesanía en cambio, no importa tanto el resultado como el propio proceso en sí. No es que nos vaya la vida en ello (dentro de esa inestabilidad del futuro que no la presente) es que se trata de «sentir» intensamente cada paso. Esa «nueva-forma-de-hacer-las-cosas» precisamente es la que se enfrenta a lo que es la consultoría tradicional. Y esta forma «artesanal» se disfruta más en ambos lados de la partida: nosotros y el cliente.
  • ¿Cómo que no puedo? Esta pregunta nos la deberíamos hacer en muchas ocasiones. No es una expresión típicamente «bilbaína» sino reconocer el valor de la red. El valor del de «al lado». María Jesús comentó brillantemente: «Hay que aplicar lo mejor de las empresas y lo mejor de las redes para realizar proyectos a lo hollywood». Y es verdad. La red de relaciones te permite llegar hasta donde podamos imaginar, si queremos y sobre todo, sin obligaciones. Libertad, autonomía pero también la humildad de reconocer que no somos expertos en todo y que seguramente más cerca de lo que creemos tenemos a alguien que está dispuesto a aportar su granito de arena al proyecto. Y «red» entendida también como lo que la tecnología te permite. Existe red porque existe una tecnología que nos permite comunicarnos de forma inmediata, estés donde estés, con tus «compañeros-de-viaje».
  • Esto llega a lo que creo que define al modelo de la «artesanía»: Valores compartidos y confianza en personas. Valores, porque efectivamente se comparten filosofía, maneras, estilos, principios …y cuando se comparten éstos y se ponen en práctica es mucho más fácil entenderse. Y confianza, como consecuencia de lo anterior y como principio en el que se basan las relaciones, tanto con el «otro» como con el cliente.. Sabes que el «otro» va a colaborar aportando valor. Si cree que no podrá, seguro que lo comentará y/o lo reconocerá sin problema alguno. Y con el cliente, porque detrás de cada proyecto, detrás de cada trabajo, hay una base sobre la que se sustenta la relación y que permite un «intercambio mutuo» de ideas, propuestas y conocimientos encaminados a lograr la solución adecuada a cada necesidad.
  • Valor, valor, valor: valor entendido no sólo como significado económico sino valor entendido como el aporte que desde el trabajo, el espíritu y el proceso de trabajo se pretende aportar al cliente. Y efectivamente ese valor se traduce en términos económicos. ¿Alguien dijo «horas»? Término relativo y de «complicada gestión». Julen habló de «dinero digno» y creo que la reflexión va por ese camino. ¿Cuánto pagarías por un trabajo así en el mercado? Pero más allá, ¿cómo cuantificaríamos la solución aportada que viene tras un proyecto personalizado, con «píldoras de conocimiento» constantes? El dinero es un material sensible que hay que tratarlo también desde otro punto de vista.

Sinceramente, aunque únicamente fueron 4 horas, ¡¡¡vaya 4 horas!!! No me queda sino agradecer, primero a los organizadores y responsables del sarao el acordarse de uno para estar presente allí: Así que gracias a Naiara, Julen, David, Aitor, Asier, Amalio, Javier, José Miguel, Ricardo y María Jesús. Y por supuesto a toda esa gente que conseguí conocer y a much=s de ell=s «desvirtualizar». Un auténtico placer.

No sé si soy «artesano» o no (como dije en mi presentación el viernes) para alguien que trabaja en branding (en Euskadi o donde sea…) es más importante que lo digan los demás… espero conseguirlo.

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