Archive for marzo, 2014

Mar 24 2014

Hacer–Hacer, el reto de las marcas en digital

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Como en años anteriores, sigo participando en el Máster Universitario en Marketing Digital de Mondragon Unibertsitatea desarrollando el módulo del área de Branding Digital. El año pasado hablé también de ello. Es tremendo comprobar cómo pasa el tiempo y parece que de nuevo cuando estás junto a tus alumn=s, sientes como que hace pocos días estabas ahí enfrente de nuevo. El caso es que esta vez no es como la anterior, no sólo por que sean nuev=s alumn=s sino porque echando la vista atrás y recordando cosas que vimos en 2013, aparecen hoy nuevas ideas, nuevos escenarios, avances y modificaciones de conductas, usos, tecnologías y acciones en digital. Seguimos con el blog y con el perfil en Twitter.

El nombre en realidad no es del todo correcto. No debiera ser “branding digital” sino muchísimo mejor “branding en un entorno digital“. Y es que no debemos diferenciar lo que son marcas digitales frente a marcas en contextos digitales. Porque ése es precisamente el reto, comprender que estamos viviendo en un mundo nuevo, en un mundo digital, donde como usuari=s consciente o inconscientemente, somos digitales en cualquier aspecto de nuestra vida. Y eso incide totalmente en repensar la forma en que las marcas han de comportarse.

Hemos tenido la inmensa suerte de contar de nuevo con dos profesionales de los “grandes” que se dedican a ello todos los días,  Óscar Peña, Head of Digital Barcelona en Grey Group & Director de Grey Analytics y Dani Seuba, Creative & Strategic Director de SR.BURNS. ¿Cómo os diría? Primero, gracias, gracias, gracias. Segundo, son de esas experiencias en las que uno siente que descubre nuevas ideas constantemente y que sales de la exposición en clase lleno de preguntas y preguntas.

Son varias las ideas que me gustaría compartir y así pulsar la opinión:

  • El “Objeto social”: El hecho de estar en digital no es suficiente motivo para participar de y en él. No. Hay que descubrir qué es lo que nos une como personas cuando estamos en un contexto digital, y en consecuencia qué es lo que une personas con marcas: “las personas no conectan simplemente entre ellas sino que lo hacen a través de un objeto compartido”. Esta reflexión es muy potente porque en realidad parece que marca definitivamente la distancia entre estar o ser. ESTAR es absolutamente estático, SER en cambio es dinámico y permite jugar con esa relación entre identidad, comunidad y acción. Otra de esas frases que marcan es: “convertir ese objeto social en verbo”… y es que lo que en realidad construye una comunidad en digital es una acción, ese objeto social convertido en VERBO: Mi vínculo con el baloncesto es JUGAR y/o VER y/o ACUDIR. En función de cómo se estructure esa relación en torno al verbo, lograremos precisamente ir construyendo y uniendo una comunidad de personas.

 

  • “Personas amplificadas”: somos una generación que estamos absolutamente hiper-conectados, como bien explicó Óscar: ordenadores, portátiles, tablets, smartphones, consolas, Kindle, mp3, glass, watches,… dispositivos conectados e interrelacionados entre sí. Ubicuidad, big data, multipantallas … contenidos pertinentes y adecuados a cada contexto y situación. Sí, tenemos la herramienta pero el ejercicio es conectar todas ellas a través de contenidos que amplifiquen la experiencia en cada momento con la herramienta adecuada en ese instante. Y todo ello suma la experiencia digital de una marca, la experiencia que une a personas y contenidos. El reto que surge por tanto no es pensar en adecuar un contenido a diferentes plataformas sino pensar en cada una de ellas en sí misma como una extensión complementaria de otra herramienta. Se está hablando mucho de transmedia y creo que es el mayor de los retos actuales y de futuro. Contenidos adecuados a herramientas y a contextos, para amplificar las experiencias en las personas. Y si además le añadimos la conexión con las “cosas“, la combinación que se produce puede ser extremadamente interesante. Tela.
  • “Contenidos al servicio de”: “What you prefer to create magic words or a magical world”. La frase era de Russell Davies, en una visita de hace unos años a Madrid. Tengo la sensación de que cuando hablamos de contenidos nos estamos refiriendo a signos de expresión que significan algo. Se está hablando mucho de branded content, de periodismo de marca. No sé si estamos de nuevo ante una burbuja pero tengo la sensación de que estamos ante esa parte de “create magic words” en vez de crear un nuevo mundo. Nos olvidamos de que la relación entre las personas hoy en digital va mucho más de “hacer” que de escuchar y decir, y ahí el contenido pasa a convertirse más que en un juego de “juntar bonitas letras”, en un inspirador de acciones útiles, de encontrar ese uso complementario que permita unir necesidades, tecnología y significados. Óscar exponía la relación entre entorno > tecnología > cultura > personas. Ahí el contenido juega un papel esencial pero sobre todo al servicio de la oportunidad que la tecnología te aporta como persona. Dani mencionaba el storytelling como eso que une para la acción, ese SUCCES del que hablan los hermanos Heath en su libro: S [simple], U [unexpected], C [concrete], C [credible], E [emotional] y S [stories]. Algo que llama a la acción.
  • “Tecnología como necesidad”: De un tiempo a esta parte, considerábamos la tecnología como algo que “empataba”. Las ventajas funcionales tenían un límite temporal hasta que otra tecnología la mejoraba y/o superaba. Hoy pasamos de considerarla como un “commodity” a ser considerada como una “necesidad“. Ese paso de transformar hábitos, usos, agilidad y amplificación hace que nos sintamos en un, sí, loco espacio de tiempo pero en cambio donde nos preguntamos “¿y si…?” como reto posible entre la unión de personas entre sí, personas con objetos, y personas con marcas. Esa inspiración hace que sigamos con la idea de que estamos en un pleno proceso de beta permanente, de constante mejora que haga que el vínculo que se genere sea siempre de utilidad y valor añadido. Sí, la tecnología en ocasiones produce vértigo al pensar en el futuro pero en realidad aquellas tecnologías que estén fundamentadas desde la “user experience”, con claro componente de diseño, hace que las mejoras sean continuas. ¿Me sirve constantemente? Lo sigo utilizando. ¿No me sirve? Adios.

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Aun y todo, pienso que estamos inmersos en una etapa curiosa donde el ruido de los contenidos se convierten en experiencias de acción, en “hacer cosas” y sobre todo que inspiremos a las personas a que a su vez, hagan algo: ese “hacer–hacer“, que me parece realmente apasionante. Estamos en un momento donde más que nunca, cuando más tecnología nos rodea, más necesario es palpar a las personas, estar cerca, observar y actuar juntos. Y ésta ha sido una vez más la verdadera experiencia en estas semanas. Espero que pronto volvamos a sentir ese “gustirrinín” en una nueva clase.

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Mar 12 2014

Sobre moralejas y branding

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La publicidad es un cuento con moraleja. El cuento tiene que ser bueno. Pero lo importante es que te quede la moraleja.

Esta frase de uno de los grandes de la publicidad mundial, Fernando Vega Olmos, allá por el año 2000, quedó marcada para mí por siempre. Era esa frase que cuando la lees te das cuenta de que es la que estabas buscando. 14 años después sigue palpitando como el primer día cada vez que nos enfrentamos ante un desafío de marcas. Sí, desafío. Moraleja es un precioso nombre para definir mi profesión: “constructor de moralejas“. Una historia que ha de permanecer en el tiempo por encima de que los cuentos sirvan para fijarla, para convertirla estable y permeable a la vez y que permita desde la consistencia aportar valor añadido a cada proyecto. Moraleja.

Una moraleja es lo que queda cuando quitas aquello superfluo de lo que te encuentras. Y a su vez, una moraleja no tiene sentido sin nada que lo acompañe, porque perdería fuerza, detalle, matices y personalidad. Una moraleja es lo que da sentido a cada una de las acciones que pones en marcha, a cada frase que redactas, a cada imagen que acompaña. Una moraleja te permite seguir un camino pero a su vez explorar otros para tratar de descubrir nuevos espacios que permitan ampliar aún más lo que hoy somos pero no lo que seremos mañana.

Una moraleja es vida.

Me sigue rondando la cabeza que cuando trabajamos en comunicación tenemos que elevar la distancia de cada situación, donde no sólo es suficiente con la solución a la necesidad planteada, que sí, sino que además ha de servir para generar un nueva actitud, un nuevo estado que permita seguir recorriendo la senda del proceso de trabajo trazado con anterioridad. Es una constante actitud hacia una forma de hacer las cosas que queda inoculada en las organizaciones, donde casi ya ni sería necesario actuar directamente porque ha quedado grabada en su cultura de tal forma, que simplemente es seguir el camino trazado, sin importar si vas rápido o no, simplemente sigues el camino. Sigues la moraleja.

En muchas ocasiones, seguimos viendo las marcas como algo táctico, algo puntual, confundiéndolo con cualquiera de las técnicas de comunicación existentes (publicidad, audiovisual,… ) cuando en realidad la marca existe en la medida que seamos capaces de trazar un puente entre una “promesa” y una “expectativa”. Del proceso de “unión” que se establece quedará la marca, siempre y cuando se establezca correctamente, siempre y cuando al final de ese “punto de contacto” resuelto quede una experiencia única y memorable. Quede una moraleja. No es una solución es una nueva cuestión, es una manera de ser y estar única, donde nadie más sería capaz de realizarlo. Posiblemente otra marca lo realizaría pero sería de otra forma, no importa si mejor o peor, otra forma.

Un trabajo nunca ha de acabar, una moraleja siempre está ahí, moldeándose, no permanece estática, sigue estando presente. No hablamos de posicionamiento sino de una posición. Y esa posición tiene varias formas en función de dónde la mires. Es capaz de presentarse de otra manera. No tiene fin. Es como los artistas cuando realizan una escultura. Siguen explorando las nuevas formas que puede adquirir aunque acabe una de ellas y es capaz de construir una más, y otra, y otra… completando una serie que siendo cada pieza autónoma con total seguridad, responde a unos ideales, a unas inquietudes y a una idea: quiero que esto quede reflejada. Una serie. Una moraleja.

Soy un poco iluso, lo sé, pero tenemos la responsabilidad y el compromiso de que las ideas puedan perdurar, aunque un proyecto pueda tener principio y final.  Tengo la inquietud de lograr que cada vez que se pulsa una tecla del “off” inmediatamente busquemos otra que ponga “ON” y sigamos descubriendo nuevos caminos que apuntalen y aporten nuevo valor a la marca, sin cesar en el empeño de que esa experiencia se cumpla en cada momento. Estamos hablando de instalar en cada proceso un poco más de cultura de la marca en cada organización, en ser conscientes de que ahí tenemos una moraleja que tiene que permanecer y mueve a la acción, por pequeña que ésta sea. Dinámico como los tiempos que estamos viviendo, con la inmediatez como valor de actuación pero al mismo tiempo enfocado hacia una nueva dirección. Hacia esa moraleja. La que ha de permanecer.

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La foto de inicio es de Flickr, de Ayacata7

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Mar 05 2014

Patrocinio, lejos del marketing, más cerca de la gente

 

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Ahora que una de esas estrellas que tanto han brillado en la NBA, Lamar Odom, llega a Vitoria-Gasteiz, y con tanto revuelo generado alrededor de su llegada, y menos en su desarrollo diario como era de esperar, es un momento oportuno para repensar el tema del patrocinio, mecenazgo y esas cosas. Esas acciones que por un lado suponen un ingreso atípico en la capacidad financiera de las entidades y organizaciones que lo reciben y por el otro un apoyo cualitativo en forma de visibilidad y proyección de las marcas que interactúan conjuntamente. Y es que aquí también los tiempos cambian y de qué manera.

Tienes un billete de 5 euros en el bolsillo, debes elegir entre comprar pan, huevos, algo de verdura para cenar en casa, o bien invitar a un/a conocid= un café con un pintxo de tortilla o bien comprarte un lápiz porque se te ha acabado el que ya tenías y tienes que acabar el informe para dentro de 1 hora. El caso es que tienes que elegir a qué destinar ese recurso escaso: necesidad por un lado, detalle por otro, urgencia por otro… Si además de distribuir esos 5 euros entre diferentes posibilidades tienes, por si acaso, que dejar algo por lo que pueda pasar, el tema se complica.

Con esto de la crisis implantado en todos los niveles, tanto de consumo personal como empresarial, el recurso, escaso más que nunca, se ha destinado a lo esencial. Y con toda probabilidad, muchos de esos patrocinios en sus diferentes versiones han caído hasta prácticamente su desaparición. ¿Qué he hecho yo? puede suplicar el beneficiario… ¿qué he de hacer yo? reflexiona el patrocinador.

En épocas de “supuesta abundancia”, el patrocinio ha sido todo un afortunado, en especial el patrocinado. Se han movido cantidades económicas con facilidad, bajo un supuesto beneficio cualitativo cuando en realidad era meramente un beneficio medido en términos cuantitativos. Salvo algunas excepciones, vender calidad bajo criterios económicos ha sido valorado desde una óptica “alejada” a la eficacia y eficiencia de la acción y sí como una “pequeña recompensa” en términos de imagen. Ahora a toro pasado, es fácil opinar de ello pero en realidad, si la inversión hubiera merecido realmente la pena tanto económica como en términos de valores cualitativos, esta inversión se hubiera mantenido, quizá no al mismo nivel, pero no está siendo así. El deporte lo está sufriendo especialmente, flotando en un mar donde antes se nadaba en la abundancia y en las supuestas excelentes gestiones. La cultura, también. Desgraciadamente.

Entendamos el patrocinio como un intercambio de valores y comportamientos: tú me das visibilidad y a cambio yo pago una cantidad de dinero por ello. En realidad, no se diferencia mucho de la publicidad tradicional: me das segundos de televisión, módulos de prensa o segundos de radio a cambio de dinero. A más visibilidad, entendida como repetición y repetición y repetición, más valor económico. Objetivamente, es simple recuerdo y recuerdo, recuerdo de un nombre de una marca y nada más. Simplificándolo mucho es como gritar a cada paso que das para ver si “alguien te está escuchando“. ¿Seguro que esto ha sido interesante para muchas marcas? ¿Hoy lo sigue siendo? Me temo que no.

Estoy cada día más convencido de que este tipo de acciones desde la comunicación y el marketing, así como en otros ámbitos, deberían tener claro una idea: cuando se acabe la relación, ¿qué queda de todo ello? Cuando acabo un proyecto, me gustaría no solamente encontrar una solución a la necesidad sino sobre todo poder inocular una manera de hacer, una metodología de trabajo y sobre todo una actitud abierta y positiva no tanto hacia el resultado final como al proceso conjunto de trabajo que nos ha llevado. Y que ese camino permita seguir caminando en la dirección creada y en las formas empleadas. Mirándolo de este lado, entiendo que hoy muchísimos patrocinios se estructuran únicamente en la visibilidad y no tanto en la construcción conjunta de actitudes y comportamientos, de forma que vaya más hacia el campo de generar más valor añadido y no tanto, mero relleno de centímetros cuadrados.

Dos marcas se unen por varios motivos:

  • porque comparten determinados significados que refuerzan su posicionamiento en el mercado
  • porque una de ellas accede a un mercado que por sus características de cualquier tipo (geográfico, sociodemográfico, servicios añadidos, etc) le interesa para seguir desarrollándose o
    para entrar en dicho espacio
  • porque de la simbiosis de ambas marcas pueden surgir nuevas oportunidades que individualmente no sean capaces de lograr
  • porque comparten y les unen un mismo tipo de perfil de público al cual quieren llegar ganando cuota de cliente.

En un patrocinio, es importante definir muy bien cuáles de estos motivos son los que nos unen y qué proyecto conjunto se construye para lograr los objetivos planteados. Está claro que en este sentido, hablamos de un patrocinio con alto valor cualitatitvo mucho más allá que meramente cuantitativo. Si entendemos un patrocinio únicamente desde el aspecto cuantitativo posiblemente nunca se entenderán estos motivos que unen a las marcas.

BBVA tiene en su mirada internacional y global una de sus características esenciales como proyecto corporativo. No es casualidad que la NBA represente el MEJOR compañero de viaje posible, por su trascendencia global y por su total implantación norteamericana. Posiblemente TURKISH AIRLINES quiera conectar su proyecto hacia un entorno más occidental y europeo, pero sobre todo global. Unirse a la EUROLIGA le permite acceder a este campo europeo pero sobre todo a una marca con una clara vocación global, de ahí su posterior unión con Messi y Bryant. No hace falta irnos tan lejos, a nivel local también suceden cosas. Iván Fernández, atleta vitoriano y su relación con organizaciones locales para unir proyectos comunes y mi cercana K35 con su relación con Alex Txikón y sus proyectos #nosgustanlosretos

Posiblemente estemos viviendo también un replanteamiento de los patrocinios, un replanteamiento en el que quizá lo importante no sea tanto la “mancha” sino la capacidad de crear juntos actividades, acciones, desarrollos que comuniquen en sí mismo. Acciones que logren eso de que “… las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas…” como dijo Woody Allen. Construir juntos y ser partícipes de ese éxito. Y no tanto el pensar quién sale el 1º en la foto, el “empujarse” el uno al otro por el “minuto de gloria”, etc.

Quizá debamos alejarnos de temas meramente económicos, de manchas, vallas y publicidad. Quizá debamos tomarnos más en serio que no es simplemente un beneficio fiscal y sí más un beneficio corporativo y un beneficio social. Comportamientos, actitudes, valores, acciones conjuntas, co-branding… deberían de ser las palabras que debamos emplear más cuando nos refiramos al “nuevo patrocinio”. Quizá debamos dejar de hablar de marketing en el patrocinio y hacerlo en su lugar del beneficio en y para las personas, donde uno más uno no son dos, es más.

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La foto de inicio es de Flickr, de Jimmy Alvarez

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