Ene 12 2017

Trabajar sobre la Cultura de marca

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Con el pasar de las hojas del calendario, debemos colocarnos en el péndulo entre lo que tenemos que hacer ya-aquí-ahora y tomar la distancia suficiente para comprender que todo eso que hacemos tiene un sentido, un por qué y un para qué. Son ya 22 años de experiencia’s profesional y año a año nos vamos construyendo y de-construyendo en nuestra profesión y con cada pieza que ponemos y quitamos de nuestro conocimiento y acción, nos seguimos moldeando.

Quiero entender también que esto no sólo pasa con nosotr=s sino también con las organizaciones-instituciones-empresas en su recorrido. Organizaciones que comienzan su andadura y que año tras año, cliente tras cliente, dificultad tras dificultad, oportunidad tras oportunidad, van avanzando en su propósito y en sus objetivos, soltando amarras en algún caso y sumando piezas para seguir siendo competitiva y sostenible en el tiempo, entre sus personas y en su entorno.

Venimos de una tradición empresarial, al menos a este nivel nacional, que tiene más que ver con “vender este producto/servicio”. Todo comenzó desde tener/configurar un producto y después de muchos caminos, pasos y recovecos, llega el momento del “pónmelo bonito” y “sal y véndelo”. Hemos comentado más de una vez que en muchísimas ocasiones, a quienes trabajamos en marcas, marketing y comunicación se nos deja el “marrón” de vender-comunicar-presentar un producto/servicio sin saber bien si está en las condiciones adecuadas para el mercado. Quizá por eso también tengamos esta imagen en el mercado de “vende-humos“, a menudo injusta pero en cualquier caso merecida porque permitidme la expresión popular “donde no hay mata, no hay patata”.

Seamos optimistas ya que acaba de comenzar el año. El hecho, y lo hago desde mi percepción personal y con las experiencias de estos años, es que se ha ido evolucionando desde el producto hasta el servicio, después la experiencia y finalmente la cultura. Se va evolucionando desde lo tangible hasta lo intangible, desde lo más y meramente funcional hasta lo emocional y relacionado con los valores. Del producto que se consume y se acaba, hasta la experiencia y la cultura que es lo que siempre permanece, lo que siempre está ahí cuando se la necesita, lo que hace que al final nos inclinemos más por una marca y no por otra.

Puede ser que esté bastante influido últimamente porque me están tocando desarrollar proyectos donde el aspecto “cultura de marca” está mucho más presente aún o quizá por esta de-construcción/construcción de mi forma de ver el branding, pero el hecho es que cuanto más profundizamos en desarrollar interna y externamente un vínculo sobre la cultura de la marca, mejor comprendemos a nuestros mercados y como consecuencia, mejor desarrollamos y “vendemos” nuestros productos y servicios. Es comenzar el proceso no al revés, pero sí de forma opuesta a como hemos visto antes

cultura > experiencia > servicio > producto

Reconozco que en este proceso personal que voy recorriendo, Grant McCracken (y otros muchos referentes del branding, las personas y la cultura de la sociedad) ha tenido mucho que ver. Pero además el caso es que ocurre que las organizaciones muchas veces no se comprenden ni a sí mismas, no comprenden qué significa su marca para sus públicos y aún peor siguen tan pendientes del yugo del día a día que son incapaces de jugar al “slow and fast“, como dice McCracken, al corto y al largo plazo. Porque el corto es efímero pero el largo te puede y te da continuidad, sostenibilidad, credibilidad y confianza en el mercado.

Trabajar sobre TU cultura de marca te ayuda especialmente a mirar tu proyecto con los ojos del mercado desde la óptica de tu propósito. Es algo que en branding y en el mundo del planning estratégico siempre hemos hablado: “mirar con las lentes del mercado”, ponernos siempre en el lugar del cliente. Porque sólo así seremos capaces de adaptarnos a él y al mismo tiempo de construir juntos estos vínculos. Si una marca no nos pertenece porque es del mercado (ni sé las veces que he llegado a escribir esto), si una marca es una idea que conecta, si una marca vincula una propuesta de valor con una expectativa, ¿por qué seguimos únicamente anclados en lo que hacemos y no en por qué hacemos lo que hacemos, para qué lo hacemos y en qué sentido tiene para el mercado?.

Definir cultura es complejo y complicado. Posiblemente porque nos da reparo en hablar de ello o porque se nos escapa de las manos su significado. Pero trabajar sobre la cultura, sobre comportamientos, sobre actitudes frente a y sobre el por qué de las cosas, nos permite conocernos más y conocer mejor al mercado. Cultura es aquello que queda y que va sedimentando en la organización para poder solucionar mejor los retos que existen. En términos de marca, para mí especialmente, cultura es comprender en todo momento quiénes somos en realidad y por qué somos así y cuáles son los contextos en los que actuamos. Cultura es reconocer especialmente que la activación de la marca tiene sentido cuando externa pero sobre todo internamente tenemos las riendas de lo que suponemos para mucha gente y lo que entiende que hemos de hacer y cómo lo hemos de hacer.

Trabajar sobre la cultura de marca va más allá de la mera comunicación y no digamos de la propia publicidad. No va de eso. Es más, profundizando y trabajando sobre ese aspecto, te das cuenta de que su valor en muchas ocasiones es efímero y no acaba por sedimentar nuestros valores y nuestros atributos del mercado. No quiero decir que renunciemos a estos campos de la expresión de la marca porque según en qué situaciones son necesarios, pero desde luego que, para mí, están ya tan sobrevalorados que en muchas ocasiones para determinadas marcas no tienen sentido alguno.

Comprender este nuevo proceso además nos ayudará a re-diseñar cada proceso en la organización, a ser conscientes que cada punto de conexión con el mercado, donde incluyo aquí al producto y los servicios adheridos a él, responden a esa cultura sobre la que nos sustentamos y la retroalimenta al mismo tiempo, conectando de forma extraordinaria la organización a nivel interno precisamente para que su repercusión externa sea cada día mayor.

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La foto de inicio es de Flickr, de Scott Beale

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Nov 17 2015

Crecer hacia dentro

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En esta vorágine empresarial y de crecimiento en muchos proyectos, crecer se ha convertido en esa palabra fetiche, esa palabra que moviliza y que quien más quien menos cuando la escucha le puede entrar cierto temblor. A quien dirige proyectos porque su reto es la sostenibilidad y viabilidad de su proyecto en el presente y futuro, y a quien recibe la palabra como todo un desafío que es mucho más que un reto. Crecer. Y volver a crecer.

Aprender de la sabia naturaleza es una obligación, y al igual que para que una planta crezca necesita de un entorno adecuado, no sólo agua sino también un terreno bien trabajado anteriormente, abono, sol, orientación y dedicación diaria… al igual que un bebé cuando nace necesita de cuidados, entorno tranquilo, dormir, alimentarse correctamente, hacer ejercicio, alimentarse… de esta manera los proyectos empresariales deberían tomar de la naturaleza estos comportamientos para adaptarlos a su realidad. Y no sólo agua.

Mientras trabajábamos sobre la promesa de marca con un cliente, escuché esta frase en un momento de la reunión: “… quizá debiéramos pensar que hemos de crecer hacia dentro…”. No es que fuera una bofetada de realidad sino que simplemente se está tan obsesionado con mirar hacia fuera y pensar hacia fuera, que nos olvidamos de que en realidad se debería estar bien preparado para poder abordarlo, desde dentro. No es lo mismo mirarhacia fuera porque sí sino que hay que observar y trabajar desde y hacia dentro, al mismo tiempo. Echar agua a una planta no quiere decir que crezca. O al menos no lo suficiente o con la adecuada vigorosidad. Sigue dando qué pensar.

Si volvemos a la definición de marca que hemos dado por aquí en más de una ocasión, si entendemos que marca es una “idea que conecta” hemos de comprender que la conexión se produce porque existen dos polos, uno que recibe y otro que da. Y quien DA, debe de hacerlo sabiendo que tiene las condiciones necesarias para dar. Si no, no se produce la conexión esperada y buscada. Volveríamos de nuevo a la descompensación de expectativas.

Tomemos por ejemplo un sector en el que estoy trabajando en este momento: la marca-territorio. Aunque sea un sector que da para más conversaciones en este blog, pensar en nuestra marca-territorio, bien sea ciudad, provincia, comunidad o país, … se sigue planteando como un aspecto meramente externo, de capacidad de atracción y de claro componente, en este caso, orientado desde y para el turismo. Son enfoques nacidos desde la captación, desde el poder de la atracción … pero en cambio sin explorar el poder del convencimiento y de la prescripción. Algo que ya hemos comentado aquí es que no hay mejor estrategia de captación que aquella que proviene desde la fidelización y desde la prescripción. La satisfacción se nos queda pequeña. La fidelización es otra cosa.

Pero quiero ir un poco más allá. Quien “siente” de verdad el poder de la conversación real, de las experiencias diarias es de quien está y radica en ese contexto cada día: en este caso, l=s ciudadan=s. He visto pocas acciones de marca-territorio que estén basadas en la las acciones del propio ciudadano. He visto pocas acciones pensadas hacia l=s ciudadan=s internos para auto-convencernos de que nuestro entorno tiene un valor que puede llegar a ser desconocido en muchos casos y que es preciso conocer y conectarse internamente…para poder ser transmitido HACIA FUERA.

Lo que hoy en día se valora especialmente por quien acude de “nuevo” a dicha marca es la recomendación y la interpretación desde la realidad de aspectos, lugares, iconos, experiencias de quien vive y siente cada día. Si esto es así, ¿por qué no se plantean las acciones primero desde dentro y hacia dentro de cada organización-proyecto-ciudad? Algunos estudios siguen demostrando que en las tomas de decisiones, sean cuales sea el sector que corresponda, la recomendación sigue siendo la que más peso toma en el momento de la verdad. Informarse, buscar, estar expuesto a impactos comunicativos ayuda en las diferentes fases del journey map, pero en realidad es la prescripción basada en la experiencia la que permite un vínculo y una reacción inmediata en el positivo proceso de compra.

Quizá sea cuestión de pensar más en qué sensaciones y qué ideas surgen tras las experiencias vividas y sentidas y en especial reconocer cuáles son aquellos momentos especiales que hacen posible que las decisiones se tornen en compra. Y teniendo en cuenta todo ello, generar espacios y filosofía de diálogo y conversaciones dentro de las organizaciones es mucho más eficaz y eficiente que únicamente basado en los puntos de contacto exterior.

Sigo pensando en ocasiones que es mucho más fácil cómodo dirigir la mirada hacia fuera porque es cuestión de seleccionar soportes y del presupuesto que tienes disponible. Sí, he dicho bien, cómodo. Porque siempre es más fácil después justificarse con “factores externos” (la creatividad, el tiempo, no tengo presupuesto suficiente, etc…) que no escuchar las verdaderas sensaciones y experiencias de la “gente de dentro” para adecuar mensaje-propuesta-experiencias vividas por quien presta el servicio, que resulta engorroso, complicado y es como bajar un peldaño en el escalafón jerárquico de la comunicación.

En un contexto lleno de productos nuevos, de tecnología, de accesibilidad y movilidad constante, toma peso cada vez más la atención y el servicio al cliente por nuestras personas. La capacidad de escucha y la capacidad de resolver y proponer situaciones se impone más que la atracción por la atracción. Pero es más trabajoso porque impone un trabajo continuo, una actitud de escucha interna que, parece, no se lleva por estos lares. Quizá sea el momento de mirar más hacia dentro para ver cómo prestamos el servicio que no únicamente el “envoltorio” del mismo. Quizá sea el momento de crecer hacia dentro para poder responder mejor hacia fuera.

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La foto de inicio es de Flickr, de La Galería de Arco Targente

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Nov 13 2013

Cambiar hacia dentro, cambiar hacia fuera

Aun a riesgo de ser tildado de oportunista no me resisto a apuntar ciertas reflexiones sobre lo que hemos de ir cambiando desde ya. Sí, a menudo oímos que estamos en tiempos de cambio y lo que realmente hemos de pensar es si nosotr=s mism=s estamos cambiando. Porque da la sensación de que otros ya cambian y por aquí simplemente lo vemos y no damos un paso, por pequeño que éste sea.

Quizá por el hecho real y simbólico de la desgracia empresarial y personal de FAGOR, creo que es momento de que nuestras empresas (e instituciones) sean conscientes de que con lo que hacíamos hasta ahora, ya no es suficiente. Euskadi, en concreto, ha sido siempre visto como un territorio con un enorme tejido empresarial, principalmente industrial, que ha sido capaz de competir en diferentes mercados con suficiente solvencia. Nuestras industrias han recorrido un camino impresionante en su mejora continua, en optimizar recursos, especialmente en “hacer las cosas muy bien“, en tener cierta actitud de ser permanente insatisfechos. Y eso le ha llevado a tener cierta reputación nacional e internacional. Gestión de la Calidad, Innovación, I+d+i, Gestión de personas, modelos de producción,… han sido palabras que han llenado las empresas de proyectos competitivos y retos constantes. Pero hoy, no es suficiente. ya no vale. Y no solamente en Euskadi.

Lo cierto es que si nos tomásemos cierta distancia sobre lo ocurrido podríamos observar que, en términos generales, hemos estado muy situados en el lado de la “oferta”. Es decir, de nuestras propias habilidades, conocimientos, competencias y recursos. Hemos trabajado desde nuestra propia visión y nuestro propio espacio. Ha sido en muchos casos optimizar y optimizar, y con ello, tratar de atender y resolver situaciones concretas de mercado. No cabe duda de que de esta forma se han ido trabajando variaciones y posibles modificaciones de nuestra oferta. Desde una situación muy endógena. En términos de mercado, esta oferta ha ido, con el tiempo, con la internacionalización y con la irrupción de la tecnología, “empatándose”, ha ido provocando un mundo de “iguales” que no ha facilitado mucho la supervivencia.

Resulta que si nos ponemos en el lado de la demanda, quizá sea más sencillo adaptarse. Sin perder la identidad, algo absolutamente irrenunciable, más que hablar de un posicionamiento en el mercado, un espacio que atender, pensar en términos de demanda supone pensar en necesidades latentes, supone interpretar esas necesidades que se tienen pero no se sea plenamente consciente. Esta adaptabilidad al mercado, esta “orientación al mercado” permite estar en permanente contacto con él, con lo que le sucede, con lo que le preocupa en realidad, más allá de la oferta. Es una necesidad, quizá intangible, que luego desde la oferta permite resolverse.

Euskadi ha sido un excelente “hacedor” y en más de una ocasión hemos oído aquello de que “si nos vendiéramos más, nos iría mejor”. No es cuestión simplemente de venderse sino de que nos compren, que es un matiz verdaderamente diferente. La percepción es distinta y por tanto la propuesta de valor adquiere una mayor relevancia. Atrás deben de quedar esas estrategias comerciales y de venta que simplemente ponen en valor el hecho de salir al mercado y ya está: maleta, kilómetros, llamadas y todo vendrá. Pues no. Atrás quedaron también esas decisiones en las que el marketing y la comunicación son el eslabón final de la cadena de valor de una propuesta: “ahora que lo pongan bonito y ya“. Pues tampoco. Atrás quedarán los tiempos en que ponemos un despacho a un par de frikis y que piensen en innovar y luego ya nos dirán. Pues menos.

Hemos de entender este nuevo momento como un sistema de tangibles e intangibles que interactúan con clara orientación al mercado. Hemos de entender este nuevo momento como un gran espacio donde interpretar al mercado, donde escuchar es más importante que hablar y donde la mejor estrategia es hacer propuestas que integren oferta-demanda-innovación-marca para obtener ya no sólo una posible compra sino en especial una lealtad continua, una relación constante en ambas direcciones. Hemos de entender este nuevo momento como no exclusivamente identificar un “hueco en el mercado” sino en crear nuevos mercados, donde ahí no radica la competencia entendida como rivales sino la competencia entendida como “saber-hacer y hacer-saber”. Ser competente más que ser competencia.

Este cambio afecta sin duda a la manera en la que se han de entender los Departamentos de Comunicación, de Marketing, de Publicidad, de Marca, etc. Partiendo que la idea de “departamento” tiene una connotación para mí negativa, como un compartimento estanco, entiendo que tanto si las empresas tienen o no esta “competencia-habilidad” en su organización, lo que está claro es que sus funciones van más allá del tradicional “pónmelo bonito“, “dale la vuelta el mensaje” o el “quiero uno como el de la competencia“. Estos departamentos equipos de comunicación tienen que ser auténticos think-tank de las organizaciones, han de ser un espacio de escucha de los mercados, de tendencias y de interpretar necesidades. Tienen que ser además de “doers“, equipos que aporten este conocimiento externo al corazón de la organización en forma de propuestas de innovación que permita responder a estas necesidades o a generar nuevos espacios de mercado para ocupar una posición ventajosa y diferenciadora. Y sobre todo, un espacio de interacción entre la propia organización, los recursos externos (en forma de colaboradores externos) y sus recursos internos, en términos de conocimiento, contenidos y nuevas ideas. Interno y externo al mismo nivel, de dentro a fuera y de fuera a dentro… por cierto, hoy en día ¿qué es dentro y qué es fuera?.

Guillermo Dorronsoro insiste en la idea de que estamos ante un “Nuevo Renacimiento” y de transformación basado en la industria del conocimiento, la innovación y la propia industria… y propone para ello:

Para salir de la primera (crisis económica), necesitamos ganar en productividad e internacionalizarnos con decisión. Para salir de la segunda (crisis social y política), necesitamos abrazar una profunda transformación de nuestro tejido económico y social (ya lo hicimos una vez, cuando cayó nuestra industria pesada), apostando por la industria del conocimiento. Y para salir de la tercera (crisis civilizacional), necesitamos un nuevo Renacimiento, volver a poner a la persona en el centro, volver a poner la economía al servicio de la sociedad…


Añadiría ese nuevo tiempo de “apertura” hacia un mayor conocimiento y hacia los mercados en términos de valores, percepciones y soluciones aportadas desde el propio valor de la marca, entendida como la gestión de las experiencias, percepciones e interacciones. Añadiría ese término estratégico de comprender la empresa como una “empresa abierta“, más allá de la majestuosidad de las cuatro paredes. De nuevas formas de organizarnos. De nuevas formas de contar las cosas. De aquí podemos empezar a cambiar desde YA. Nuevos tiempos y nuevos retos.

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La foto es de Flickr, de nestor galina

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Ene 15 2013

Lo interno sigue pendiente

Ahora que ya hemos pedido los deseos para este año (y algunos más que irán apareciendo con el tiempo, me temo) llega el tiempo de ponernos serios y seguir avanzando. Y en mi lista de tareas importantes para este 2013 (y seguramente en años venideros) hay una que la tengo marcada en rojo de importante: lo INTERNO. Llamémosle branding interno, comunicación interna, recursos internos, colectivos internos…Y es que si hay algo que siempre queda pendiente cuando iniciamos un proceso de desarrollo de marca y/o de comunicación, es que nos olvidamos de lo más importante: nuestras personas. Las de casa.

Mea culpa que en estos tiempos que corren miremos siempre a la necesidad externa y a la gestión de las expectativas de nuestra comunidad para llegar mejor y con más fuerza. Mea culpa cuando iniciamos un proceso y siempre despejamos una pequeña  “x” de la ecuación sin mirar a toda la organización o al menos a una parte mucho más considerable de la misma. Y es que el contexto actual requiere de una amplitud de miras mucho mayor y en especial una mayor sensibilidad con el colectivo interno. Nuestra gente. Por varios motivos:

  • No son un recurso más. Aborrezco el término “recursos humanos” porque tiene mucho de recursos y poco de humanos. Y el caso es que estos recursos han sufrido los que más, la mala praxis en la gestión de nuestras organizaciones. Precisamente por ser considerado así, un recurso. Hoy en día, las organizaciones necesitan de TOD=S para que su proyecto siga teniendo vigencia en el tiempo. Tod=s suman, tod=s aportan, pero de verdad, no de pacotilla. Está quedando demostrado que muchas organizaciones no han sabido gestionarse correctamente y lo fácil ha sido “optimizar los recursos”. Y eso a partir de ahora ya no vale. Ser protagonistas, tener más voz y a poder ser incluso más voto en las decisiones porque son eso, decisiones colectivas donde tod=s han de ganar ya que sólo un=s poc=s han perdido. Lamentablemente.
  • La innovación también radica en el interior de las empresas. Seguimos viendo la innovación como algo que ocurre ahí fuera y en cambio, el contacto con el día a día y precisamente buscar nuevas alternativas hace que muchas “mejoras” vengan desde dentro de las organizaciones. La innovación ha de ser también intraorganizacional. La innovación puede generarse desde dentro. El espíritu de mejora, de cambiar las cosas es más una actitud que se produce en el interior de las organizaciones y no sólo en el mercado. Las organizaciones han de poner los medios necesarios para que las ideas surjan y fluyan. Las empresas deben promover nuevos actitudes para que siempre haya un espíritu de explorar nuevas oportunidades y no tanto de explotar al máximo el recurso, que ya hemos visto, no es suficiente.
  • Nuevos tiempos requieren nuevos valores. Y nuevos valores van a llegar precisamente de las nuevas necesidades y expectativas de nuestras personas que viven una gran parte de su vida en nuestras empresas. A veces nos llenamos la boca de palabras con valores muy grandilocuentes pero poco compartidas en el interior del colectivo siendo así la cultura, la forma de hacer, la manera de afrontar cada día y cada reto la mayor expresión de los valores que tenemos como organización, y en consecuencia, como personas. Diálogo, compromiso, interacción, equipo, etc… son valores desde el momento en que se convierten de manera cotidiana en algo habitual y continuo. Si no es así, simplemente es una palabra vacía que precisamente vacía el compromiso y el valor de las organizaciones.
  • Personas más alla del altavoz de la marca. Sólo nos acordamos de nuestros colectivos internos como posible “instrumento” de transmisión de nuestra marca y como un importante altavoz de la misma. ¿Cómo podemos pedir a nuestra gente que se comporte y actúe con la “camiseta de la organización” cuando está fuera si cuando se encuentra dentro no se actúa de esa manera? Un embajador de una marca es una persona que experimenta, siente y cree en lo que dice y hace. Si no, es meramente una persona incentivada (como una celebrity) que mientras exista el incentivo actúa. No hay nada peor que comprobar a alguien tener que verbalizar algo que no siente ni cree en ello. ¿Se le puede dar la vuelta a todo ello? Entiendo que sí. Si somos capaces de cambiar la cultura de nuestras organizaciones. A veces pasamos por esta situación cuando, por ejemplo, salimos de nuestra ciudad donde hemos nacido, estamos una temporada fuera y en ese tiempo hablamos con orgullo y sentimiento de lo que es nuestra ciudad y nuestra gente. Esta misma experiencia hemos de trasladar internamente. Es el ideal. Pero todo se fundamenta desde ese principio base que es la coherencia.
  • Organizaciones facilitadoras. Hemos de evolucionar desde una empresa como recurso y lugar de trabajo a una empresa facilitadora de iniciativas y plataforma de relación con más personas y sus inquietudes. La pregunta nace de la reflexión ¿dónde nace el trabajo y dónde el ocio? El mundo del trabajo y su dedicación está cambiando. Salvo en algunas excepciones, la frontera cada vez es más difusa (y para quienes son somos autónomos, más) entre trabajo y vida personal. No creo en eso de que alguien desconecte del todo. No lo creo. Salvo que no le guste ni lo que hace ni su trabajo, que sí es posible. Pero lo que sí es verdad es que en la medida que las organizaciones faciliten el desarrollo integral de sus trabajadores personas más compromiso tendrá en su organización. Me temo que pasar de la empresa de 8 horas a la empresa 24 horas es una quimera, pero si se es sensible a las inquietudes que una persona tiene, ésta valora más su relación. Es como en la amistad. Simplemente sé escuchado y cambia la valoración de tu amistad.
  • Sé social también a nivel interno. No cabe ya duda de que las redes sociales y los social media han modificado comportamientos y relaciones entre las personas. Han cambiado el modo de relacionarnos pero sobre todo permite establecer nuevos comportamientos individuales y colectivos. Este nuevo hecho hace que el vínculo externo entre personas y marcas esté cambiando pero también entre organizaciones y personas. ¿Cómo podemos interactuar y relacionarnos a nivel interno usando la filosofía socialmedia? ¿hay herramientas que puedan ayudarnos a establecer un nuevo vínculo entre personas y las organizaciones? es todo un campo por explorar y desarrollar que va más allá de la mera transmisión de información y de extender el conocimiento de la empresa.

Claro que me pregunto qué es eso del branding interno. Puedo decir que es mucho más que una serie de charlas formales donde simplemente enseñas lo que es tu marca, lo que representa, cómo será la nueva comunicación, etc. Que es mucho más que una simple cartelería con mensajes de motivación y frases bonitas de personajes famosos. Y que es mucho más que una revista interna que recibes en tu casa cada cierto tiempo. No niego que sean herramientas y soportes que ayudan, en su justa medida, pero no es un compromiso interno con tu marca ni con tu gente. Va más allá. De la misma manera que queremos colocar en el epicentro de la estrategia de marca a nuestro perfil de persona tipo de nuestra marca a nivel externo, lo hemos de hacer para colocar en el centro de nuestras organizaciones a nuestras personas… pero de verdad. Los tiempos siguen cambiando y a nivel interno más. Esta vez sí, de verdad. Por el bien de tod=s.

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La foto es de Flickr, de Cokul

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Ene 04 2013

A quien corresponda

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Queridos Reyes Magos:

A pesar de mi edad, cerca ya de los 43, quiero que sepáis en primer lugar que sigo creyendo mucho en vosotros. Sí, no os riais. Uno que vive a veces repleto de ilusiones y de emociones, siente cada año ese no-sé-qué al abrir los regalos que aparecen “misteriosamente” bajo el árbol de navidad. Y siente SIEMPRE mucha alegría. Y este año presiento que será también algo especial.

Creo que durante el año pasado, sinceramente, me he portado razonablemente bien. No tenéis más que mirar el histórico de este blog. Podéis pensar que todo el mundo os dice lo mismo pero desde mi humildad he de deciros que he tratado de ser buena persona, estar cerca de mi gente y tratar siempre de ser útil. He compartido aquello que realmente pensaba que podía aportar valor y además he sido capaz de escribir casi cada semana para compartir con mi gente esas cosas que reflexionaba, veía, pensaba y quería a su vez comprobar qué pensaba la gente. Realmente ell=s se han portado mejor porque leer casi cada semana a una persona como yo, ciertamente, tiene su mérito.

Para este 2013 no quiero pedir mucho, la verdad. No está el tema como para pedir sino para dar sin pensar en recibir. Es algo que tengo grabado muy conscientemente. Luego me llevo chascos porque hay mucha gente que recibe y eso de dar, como que no va. Pero no es mi problema aunque me produce cierta tristeza. ¡Qué le vamos a hacer! Espero que seáis justos con ello.

Me gustaría ver más optimismo en el ambiente. No sé si en vuestros zurrones os queda algo pero si dejásemos en cada casa algo de optimismo e ilusión, más actitud positiva, creo que nos iría a tod=s mucho mejor. Soy consciente de que en muchas organizaciones, y casas, la situación no es muy buena pero si se afronta desde un punto de vista más optimista, más de buscar e ir a por la buena suerte y ser capaz de construir, más pronto que tarde la situación tiene que cambiar. No sé si hay muchas oportunidades pero creo que si no las hay se pueden generar y eso ya es una actitud. Así que si os queda un poco por ahí, mirad, lo troceais y lo vamos repartiendo.

Quisiera más tiempo para “tocarnos”. Las redes sociales son excelentes herramientas, son un espacio virtual donde encontramos gente, ideas, oportunidades, información, etc… viene bien incluso para ir construyendo desde casi cero una relación con personas afines, sean cuales sean estas coincidencias. Pero cuando realmente adquieren mucho sentido es cuando nos encontramos en la vida real. Ahí no fallan las relaciones y ahí nos damos cuenta del verdadero valor cualitativo de las personas. Encontrarte, charlar, debatir y hasta trabajar juntos, sintiéndonos más cerca es una experiencia realmente imborrable. Luego la red va aumentando y creciendo cada día pero ese “personal touch” es algo esencial y básico. A mí por favor, de esto, me encantaría encontrarme este domingo. Qué ilusión.

He leído últimamente mucho sobre las tendencias para este 2013, lo que viene, etc. Me conformaría con poner en marcha simplemente esas ideas que ya trabajamos el año anterior. A veces nos dejamos llevar por el futuro y nos olvidamos que el presente es lo que está por construir. No digo que no tengamos que pensar más allá pero lo que realmente construye es lo que hacemos cada día. He visto mucho sobre tendencias en retail, el móvil como plataforma ya no de comunicación sino de interacción constante, que si las impresoras 3D, que la geolocalización, que si el content curation, los canales cortos de comercialización, que si……. Pienso que lo realmente importante es que cada un= debemos dar un paso más en la relación con PERSONAS, hacernos más empáticos, sentirnos más cerca y preocuparnos más en realidad de lo que necesitan hoy las personas. Si lo hiciéramos cada día, nos iría mucho mejor. Dejadme también un poquito de esta empatía para ser más útil cada día.

Acabo ya que no quiero parecer que no hago más que pedir. Me encantaría poder dar un paso más en muchos de esos temas que me apasionan y en los que creo que puedo ayudar. Eso del branding abierto y la empresa abierta es algo realmente muy interesante. Julen anda tiempo con ello, el curso que se ha impartido ha sido más que interesante y hay que seguir con ello. Además, Jon está estudiando mucho sobre esos temas. A ver si consigo ayudarles en su intento porque el tema tiene mucha miga y creo que juntos podemos estirar el concepto. Me gustaría también un poco de luz en eso del branding social y la innovación social, a cómo las marcas han de ayudar a mejorar su entorno social y no ser solo transmisores de compra-venta; de la marca-territorio, en especial con la marca Euskadi, la Euskal Hiria, con la marca Vitoria-Gasteiz y en aquellos territorios que no tienen por qué circunscribirse únicamente en un espacio físico-geográfico concreto sino en unir incluso diferentes ámbitos pero relacionados por voluntades y actitudes, como el ejemplo de Oresund. Quisiera también más tiempo para eso del branding B2B y branding industrial, que sigue necesitado de contenidos y por descubrir. Mucho por hacer también en el branding interno. Y poder dedicarle un poco más de tiempo a la formación, a formarme pero sobre todo a poder ayudar a quien lo desee a eso de transmitir mis inquietudes y reflexiones, a que puedan conocer un poco mejor este mundo de las marcas y la comunicación.

Disculpadme si pensáis que he pedido demasiado pero si lo releéis veréis que en definitiva lo que os pido es solamente poder ayudar más y poder aportar más a las personas que me rodean. Algunos quizá pidan simplemente tiempo, conocimiento o alguna que otra idea. Pero lo importante en realidad es que sea la actitud positiva con más tiempo e inquietudes que puedan serles de utilidad. Del resto, de trabajar, de reflexionar, de pasión, de todo eso me encargo yo, que creo que no me falta.

Os deseo que no paséis una noche extremadamente dura y lo podáis llevar bien. Podría ayudaros pero creo que es mejor hacerlo el resto de los 364 días del año, ¿no os parece?

A ver si me dais una nueva alegría, me emociono el domingo cuando abra vuestros regalos. Nos vemos el próximo año.

Con mucho cariño y admiración.

Fdo.: Juanjo Brizuela

P.D.: Ni que decir tiene que prefiero que ayudéis más a toda esa gente que anda muy fastidiada. Dadles cariño, apoyo, ilusión y más si cabe. Lo necesitan muchísimo. A esa gente que vemos cada día que ha despilfarrado, que comete fraudes, que miente y que hace muchísimo daño, a es=s más que nada, mejor que paguen bien caro todo lo que han cometido. Sed justos porque el resto de la sociedad que se preocupa realmente por los demás cada día, se lo merece. Tienen que pagar por ello. No puede ser y no todo vale.

Y sobre todo, portaros bien con mi familia. L=s quiero muchísimo y se merecen todo. Y por supuesto mis amig=s. Que son simplemente geniales y me siento muy afortunado de tenerlos tan cerca. Su alegría es la mía. Cuidádmelos. Y del basket, bueno, eso lo dejamos para otro día. Pero por favor, más que ganar o perder, que defiendan una idea de juego y que jueguen bien.

Ahora sí, ya está. 😉

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La foto es de Flickr, de esti-

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Mar 02 2011

Abrir la empresa y el branding a la sociedad

(Una nueva colaboración para el suplemento INN de Noticias de Gipuzkoa)

Nuevos tiempos requieren nuevas formas de hacer. Frase demasiado usada en muchas ocasiones pero también lo suficientemente poco empleada en la misma proporción. Consejos vendo…

Términos como calidad, personas e innovación han sido tan tremendamente usados que ya han perdido mucho de su significado. Quizá porque no hemos sabido interpretarlos en nuestras empresas pero lo cierto es que cada vez que se usan, como dice aquél, se muere un gato. Pero lo que sí es verdad es que necesitamos nuevas y nuevas formas de hacer.

En un mundo como el actual y el que nos espera, necesitamos aportar nuevo valor a las organizaciones. He tenido la fortuna de asistir recientemente a algunas ponencias y leer sobre “Open Innovation” y, en especial, sobre “Empresa Abierta”. Éste es un término que me encaja mucho por lo que la sociedad actual, más que demandar, está haciendo. Moverse. Moverse mucho por encima de marcas, de organizaciones, de instituciones y hasta de países. No hay más que leer la prensa de hoy. El “consumidor-público-ciudadano” ES y SERÁ el auténtico PROTAGONISTA de esta sociedad.

Sin entrar en muchas disquisiciones, para el mundo del branding esto supone un gran cambio, a mi entender. En este espacio ya he comentado alguna vez aquello de que:

“…estamos permanentemente mirando fuera de las marcas para comprender mejor lo que ocurre en la relación que existe entre una marca y “su” cliente, para tratar de vincular una oferta concreta con una demanda posible. Esa mirada constante al mercado te muestra comportamientos, necesidades e incluso te descubre una novedad con la que puedes aportar nuevo valor aumentando las posibilidades de tu negocio…”

Me da la impresión de que sólo miramos y observamos pero nos falta interactuar. Y más si es cierto (como así lo es) que la sociedad pide PROTAGONISMO. Hay que tomarla en consideración.

Una de las claves precisamente de la “Empresa Abierta” y del “Open Innovation” (entre otras muchas), es que abrimos nuestra organización al exterior para tener un mayor vínculo, para conocer las verdaderas inquietudes del “otro” y sobre todo porque el “otro” nos propone en muchos casos soluciones, propuestas, ideas que benefician a ambas partes: nosotros, como organización, en el sentido de descubrir puntos de vista y aspectos que quizá internamente no fuéramos capaces de reconocer y el consumidor en el sentido de que cubre sus expectativas, es atendido, comprendido y sobre todo actor.

Desde el branding esto es tremendamente relevante. Si partimos de la idea de que “la marca sólo existe cuando alguien (otro) la interpreta”, nosotros ni siquiera poseemos (en el sentido más concreto del término) la marca. La tiene el mercado. Con lo cual hay dos claves de gestión esenciales en estos tiempos de hoy:

  • Transparencia
  • Coherencia

Transparencia, porque hoy “todo se sabe”. Antes era la plaza del pueblo. Hoy es Internet. Y queramos o no aparecemos, dejamos rastro y conversamos en la red. Y se sabe. Lo bueno y lo malo. Lo que queremos contar y lo que cuentan otros. Comprender esto es esencial para saber interpretar lo que el consumidor-ciudadano quiere y sobre todo para “adaptarnos” a sus necesidades. Luego, cuanto más transparente seamos, mucho mejor. No por ocultar datos quiere decir que alguien pueda encontrarlos. ¿Qué es mejor? ¿ser activos en ello o tener que dar explicaciones a posteriori?

Y coherencia, porque dado que hoy en día nos fiamos más de la opinión de mis “amig=s más cercan=s”, de las opiniones de usuarios, etc… una cosa muy importante es que aquello que contemos, lo hagamos. Es más, llevar al máximo la cadena de PIENSA-CUENTA-HAZ. Todo a una. Hoy no vale con contar. Hay que conversar. Hoy no vale con una declaración de intenciones, hoy hay que hacer. Perder el miedo al error. Reconocerlo es un síntoma de honestidad y honradez. De ser uno “igual” y no un “ser superior”. Hoy tendemos al equilibrio.

Estos dos son pilares básicos de gestión, y sobre todo, relevantes en la idea de hacerlo “hacia fuera” y “hacia dentro”: ¿dónde queda pues la transparencia, sólo hacia el exterior para ganarnos la confianza del cliente? ¿qué pasa en nuestras organizaciones? ¿hasta dónde “enseñamos la patita”? ¿Y la coherencia? ¿vendemos algo que ni siquiera somos capaces de aplicarlo en nuestra propia empresa e institución?

No es cuestión de “amargar” la existencia de nadie sino simplemente de la actitud de observar y comprender al otro, gestionar nuestra marca en su justa medida. Es la lección que nos está dando la sociedad. Es el cambio que hemos de hacer. ¡¡¡ah!!! ¿que no lo hemos hecho nunca? Pues, ya estamos tardando.

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La foto es de Flickr, de EOI

Puedes ver también aquí el link al suplemento INN y aquí INN Juanjo Brizuela el PDF

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Nov 18 2010

No es para broma

Estas últimas semanas he estado en dos cursos muy interesantes: “Comunicación Interna 2.0.” (podéis seguirlo en #com20uc3m) en la Universidad Carlos III de Madrid y el II Foro de Comunicación Enoturística (podéis seguirlo en #foroenocom) organizado por la Ruta del Vino de Rioja Alavesa. Ambos ámbitos muy interesantes desde lo profesional – personal (algo me está tocando) y desde luego, haciendo gala a la frase de”siempre se aprende algo”. ¡¡Por fin!!En ambos la relevancia de la socialmedia ha quedado más que patente.

Es un hecho ineludible imprescindible el de comenzar a trabajar en este mundo. Aunque puedo confirmar que hay organizaciones que aún andan en el 0.5. y que les queda un camino por recorrer, afortunadamente. Y digo afortunadamente porque éste es tremendamente atractivo pero a la vez lo suficientemente serio como para no hacerlo con el rigor necesario. Nada nuevo hasta ahora.

Hay 3 ideas que me gustaría resaltar:

  • Estamos hablando de Comunicación, con mayúsculas.

Fue Adrián Segovia quien lo comentó, en el entorno de la Comunicación Interna. ¿Comunicación Externa? ¿Interna? ¿On-line? ¿Off-line? Para entendernos, es TODO COMUNICACIÓN. Y entendida más como una actitud que simplemente como un entorno de expresión de las organizaciones. Quien entiende la comunicación como una herramienta estratégica, de gestión, que aporta valor añadido a las empresas en su trabajo por diferenciarse y ser relevantes en el mercado, que quiere establecer nexos de unión con las personas, comprenderá el verdadero valor que tiene ésta sin importarle cómo lo va a expresar, de qué manera y por qué canal. Olvidémonos. ¿De qué nos sirve saber que el rumor hay que evitarlo si ni siquiera somos capaces de felicitar a nuestro cliente por su cumpleaños? ¿Para qué nos preocupamos de un fantástico diseño para una promoción si ni siquiera le hemos prestado atención a un boletín interno? Luego NO HAY diferencias. Esto es Comunicación y hay que tener ACTITUD DE COMUNICACIÓN. A partir de ahí, sólo queda cómo llegar MEJOR a nuestra gente, esté donde esté.

  • La cultura interna como motor de cambio

Siguiendo con el hilo anterior, tenemos que saber que la Comunicación nace “desde dentro” de las organizaciones hacia afuera. El debate histórico sobre si he de tener un Director de Comunicación, un Responsable de Prensa o ahora, más todavía, un Community Manager, es un debate sin sentido si sólo se circunscribe a la figura en sí. Lo que importa es la FUNCIÓN y la necesidad de contar las cosas. Y de ahí, que el trabajo interno, desde la organización, como tractor de una actitud comunicadora es esencial. Empezando por la dirección y siguiendo por el resto de funciones de una organización, tenemos la necesidad de sembrar y fomentar las actitudes en torno a la comunicación para convertirlas en valor a nuestros públicos. Todos somos, en potencial, community managers. En el ámbito personal, contamos cosas de nosotros y de lo que nos rodea. Yo, por ejemplo, hablo de la forma más natural que sé (creo 😉 ) de branding y comunicación, pero también sabéis que me gusta el basket, mi ciudad, la gastronomía y lo que me gusta de las ciudades que visito. Luego, ¿una organización debería perder esta actitud a la hora de facilitar y promover este ámbito personal también en lo profesional? ¿No tenemos dentro de nuestras empresas posibles “embajadores de nuestra marca“? ¿No tenemos en nuestras organizaciones “fans-amigos”? Incluso gestionar las posibles “crisis internas” desde la honestidad, sinceridad y la suficiente apertura para buscar una solución a ello y mejorar? Tenemos, sinceramente, un verdadero pulmón desaprovechado y que convendría darle aire para que funcione a pleno rendimiento.

  • La experiencia de relación con la marca

“Una marca existe cuando otra persona la interpreta”. Y sobre todo, cuando al estar “en contacto” con ella experimenta y percibe una serie de inputs que interactúan con nuestras percepciones anteriores, actitudes, expectativas, etc. Yo conozco la realidad de un hotel cuando lo visito, paseo por sus instalaciones, estoy en la habitación o desayuno en su comedor. Quien siga entendiendo que conoce una marca por su publicidad y por su diseño gráfico, que me llame o me mande un mail, urgentemente. Las vivencias personales, las experiencias en definitiva son la auténtica expresión de una marca. Y en él está desde el propio producto, de sus funcionalidades, hasta el packaging, los rótulos, el servicio de atención al cliente, el proceso de compra on-line… T-O-D-O. Y de lo que se trata es de ir construyendo y contando estas experiencias para que al final, optemos por nuestra marca frente al resto. Parece que somos más individualistas con esto de internet, las redes sociales, los “frikies”, ya se sabe, pero lo que valoramos por encima de la publicidad es que “alguien” nos cuente qué ha vivido con una experiencia concreta en un viaje determinado, por ejemplo. Preferimos las recomendaciones frente a las opiniones, tal y como comentó Raúl Jimenez de minube. Queremos gente de verdad, normal, por encima de estereotipos y convencionalismos. El poder del relato, como explicó Antonio Núñez. Una experiencia de marca es algo completo, multiplataforma, personal… potente. Y es lo que realmente da valor a una marca. El logotipo, sí, importante. Pero si detrás de todo ello no hay un discurso sin compromiso de aportar valor al mercado, no sirve de nada.

Recupero la frase de Ricardo Vaca de “No es para broma”, referida al poder de la TV y la descontextualizo, para afirmar que sí, que NO ES PARA BROMA que tenemos ante nosotros un reto interesante y espectacular. Que NO ES PARA BROMA reconocer que la Comunicación es TODO. Y que NO ES PARA BROMA que más que amenazas y debilidades como algunos tratan de indicar, lo que hoy es INTERNET (presencia+multiplataformas+redes sociales) es sobre todo una oportunidad y una tremenda fortaleza para las marcas.

Dixit.

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Sep 23 2010

Sin dudar

Que tener objetivos es muy importante en los días de hoy está absolutamente claro. En lo personal y en lo profesional. Aunque también es cierto que en un mundo tan “líquido” como el actual, con verdaderas dudas sobre las propias organizaciones, muchas veces hay que poner más en práctica la frase de “muévete, aunque no sepas hacia dónde”. Pero lo que aún es más evidente y más claro es que hay oportunidades que no se pueden dejar escapar. Sí, oportunidades. Eso que aparece no-se-sabe-muy-bien-de-dónde y que intuímos que puede ser un camino viable de futuro. Hay también quien habla de tendencias, de coolhunting, etc, que también es una forma de “evidenciar” estas oportunidades pero desde lo externo.

Yo me refiero en especial a las “oportunidades internas”, como organización. Iniciar un proceso de branding, una nueva estrategia de comunicación o bien lanzar un producto/servicio al mercado, son momentos especialmente “intensos” a nivel organizativo ya que la empresa se juega mucho. Navega en un entorno turbulento y quiere lanzarse a la piscina para “contar-presentar” algo que aporta un “supuesto” nuevo valor al mercado. Pero además aflora la sensación de estar en lo “desconocido”, o al menos, en lo inseguro: “qué pasará si…”. Las miradas que se dirigen hacia “nosotros” (quienes nos toca plantear un camino, una idea, un concepto…) son a menudo de incredulidad y con cierto toque de “qué me está diciendo” o “qué me va a decir”. Lo entiendo.

Pero independientemente de cuál sea el resultado final de la “recomendación”, siempre está la oportunidad de poder aprovecar este contexto para dar un paso más en la “construcción interna de la organización”. Desde luego, que la cultura organizacional marca cada decisión que se da en la empresa pero comprender que desde la comunicación e incluso desde la construcción de la marca se puede asentar e incluso modificar ciertos valores y comportamientos de la organización, es una oportunidad que no se debe dejar escapar. De alguna manera, más que de comunicación, en este caso, hablamos de compromiso y de coherencia. Sí:

  • compromiso, porque la idea de que todos somos organización, que todos construimos la organización y que todos podemos contribuir a que el proyecto avance, es algo que se ha de tener muy en cuenta. Y a todos se ha de preguntar, consultar y sobre todo dialogar para obtener ese conocimiento preciso que hay que poner en valor en cada propuesta que se lance.
  • coherencia, porque el verdadero valor de cada paso que se da comunica es mantener la relación entre “lo que se dice” y “lo que se hace”, incluso entre “lo que se piensa”. Si el mercado rechaza a quien le engaña, pensemos qué pasaría a nivel interno. Cuando este sutil hilo se rompe, es cuando comienzan a aflorar dudas, temores, miedos, pasotismo,… hasta el “funcionariado laboral”.

De ahí que sea especialmente importante reconocer que cualquier momento que se presente desde la comunicación, sea considerado como una oportunidad para seguir construyendo organización y sobre todo para seguir construyendo “comunidad de marca interna, tan necesaria en las organizaciones en la actualidad. No se trata de dar una “mano de pintura” sino de ir “modificando” comportamientos que sirvan de apalancamiento para seguir evolucionando como organización. Sin dudarlo.

¿O no es necesario?

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La foto es de Flickr, de Ignacio Sanz

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