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Feb 07 2013

Contigo aprendí

Published by under branding,Reflexiones

Recuerdo que hace unos años, mi hermano Javier realizó una escultura de madera con una puerta entreabierta. Era un encargo para un regalo corporativo. La idea que subyacía era que tras una puerta abierta siempre hay un misterio, una especie de curiosidad y una oportunidad para entrar, una invitación a eso que está por descubrir.

A finales del 2009 se abrió una puerta. Me convocaron a una reunión donde se nos enseñó un proyecto que no me lo creía: un vehículo biplaza que era 100% eléctrico y electrónico, que se plegaba y giraba sobre sí mismo. No me lo podía creer. Pero iba más allá, porque el proyecto era más que únicamente este vehículo. Era todo un sistema de gestión de la movilidad en ciudades con problemas de espacio, parking, saturación de tráfico… “Y esto lo vamos a hacer aquí”. Así empezó mi relación con lo que a partir de un mes después, en enero de 201o, le llamamos HIRIKO.

Ya he comentado aquí algunas cosas sobre HIRIKO. Han sido 3 años impresionantes en los que por primera vez me situé al otro lado de la mesa. Sí, porque en mi experiencia profesional anterior siempre estuve en el lado de tratar de ayudar a construir y desarrollar una marca, asesorar, recomendar a empresas, organizaciones e instituciones a comunicar mejor y a que sus marcas fueran creciendo poco a poco. En esta ocasión, me tocaba estar al otro lado: todas esas ideas, recomendaciones, discursos, propuestas, etc… habían que ponerlas en marcha. Ha sido la lección de mayor humildad y reto profesional a la que me nos he hemos enfrentado en esta vida profesional que uno lleva. A ese lado de la mesa se ven las cosas de otra manera.

Clip HIRIKO from HIRIKO Driving Mobility on Vimeo.

Final video Global Launch Hiriko in Brussels from HIRIKO Driving Mobility on Vimeo.

El proyecto habla por sí solo. Y el trabajo desarrollado está ahí. No quiero explayarme sobre ello. Pero me gustaría reflexionar sobre la situación que jugamos muchas veces en nuestro quehacer profesional. Sentados sobre una mesa, rodeados de ideas y proyectos a poner en marcha, junto a un montón de personas que trabajan en el mismo proyecto pero en funciones diferentes, profundizando siempre en lo que uno hace o cree que sabe hacer. ¿Alguna vez habéis pensado en cómo es vuestro trabajo pero poniéndonos en el otro lado, en el que lo recibe? Porque claro, uno se enfrasca en su día a día, en sus habilidades y conocimientos, pensando en que es todo sapiencia y a veces la realidad es bien otra. O al menos lo puede parecer.

Muchas veces nos recreamos en “recomendar” al resto lo que ha de hacer, lo que debe pensar, cómo debe actuar. Cierto es también que para hacerlo tratamos de profundizar más allá de una simple charla, para poder emitir un juicio o recomendación medianamente sólido y argumentado. ¿Pero qué pasa si sólo estamos en este lado del juicio y la recomendación? ¿hasta qué punto seríamos realmente coherentes tanto en un lado como en otro proponiendo y realizando lo mismo? Si digo que quiero un café con leche caliente, ¿seríamos capaces de poner un café con leche caliente tal y como le gusta al que me lo ha pedido?

Ésta es una de las grandes lecciones que he aprendido en este tiempo. He aprendido de marca mucho más que meramente hablar de marcas y lo importantes que son. He aprendido mucho más de digital que simplemente decir que hay que tener presencia digital. He aprendido mucho más de eventos que hablar sobre el compromiso y la actitud hacia cada mínimo detalle. He aprendido más de gestión de contenidos que solamente decir que “el contenido es el rey”. Aprender. Creo que el aprendizaje es la coherencia entre lo que oyes y lees y lo que pones en práctica. Hay una preciosa frase de Confucio que lo muestra sabiamente:

“Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí.”

Eso. Lo hice y lo aprendí. Siempre te queda también esa sensación de que hay cosas que se quedaron en el tintero, en el cajón, que eran simples garabatos que dibujabas en una servilleta de papel o que no se pudo poner en marcha. La perfección es el camino nunca el punto de llegada. Y en ese camino de 3 años de muchos retos, ideas, problemas, propuestas, dudas, ayudas, apoyos, etc… hemos estado caminando. Orgullosamente, por cierto.

HIRIKO: a brief history of our project from HIRIKO Driving Mobility on Vimeo.

SIX – TRIBUTE TO DIOGO VASCONCELOS from SIX on Vimeo.

Además de este aprendizaje me llevo una de recuerdos que es imposible mencionar uno a uno: las ciudades que hemos recorrido, Bruselas, la oficina y el taller de montaje, pero sobre todo las personas, muchas personas. Much=s compañer=s, muchos colaboradores, mucha gente que siempre ha estado dispuesta a ayudar, a soñar y a mirar para delante y a superarse cada día. No se ha desperdiciado ni una gota de sudor, ni un minuto de trabajo. Y esto seguirá, vaya si seguirá. Pero lo que quedará para siempre en mi retina es la gente. ¡Qué pocas veces nos damos cuenta de toda la gente que nos rodea cada día!

Uno ha de aprender de cada experiencia que vive. No basta con sentirla, hay que hacer el ejercicio de analizar y actualizar cada paso que recorres para dar siempre lo mejor de un= mism= en el momento que estés. La vida está llena de pequeños/grandes proyectos por los que vamos pasando. Cada uno de ellos tiene sus particularidades pero de todos siempre te llevas algo. Ese bagaje no tiene precio. Y muchas veces lo más grande es que los proyectos siguen adelante aun no estando presentes en él. Y en muchas ocasiones un= se enfrenta a nuevos proyectos en los que deja su impronta y recoge toda una experiencia válida para el futuro. Así Hiriko se suma a otras experiencias y proyectos profesionales que he afrontado en mi vida profesional, con un recuerdo realmente especial. Ha sido todo un reto.

Ahora miro esta escultura y pienso qué es lo que hay al otro lado de esa puerta que siempre se abre, que es la vida de uno. Ya había algunas cosas antes al otro lado pero ahora esa puerta es más grande. Decía la leyenda que acompañaba a esa escultura:

“… mira! no está cerrada la puerta … está abierta”

Aun queda una oportunidad… incluso más de una. Simplemente se trata de aprovecharla. No te quedes parado. ¡Adelante!. Siempre hay un resquicio por el que pasar. Aunque la vida nos lleve frente a un muro que parece insuperable, podemos hallar un instante, un momento que nos permita cruzar el umbral de una nueva ilusión que nunca hubiéramos imaginado. Vamos. ¡Ahora!. Es el momento.

Esta obra escultórica quiere hacer un guiño a la curiosidad y al atrevimiento de asomarnos a la intimidad ajena y a la sorpresa… A lo prohibido y a lo público. Mirar al exterior por este resquicio que nos permite pasar por una puerta casi cerrada pero sobre todo por una puerta abierta a la esperanza, al futuro y a la ilusión.

Porque estoy seguro que al otro lado hay mucho por descubrir, mucho por ver pero sobre todo muchísimo por aprender y aportar haciendo, learning by doing le dicen, ¿verdad? La mochila se va con ideas, con errores y aciertos que estoy seguro me nos servirán para seguir avanzando en el desarrollo de marcas y en una mejor comunicación, que esto está cambiando muchísimo. Estoy seguro que se abrirán nuevas puertas. Que abriremos otras muchas puertas, juntos. Esta pedazo expresión que denomina este blog es mi continua y diaria búsqueda personal y profesional: equiliqua o “ese punto de vista certero al que hemos llegado alguna vez“. Esa puerta que vamos a descubrir y a encontrar el casi-Grial.

Aprender. Es la palabra que mejor define esta reflexión.

Gracias. Es la consecuencia que mejor define esta experiencia.

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La foto de inicio es de Flickr, de marcus_jb1973. La otra foto es de la escultura de mi hermano Javier.

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