Abr 24 2009

Nos lo comemos todo

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Para los que no lo sepan, otra de mis pasiones personales es la cocina, mejor dicho cocinar, digo comer, digo… la gastronomía. Soy de los que piensan que si te gusta comer, te debería gustar cocinar: Sobre todo por el hecho de hacer disfrutar a los demás de un plato que uno mismo se lo comería sin dudar.

Estamos realmente de enhorabuena. La cocina española, sobre todo de la mano del «crack» Ferrán Adriá… y más en concreto, la cocina de Euskadi, de la mano del entrañable aitatxo Juan Mari Arzak y de Pedro Subijana, Martín Berasategi y Andoni Aduriz, vuelve a estar en primer plano: premios, reconocimientos, ideas, proyectos. Realmente, la evolución que se está dando en este mundo está sorprendiendo a todo el mundo, experto o néofito, y además se está consiguiendo la asociación de una serie de valores, emocionales (incluso también con bastante polémica), de placer y disfrute, a un territorio geográfico determinado. Esta misma semana oía en un programa radiofónico, que en realidad son Cataluña y Euskadi quienes realmente están logrando llegar a cotas muy altas. Y es cierto, tenemos también otros excelente cocineros (Eneko Atxa, Aitor Elicegi, Karlos Arguiñano, mi amigo Unai Fernández de Retana, etc) si bien hay también en otros territorios cocineros tremendamente interesantes: Dani García, Alberto Chicote, Andrés Madrigal, Quique Dacosta, Francis Paniego … en fin, en realidad la lista es muy larga (que nadie piense que he comido en todos ellos porque no es cierto, aunque no sabéis lo que me pena).

Pero para mí lo importante del mundo gastronómico no es tanto estos premios, sino el movimiento alrededor de este mundo, la industria que se está generando (televisión, libros, congresos,…) y el aporte de valor que da a los territorios, sobre todo en el caso de Euskadi y por supuesto en nuestras ciudades. Sólo destaco la futura implantación de la Facultad de Ciencias Gastronómicas de Mondragon Unibertsitatea en Donosti, con todo lo que ello implica de profesionalización, capacitación y significado por el hecho de estar ubicada en Donosti y, por otro lado, el recién celebrado Congreso de Alta Cocina de Autor organizado por Gonzalo Antón, propietario del Restaurante Zaldiaran de Vitoria-Gasteiz.

Independientemente de las consideraciones personales de cada uno, cada territorio trata de buscar un espacio que lo permita aportar «SU» granito de arena en este mundo que a su vez le permita también diferenciarse. Tarea complicada en el caso de Euskadi, pero seguramente (espero) siguiendo el ejemplo de los cocineros vascos, donde el ambiente entre ellos es fantástico, el apoyo, el respeto, el abrazo sincero y la ayuda entre todos, haga que se siga potenciando un sector que permite situarnos en el mundo y a su vez, hace que los demás nos sintamos orgullosos de los reconocimientos y logros de todos ellos.

A mí me queda seguir intentándolo siempre que puedo. Queda claro que hasta que no sea capaz de hacer unas buenas patatas con chorizo, un bacalao al pil-pil o un buen besugo al horno, me queda mucho por hacer y aprender. Pero que estas cosas ayudan, desde luego que sí.

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