Nov 21 2016

Si los clientes fueran leales a sus colaboradores

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Quizá deberíamos plantearnos si es momento de cambiarlo todo. Bueno, todo, todo, no sé pero sí que no vendría mal que repensásemos muchas cosas. Sea porque quizá la educación empieza a ser de otra manera ahora que parece que el trabajo del futuro va por otros derroteros que preparar personas para un trabajo en serie (que seguirá habiendo) y por tanto el “talento” que haya que formar tenga que tener otras habilidades y otros conocimientos. Sea porque quizá la economía tenga ya más que ver con inversiones colaborativas y proyectos conjuntos y circulares, y no tiene nada que ver con jugar-ganar-perder en la bolsa, buscando el “pelotazo” inmediato. Sea porque quizá el mundo de las ideas vuelva a ser ése que tiene sentido práctico para ir un poco más allá de lo que hacemos cada día y no únicamente un campo escogido para una única élite que se sitúa en un escalafón más alejado de la realidad.

Sea porque quizá debamos también repensar las relaciones entre clientes y los llamados “proveedores”.

Ambos términos clientes y proveedores se han situado con el paso del tiempo en espacios diferentes, a alturas diferentes y casi con visiones diferentes, cuando hoy en día esa relación ya no se produce así, o al menos a mí me lo parece. Proveer significa “proporcionar lo necesario o conveniente para un fin determinado” y aunque el sentido del verbo está claro, deberíamos también repensar en cómo se producen las relaciones entre ambas partes. Y es que hoy el “trabajo provisto” deja de ser un momento concreto y una solución determinada para situarse más en una relación en la que ambas partes o se implican conjuntamente y se comprometen, o nunca llevará a buen puerto.

El mundo de la publicidad y la comunicación ha sido uno de esos campos donde más se vivía el tópico del “necesito ideas” escrito en simples frases que ni siquiera llegaban a ocupar la mitad de una página en blanco. Algo así como que “te dejo un marrón que soy incapaz de solucionar a ver si tú, proveedor más que proveedor, eres capaz de darme ideas, decenas, muchas, como una enorme bolsa de chuches, para ver con cual me quedo”. Se nos llenó la boca con aquello del “vamos a hacer un brainstorming, con esas técnicas de creatividad de librería de aeropuerto, para que todo el mundo se tomara ese momento como el espacio divertido del día para “parir ideas”, como si fuera tan fácil eso de dar ideas o soltar ocurrencias. “Todas valen”, “que no se desperdicie ni una”. Y si tú y tú no me dais ideas, espera que voy a llamar a 2, 3, 4, 5 o más personas para que seguro que gentilmente me den ideas. Dame ideas. Insaciables ideas.

Será porque con el tiempo lleno de experiencia’s y de problemas que han sido reenfocados, me plantee que quizá el problema no sea tanto de quién tiene o no talento para generar ideas, de si estas ideas valen y estas no, sino de cómo formulamos la relación para que vayamos juntos en la misma dirección y se resuelvan los problemas. Ni siquiera entraré en el debate de si las ideas “cuestan” o si las ideas valen porque creo que aquí no hay debate salvo el silencio, que a veces todo lo confirma. A nadie le gusta trabajar gratis. El problema es reconocer que uno sólo de por sí no sabe de todo y por eso debamos aceptar definitivamente que es mejor estar bien rodeado y no simplemente aprovecharme del de al lado, donde yo no soy capaz de llegar.

Al proveedor se le pide fidelidad, se le llega a pedir incluso hasta exclusividad, se le pide confidencialidad, se le pide dedicación inmediata, se le pide, se le pide, se le pide. Está claro que el mercado necesita mercado, que se necesita que los procesos de compra-venta se produzcan en diferentes ámbitos, que viene siendo un mundo donde uno y otro se alimentan, pero seguramente los mercados serían más maduros y de mayor calado si la relación se estableciera en el campo del “ganar juntos”.

Trabajar en red y con red supone establecer una relación inter–pares donde cada parte busca la complementariedad y un campo en común basado especialmente en la confianza y complicidad entre las partes. Donde los retos se trabajan juntos y donde todas las partes se implican para sacarlo adelante. Es ésta, la confianza, la complicidad y el compromiso, las que hacen que las relaciones perduran y especialmente las que consiguen que la “lealtad” entre las partes surjan. Las relaciones se construyen precisamente haciendo que se produzcan pero en especial generando esa sensación de confianza en el “otr=” para que todo fluya cuando más se necesite.

Que conste. Esto no es ninguna pataleta personal. He de decir que tengo clientes, proyectos y colaboradores de los que me siento realmente contento, orgulloso y LEAL. Todo se puede mejorar, está claro, pero reflexiono en alto y en negro sobre blanco para re_pensar si realmente estamos construyendo las relaciones necesarias para que los proyectos, todos, como clientes o como partners-colaboradores-proveedores que somos funcionen perfectamente (que en muchos casos jugamos en ambos lados). Y veo que estas relaciones tienen todavía un “deje” que suena a rácano, antiguo e interesado. Las conversaciones que se producen, las relaciones que se establecen, las dinámicas donde muchas cosas se interrelacionan, las ideas que funcionan necesitan revisarse para que se fijen las complicidades y las lealtades.

Las relaciones cliente-proveedor deben cambiar pensarse de nuevo. Quizá necesitemos primero cambiarles de nombre. No sería mal paso desde luego.

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La foto de inicio es de Flickr, de Yohanes Sanjaya

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Ago 01 2016

Lo que nos cuesta educar al cliente

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En este mundo de lo tangible, tan tangible como aquello de “…Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”, propia de Santo Tomás, cuesta a veces reconocer que más allá de lo tangible lo que deja huella y rastro, precisamente son otro tipo de ideas, otro tipo de cosas que precisamente se sitúan más en el mundo de los intangibles.

Leo a mi amigo Carlos Magro quien una vez tras otra nos viene a recordar aquello de “Educar es informar, formar, transformar…aprender, enseñar a aprender, aprender a enseñar, aprender a aprender”. Toda una declaración de intenciones y realidades.

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¿A dónde quiero llegar con todo esto? Llevo con esta reflexión mucho tiempo: ¿qué huella dejamos en nuestro sector, especialmente, en nuestros clientes tras cada proyecto realizado? ¿Es esa huella únicamente el proyecto finalizado, maquetado, encuadernado y entregado, el output, tras una serie de encuentros, de reuniones, de horas de debate, de reflexión y de transcribir ideas y escenarios? ¿Qué dejamos tras ese paso?

En el mundo de la consultoría, del branding, de la publicidad y el marketing es bastante común escuchar aquello de “hay que educar al cliente”, que “el cliente a veces no nos entiende”, el más grave de “el cliente no sabe comprar, ni siquiera sabe lo que quiere” …  ¿te/os suena? Puede tener su parte de verdad aunque permitidme ponerlo en duda porque tengo esa sensación de que el problema lo colocamos siempre ahí fuera y hay muy poca capacidad de autocrítica (siendo generoso) y poca intención de ir más allá y revertir ese comentario, cuando años tras años sigues escuchando esta frase. Y me pregunto por qué.

Quisiera añadir a esta reflexión dos puntos de vista, personales y profesionales, que me hacen llevar a todo esto. El primero de ellos es qué importancia le otorgamos cada un= de nosotr=s precisamente a esa labor pedagógica de su ámbito de conocimiento de cara al exterior, principalmente hacia el cliente y por qué no, al sector en general.

Está claro que comprender y trabajar en el mundo de los proyectos es precisamente encontrar una solución a un problema planteado. Son muchas las aristas que se pueden trabajar en este sentido: por ejemplo, identificar el problema, acordar un “lenguaje común”, integrar opiniones diversas, desarrollar borradores, aprobarlos-matizarlos, debatirlos, retocar, debatir de nuevo, acordar… Cada cual tiene su propio proceso, su propio método, pero el reto no es tanto las metodologías propuestas sino sobre todo el cómo y el por qué de todas ellas. El reto, como la anterior frase de Carlos, es el sistema, el contexto, las formas, el cómo construir un clima que realmente propicie esa evolución hacia la solución. Posiblemente la primera labor de educación hacia el cliente comience por aquí más que únicamente decir: “…le damos una vuelta y te llamamos en dos días…”. Nuestra labor como consultores en este sentido no ha de mostrar lo que sabes sino cómo hacer que el/la otro/a también “sepa“.

El mundo de los proyectos forma parte de esa realidad tangible. Un proyecto acaba de expresarse en un output, en un soporte, en algo que se convierte más en una justificación, a veces al peso del número de folios rellenados, a veces al número de acciones siguientes a poner en marcha. Pero una cosa es el proyecto (y su correspondiente solución aportada) y otra la construcción de las relaciones con tu cliente. Los proyectos responden a una necesidad (tácita o explícita), a un “aquí y ahora”. El mundo de las relaciones va más allá. Va hacia la construcción en el tiempo de una serie de pautas de comportamiento común, al desarrollo de un lenguaje compartido que surge a medida que van “sucediendo cosas”: encuentros y reuniones, debates conjuntos, reflexiones individuales y colectivas, documentos compartidos, ideas que surgen y se matizan. De todo ello, más que la solución lo que se deriva es una relación que está basada en un aprendizaje mutuo.

En este mundo de la imperfección (sí, porque no todos los proyectos salen como uno quiere) de los proyectos de consultoría y activación, la pregunta que me surge ya no es sólo “qué he aprendido de nuevo” sino sobre todo “qué (creo) ha aprendido el cliente” y sobre todo “qué he hecho yo para que eso sea así”. Llamadme iluso, ingenuo e inocente, pero es una pregunta que debería hacerse tras cada proyecto, o mejor dicho, al inicio de cada proyecto. Porque aunque el “pedido” sea resolver un problema, el reto radica en construir una relación que pueda seguir desarrollándose más adelante. La casuística puede ser dolorosa y poco concreta: si siempre hablas y habláis de precio, está claro que el lenguaje futuro de la relación será el precio. Si siempre hablas y habláis de lo urgente y rapidísimo, está claro que ese idioma estará basado en el tiempo. ¿Cuál es por tanto tu responsabilidad para “educar” al cliente y aprender sobre tu auténtico expertise?.

Son ya 6 años de recorrido en este mundo de la consultoría artesana e independiente en temas de branding y si de algo puedo sentirme satisfecho precisamente es de estar 6 años trabajando y debatiendo cada día de marca con mis clientes, en especial de SU marca. Que piensen en ella, desde ella y para ella. Que sean conscientes de que tienen un activo estratégico que la hace preferente, referente y, ojalá, relevante. Cada proyecto puesto en marcha siempre responde a una necesidad a un problema, pero en muchas ocasiones, en una inquietud que siempre pasa por su marca. Cada proyecto en marcha es un capítulo en esa relación que se construye con un idioma común: mi / tu / nuestra marca.

Que sepan más de marca, para mí, es aún un reto mayor porque te exige precisamente a estar ahí, a seguir planteando retos y a seguir provocando debates. Es un aprender y aprender constante. Que precisamente exista este blog es para que podamos debatir, especialmente, sobre branding y sobre una manera de verlo, que parte de algunas de mis reflexiones y se hace más grande, y lo hacéis más grande, con vuestras respuestas, comentarios, menciones y opiniones.

No sé si esto es educar o no. Intuyo que el foco no alumbra mal pero sé que la reflexión de estos próximos días de verano-vacaciones tiene que ir encaminada en este sentido. ¿Qué más hemos/han aprendido hoy?

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La foto de inicio es de Flickr, de Erika Smith

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Jul 29 2015

Lo que queda por cambiar nuestra forma de trabajar

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De vez en cuando me gusta echar la mirada atrás y ver cómo estaba estábamos hace un tiempo y cómo han ido están cambiando las cosas. Hace ya 5 años comencé una nueva etapa de la cual no me puedo quejar (salvo algunas cosas), y en todo este tiempo si algo ha modificado mi trabajo está siendo mi forma de trabajar. Quizá sea por la circunstancia de pasar de una organización con su equipo de personas a estar literalmente “sólo”. El hecho numérico no es lo relevante pero sí que condiciona la manera de trabajar, con sus ventajas y sus inconvenientes, como no puede ser de otra manera.

Tengo la sensación de que nunca nos enseñaron a trabajar, más bien a hacer lo que se nos pide, sólo responder a una exigencia en función de nuestras capacidades, conocimientos y habilidades personales. Te enseñan (no sé si aprendes) unos conocimientos que luego la realidad se encarga de situarlos en su lugar adecuado. Quien más quien menos ha pasado por esos momentos en los que ha tenido que hacer algo que no-le-enseñaron y ha tenido que “buscarse la vida”, que es la otra manera de decir que sigues aprendiendo. Lo bueno de ello, en cambio, es que si te gusta y apasiona lo que haces, no importa no-saber sino el mero hecho de la búsqueda de la solución, de documentarte bien, de explorar posibilidades y escenarios, las inquietudes y la curiosidad y estructurar un discurso en torno a esa necesidad, hace que vayas adquiriendo más experiencia, más experiencias y más conocimiento.

Quería dedicarme y focalizarme en el branding. Seguir ese camino y profundizar sobre él, desde lo teórico pero sobre todo desde lo práctico. Aprender-haciendo eso que leía y veía. Disfrutar del proceso de trabajo más que esperar al resultado final. Y todo ello me obligó a trabajar de forma diferente a lo que hacía en su momento. La consultoría artesana me está ayudando en todo ello. Así básicamente me he encontrado en este tiempo, y mirándome a mí mismo, tres campos de trabajo que ya considero imprescindibles:

  1. Estar sólo, centrado y concentrado en una materia,
  2. Conversar con el/la cliente; y en “casa” del cliente,
  3. Habilitar espacios “mixtos”, para desarrollar nuevas ideas, desde dentro y desde fuera, de forma conjunta.

Doy fe que mi principal cambio y reto fue no tener oficina. Entendiendo oficina como un espacio físico y propio para trabajar ahí, con sus archivadores y muebles, su puerta, su llave y todo eso. Hubo gente que me hizo qué pensar cuando me dijo si la necesitaba realmente. Es como que trabajar estaba íntimamente ligado a un espacio físico. Primer cambio radical. No. No tengo oficina. No la echo de menos. Aunque a veces sí que he tenido “tentaciones”, pero creo que no es estrictamente necesaria para hacer tu trabajo.

Esto me ha hecho reflexionar bastante sobre los “espacios de trabajo“, si en realidad aportan o no valor a lo que profesionalmente se requiere y se busca. No sé si tienen sentido o no, pero no soy el/la único/a que piensa que las empresas siguen y seguirán teniendo sentido con espacio pero también SIN espacio físico. En la actualidad, soy un encantado y privilegiado usuario de bibliotecas públicas, allá donde las hubiere, en cualquier formato. Un espacio, las bibliotecas, que tienen un importante reto en re-definirse ya que no soy el único que la usa en este formato de solitario-freelance-trabajador/a. Espacios amplios, silencio, mesas libres y grandes, tranquilidad. Ideal para ese campo “individual” del trabajo.

Lo que también ha modificado mi forma de trabajar es reconocer que necesitamos tener momentos de “soledad”. Esos en los que necesitas poner todo tu foco en un tema, en una acción. Sólo. Enfrentarte al papel en blanco y/o a la pantalla, con el lápiz y/o el teclado, y producir llamémosle un contenido, una idea, una propuesta, un esquema, un garabato. Un desatascador de la solución en forma de valor que propones. También un momento de soledad para leer un post, anotar una idea y dejarla reposar, ver un video, un corto, leer un capítulo de un libro, darte una vuelta por el RSS, etc. Necesitamos ese estímulo individual que nos puede catapultar hacia algo nuevo, a menudo desconocido y siempre un desafío contigo mismo.

Siguen siendo necesarios los momentos con l=s clientes. Escuchar, preguntar, hablar, conversar, aprender, proponer. Momentos en los que más allá del briefing y/o de la necesidad que te llega, casi que formas parte de “su” proyecto, siendo un/a más y tratando de aprender de “su cultura” para poder interpretar correctamente necesidades, expectativas, historias pasadas y visiones futuras. Es cuando realmente tiene sentido un trabajo como el nuestro. Estamos para aportar valor dentro de una realidad. Y cuanto más cerca la vivas, mejor para ambas partes. No es hablar de problemas, es hacer una total inmersión en una cultura ajena para comprenderla totalmente y aportar valor sobre ella.

Con todo ello, en este tiempo he descubierto que también hemos de generar espacios de frontera entre la soledad y el equipo de trabajo, entre lo individual y lo colectivo, entre lo propio y lo ajeno. Buscar espacios mixtos donde hagamos partícipe a gente ajena al problema pero de alguna forma implicada en él. Empresas con sus públicos externos, directiv=s con sus colaboradores, partners con clientes, … buscar diversidad en la búsqueda de un camino que una a tod=s y que permita encontrar un camino que junte visión con realidad, retos con amenazas, creencias con certezas, lo centralizado con lo descentralizado. Quienes hemos leído y releído “El Artesano” de Richard Sennett, hemos interiorizado el concepto taller. Ése que relaciona personas y sus relaciones, más allá de su condición:

“Los talleres han sido y son un factor de cohesión social mediante rituales de trabajo”

Hablaba hace no mucho con Asier Gallastegi y Arantza Sáenz de Murieta y Asier Amézaga de cómo participa la gente (y cuánto aporta) cuando se le hace corresponsal y corresponsable del valor que quiere aportar.

La pregunta en este caso es ¿cuál es el espacio preciso y necesario para que ello se desarrolle? Lógicamente, una empresa/organización tiene sus espacios y sus salas de reuniones. Están también los espacios co-working que “alquilan” sus habitáculos libres para estos temas. He/hemos trabajado en tiendas, en terrazas de bares, en comedores de restaurantes, en otras oficinas…cada cual te da y te ofrece algo a cambio. Lo importante en este caso es saber que ese encuentro entre personas diversas necesita de espacios diversos, poco formales, que te hagan sentir cómodo y con la libertad suficiente para abordar la situación a resolver.

Más allá del espacio físico, que haberlos haylos, lo que observo viendo lo que ha ocurrido en este tiempo y lo que está ocurriendo hoy, es que uno es en la medida de lo que hace con los demás. En que la soledad no es mala sino necesaria para su trabajo. Necesitamos dar sentido a nuestras ideas … en colaboración con l=s demás.

He valorado muchísimo en este tiempo el trabajo solitario, sólo, en la penumbra y con silencio. Y más aún la necesidad de escuchar y contar al resto. Estas vacaciones de verano van a ser como el momento para pensar sobre ello y cómo hemos de seguir cambiando. No sé dónde acabará todo ello. Sólo sé que hay que seguir avanzando y, espero, mejorando.

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La foto de inicio es de Flickr, de Cristina Valencia

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Jun 09 2015

Branding en red, de lo personal a lo diverso

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El 30 de noviembre del 2000, la UNESCO declaró al Palmeral de Elche como Patrimonio de la Humanidad. Más de 200.000 variados ejemplares perfilan uno de los emblemas más importantes de esta ciudad. Y en especial su “Palmera Imperial“, de 7 brazos, un ejemplar único que se convierte en icono de esta ciudad (sorprendente ciudad, para mí) que se une a este basto palmeral que aporta singularidad a esta ciudad tanto en su entorno como en el espacio urbano.

7 brazos en uno, de forma simbólica, reunidos en un entorno efectivamente muy especial en Elche, en las III Jornadas de Innovación de ÓPTIMA LAB una serie de profesionales artesanos, que trabajan cada día desde la óptica de la productividad personal, un concepto sintetizado en la metodología GTD, y que sinceramente, conviene revisar para saber hasta qué punto somos o no productiv=s. A estas Jornadas, allá que me fui aceptando la invitación de su mentor, el compañero artesano José Miguel Bolivar, para tratar de aportar algo de luz al grupo y hablar sobre branding, red, personas y organizaciones, etc. Y a posteriori, tomando como símbolo de esta Palmera Imperial, la reflexión, las ideas, las dudas y preguntas surgieron en el momento del taller y en el viaje de vuelta.

Decía al inicio de mi taller, que trabajar en branding tiene dos momentos tremendamente interesantes para un profesional como son el momento de la génesis de un proyecto empresarial y cuando un proyecto empresarial ya consolidado tiene ante sí el reto de diversificar su proyecto, adquirir otro o generar uno nuevo, y aparece entonces la pregunta de si seguir con la misma marca y/o crear una nueva. Son dos momentos especialmente excitantes, al menos para mí, porque te das cuenta que la marca puede aportar un valor más allá de la mera idea de negocio, y es poner el foco siempre en el exterior de nuestras organizaciones, en nuestros clientes.

El concepto “branding en red” es un reto especial para debatir sobre cómo deben ser las marcas del futuro. Por un lado estamos asistiendo a una tarea de simplificación del portfolio de marcas que tienen muchas organizaciones hacia crear marcas corporativas únicas y más potentes; surgen por otro nuevas iniciativas de un tamaño más pequeño que se unen, dada por esa tendencia y realidad que existe a ser organizaciones e incluso “profesionales más pequeñ=s”, más flexibles y adaptables para competir en unos mercados cada día más exigentes y líquidos.

Decíamos en estas Jornadas de Optima Lab, reflexionando sobre la realidad y la gestión de marcas-persona y marca-colectiva, que el problema no es tanto la sensación de incompatibilidad de ellas, sino la búsqueda de la complementariedad entre lo individual, lo colectivo y sobre todo lo relacional entre todas ellas. El concepto de arquitectura de marcas establece que lo importante es reconocer cuáles son las relaciones entre las marcas y dónde se producen las sinergias entre todas ellas y dónde hay que poner los recursos para lograr la percepción deseada en la mente del mercado. El reto en todo caso es “comprender” e interpretar al mercado y saber en qué momento una marca-personal aporta más valor en la relación y cuándo una marca-colectiva lo hace. Quizá el problema no sea tanto de jerarquía entre marcas sino pensar más en los momentos de la verdad de las personas-organizaciones cuando tomamos decisiones y saber quién puede aportar más valor en cada momento.

Las marcas son entes vivos y dinámicos que se alimentan cada día y a su vez han de digerir las verdaderas necesidades y expectativas de personas y organizaciones en el mercado. Y si nos encontramos como en la Palmera Imperial con diferentes brazos que entre todos configuran una figura única, el reto ha de ser ése: cómo podemos ser únicos donde tod=s somos igual de importantes pero sobre todo cedamos la importancia a quién aporta el valor necesario para resolver la necesidad concreta en el momento preciso.

Gestionar marcas es gestionar expectativas. Y nuestras expectativas como “consumidores” no son siempre las mismas, son en función de cada momento. El reto como gestores de marcas es saber interpretar qué hacer en cada momento. No es lo mismo el momento inicial de búsqueda de información sobre un producto/servicio concreto que el momento previo de la compra. Establecemos en realidad un protocolo de relación entre personas-marcas en que en cada momento hay que hacer lo pertinente, lo que permita reducir miedos y dudas pero sobre todo, aportar un mayor valor en la relación y una completa significación.

Si hay algo que me interesa especialmente del método GTD (os recomiendo que leais el libro de José Miguel Bolivar) es que más allá de gestionar el stress, los tiempos, las tareas, etc (perdona José Miguel por la simplificación), es que en toda acción la clave es el propósito y el resultado final que queremos obtener. Propósito y resultado final, que aunque parezcan lo mismo no lo es. Las marcas, sean éstas individuales o colectivas, han de tener claro que el resultado final es construir una relación sostenible y de valor en el tiempo y que su propósito es ayudar a encaminar al mercado en esta relación aportando significados cada vez más estables.

Son muchas las reflexiones, y las tareas pendientes que quedan, que han surgido, surgen y seguro que surgirán en torno a este proyecto ÓPTIMA LAB, pero sobre todo en cómo construimos y desarrollamos las relaciones entre marcas individuales y marcas colectivas, entre marca personal y marca “ente”, pero lo que sí queda claro es que del “branding en red” tenemos mucho que aprender sean nuestras marcas del tipo que sean. Gracias a Paz Garde, José Miguel Bolivar, Antonio José Masía, David Sánchez, Cruz Guijarro, Jesús Serrano, Jerónimo Sánchez, Enrique Gonzalo y Silvestre Segarra por hacerme partícipe de este proyecto. Seguiremos trabajando sobre ello.

 

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La foto de inicio es de Flickr, de Francesc

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Feb 26 2014

La práctica artesana: #redca7

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Sobrevaloramos el hecho de ganar. Nos ciega tanto el resultado final que perdemos de perspectiva el camino y las formas que nos lleva a ello. Casi diría lo mismo del hecho de perder, en el sentido de quedarnos con un gusto final que posiblemente no sitúe en su justa medida las razones, el esfuerzo requerido y el aprendizaje llevado.

Salir de unas reuniones con la sensación de que quizá no has encontrado respuestas pero sí lleno de nuevas preguntas, es siempre reconfortante. Compartir y reconocer ante el resto, el contexto profesional de cada un=, el por qué de las cosas y los caminos que has llevado en cada acción, es también aprender de sí mism= y de las opiniones del resto. Escuchar aciertos pero sobre todo escuchar errores, miedos y dudas es el mejor de los bagajes que alguien puede sacar tras dos días de compartir experiencias profesionales y personales reales. Estas son mis tres grandes reflexiones tras una nueva reunión del grupo #redca de Consultoría Artesana, que hemos realizado este pasado fin de semana en Bilbo, en la sede de Bilbao Berrikuntza Faktoria. Cada encuentro de este grupo de compañer=s y amig=s, es una lección y un soplo de energía para afrontar cada reto que se nos presenta, y no sólo desde lo profesional. Y es que pasar horas de distendida y profunda charla con AlbertoJulenAnaMaria JesúsAsierNaiaraManel, Mikel y la increíble Maddi es todo un placer.

Buen rollo. Es una expresión quizá tan poco seria que se sitúa a un lado de muchas de nuestras acciones sin cobrar excesiva importancia. A veces se pone en primer lugar por delante del conocimiento y de lo profesional, situándolo en un espacio inútil. Pero lo que queda claro es que para desarrollar nuestro trabajo, para acompañar en muchas de nuestras organizaciones, para avanzar además de tener claro el camino es fundamental un clima de confianza, de empatía y de que todo el mundo se sienta igual que el resto, igual de importante. Mucho de este buen rollo se ha dado también en este encuentro, confianza, simpatía, respeto, escuchar y opinar. Mucho de esta actitud se tiene que trasladar a cada proyecto. Hay una frase que para mí resume esta nueva pregunta, que la comentó Manel:

“Cada vez que hay un yo hay un tú, que elimina el nosotros”

Lo “artesano” se caracteriza no sólo por el gusto y el reto del trabajo bien hecho sino sobre todo por reconocer con qué se trabaja e intentar que todo ello emerja y juegue un papel esencial. Adios por tanto al “ctrl & C” que tanto abunda por nuestros lares y más a decidir qué hacer con “lo que te piden”. Eso de tener respuestas inmediatas para cualquier pregunta, no es el camino. Más bien saber qué construir y sobre todo con quién construir. Aquí se pone en primer lugar a cuál es nuestro lugar ante cada problema. Con qué nos conectamos, como dice Asier. Y es que cuanta más intervención por nuestra parte, peor. No se pone en valor el rol de cada actor ante una situación. No se pone en valor la “energía” y el conocimiento que tienen las personas para poner en común y generar de ahí los caminos y las soluciones propias. Proponer desafíos para encontrar respuestas. Un/a artesana/o en realidad  es aquél/lla que tiene una filosofía detrás y se va construyendo, construye su propósito y no la técnica.

“Nuestro trabajo no tiene nada que ver con lo que hacemos sino con lo que perseguimos“, se comentó.

Tanto Julen, como Manel y Mikel, ya han dado su visión del encuentro. Complementaria una con la otra; es lo bueno que tiene el sentirnos en un entorno donde cada un/a es capaz de ofrecer su punto de vista, que siempre suma. Lo mejor de todo, lo aprendido de verdad, es que reflexionamos sobre la manera de hacer, sobre la propia filosofía desde la práctica. Y a su vez la práctica se alimenta basada en esta filosofía y modo de actuar. Reflexionamos desde la práctica. Reflexionamos desde lo concreto para precisamente construir lo intangible. Necesitamos tangibilizar proyectos para comprender y profundizar en los que se desea. Necesitamos pensar en qué y cómo hacer para comprender el qué sabemos y qué necesitamos saber. La forma y la función, todo en uno. Realmente apasionante y estimulante.

Y acabo con una tremenda duda. ¿Partimos cliente y nosotr=s siempre del mismo lugar? Llegamos a debatir sobre la importancia de la Fase 0, ese momento inicial para equilibrar expectativas con resultados. Ese momento básico para determinar desde posiblemente la inseguridad del cliente hasta lograr que un equipo “vaya haciendo”, vaya generando desde el método y la participación, el contenido final. Es para mí el principal reto. Cada una de las exposiciones mostró precisamente el éxito y fracaso del método, del trabajo, de cómo han ido sucediendo cosas, precisamente para que sucedan estas cosas.  ¿Cuál es el final? “¡renuncio a la memoria final!” sentenciaba Asier…y se matizaba al mismo tiempo en la necesidad de documentar cada paso, de dar visibilidad a cada intangible desarrollado:

“somos editores en el sentido que con las ideas, acciones y cosas que salen, vamos montando una historia”.

En fin. Mi paradoja es que al mismo tiempo que esbozo una sonrisa por los recuerdos y el buen tiempo pasado juntos, se forma una cierta sensación de duda y preocupación por todas esas nuevas preguntas que se han ido formulando  y a las que aún no tengo respuesta. Será entonces cuestión de compartirlas por aquí y seguro que “juntos”, encontramos una luz que nos ayude a tod=s. Sólo me queda decir de nuevo, gracias. 😉

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Jul 09 2013

El valor de las emociones tras #fororedca1

Han pasado ya unos días desde que terminamos con la palabra “¡MUCHAS GRACIAS!” para finalizar el #fororedca1 en un majestuoso salón de la Universidad de Deusto. Creo que no hay mejor palabra para describir el sentimiento post-evento porque, como dije en mi turno de presentaciones, este foro no sería posible sin la participación de toda la gente que asistió un caluroso viernes 5 de julio en Bilbao a escuchar y a sentirse parte de una forma de ver la profesión de la consultoría, llamada artesana.

Hablamos tantas veces de personas que al final no acabamos por descubrir por qué conseguimos enganchar con ellas. Pienso que son las emociones que se transmiten un=s con otr=s las que hacen que algo sea realmente especial y se establezca un vínculo más que potente. Alberto Barbero lo definió brillantemente cuando nos explicaba que durante todo el día estamos emitiendo una serie de ondas “emocionales” a nuestro alrededor que hace que conectemos con otras personas. Y siento que las vibraciones que se produjeron desde la llegada a primera hora de la mañana hasta las despedidas fueran especiales, muy especiales. Desvirtualizar a personas “virtuales” pero sobre todo de carne, hueso y pensamiento, saludar a antigu=s amig=s, cambiar impresiones, puntualizar ideas transmitidas, sugerir nuevas, proponer alguna que otra cita para el futuro,… esto es interactuar y sólo se produce cuando conectas con alguien, con sus ideas pero sobre todo cuando hay “algo que une” y ese algo tiene que ver con lo emocional.
2013-07-05 17.57.06

Otra de esas cosas que a uno le quedan es el valor de lo complementario. María Jesús en un momento nos atrapó a tod=s en una simple pero contundente explicación sobre lo que es la Red y lo que es un equipo, y lo que lo diferencia. Trabajar en red es fantástico siendo consciente de que uno es en la medida que está en contacto con los demás, pero esto no se explicita hasta que no afrontas un reto y te pones a trabajar conjuntamente en ello: ahí aparece un equipo, que tiene que irse conjuntando y resolviendo las diferentes tareas (y problemas), casi organizándose a medida que van avanzando los retos a resolver. Es una de esas lecciones que vas aprendiendo con el tiempo, y en la organización de este evento, como Julen ya ha explicado perfectamente, lo que nos llevamos de aprendido es algo tan grande que no ha hecho sino poner precisamente en positivo el valor de la complementariedad. Además este término tiene una cosa para mí muy interesante y es que cuanto más complementario eres más se fija la personalidad y la singularidad de cada un=, formando un círculo casi virtuoso en el que uno se necesita del otro irremediablemente. Y éste es para mí uno de los “éxitos” de este evento: ha forjado un carácter aún más propio porque de esa idea que surge en Madrid en el mes de febrero, que se ha hecho realidad hace unos días, da como resultado que estemos pensando en dar un nuevo paso más allá y plantearnos otro reto.

El sábado, tal y como habíamos quedado, nos reunimos para hacer balance de todo lo que había pasado no el día anterior sino desde que decidimos dar este paso visible de la red. El lugar escogido por Asier Gallastegi nos atrapó. No sólo por el hecho de estar en plena naturaleza, cerca de la Playa de Azkorri (Getxo), y transmitirnos esa calma que necesitábamos tras la intensa jornada del viernes sino porque en un lado de la casa, había un cobertizo que albergaba un espacio de trabajo totalmente artesanal. Maderas nobles, herramientas de mano perfectamente alineadas y preparadas para la acción de la mano y la mente de la persona, mesas de trabajo, la luz perfecta para trabajar y en especial muchos relatos en su interior de cómo un luthier afronta su trabajo con todo el mimo y el detalle para lograr una pieza única. A l=s que estuvimos allí no sólo nos llamó la atención todo ese material y espacio sino la explicación de cómo trabaja, de cuál es la historia que hay detrás de cada materia prima y de cómo desde la pasión del oficio se puede llegar a ir fabricando algo totalmente auténtico y único. Fue la verdadera y humilde lección que aprendimos en apenas 15 minutos. Salir de nuevo a la antigua mesa de madera en el jardín bajo una sombra, sentarnos y hablar, nos volvió a poner en la tierra de lo que tiene que ser esta manera de hacer las cosas artesana, nos volvió a poner en tierra el valor de la red y de las personas en relación, pero sobre todo nos volvió a poner en la tierra de lo que son las emociones contagiosas que hacen que busquemos conjuntamente nuevos retos y nuevos desafíos ante un mundo en cambio y una profesión que nos llena, definitivamente. Ese luthier y ese contexto, esa forma de hacer y el sentido de cómo hacerlo es lo que se necesitaba tras un evento, que sí hay que decirlo, superó las expectativas previas con mucho.

Sólo me queda nos queda agradecer de nuevo a la gente que asistió a la jornada. Aquí tenéis la presentación que utilicé y el video que trató de ilustrar el sentido de la “Consistencia y coherencia ante el cambio” en un mundo cambiante como el del branding y la comunicación. En la plataforma creada de Wonference están ya todas las presentaciones utilizadas y se ha habilitado un espacio para nuestras conclusiones pero sobre todo a vuestras conclusiones, en coherencia con lo que valoramos sobre la red de personas conectadas. Amalio ha creado sendos albúmes de fotos que recogen tanto el evento como la jornada #redca6 mágica en Azkorri. El evento no tiene fin sino que no ha hecho sino comenzar. Hay veces que las emociones han de ser las protagonistas y ésta es una de esas ocasiones. ¡ MUCHAS GRACIAS !

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La foto de inicio es de Flickr, del compañero Amalio Rey

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Jul 04 2013

Llega el #fororedca1

Se acerca el día del 1º #fororedca1 que hemos preparado con toda la ilusión del mundo llamado “¿Gestión del Cambio? Una mirada artesana“. Después de toda la organización del mismo, trabajando mucho y compartiendo ideas entre l=s que estamos embarcados en esta aventura, llega ya el momento de dar con esas ideas que cada un=, desde su punto de vista poliédrico, queremos transmitir. Precisamente, esta idea de lo poliédrico es lo que nos ha inspirado para plasmarlo en una identidad visual que hemos diseñado para dicho evento, junto a Carlos Ortíz de Zárate, que le ha dedicado cariño y talento, mucho talento. Eskerrik asko Carlos! Y por supuesto a toda esa gente, como Francesc Balagué con su genial herramienta Wonference, y much=s más que nos están ayudando en esos “pequeños detalles” que siempre están y que hacen que un proyecto como éste salga adelante. Muchísimas gracias.

Tenemos 15 minutos (que trataremos de que sean 12 por aquello de que vayamos en hora) para dar unas pinceladas de la visión personal, la experiencia profesional de cada un= y que sirva para que aquella gente que asista se vaya con “algo” que le sirva para su quehacer profesional a partir del día siguiente. Todo un reto y veremos si eso de “lo bueno si breve, dos veces bueno”, se cumple.

Me gustaría compartir algunas de las ideas que me han surgido acerca del título de mi ponencia: “Consistencia y coherencia ante el cambio”. Lo cierto es que el título se las trae porque son dos términos que parecen sinónimos pero que con la reflexión en realidad son complementarios y he descubierto en ellos, creo, suficientes argumentos para hablar y trabajar no sólo 15 minutos sino en especial poner en valor y poner en práctica:

  • Coherencia: nos lleva siempre a una situación anterior. A algo ya realizado y que, con lo nuevo que está por realizar, mantiene una cierta relación lógica y consecuente entre ellas. Si hay cohesión o no, si hay cierta similitud entre acciones. A menudo nos referimos a la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Y eso parte efectivamente de un previo. “Yo decía qué” y “ahora hago qué“. En temas de marcas y comunicación es evidente, porque una cosa es decir que tus valores y significados son “X” y en cambio, la acción con tus colaboradores o con el mercado sea “Y”. Conviene mostrar cierta coherencia porque si no llega la…
  • Consistencia: que en realidad lo que hace es dar solidez, fijar una estabilidad, ser cada día más potente y eso se consigue si en tus acciones previas muestras cierta coherencia, claro está. La seguridad de una marca sólida no la tiene una que se muestra in-coherente y como consecuencia no es consistente. ¿Qué garantías ofrece al mercado? ¿Qué confianza otorga y da a sus responsables? ¿Cómo recorre nuevos caminos en su desarrollo si no se hace de forma firme?

He tenido previamente diversas charlas con amig=s para saber su opinión. Me quedo con un debate excelente que he recobrado con Javier Velilla, como comenté en el pasado post, donde comenta que en la COHERENCIA “…el objetivo es generar identificación y seguridad del contexto de cara al usuario…en cambio es un punto de vista racional…”. Pero nos encontramos en un mundo más líquido, más “revoltoso”, más cambiante y ahí es donde la CONSISTENCIA permite a “… las marcas ocupar espacios dispersos con diferentes narrativas y propuestas no siempre coincidentes, pero alineadas por el sustrato de marca…”. Me ha parecido genial esta diferenciación y me gustaría compartir dicha reflexión. ¡Gracias Javi!

Hay una idea más que trataré de explicar y es cómo a través de la generación de “espacios de confianza” podemos interactuar de forma integrada hacia dentro y hacia fuera. En este mundo de permanente cambio, de interacciones entre personas de la organización entre sí, de interacciones de contenidos y experiencias con l=s usuari=s, la necesidad de generar una actitud más que únicamente un continuo goteo de informaciones y de acciones, permitirá que crezcamos como marca, pasando de ser una marca entendida no como mercado sino como cultura, que es bien diferente. Oí hace poco a alguien decir que “la cultura organizativa es eso que sucede cuando l=s jefes no están en la oficina“. Brillante, ¿verdad? Si pensamos en marca sería algo así como decir que “…una buena marca es eso que sucede cuando no estoy consumiéndola/usándola…“. Creo que es un reto al alcance de muy pocos pero me parece un reto estratégico muy importante.

Así que en eso andamos. Presentación preparada, (creemos) todos los detalles tenidos en cuenta, el resto del equipo casi de viaje hacia Bilbao y nos vemos este viernes. Para mí ha sido un honor tratar de aportar de mi parte para que este 1º encuentro salga adelante. Es como diríamos “tu primera cita”: nervios, ideas mil, balbucear lo que quieres decir, garabatos, mails y mails, hangouts, llamadas. Pero sin celebrarse aún, la satisfacción es enorme. Y creo que la de mis compas, también. Son cosas de la red, que se va tejiendo, a veces te pinchas con la aguja pero sigues cosiendo para acabar la prenda lo mejor posible.

¡¡cómo!! ¿que aún no te has apuntado a esta jornada? Todavía puedes, sólo 30 €, que servirán para equilibrar parte de los gastos de este evento que queremos compartir y sobre todo disfrutar.


Wonference online tickets

Este viernes 5 de julio, a las 9:30h #fororedca1 en el Auditorio de La Comercial en la Universidad de Deusto. Si quieres más info, aquí la tienes: https://redca.wonference.com/

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Jun 27 2013

#fororedca1 tejer red compartiendo ideas

Mi madre es una apasionada de la costura. Le encanta coser. Puede pasarse horas sentada en silencio, dejándose llevar por una simple aguja, diferentes hilos de distintos grosores y colores y con cualquier tejido que tenga entre sus experimentadas manos. Bien sea para arreglar, remendar, bien para crear o para dejar alguna prenda perfectamente, el hecho de ir uniendo partes con unas herramientas bien sencillas y simplemente con la pericia acumulada en el tiempo, la paciencia en cada detalle y la dedicación constante, hace que observarla durante años y años sea un momento especial.

Cuando uno reflexiona sobre el significado de la palabra RED le pueden venir a la cabeza muchos significados:

  • un conjunto de “cosas” conectadas según diversos parámetros
  • un conjunto de tramas y relaciones que se cruzan y se interrelacionan tomando diferentes aspectos
  • una relación construida en torno a una idea
  • un conjunto de personas que desde la singularidad individual tienen un mínimo común que los hace sentirse unid=s manteniendo lo más vivo posible ese punto en común.

Algo de todo ello siento desde el momento que conocí por primera vez la idea y las personas alrededor de la Consultoría Artesana. Algo me atrapó en aquel momento y más conociendo personalmente a algunas de esas personas en la realidad y a muchas de ellas, siendo fuentes de conocimiento prioritario de uno. Esta sensación se ha ido ampliando con el tiempo, con el “premio” de poder compartir reflexiones, ideas, dudas, retos, proyectos, inquietudes, formas de trabajar, estilos, risas…

En la pasada reunión de la Red que celebramos en Madrid, nos pusimos un reto: era el momento de hacer visible una RED que se ha ido tejiendo en este tiempo, una RED con una filosofía expresa, artesana y humanista, con unas inquietudes profesionales y personales, una RED que pretende seguir tejiendo formas de hacer, reflexiones conjuntas y en especial una RED que quiere sobre todo relacionarse con más gente.

“¿Y por qué no preparamos una especie de FORO donde podamos tratar un tema común, donde cada un= dé su punto de vista particular y donde podamos compartir un tiempo con aquella gente que le apetezca venirse a estar con nosotr=s?”

Dicho, preparado y en ello andamos. Este próximo viernes 5 de julio realizaremos el primer #FOROREDCA que pretende así dar respuesta a esta nueva inquietud y que lo quiere hacer con toda la humildad del mundo por el mero de hecho de contar qué pensamos acerca de una palabra que nos parece apasionante: el CAMBIO. Le hemos llamado “¿Gestión del cambio? Una mirada artesana”Una serie de reflexiones en torno a este concepto, todas ellas desde la singularidad de cada un= de nosotr=s y que simplemente queremos compartir. Lo bueno si breve dos veces bueno, así que para complicarlo un poco más, nos hemos dado 15 minutos para cada un=, para dar nuestro punto de vista, el que cada un= le apetezca y con la idea de ofrecer una visión complementaria acerca de esta idea: ¿qué es el CAMBIO? ¿por qué el CAMBIO? ¿por qué hay que CAMBIAR?. Desde la tecnología, las organizaciones, los casos, la comunicación, los miedos, los retos… y siempre con las personas en el centro.

Yo quiero dar un paso para hablar del CAMBIO desde mi óptica profesional: el mundo de las marcas y el mundo de la comunicación. Que precisamente pasa por momentos críticos en lo que es su propio y anquilosado modelo de negocio pero que con los tiempos que corren en la actualidad, está más vivo que nunca y pasa por un momento apasionante para tratar precisamente de CAMBIAR las formas, los contenidos, todo. Hay dos palabras que me retan a hacer una reflexión sobre ello y que recientemente me han hecho qué pensar muy seriamente: COHERENCIA, que es una idea que me parece básica en las nuevas organizaciones empresariales e institucionales y en especial CONSISTENCIA, de la que debatí con mi colega Javier Velilla, y su repercusión en el mundo de la estrategia corporativa y las estrategias de comunicación. Estoy con mi propia reflexión sobre ello que quiero compartir con l=s que os animéis a asistir y espero hablaros en “breve” de ello para abrir un poco el debate antes de dicho día.

En este evento, andamos parte de la gente de Consultoría Artesana, como María Jesus SalidoAmalio ReyAlberto BarberoJosé Miguel BolívarAsier GallastegiJulen Iturbe-OrmaetxeAntonio José MasiáManel MuntadaNacho MuñozJuan Sobejano. y el menda. Llevan Llevamos unos días escribiendo sobre ello en nuestros diferentes blogs, y repartiéndonos tareas me ha tocado algo de la parte de comunicación, dando como resultado una sencilla imagen poliédrica que sintetiza, creo, perfectamente lo que representa esta filosofía y esta forma de pensar y hacer la Consultoría Artesana. Ya nos diréis qué os parece.

Esta jornada la vamos a realizar en la Universidad de Deusto, que nos cede sus espacios. En esta web de Wonference que hemos preparado, encontrarás todos los detalles del mismo: el programa, la inscripción a la misma. Tendrá un formato doble, por la mañana de 9.30h a a 14.00h y luego por la tarde, algo más desenfadado, de 16.00h a 18.00h. Simplemente, promete. Ya sé que no está bien decirlo, pero creo que vamos a pasar una buena jornada.

El caso es que pienso en este grupo y en concreto en este primer evento público de REDCA y me llega a la memoria el recuerdo de mi madre sentada todas las tardes al lado de la ventana del salón de casa, junto a una pequeña lámpara y su máquina de coser, no cesando en su esmero por ir tejiendo cosas pacientemente, acertando, equivocándose, cuidando cada detalle, pinchándose con su aguja de vez en cuando y con la sonrisa en la boca al acabar su tarea diaria, esperando que llegue un nuevo día y una nueva tarde, para volver a coger, aguja, hilo y tejidos y seguir su tarea. Algo así queremos hacer en la REDCA: tejer, unir, compartir, observar, escuchar, relacionar y aprender. Os esperamos el próximo viernes 5 de julio en la Universidad de Deusto. Nuestras agujas, hilos y tejidos están preparados. Ahora queremos que nos ayudéis a seguir tejiendo. Nos vemos.

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La foto de inicio es de Flickr, de Ukis

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Abr 18 2013

Del trabajo en al noble oficio de

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Comenzar una ponencia explicando la diferencia entre dialéctica y la DIALÓGICA es realmente sorprendente. Pero ver que a cada paso que se da, el listón se va superando ya es todo un logro al alcance de pocos. Es una de esas nuevas perlas que uno va descubriendo a medida que avanza en su día a día profesional y también personal y que va posando en una filosofía para encarar tu trabajo vida. Manel Muntada (a.k.a cumclavis) consiguió abrir esa ventana de aire fresco, convencimiento, reflexión y acción que tod=s necesitamos para seguir avanzando y creyendo en lo que haces, en un evento organizado por María Carrascal y su EMANA. Un reto en los tiempos que corren.

Hemos hablado aquí de la consultoría artesanía como concepto y como filosofía de trabajo. Las referencias constantes a personas que la promueven pero sobre todo que demuestran cada día trabajando en cada proyecto como si fuera el único y el posible, es algo de lo que aprendemos en cada momento. Yo, al menos. Y me sigo considerando básicamente un aprendedor, como un día oí a un buen amigo.

¿Cómo será el trabajo del futuro… cercano? Porque es el de hoy. Lo que está pasando en realidad es una tremenda contradicción interna entre lo que hacemos y lo que nos gustaría hacer y en esa lucha radica parte de nuestros problemas. Y Manel mostró que es posible afrontar trabajo con vida “me divierto con mi trabajo” o “vivo mientras trabajo“, fueron algunas de sus frases en este sentido. Por supuesto, quizá esto no se pueda poner en práctica en todos los trabajos existentes, pero en aquellos en los que el conocimiento se pone en primer plano, es más que posible. Aunque como bien recalcó, es bueno y recomendable “pensar en el propio oficio y en el propio trabajo“, en cómo hacerlo mejor y en cómo tratar lo mejor de cada uno en cada momento. Una recomendación en forma de libro que tiene pinta de perla y que habrá que leer pronto: “Owning Our Future” donde el título es tan sugerente que muestra de nuevo que el reto está en ser consciente de lo que hacemos cada día y de qué valor aportamos. Tener el control de lo que hacemos para hacerlo lo mejor posible.

No sé si considerarme un consultor, me da pánico esa palabra, me hace sentirme por encima de algo/alguien y no me encuentro cómodo. Será la edad que va pasando y que te va llenando de aprendizajes en cada una de las experiencias profesionales que pasas; aprendizajes y descubrimientos que te hacen seguir intentándolo en cada proyecto que tienes sobre la mesa. Hay una palabra que sí que me hace pensar en cada inicio de jornada: sentirte ÚTIL. Y eso lleva a preocuparse por comprender problemas, compartir inquietudes, construir discursos compartidos y pensar en actuar juntos. No es YO hablamos del NOSOTR=S. Y en esta “generosidad” es donde creo que hay mucho por hacer aún. “Si no hay personas, no hay equipo” y además personas activas en el desarrollo y no meramente receptoras de un sesudo plan-proyecto que pone en duda hasta dónde llega este concepto de utilidad y practicidad.

GENERAR es otra de esas palabras que quedan marcadas con fosforito. Generar y en contraposición, extraccion. Generar valor, generar ideas, generar relaciones… crear… Porque sí que queda evidente que todo lo que ha sido la “extracción” ha dejado tan seco a muchas organizaciones y a muchas personas que ya no hay nada. Me suena eso también a la regla del 90-9-1 de Jakob Nielsen sobre la desigualdad participativa en las comunidades donde el 90% de los usuarios se dedican a observar, pero nunca aportan contenido alguno, el 9% contribuyen ocasionalmente y de manera fortuita y el 1% se atribuye más del 90% de las participaciones y de otras actividades del sistema. Dicho de otro modo, la lección es clara: generar desde la humildad, desde el deseo de compartir y desde la necesidad de colaborar. De “por el interés te quiero Andrés, al tenemos un interés conjunto“. “No soy lo que hago sino lo que hago con ello”. Y en esta frase queda reflejado el interés: compartir y sobre todo construir juntos para que la gente y las personas para las que se trabajan, realmente “intervengan en aquello que pinte su futuro“.

Vuelvo a retomar el poder de la dialógica, esa manera en la que hemos de sentirnos cómodos con las luces y las sombras de los proyectos, las diferencias existentes pero afloradas en sentido positivo, sobre el escuchar más que el hablar de carrerilla, donde lo simple es complejo y donde 2 más dos podrían no ser 4. Difícil jugar en ese terreno pero real y útil, como hemos comentado. Puede ser un terreno de no-confort, donde no estemos cómodos y afloren nuestras inseguridades, pero es de donde podemos descubrir los verdaderos puntos que nos hagan precisamente sentirnos más útiles.

Para acabar creo que es conveniente recordar esos nuevos valores que estaban presentes en la definición de la Consultoría Artesana y que Manel tomaba como propios pero que deberían estar en la base de nuestro comportamiento como trabajador=s:

  • franqueza
  • practicidad
  • simplicidad
  • utilidad
  • re[d]lación

Ahí están y creo que ni necesitan explicación ni matices algunos.

Al igual que cuando abres una de las ventanas de tu casa y aireas el ambiente, como que el mismo espacio de siempre te transmite otras sensaciones. Las ideas que durante casi 5 horas nos trasmitió Manel, la participación y las reflexiones de l=s que acudimos a dicha charla, han dejado huella en “mi casa”. Solamente por eso merece la pena. Ahora llega el momento de la coherencia y de poner en práctica- Afortunadamente queda mucho por aprender cada día. Están cambiando muchas cosas en el trabajo de hoy y de mañana pero sobre todo hemos de ir cambiando nosotros mismos. Y recuperar no el trabajo EN sino el noble oficio DE.

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Feb 26 2013

Un nuevo viaje hacia la consultoría artesana

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Izar una vela es mucho más que situarla en lo alto de un mástil. Supone hacerlo para dirigirte de la mejor manera posible hacia un lugar determinado con toda la intencionalidad del mundo. Quiero ir hacia allí y vamos a ver cómo uniendo la vela, el mástil, el timón, el equipo, el análisis del mar, de las olas, el viento, pero sobre todo el trabajo y la emoción llegamos a un destino. Sabiendo además que en el camino nos podremos encontrar alguna que otras dificultades, pero esto también forma parte del trayecto. Mucho de todo esto hicimos este pasado viernes y sábado unos cuantos profesionales del mundo de la consultoría artesana en un espacio llamado precisamente IZADA, en Madrid. Simbólico. El nombre ya dio pistas de lo que iba a suceder en las intensas horas que pasamos juntos. Y la verdad es que el trayecto tiene muy buena pinta.

Compartimos (yo, por segunda vez después de 2011) una nueva manera de hacer las cosas, una nueva manera de entender y practicar la consultoría tomando distancia de otros formatos, respetables por supuesto, pero que se alejan bastante de lo que entendemos una forma más humanista de ayudar a evolucionar las organizaciones en espacios de interacción y de trabajo más personales, de cercanía, de compromiso, de equipo, de pasión por el proyecto y de disfrutar con él buscando juntos una solución.

En esta ocasión, el punto de partida que nos unía era cómo adaptarnos a este nuevo momento que estamos pasando, un mercado diferente, en evolución y en situación de crisis pero también lleno de oportunidades y además con la mirada lo suficientemente amplia dada la disparidad de situaciones personales. Ideal para entender todos los puntos de vista y tratar de poner un foco en común, entre todos. Reto apasionante.

Me gustaron especialmente varias ideas:

  • Como quiera que la situación es especial y variada, retomamos sin dudarlo la declaración base de la Consultoría Artesana definida allá por el año 2010. Y sigue aún más vigente que nunca. Porque de su lectura detenida y reposada, es como volver a los principios, a lo que nos une. Cada uno en su campo de actuacion y especialización, cada uno con sus proyectos en los que trata siempre de ayudar a evolucionar pero siempre desde un enfoque y una filosofía común. Es curioso y gratificante a la vez que en tiempos que pueden parecer líquidos y difíciles, volver a retomar unos principios sin dudarlo es como afianzarse aún más en ellos. ¡qué difícil es hoy encontrar algo tan vivo y actual como tu propia identidad!
  • Red: la red, la red, la red. Se nos sigue llenando la boca de palabras como colaboración, puesta en común, equipo, pero lo que es cierto es que juntos, con opiniones abiertas y sinceras pero siempre pensando en el bien conjunto, se gana mucho más a nivel individual. Y esas casi 12 horas que pasamos juntos trabajando fue el fiel reflejo de todo ello. Cuanto más se da la opinión individual, mejor es para el colectivo. Cuanto más fuerte es el colectivo, mejor es cada un= de nosotr=s. Es algo que redunda en una doble dirección. La red es eso. Como comentó Manel en un momento de la reunión “…un poliedro con caras diferentes, individuales, donde a veces uno no se ve con el otro, pero que en cambio se siente perteneciente bajo un tronco común…”. Y ese poliedro se pone a trabajar en cada proyecto, uniendo de forma complementaria las caras necesarias y siempre aportando lo que el proyecto requiere y más allá: vivir y sentir el proyecto, emocionarse con él, sentirlo.
  • Hay oportunidades porque se siente que el mercado da señales. Y al mercado no le vale con lo que había hasta ahora sino que quiere algo diferente. Seguramente no sepa muy bien qué ni dónde se encuentre, pero le atraen los enfoques diferentes, los otros puntos de vista, la búsqueda de otros objetivos y otros procesos para llegar a ellos e incluso otro tipo de relaciones. Me quedo con una frase que salió a la palestra: ¿existirán los clientes artesanos? Existen. Porque los problemas a los que se nos enfrentamos son de otro calibre y requiere de otros puntos de vista y de otras metodologías. Las redes sociales, los blogs, las referencias y las prescripciones, la red, las inquietudes, forman parte de este nuevo estilo e intuimos que son partes de ese nuevo concepto de artesanía llevado al cliente.
  • Para lograr la visibilidad y la reputación hay que abrir. Abrir wikis para ver la práctica, para mostrar lo que se ha hecho pero sobre todo cómo se ha hecho. Abrir desde la confianza para dialogar y conversar, para escuchar opiniones diferentes pero con un enfoque similar. Abrir para compartir inquietudes y para sumar respuestas. Abrir para ser más solidario y ayudar para aportar. Abrir para que la comunidad sea de mayor valor aún. Es una actitud. Ocultar, esconder, guardar bajo llave no son palabras que estén en nuestro diccionario. El taller y la formación demuestran la relación, el sentido de apertura de la filosofía artesana, lo muestra y sobre todo lo pone en práctica. Abrir.
  • El camino se muestra andando: mostremos y hagamos. Sobre la mesa un reto para tod=s: enseñar y mostrar lo que es y lo que significa la artesanía. Lo que es la red y el valor de cada una de esas caras del poliedro. Como reza un slogan del proyecto de rehabilitación de la Catedral de Vitoria-Gasteiz, vamos a estar “abiertos por obras” porque estamos esbozando una idea de encuentros donde hablemos y debatamos sobre ello. La idea es que antes de la llegada del verano podamos realizarlo. Ya estamos en ello. Y como las nuevas marcas, ésas que interactúan y se muestran transparentes, el proceso formará parte de la comunicación.

Apuntes, notas, dibujos a mano, fotos, videos, mapas mentales, pizarras… un montón de ideas que hemos compartido y sobre las que hemos debatido. Y sobre todo un montón de “buena gente muy buen”a con la que es justo reconocer que se aprende mucho y se dejan aprender. Llegamos, juntamos 4 mesas, nos pusimos alrededor y a trabajar. Gracias, muchas gracias a José Miguel Bolívar, Antonio José Masiá, Manel Muntada, Amalio Rey, María Jesús Salido, Asier Gallastegi, Juan Sobejano y Julen Iturbe. Y otra mucha más gente que estuvo al tanto y que se sumará al carro y a los que esperamos para tirar de él y disfrutar del viaje. Aquí tenéis el albúm de fotos creado por Amalio, un storify realizado por José Miguel, el post de Julen y el video creado por Asier. Levemos anclas e izemos la vela. Comienza un nuevo viaje. ¿Subes?

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El video de inicio es de Asier Gallastegi, la foto de grupo de Amalio Rey y el dibujo final de Manel Muntada

Actualizando constantemente los posts del resto de compañeros:

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