Feb 25 2020

Ser más artesano

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Salir para volver a entrar. Siento que no es el mejor copy para un desarrollador de relatos y vínculos con marcas como yo, pero me parecía la manera más correcta de recorrer este camino que lleva del escape hacia la inspiración, de buscar nuevas preguntas porque sabes que necesitas otras respuestas, sin saber ni unas ni otras. Convendréis conmigo que salir de tu rutina sienta bien porque requieres aire fresco y que se abran otras ventanas para desempolvar tu realidad. Los encuentros REDCA, de quienes nos sentimos cercanos a los principios y valores de la consultoría artesana, son siempre una suma de experiencias positivas, personales y profesionales, jamás neutrales, tremendamente emocionales, llena de matices que jamás pensaste y de ponerte unas lentes especiales con las que mirar nuestra realidad y comprender la de nuestr=s compañer=s. No es casualidad pues que habláramos de desnudos en estos dos días y confieso sinceramente que yo sí necesitaba más que nunca a #REDCA, necesitaba volver a estar con ell=s, volver a observarles y escucharles, volver a preguntar a mis colegas de profesión, volver a encontrarme, porque sentía y siento que mis raíces deben encontrar ese suplemento de alimento que necesito.#REDCA es para mí el lugar idealizado, preferido y real, he retornado a mi realidad con la sensación de que lo sigue siendo y que he de hacer lo posible para seguir abonando en lo que pueda esa tierra bendita.

El barrio de La Latina de Madrid nos ha acogido estos pasados viernes y sábado. Tampoco es casualidad, ya sabéis, que sea este lugar tan emblemático, castizo y auténtico de Madrid porque de nuevo los espacios nos entregan toda su simbología para mimetizarnos en ellos y sentirnos parte-de. Tanto TEAMLABS (mil gracias por vuestra acogida), como sus bares de palillo y serrín, locales o de otras zonas del mundo, sus cafés excelentes, sus adoquinadas calles, sus hostales realmente acogedores, la nueva «Sala Equis«, la autenticidad de sus tiendas del barrio, las tiendas de libros que te atrapan en su magia. Si tuviéramos que hablar de qué significa eso de lo artesano en la consultoría, probablemente La Latina se acercaría mucho a entender un poco mejor de qué estamos hablando.

Ya van para 10 las ediciones de este encuentro#REDCA. En mi caso llevo ya 5 asistencias. Reconozco que cada una de ellas ha superado la anterior y que la suma de todas ellas me permite comprobar la firmeza de este grupo, de esta comunidad de práctica y todo lo que representa para mí y mi manera de ver mi profesión oficio y mi propia persona. Ana, María Jesús, Amalio, Asier, Julen y Manel han sido los coprotagonistas de esta edición, donde nos hemos acordado (y mucho) de quienes no han podido acudir pero donde también se siente su presencia.

Este décimo encuentro tenía una particularidad inicial que nos motivó especialmente: explicar qué es esto de la Consultoría Artesana a las jóvenes que estudian LEINN en Teamlabs y a quienes quisieron acercarse a este encuentro el viernes por la mañana. Este fue el inicio de un debate precioso y preciso del sábado. Por este espíritu práctico que tiene la consultoría artesana, explicarlo nos llevó a la dificultad de realizarlo de manera clara, tratando de obviar la contraposición frente a la consultoría tradicional, la industrial, la de la corbata y el gris marengo. Este debate nos llevó también al sábado donde manifestamos esas visiones entre la implicación de lo personal en lo profesional, en la búsqueda de la persona más allá de la relación profesional, en buscar la verdad, sí la verdad, ésa que se afanan en taparla de capas superficiales y que probablemente debamos esforzarnos en rescatarla, de recurrir a gestionar el conflicto permanente en este ámbito y de progresar decididamente hacia nuestra Obligación, con mayúsculas. Revolvernos en definitiva, incluso políticamente, y hacerlo protagonista en cada uno de nuestros proyectos, diferentes entre sí pero más comunes de lo que parece. Por eso cuando en la sesión del viernes nos referíamos a la experiencia, lo importante no era tanto el factor tiempo o nuestra edad sino la acumulación de experiencias, en plural, en situaciones múltiples con las conversaciones como medio facilitador de nuestro trabajo. Cada uno a su manera. Cada uno desde su individualidad, desde su singularidad y desde su personalidad, sea la que sea, esculpida con el paso del tiempo y con las cicatrices del cansancio de pelear demasiadas veces contra castillos gigantes, aunque sean imaginarios y muchas veces reales.

Carlos Magro, amigo común de esta casa, decía hace tiempo en uno de sus posts:

Visualizar nuestro futuro es también la mejor manera que tenemos de definir nuestro presente. Visualizar nuestro futuro es imaginar las preguntas a las que queremos dar respuesta.

Nuestro cerebro es el resultado de nuestra práctica. La investigación indica que desarrollar estas capacidades pasa por dominar importantes habilidades como el pensamiento crítico, pero también con nuestras actitudes, creencias, tolerancia emocional y valores.

Imaginar nuestro futuro es el primer paso para cambiar nuestro presente. Quizá no podamos transformarlo todo pero cada día podemos transformar las cosas. Cada día podemos imaginar nuestro futuro para cambiar nuestro presente.

En cada encuentro nos gusta ir de rondas, de rondas de nuestro presente que se torna del color personal, lo que le pasa a cada un=, hasta de sus sentimientos que compartimos y comprendemos. Estos paseos siempre los recorremos de la mano porque cada asistente encontramos el momento perfecto para compartirlos y escuchar siempre el aliento de quien te rodea. Eso lo hace especial, único y probablemente irrepetible en otros lares. Pero siempre tenemos esa mirada al más allá, al pensar en cómo ir mejorando esta red y cómo poder llenar de significados, y de realidades prácticas la consultoría artesana. Imaginamos un futuro que hemos de ir construyendo desde nuestro presente, siempre transformador, siempre práctico, siempre compartido y siempre en el foco de la persona. Lo importante no es únicamente repasar valores ni siquiera cuestionarlos o repensarlos, sino sobre todo qué hacer con ellos para que la realidad se transforme y dejemos a un lado esa pereza de la pelea diaria y exhausta en algunos casos, para construir una nueva realidad en la que queremos revelarnos y con la que queremos sentirnos parte activa. Hemos apelado en estos días al espíritu crítico, a las lecturas para comprender esta nueva realidad, a luchar por cada propósito vital y profesional, al compromiso incluso político desde la acción, al unir el caos con el orden en esa palabra llamada caórdico, a buscar el lado ético de la inmensidad de los datos e incluso a cuestionar el emprendizaje verborreico. Si imaginamos un futuro mejor que sea desde nuestra práctica diaria.

De momento adquirimos el compromiso de potenciar precisamente el compromiso particular con esta red siendo más activos y proactivos. Asier ha expuesto su visión de manera maravillosa, Julen hace también su crónica tan particular y Amalio es capaz de sintetizar muchas horas de conversaciones tan de su estilo propio. Nuestro blog colaborativo que abrimos para amplificar los significados de la consultoría artesana hace casi un año, tiene ya cerrados los contenidos para todo este 2020, sí cerrados, y nos queda el deber, ya de cada un=, de abonar, arar y cuidar este terreno fértil de la consultoría artesana desde nuestra propia identidad. Y queda también grabado y explicitado que los siguientes pasos en la red tendrán que ver con mostrar cómo es nuestra práctica como consultores en la realidad. Es la mejor forma de seguir aclarando qué es esto de la consultoría artesana y sobre todo por qué nos apetece tanto salir de nuestras rutinas y juntarnos cada cierto tiempo con un grupo de colegas que se transforman en mucho más que eso.

 

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Feb 11 2020

A vueltas con la empatía

De eso que comienzas a escribir un post sobre un tema que te intriga, que viajas con él dando vueltas, que te gustaría aportar un punto de vista propio, lo más auténtico posible; publicas y poco después ocurre la magia en forma de respuestas en el propio blog, la réplica, los matices, los otros puntos de vista y te ALEGRAS. Es ésta la gran ventaja de los blog: un= va trazando sobre su guión un camino que comenzó mucho antes en momentos libres, apuntando ideas en un cuaderno y las convierte en realidad palabra a palabra en el correspondiente gestor de contenidos. Lo mejor de todo es que aunque pienses que ya está, la verdad es que «todavía sigue».

En nuestra red de Consultoría Artesana tenemos un blog colectivo donde cada un= de nosotr=s vamos escribiendo con periodicidad quincenal sobre nuestra profesión, nuestros valores o sobre aquellos temas que afectan a nuestra práctica artesana. Una especie de seguir despertando nuestra actividad con nuestras reflexiones, nuestras experiencias y nuestras inquietudes. Ni que decir tiene que recomiendo que os paséis por ahí con asiduidad. Hay auténticas maravillas.

Llegaba mi turno, esperado en esa lista quincenal que se va elaborando en el tiempo. En este colectivo hay much=s compañer=s que comunican extraordinariamente bien pero no tantos se relacionan tan directamente en el mundo de las marcas, del marketing y la comunicación. Rebuscaba entre los posibles temas aquél que pudiera aportar a nuestros principios de la declaración artesana y que estuviera relacionado con mi práctica diaria.

EMPATÍA fue el escogido. Como trato de reflejar en el post

Trabajar con personas es entenderlas, una a una, íntegramente, en su totalidad. Entenderlas significa no saber únicamente qué piensan, sino qué correlaciones existen entre lo que piensan, lo que ven, lo que escuchan, lo que sienten y lo que hacen.

Es frecuente que en mi práctica diaria, pensando en comunicación y en relaciones entre personas y marcas, debamos ejercer una actitud y compromiso imprescindible para conocerlas mejor, para saber más que quiénes son, en especial cómo son, cómo actúan, cómo piensan, cómo se comportan. No quiero reflejar aquí el post porque puedes leerlo en este link, pero sí que me gustaría en este espacio insistir un poco más para seguir el debate.

¿Tenemos derecho a conocer tanto a las personas? ¿Debemos pedirles permiso para indagar en su realidad? ¿estamos rebasando una línea sensible entre esa información, o como le llama Julen, para empujar hacia un consumo totalmente personalizado? ¿es más oportuno observar como dice Amalio que simplemente recoger datos para tratarlos de manera automatizada convirtiendo a las personas en robots con guía para el comportamiento? ¿Es para el hoy o para el mañana? ¿creemos que es una realidad eso de conocer o en cambio simplemente creemos que lo conocemos, como si fuera un espejismo como dice Manel?

La verdad es que el debate tanto en este blog, como en el de Julen y revisar las propuestas de Amalio y otras fuentes a las que acudí, da para seguir reflexionando. Recientemente en una formación comentaba aquello de que «necesitábamos» estar en permanente actitud de conocer cada vez mejor a nuestro cliente, en especial si queremos trascender la fase de la venta para pasar a la de la «relación», pasar del cortoplacismo de la venta a la construcción de relaciones y vínculos se antoja necesaria, sabiendo por otro lado que si no hay venta, o bien nuestro producto/servicio no era adecuado o bien no conocíamos tan bien a nuestro mercado, perdón, a nuestra persona en concreto.

Este debate me ha dado también para revisar otros conceptos alrededor de la empatíaTécnicas de «Design Thinking» y metodologías de trabajo de cara al cliente. En todas se establece una relación directa con cada persona y eso desde luego da como resultado, al menos para mí, que el conocimiento pero sobre todo «hacer-juntos» es una de las claves de futuro en las relaciones entre personas y marcas, pero que yo sepa los nuevos modelos de innovación van en esa línea hasta los modelos de gestión de personas donde pedimos participación e interacción entre personas a diferentes niveles. ¿Luego esto de la empatía es más importante de lo que parece más allá del mero significado de la palabra?.

Revisar, leer y revolver el concepto me llevó también a la nueva redacción del Manifesto Cluetrain gracias de nuevo a Amalio y Julen. Allí encontramos a la frase más potente en este sentido (lean esta segunda edición revisada del Manifesto):

Lo personal es humano. Lo personalizado no

Quizá nos encontremos en esa fase de revisión de muchas de nuestras metodologías y también de cómo enfocamos el marketing desde este sentido: ¿estamos haciendo lo correcto?. Me hago la pregunta una y otra vez.

Dije eso de que no creo en las casualidades y este pasado fin de semana leí una nueva (y fantástica) columna de Karmele Jaio donde expresaba esto:

La vida te ha ido domesticando poco a poco y has aceptado la compasión cuando en realidad pedías ánimos, has aceptado un piropo cuando en realidad solicitabas reconocimiento, has aceptado amistad cuando pedías amor, has aceptado la indiferencia cuando esperabas gratitud… Has recibido mucho de lo que no esperabas y en lugar de volver a pedirlo, has tragado, sintiendo, cada vez, una espina atravesando tu garganta.
Y te preguntas si merece la pena insistir. Pedir una y otra vez a alguien aquello que quieres de él o de ella, cuando intuyes que no importa lo que pidas, que a veces, muchas veces, no te escuchan realmente, simplemente te dan lo que tienen previsto darte.

Me dio qué pensar. ¿No estaremos en realidad haciendo esto en el mundo de las marcas? ¿Que disfrazamos de interés y metodologías, diversas intenciones sobre nuestras personas, sobre nuestro mercado, para al final ofrecer lo mismo de siempre con pequeños matices que no tienen suficiente sentido?. En realidad ¿trabajamos para y por las personas?. Quizá lo que nos falte es comprender mejor qué es esto de la empatía y cómo debemos mejorar esta aptitud, más que actitud.

Leí también (sigo sin creer en casualidades porque ha sido justo ayer) un fantástico reportaje en Fast Company sobre la empatía y una práctica a su alrededor. Conocer personas, trabajar juntas, ponernos en sus emociones en realidad.:

empathy isn’t just getting to the point where you can imagine where another person is coming from; it’s feeling where another person is coming from.

Tiene que ver con más que una necesidad con realmente comprender lo que nos mueve, como si fuera conocernos mejor a nosotr=s mismos, mucho más allá que lo relacionemos con los vínculos a marcas, o simplemente entender a nuestra pareja, a nuestros hijos o a nuestro jefe. Empatía tiene que ver con introspección emocional mucho más que simplemente con un customer journey, como parece que lo enfocamos últimamente:

What I’m really doing with my clients is helping them to better understand their own feelings and needs. Because when we’re not self-connected, we are much less capable of connecting with others.”

«Connecting with others», no sobra ninguna palabra. «Design feeling», tampoco (son entresacados propios de este artículo en Fast Company). La empatía debe ayudarnos más. Debemos considerarla de otra manera e incorporarla con naturalidad en nuestra práctica. Da tanto un post que revuelve hasta convencerte.

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La foto de inicio es de Flickr, de Eugenio Siri

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Jul 18 2018

La llama de la consultoría artesana: REDCA

De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves. Que te enseñen a mirar con otros ojos. (Mario Benedetti)

Cuando las palabras se agolpan ante la puerta y se cuelan entre sí para ver quién aparecerá la primera quiere decir que la expectativa ha sido más que cubierta. Y reconozcamos que eso no es nada nada fácil. Cuando esto ocurre, la sonrisa adquiere un tamaño tan grande como el número de ideas e ilusiones que se agolpan tras la despedida. Algo de esto ha ocurrido tras un nuevo encuentro, el octavo ya, de la Red de Consultoría Artesana #redca, un encuentro de consultores/as que nos unen los principios de la consultoría artesana, que comenzó hace ya 8 años; y dado el interés y las ganas, sobre todo, de reunirnos y compartir experiencias, reflexiones, neuras y risas, sigue estando más vigente que nunca.

En ocasiones resulta complicado explicar a otras personas qué tipo de trabajo realizas, el de «consultor de…» sobre todo cuando el enfoque de cada uno tiene que ver más con el «cómo» que con el «qué», y en el de «con personas y para personas» que simplemente un montón de hojas rellenas, encuadernadas y entregadas a veces al peso ante el cliente. La consultoría artesana supone sobre todo con «vivir» cada proyecto de una manera intensa, demasiado en muchas ocasiones, sin descanso, con el proyecto todo el día revoloteando a tu alrededor y pensando en «cómo resolver problemas» de forma práctica. Definitivamente la mayor parte de las ocasiones la frontera entre nuestro trabajo, nuestro oficio y nuestro resultado es más un estilo de vida que no únicamente un proyecto profesional más en cada cuenta de resultados. Vivir y sentir el proyecto, vivir y sentir las relaciones durante el proyecto, vivir y sentir las colaboraciones en el proyecto, vivir y sentir los silencios, lo invisible, la «magia», lo «no supuesto», «vivir, sentir, pensar y hacer» convierte esta bendita profesión en una maravilla aunque a veces suframos como bellacos con ella. De esto hemos hablado y mucho en este #redca8 y quizá haya sido la edición, la 4ª en mi caso, más emotiva de todas. Hablamos de proyectos pero sobre todo de lo que sentíamos cada un= de nosotr=s, de lo que sentíamos en lo más profundo de nuestro trabajo y queríamos soltarlo como quien cuenta una confidencia a su mejor/a amig=. Cada una y cada uno presentó su sincera emocionalidad a raudales. Y eso la hizo mágica, inspiradora, ilusionante y sobre todo emotiva. Difícil de olvidarla.

Nos reunimos Ana, Naiara, Paz, Julen, Asier, Manel, Amalio, José Miguel y el que suscribe. Cada cual con su punto de vista. En estos encuentros, con cierto guión previo, aflora lo que a cada un= nos aprieta más por compartir. Cómo nos va, qué sentimos, a veces en forma de grito de ayuda, otras en forma de expulsar esas ideas sinceras que recogen l=s compis de clase para ayudar y para tratar de situar en su lado correcto, que muchas veces nosotros mismos no lo colocamos en lugar que corresponde. Otros ojos, otros razonamientos, otras reflexiones, otros silencios ayudan mucho a realizarlo.

La sesión comenzó con un estimulante «Vini, vidi, vinci» que Ana lanzó a la mesa alineándose en la época romana, no en vano, estábamos encerrados en una sala en la Calle César Augusto, de Zaragoza. Pero fue lo suficientemente estimulante como para reconocer que lo que allí íbamos a sentir y expresar tenía más que ver con el «vinci» en forma de futuro que no solo con el «vidi», el presente, que es el que nos identifica y el que con cada experiencia vivida, plasmamos nuestra actividad.

En mi caso, la propuesta iba más por compartir este momento concreto y tratar de buscar en el catalejo de mi proyecto, un foco, una luz que ayude a seguir caminando. Han pasado ya 8 años desde este nuevo ciclo y el diagnóstico actual tiene la mirada suficientemente alejada del «no me creo haber llegado hasta aquí» al «hay que darle una nueva vuelta más a mi proyecto» y traté de exponerlo. Lo llamé «revoltijo interior». Algo que tiene que ver con mariposas, contradicciones, miedos, ilusiones, dudas, triunfos, derrotas e ideas, bastantes ideas. Recibí como siempre, y como nunca, más ilusiones, reflexiones, miradas y más ventanas y puertas abiertas que nunca, recibí clarividencias, recibí complicidades y sobre todo esas manos que de pronto te aparecen delante diciéndote de frente: «mira allí» y «toma mi mano». Así es #redca.

Tenéis tres estupendos posts ya escritos sobre este 8ª edición de AmalioJulen y Paz, además podéis seguir el hilo de lo que compartimos vía Twitter. Difícil añadir algo más porque recogen estupendamente lo que sucedió y apuntan ideas para el futuro, pero seguro que aparecerán otros puntos de vista. Los iremos sumando aquí. Pero permitidme añadir algunas ideas que se me quedaron bien grabadas.

Una de ellas es ese barco que navega entre un oleaje bárbaro y a sus marineros caminando por la cubierta. El barco navega, nosotr=s andamos de lado a lado, con cada persona a bordo, oteando juntos el horizonte para no perder el rumbo pero también reconociendo aquí delante aquellas maniobras oportunas para llevarlo de la mejor manera posible, izando esta vela, moviendo el timón donde más interese en cada momento, sabiendo cuándo amarrar o cuándo echar el ancla para parar. El «caminar de los marineros» haciendo que las cosas sucedan, tirando de remo cuando sea necesario o simplemente enseñando a otr=s a hacerlo. A veces dudamos de si es el barco adecuado en el que subirse o si en realidad deberíamos subirnos a ese barco. Lo que sí es cierto es que el compromiso, la humildad, la practicidad, las relaciones e interacciones de las personas, la búsqueda de ese pequeño matiz, descubrir esos momentos mágicos donde suceden y por qué suceden las cosas, el MA consciente, son rasgos que definen nuestro trabajo y que permiten diferenciarnos de otros modelos, llegándolo a denominar la «consultoría de autor«.

Sigo, y así lo compartí, preocupado y ocupado por el CÓMO. Ya lo he comentado hasta en la faceta de coach en el basketla idea, la palabra y el cómo. Ver cómo el proceso es tan importante o más que el resultado, que éste sea realmente significativo y provoque un cambio en el cliente, aunque a veces éste te sopapee fuertemente y retumben tus principios. Aquí es donde quizá quede mucho por trabajar…y aprender de este grupo, y de sus extraordinarias experiencias.

El rol que jugamos, la exigencia y la autoexigencia, la necesidad de hacer simple lo complejo, la diferencia entre lo que se hace, lo que no se hace, y lo que tiene que hacer el cliente; proyectos que sobre todo nos hagan pensar, ir más allá, buscar inspiración allí donde los libros de management no llegan y sí otras disciplinas, no dar nada por sabido, desabrocharnos presentaciones y escuchar con lápiz y papel para recoger la verdadera inquietud y construir y desarrollar un vocabulario común, nuevo y que nos permita precisamente empatizar con cada proyecto, con cada cliente, con cada persona, «trabajar más que con enfermedades que tiene la gente, con gente que tiene enfermedades»,…se habló de lo mágico, del Magical Thinking Officer, sí tal cual… Que «la gente hable porque sabe, porque cuando habla dice cosas que no sabía que sabía».

Es difícil destacar algo… quizá la relación de ideas e ideas, expresiones tras expresiones, frases tras frases, sea tan extensa que a veces resulte complicado poner el fosforito azul sobre estas ideas. Pero hay dos realidades:

  1. La sensación y conclusión que hemos sacado es tan positiva que ha generado y regenerado una renovada ilusión, y no lo digo por mí mismo sino creo que por el resto. Esto ya es seguir con ese «camino del marinero» firme y con convicción
  2. Vamos a retomar entre todos el sitio www.consultoriaartesana.net para actualizarlo y ponerlo al día. Es el paso que debía darse y al que nos afanaremos a partir de ahora.

Lo mejor de todo es que quizá haya que recuperar en algún momento a Richard Sennett y su «El Artesano» y por otro lado que esperamos ya la próxima cita. El próximo puerto donde embarcaremos y en la actividad y el descanso, volveremos a compartir reflexiones, ideas y sensaciones. Y seguro que en el camino que recorramos nos iremos encontrando más ocasiones. Es como esa llama que nunca se apaga y que solamente al añadir unos pequeñitos trocitos de madera y el oxígeno de cada persona, prende de nuevo con fuerza. Bendita #redca. Bendita consultoría artesana. Benditos compañeras/os artesanos.

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Nov 21 2016

Si los clientes fueran leales a sus colaboradores

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Quizá deberíamos plantearnos si es momento de cambiarlo todo. Bueno, todo, todo, no sé pero sí que no vendría mal que repensásemos muchas cosas. Sea porque quizá la educación empieza a ser de otra manera ahora que parece que el trabajo del futuro va por otros derroteros que preparar personas para un trabajo en serie (que seguirá habiendo) y por tanto el «talento» que haya que formar tenga que tener otras habilidades y otros conocimientos. Sea porque quizá la economía tenga ya más que ver con inversiones colaborativas y proyectos conjuntos y circulares, y no tiene nada que ver con jugar-ganar-perder en la bolsa, buscando el «pelotazo» inmediato. Sea porque quizá el mundo de las ideas vuelva a ser ése que tiene sentido práctico para ir un poco más allá de lo que hacemos cada día y no únicamente un campo escogido para una única élite que se sitúa en un escalafón más alejado de la realidad.

Sea porque quizá debamos también repensar las relaciones entre clientes y los llamados «proveedores».

Ambos términos clientes y proveedores se han situado con el paso del tiempo en espacios diferentes, a alturas diferentes y casi con visiones diferentes, cuando hoy en día esa relación ya no se produce así, o al menos a mí me lo parece. Proveer significa «proporcionar lo necesario o conveniente para un fin determinado» y aunque el sentido del verbo está claro, deberíamos también repensar en cómo se producen las relaciones entre ambas partes. Y es que hoy el «trabajo provisto» deja de ser un momento concreto y una solución determinada para situarse más en una relación en la que ambas partes o se implican conjuntamente y se comprometen, o nunca llevará a buen puerto.

El mundo de la publicidad y la comunicación ha sido uno de esos campos donde más se vivía el tópico del «necesito ideas» escrito en simples frases que ni siquiera llegaban a ocupar la mitad de una página en blanco. Algo así como que «te dejo un marrón que soy incapaz de solucionar a ver si tú, proveedor más que proveedor, eres capaz de darme ideas, decenas, muchas, como una enorme bolsa de chuches, para ver con cual me quedo». Se nos llenó la boca con aquello del «vamos a hacer un brainstorming«, con esas técnicas de creatividad de librería de aeropuerto, para que todo el mundo se tomara ese momento como el espacio divertido del día para «parir ideas», como si fuera tan fácil eso de dar ideas o soltar ocurrencias. «Todas valen», «que no se desperdicie ni una». Y si tú y tú no me dais ideas, espera que voy a llamar a 2, 3, 4, 5 o más personas para que seguro que gentilmente me den ideas. Dame ideas. Insaciables ideas.

Será porque con el tiempo lleno de experiencia’s y de problemas que han sido reenfocados, me plantee que quizá el problema no sea tanto de quién tiene o no talento para generar ideas, de si estas ideas valen y estas no, sino de cómo formulamos la relación para que vayamos juntos en la misma dirección y se resuelvan los problemas. Ni siquiera entraré en el debate de si las ideas «cuestan» o si las ideas valen porque creo que aquí no hay debate salvo el silencio, que a veces todo lo confirma. A nadie le gusta trabajar gratis. El problema es reconocer que uno sólo de por sí no sabe de todo y por eso debamos aceptar definitivamente que es mejor estar bien rodeado y no simplemente aprovecharme del de al lado, donde yo no soy capaz de llegar.

Al proveedor se le pide fidelidad, se le llega a pedir incluso hasta exclusividad, se le pide confidencialidad, se le pide dedicación inmediata, se le pide, se le pide, se le pide. Está claro que el mercado necesita mercado, que se necesita que los procesos de compra-venta se produzcan en diferentes ámbitos, que viene siendo un mundo donde uno y otro se alimentan, pero seguramente los mercados serían más maduros y de mayor calado si la relación se estableciera en el campo del «ganar juntos».

Trabajar en red y con red supone establecer una relación inter–pares donde cada parte busca la complementariedad y un campo en común basado especialmente en la confianza y complicidad entre las partes. Donde los retos se trabajan juntos y donde todas las partes se implican para sacarlo adelante. Es ésta, la confianza, la complicidad y el compromiso, las que hacen que las relaciones perduran y especialmente las que consiguen que la «lealtad» entre las partes surjan. Las relaciones se construyen precisamente haciendo que se produzcan pero en especial generando esa sensación de confianza en el «otr=» para que todo fluya cuando más se necesite.

Que conste. Esto no es ninguna pataleta personal. He de decir que tengo clientes, proyectos y colaboradores de los que me siento realmente contento, orgulloso y LEAL. Todo se puede mejorar, está claro, pero reflexiono en alto y en negro sobre blanco para re_pensar si realmente estamos construyendo las relaciones necesarias para que los proyectos, todos, como clientes o como partners-colaboradores-proveedores que somos funcionen perfectamente (que en muchos casos jugamos en ambos lados). Y veo que estas relaciones tienen todavía un «deje» que suena a rácano, antiguo e interesado. Las conversaciones que se producen, las relaciones que se establecen, las dinámicas donde muchas cosas se interrelacionan, las ideas que funcionan necesitan revisarse para que se fijen las complicidades y las lealtades.

Las relaciones cliente-proveedor deben cambiar pensarse de nuevo. Quizá necesitemos primero cambiarles de nombre. No sería mal paso desde luego.

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La foto de inicio es de Flickr, de Yohanes Sanjaya

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Ago 01 2016

Lo que nos cuesta educar al cliente

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En este mundo de lo tangible, tan tangible como aquello de «…Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré», propia de Santo Tomás, cuesta a veces reconocer que más allá de lo tangible lo que deja huella y rastro, precisamente son otro tipo de ideas, otro tipo de cosas que precisamente se sitúan más en el mundo de los intangibles.

Leo a mi amigo Carlos Magro quien una vez tras otra nos viene a recordar aquello de «Educar es informar, formar, transformar…aprender, enseñar a aprender, aprender a enseñar, aprender a aprender». Toda una declaración de intenciones y realidades.

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¿A dónde quiero llegar con todo esto? Llevo con esta reflexión mucho tiempo: ¿qué huella dejamos en nuestro sector, especialmente, en nuestros clientes tras cada proyecto realizado? ¿Es esa huella únicamente el proyecto finalizado, maquetado, encuadernado y entregado, el output, tras una serie de encuentros, de reuniones, de horas de debate, de reflexión y de transcribir ideas y escenarios? ¿Qué dejamos tras ese paso?

En el mundo de la consultoría, del branding, de la publicidad y el marketing es bastante común escuchar aquello de «hay que educar al cliente», que «el cliente a veces no nos entiende», el más grave de «el cliente no sabe comprar, ni siquiera sabe lo que quiere» …  ¿te/os suena? Puede tener su parte de verdad aunque permitidme ponerlo en duda porque tengo esa sensación de que el problema lo colocamos siempre ahí fuera y hay muy poca capacidad de autocrítica (siendo generoso) y poca intención de ir más allá y revertir ese comentario, cuando años tras años sigues escuchando esta frase. Y me pregunto por qué.

Quisiera añadir a esta reflexión dos puntos de vista, personales y profesionales, que me hacen llevar a todo esto. El primero de ellos es qué importancia le otorgamos cada un= de nosotr=s precisamente a esa labor pedagógica de su ámbito de conocimiento de cara al exterior, principalmente hacia el cliente y por qué no, al sector en general.

Está claro que comprender y trabajar en el mundo de los proyectos es precisamente encontrar una solución a un problema planteado. Son muchas las aristas que se pueden trabajar en este sentido: por ejemplo, identificar el problema, acordar un «lenguaje común», integrar opiniones diversas, desarrollar borradores, aprobarlos-matizarlos, debatirlos, retocar, debatir de nuevo, acordar… Cada cual tiene su propio proceso, su propio método, pero el reto no es tanto las metodologías propuestas sino sobre todo el cómo y el por qué de todas ellas. El reto, como la anterior frase de Carlos, es el sistema, el contexto, las formas, el cómo construir un clima que realmente propicie esa evolución hacia la solución. Posiblemente la primera labor de educación hacia el cliente comience por aquí más que únicamente decir: «…le damos una vuelta y te llamamos en dos días…». Nuestra labor como consultores en este sentido no ha de mostrar lo que sabes sino cómo hacer que el/la otro/a también «sepa«.

El mundo de los proyectos forma parte de esa realidad tangible. Un proyecto acaba de expresarse en un output, en un soporte, en algo que se convierte más en una justificación, a veces al peso del número de folios rellenados, a veces al número de acciones siguientes a poner en marcha. Pero una cosa es el proyecto (y su correspondiente solución aportada) y otra la construcción de las relaciones con tu cliente. Los proyectos responden a una necesidad (tácita o explícita), a un «aquí y ahora». El mundo de las relaciones va más allá. Va hacia la construcción en el tiempo de una serie de pautas de comportamiento común, al desarrollo de un lenguaje compartido que surge a medida que van «sucediendo cosas»: encuentros y reuniones, debates conjuntos, reflexiones individuales y colectivas, documentos compartidos, ideas que surgen y se matizan. De todo ello, más que la solución lo que se deriva es una relación que está basada en un aprendizaje mutuo.

En este mundo de la imperfección (sí, porque no todos los proyectos salen como uno quiere) de los proyectos de consultoría y activación, la pregunta que me surge ya no es sólo «qué he aprendido de nuevo» sino sobre todo «qué (creo) ha aprendido el cliente» y sobre todo «qué he hecho yo para que eso sea así». Llamadme iluso, ingenuo e inocente, pero es una pregunta que debería hacerse tras cada proyecto, o mejor dicho, al inicio de cada proyecto. Porque aunque el «pedido» sea resolver un problema, el reto radica en construir una relación que pueda seguir desarrollándose más adelante. La casuística puede ser dolorosa y poco concreta: si siempre hablas y habláis de precio, está claro que el lenguaje futuro de la relación será el precio. Si siempre hablas y habláis de lo urgente y rapidísimo, está claro que ese idioma estará basado en el tiempo. ¿Cuál es por tanto tu responsabilidad para «educar» al cliente y aprender sobre tu auténtico expertise?.

Son ya 6 años de recorrido en este mundo de la consultoría artesana e independiente en temas de branding y si de algo puedo sentirme satisfecho precisamente es de estar 6 años trabajando y debatiendo cada día de marca con mis clientes, en especial de SU marca. Que piensen en ella, desde ella y para ella. Que sean conscientes de que tienen un activo estratégico que la hace preferente, referente y, ojalá, relevante. Cada proyecto puesto en marcha siempre responde a una necesidad a un problema, pero en muchas ocasiones, en una inquietud que siempre pasa por su marca. Cada proyecto en marcha es un capítulo en esa relación que se construye con un idioma común: mi / tu / nuestra marca.

Que sepan más de marca, para mí, es aún un reto mayor porque te exige precisamente a estar ahí, a seguir planteando retos y a seguir provocando debates. Es un aprender y aprender constante. Que precisamente exista este blog es para que podamos debatir, especialmente, sobre branding y sobre una manera de verlo, que parte de algunas de mis reflexiones y se hace más grande, y lo hacéis más grande, con vuestras respuestas, comentarios, menciones y opiniones.

No sé si esto es educar o no. Intuyo que el foco no alumbra mal pero sé que la reflexión de estos próximos días de verano-vacaciones tiene que ir encaminada en este sentido. ¿Qué más hemos/han aprendido hoy?

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La foto de inicio es de Flickr, de Erika Smith

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Jul 29 2015

Lo que queda por cambiar nuestra forma de trabajar

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De vez en cuando me gusta echar la mirada atrás y ver cómo estaba estábamos hace un tiempo y cómo han ido están cambiando las cosas. Hace ya 5 años comencé una nueva etapa de la cual no me puedo quejar (salvo algunas cosas), y en todo este tiempo si algo ha modificado mi trabajo está siendo mi forma de trabajar. Quizá sea por la circunstancia de pasar de una organización con su equipo de personas a estar literalmente «sólo». El hecho numérico no es lo relevante pero sí que condiciona la manera de trabajar, con sus ventajas y sus inconvenientes, como no puede ser de otra manera.

Tengo la sensación de que nunca nos enseñaron a trabajar, más bien a hacer lo que se nos pide, sólo responder a una exigencia en función de nuestras capacidades, conocimientos y habilidades personales. Te enseñan (no sé si aprendes) unos conocimientos que luego la realidad se encarga de situarlos en su lugar adecuado. Quien más quien menos ha pasado por esos momentos en los que ha tenido que hacer algo que no-le-enseñaron y ha tenido que «buscarse la vida», que es la otra manera de decir que sigues aprendiendo. Lo bueno de ello, en cambio, es que si te gusta y apasiona lo que haces, no importa no-saber sino el mero hecho de la búsqueda de la solución, de documentarte bien, de explorar posibilidades y escenarios, las inquietudes y la curiosidad y estructurar un discurso en torno a esa necesidad, hace que vayas adquiriendo más experiencia, más experiencias y más conocimiento.

Quería dedicarme y focalizarme en el branding. Seguir ese camino y profundizar sobre él, desde lo teórico pero sobre todo desde lo práctico. Aprender-haciendo eso que leía y veía. Disfrutar del proceso de trabajo más que esperar al resultado final. Y todo ello me obligó a trabajar de forma diferente a lo que hacía en su momento. La consultoría artesana me está ayudando en todo ello. Así básicamente me he encontrado en este tiempo, y mirándome a mí mismo, tres campos de trabajo que ya considero imprescindibles:

  1. Estar sólo, centrado y concentrado en una materia,
  2. Conversar con el/la cliente; y en «casa» del cliente,
  3. Habilitar espacios «mixtos», para desarrollar nuevas ideas, desde dentro y desde fuera, de forma conjunta.

Doy fe que mi principal cambio y reto fue no tener oficina. Entendiendo oficina como un espacio físico y propio para trabajar ahí, con sus archivadores y muebles, su puerta, su llave y todo eso. Hubo gente que me hizo qué pensar cuando me dijo si la necesitaba realmente. Es como que trabajar estaba íntimamente ligado a un espacio físico. Primer cambio radical. No. No tengo oficina. No la echo de menos. Aunque a veces sí que he tenido «tentaciones», pero creo que no es estrictamente necesaria para hacer tu trabajo.

Esto me ha hecho reflexionar bastante sobre los «espacios de trabajo«, si en realidad aportan o no valor a lo que profesionalmente se requiere y se busca. No sé si tienen sentido o no, pero no soy el/la único/a que piensa que las empresas siguen y seguirán teniendo sentido con espacio pero también SIN espacio físico. En la actualidad, soy un encantado y privilegiado usuario de bibliotecas públicas, allá donde las hubiere, en cualquier formato. Un espacio, las bibliotecas, que tienen un importante reto en re-definirse ya que no soy el único que la usa en este formato de solitario-freelance-trabajador/a. Espacios amplios, silencio, mesas libres y grandes, tranquilidad. Ideal para ese campo «individual» del trabajo.

Lo que también ha modificado mi forma de trabajar es reconocer que necesitamos tener momentos de «soledad». Esos en los que necesitas poner todo tu foco en un tema, en una acción. Sólo. Enfrentarte al papel en blanco y/o a la pantalla, con el lápiz y/o el teclado, y producir llamémosle un contenido, una idea, una propuesta, un esquema, un garabato. Un desatascador de la solución en forma de valor que propones. También un momento de soledad para leer un post, anotar una idea y dejarla reposar, ver un video, un corto, leer un capítulo de un libro, darte una vuelta por el RSS, etc. Necesitamos ese estímulo individual que nos puede catapultar hacia algo nuevo, a menudo desconocido y siempre un desafío contigo mismo.

Siguen siendo necesarios los momentos con l=s clientes. Escuchar, preguntar, hablar, conversar, aprender, proponer. Momentos en los que más allá del briefing y/o de la necesidad que te llega, casi que formas parte de «su» proyecto, siendo un/a más y tratando de aprender de «su cultura» para poder interpretar correctamente necesidades, expectativas, historias pasadas y visiones futuras. Es cuando realmente tiene sentido un trabajo como el nuestro. Estamos para aportar valor dentro de una realidad. Y cuanto más cerca la vivas, mejor para ambas partes. No es hablar de problemas, es hacer una total inmersión en una cultura ajena para comprenderla totalmente y aportar valor sobre ella.

Con todo ello, en este tiempo he descubierto que también hemos de generar espacios de frontera entre la soledad y el equipo de trabajo, entre lo individual y lo colectivo, entre lo propio y lo ajeno. Buscar espacios mixtos donde hagamos partícipe a gente ajena al problema pero de alguna forma implicada en él. Empresas con sus públicos externos, directiv=s con sus colaboradores, partners con clientes, … buscar diversidad en la búsqueda de un camino que una a tod=s y que permita encontrar un camino que junte visión con realidad, retos con amenazas, creencias con certezas, lo centralizado con lo descentralizado. Quienes hemos leído y releído «El Artesano» de Richard Sennett, hemos interiorizado el concepto taller. Ése que relaciona personas y sus relaciones, más allá de su condición:

«Los talleres han sido y son un factor de cohesión social mediante rituales de trabajo»

Hablaba hace no mucho con Asier Gallastegi y Arantza Sáenz de Murieta y Asier Amézaga de cómo participa la gente (y cuánto aporta) cuando se le hace corresponsal y corresponsable del valor que quiere aportar.

La pregunta en este caso es ¿cuál es el espacio preciso y necesario para que ello se desarrolle? Lógicamente, una empresa/organización tiene sus espacios y sus salas de reuniones. Están también los espacios co-working que «alquilan» sus habitáculos libres para estos temas. He/hemos trabajado en tiendas, en terrazas de bares, en comedores de restaurantes, en otras oficinas…cada cual te da y te ofrece algo a cambio. Lo importante en este caso es saber que ese encuentro entre personas diversas necesita de espacios diversos, poco formales, que te hagan sentir cómodo y con la libertad suficiente para abordar la situación a resolver.

Más allá del espacio físico, que haberlos haylos, lo que observo viendo lo que ha ocurrido en este tiempo y lo que está ocurriendo hoy, es que uno es en la medida de lo que hace con los demás. En que la soledad no es mala sino necesaria para su trabajo. Necesitamos dar sentido a nuestras ideas … en colaboración con l=s demás.

He valorado muchísimo en este tiempo el trabajo solitario, sólo, en la penumbra y con silencio. Y más aún la necesidad de escuchar y contar al resto. Estas vacaciones de verano van a ser como el momento para pensar sobre ello y cómo hemos de seguir cambiando. No sé dónde acabará todo ello. Sólo sé que hay que seguir avanzando y, espero, mejorando.

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La foto de inicio es de Flickr, de Cristina Valencia

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Jun 09 2015

Branding en red, de lo personal a lo diverso

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El 30 de noviembre del 2000, la UNESCO declaró al Palmeral de Elche como Patrimonio de la Humanidad. Más de 200.000 variados ejemplares perfilan uno de los emblemas más importantes de esta ciudad. Y en especial su «Palmera Imperial«, de 7 brazos, un ejemplar único que se convierte en icono de esta ciudad (sorprendente ciudad, para mí) que se une a este basto palmeral que aporta singularidad a esta ciudad tanto en su entorno como en el espacio urbano.

7 brazos en uno, de forma simbólica, reunidos en un entorno efectivamente muy especial en Elche, en las III Jornadas de Innovación de ÓPTIMA LAB una serie de profesionales artesanos, que trabajan cada día desde la óptica de la productividad personal, un concepto sintetizado en la metodología GTD, y que sinceramente, conviene revisar para saber hasta qué punto somos o no productiv=s. A estas Jornadas, allá que me fui aceptando la invitación de su mentor, el compañero artesano José Miguel Bolivar, para tratar de aportar algo de luz al grupo y hablar sobre branding, red, personas y organizaciones, etc. Y a posteriori, tomando como símbolo de esta Palmera Imperial, la reflexión, las ideas, las dudas y preguntas surgieron en el momento del taller y en el viaje de vuelta.

Decía al inicio de mi taller, que trabajar en branding tiene dos momentos tremendamente interesantes para un profesional como son el momento de la génesis de un proyecto empresarial y cuando un proyecto empresarial ya consolidado tiene ante sí el reto de diversificar su proyecto, adquirir otro o generar uno nuevo, y aparece entonces la pregunta de si seguir con la misma marca y/o crear una nueva. Son dos momentos especialmente excitantes, al menos para mí, porque te das cuenta que la marca puede aportar un valor más allá de la mera idea de negocio, y es poner el foco siempre en el exterior de nuestras organizaciones, en nuestros clientes.

El concepto «branding en red» es un reto especial para debatir sobre cómo deben ser las marcas del futuro. Por un lado estamos asistiendo a una tarea de simplificación del portfolio de marcas que tienen muchas organizaciones hacia crear marcas corporativas únicas y más potentes; surgen por otro nuevas iniciativas de un tamaño más pequeño que se unen, dada por esa tendencia y realidad que existe a ser organizaciones e incluso «profesionales más pequeñ=s», más flexibles y adaptables para competir en unos mercados cada día más exigentes y líquidos.

Decíamos en estas Jornadas de Optima Lab, reflexionando sobre la realidad y la gestión de marcas-persona y marca-colectiva, que el problema no es tanto la sensación de incompatibilidad de ellas, sino la búsqueda de la complementariedad entre lo individual, lo colectivo y sobre todo lo relacional entre todas ellas. El concepto de arquitectura de marcas establece que lo importante es reconocer cuáles son las relaciones entre las marcas y dónde se producen las sinergias entre todas ellas y dónde hay que poner los recursos para lograr la percepción deseada en la mente del mercado. El reto en todo caso es «comprender» e interpretar al mercado y saber en qué momento una marca-personal aporta más valor en la relación y cuándo una marca-colectiva lo hace. Quizá el problema no sea tanto de jerarquía entre marcas sino pensar más en los momentos de la verdad de las personas-organizaciones cuando tomamos decisiones y saber quién puede aportar más valor en cada momento.

Las marcas son entes vivos y dinámicos que se alimentan cada día y a su vez han de digerir las verdaderas necesidades y expectativas de personas y organizaciones en el mercado. Y si nos encontramos como en la Palmera Imperial con diferentes brazos que entre todos configuran una figura única, el reto ha de ser ése: cómo podemos ser únicos donde tod=s somos igual de importantes pero sobre todo cedamos la importancia a quién aporta el valor necesario para resolver la necesidad concreta en el momento preciso.

Gestionar marcas es gestionar expectativas. Y nuestras expectativas como «consumidores» no son siempre las mismas, son en función de cada momento. El reto como gestores de marcas es saber interpretar qué hacer en cada momento. No es lo mismo el momento inicial de búsqueda de información sobre un producto/servicio concreto que el momento previo de la compra. Establecemos en realidad un protocolo de relación entre personas-marcas en que en cada momento hay que hacer lo pertinente, lo que permita reducir miedos y dudas pero sobre todo, aportar un mayor valor en la relación y una completa significación.

Si hay algo que me interesa especialmente del método GTD (os recomiendo que leais el libro de José Miguel Bolivar) es que más allá de gestionar el stress, los tiempos, las tareas, etc (perdona José Miguel por la simplificación), es que en toda acción la clave es el propósito y el resultado final que queremos obtener. Propósito y resultado final, que aunque parezcan lo mismo no lo es. Las marcas, sean éstas individuales o colectivas, han de tener claro que el resultado final es construir una relación sostenible y de valor en el tiempo y que su propósito es ayudar a encaminar al mercado en esta relación aportando significados cada vez más estables.

Son muchas las reflexiones, y las tareas pendientes que quedan, que han surgido, surgen y seguro que surgirán en torno a este proyecto ÓPTIMA LAB, pero sobre todo en cómo construimos y desarrollamos las relaciones entre marcas individuales y marcas colectivas, entre marca personal y marca «ente», pero lo que sí queda claro es que del «branding en red» tenemos mucho que aprender sean nuestras marcas del tipo que sean. Gracias a Paz Garde, José Miguel Bolivar, Antonio José Masía, David Sánchez, Cruz Guijarro, Jesús Serrano, Jerónimo Sánchez, Enrique Gonzalo y Silvestre Segarra por hacerme partícipe de este proyecto. Seguiremos trabajando sobre ello.

 

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La foto de inicio es de Flickr, de Francesc

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Feb 26 2014

La práctica artesana: #redca7

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Sobrevaloramos el hecho de ganar. Nos ciega tanto el resultado final que perdemos de perspectiva el camino y las formas que nos lleva a ello. Casi diría lo mismo del hecho de perder, en el sentido de quedarnos con un gusto final que posiblemente no sitúe en su justa medida las razones, el esfuerzo requerido y el aprendizaje llevado.

Salir de unas reuniones con la sensación de que quizá no has encontrado respuestas pero sí lleno de nuevas preguntas, es siempre reconfortante. Compartir y reconocer ante el resto, el contexto profesional de cada un=, el por qué de las cosas y los caminos que has llevado en cada acción, es también aprender de sí mism= y de las opiniones del resto. Escuchar aciertos pero sobre todo escuchar errores, miedos y dudas es el mejor de los bagajes que alguien puede sacar tras dos días de compartir experiencias profesionales y personales reales. Estas son mis tres grandes reflexiones tras una nueva reunión del grupo #redca de Consultoría Artesana, que hemos realizado este pasado fin de semana en Bilbo, en la sede de Bilbao Berrikuntza Faktoria. Cada encuentro de este grupo de compañer=s y amig=s, es una lección y un soplo de energía para afrontar cada reto que se nos presenta, y no sólo desde lo profesional. Y es que pasar horas de distendida y profunda charla con AlbertoJulenAnaMaria JesúsAsierNaiaraManel, Mikel y la increíble Maddi es todo un placer.

Buen rollo. Es una expresión quizá tan poco seria que se sitúa a un lado de muchas de nuestras acciones sin cobrar excesiva importancia. A veces se pone en primer lugar por delante del conocimiento y de lo profesional, situándolo en un espacio inútil. Pero lo que queda claro es que para desarrollar nuestro trabajo, para acompañar en muchas de nuestras organizaciones, para avanzar además de tener claro el camino es fundamental un clima de confianza, de empatía y de que todo el mundo se sienta igual que el resto, igual de importante. Mucho de este buen rollo se ha dado también en este encuentro, confianza, simpatía, respeto, escuchar y opinar. Mucho de esta actitud se tiene que trasladar a cada proyecto. Hay una frase que para mí resume esta nueva pregunta, que la comentó Manel:

«Cada vez que hay un yo hay un tú, que elimina el nosotros”

Lo «artesano» se caracteriza no sólo por el gusto y el reto del trabajo bien hecho sino sobre todo por reconocer con qué se trabaja e intentar que todo ello emerja y juegue un papel esencial. Adios por tanto al «ctrl & C» que tanto abunda por nuestros lares y más a decidir qué hacer con «lo que te piden». Eso de tener respuestas inmediatas para cualquier pregunta, no es el camino. Más bien saber qué construir y sobre todo con quién construir. Aquí se pone en primer lugar a cuál es nuestro lugar ante cada problema. Con qué nos conectamos, como dice Asier. Y es que cuanta más intervención por nuestra parte, peor. No se pone en valor el rol de cada actor ante una situación. No se pone en valor la «energía» y el conocimiento que tienen las personas para poner en común y generar de ahí los caminos y las soluciones propias. Proponer desafíos para encontrar respuestas. Un/a artesana/o en realidad  es aquél/lla que tiene una filosofía detrás y se va construyendo, construye su propósito y no la técnica.

«Nuestro trabajo no tiene nada que ver con lo que hacemos sino con lo que perseguimos«, se comentó.

Tanto Julen, como Manel y Mikel, ya han dado su visión del encuentro. Complementaria una con la otra; es lo bueno que tiene el sentirnos en un entorno donde cada un/a es capaz de ofrecer su punto de vista, que siempre suma. Lo mejor de todo, lo aprendido de verdad, es que reflexionamos sobre la manera de hacer, sobre la propia filosofía desde la práctica. Y a su vez la práctica se alimenta basada en esta filosofía y modo de actuar. Reflexionamos desde la práctica. Reflexionamos desde lo concreto para precisamente construir lo intangible. Necesitamos tangibilizar proyectos para comprender y profundizar en los que se desea. Necesitamos pensar en qué y cómo hacer para comprender el qué sabemos y qué necesitamos saber. La forma y la función, todo en uno. Realmente apasionante y estimulante.

Y acabo con una tremenda duda. ¿Partimos cliente y nosotr=s siempre del mismo lugar? Llegamos a debatir sobre la importancia de la Fase 0, ese momento inicial para equilibrar expectativas con resultados. Ese momento básico para determinar desde posiblemente la inseguridad del cliente hasta lograr que un equipo «vaya haciendo», vaya generando desde el método y la participación, el contenido final. Es para mí el principal reto. Cada una de las exposiciones mostró precisamente el éxito y fracaso del método, del trabajo, de cómo han ido sucediendo cosas, precisamente para que sucedan estas cosas.  ¿Cuál es el final? «¡renuncio a la memoria final!» sentenciaba Asier…y se matizaba al mismo tiempo en la necesidad de documentar cada paso, de dar visibilidad a cada intangible desarrollado:

«somos editores en el sentido que con las ideas, acciones y cosas que salen, vamos montando una historia».

En fin. Mi paradoja es que al mismo tiempo que esbozo una sonrisa por los recuerdos y el buen tiempo pasado juntos, se forma una cierta sensación de duda y preocupación por todas esas nuevas preguntas que se han ido formulando  y a las que aún no tengo respuesta. Será entonces cuestión de compartirlas por aquí y seguro que «juntos», encontramos una luz que nos ayude a tod=s. Sólo me queda decir de nuevo, gracias. 😉

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Jul 09 2013

El valor de las emociones tras #fororedca1

Han pasado ya unos días desde que terminamos con la palabra «¡MUCHAS GRACIAS!» para finalizar el #fororedca1 en un majestuoso salón de la Universidad de Deusto. Creo que no hay mejor palabra para describir el sentimiento post-evento porque, como dije en mi turno de presentaciones, este foro no sería posible sin la participación de toda la gente que asistió un caluroso viernes 5 de julio en Bilbao a escuchar y a sentirse parte de una forma de ver la profesión de la consultoría, llamada artesana.

Hablamos tantas veces de personas que al final no acabamos por descubrir por qué conseguimos enganchar con ellas. Pienso que son las emociones que se transmiten un=s con otr=s las que hacen que algo sea realmente especial y se establezca un vínculo más que potente. Alberto Barbero lo definió brillantemente cuando nos explicaba que durante todo el día estamos emitiendo una serie de ondas «emocionales» a nuestro alrededor que hace que conectemos con otras personas. Y siento que las vibraciones que se produjeron desde la llegada a primera hora de la mañana hasta las despedidas fueran especiales, muy especiales. Desvirtualizar a personas «virtuales» pero sobre todo de carne, hueso y pensamiento, saludar a antigu=s amig=s, cambiar impresiones, puntualizar ideas transmitidas, sugerir nuevas, proponer alguna que otra cita para el futuro,… esto es interactuar y sólo se produce cuando conectas con alguien, con sus ideas pero sobre todo cuando hay «algo que une» y ese algo tiene que ver con lo emocional.
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Otra de esas cosas que a uno le quedan es el valor de lo complementario. María Jesús en un momento nos atrapó a tod=s en una simple pero contundente explicación sobre lo que es la Red y lo que es un equipo, y lo que lo diferencia. Trabajar en red es fantástico siendo consciente de que uno es en la medida que está en contacto con los demás, pero esto no se explicita hasta que no afrontas un reto y te pones a trabajar conjuntamente en ello: ahí aparece un equipo, que tiene que irse conjuntando y resolviendo las diferentes tareas (y problemas), casi organizándose a medida que van avanzando los retos a resolver. Es una de esas lecciones que vas aprendiendo con el tiempo, y en la organización de este evento, como Julen ya ha explicado perfectamente, lo que nos llevamos de aprendido es algo tan grande que no ha hecho sino poner precisamente en positivo el valor de la complementariedad. Además este término tiene una cosa para mí muy interesante y es que cuanto más complementario eres más se fija la personalidad y la singularidad de cada un=, formando un círculo casi virtuoso en el que uno se necesita del otro irremediablemente. Y éste es para mí uno de los «éxitos» de este evento: ha forjado un carácter aún más propio porque de esa idea que surge en Madrid en el mes de febrero, que se ha hecho realidad hace unos días, da como resultado que estemos pensando en dar un nuevo paso más allá y plantearnos otro reto.

El sábado, tal y como habíamos quedado, nos reunimos para hacer balance de todo lo que había pasado no el día anterior sino desde que decidimos dar este paso visible de la red. El lugar escogido por Asier Gallastegi nos atrapó. No sólo por el hecho de estar en plena naturaleza, cerca de la Playa de Azkorri (Getxo), y transmitirnos esa calma que necesitábamos tras la intensa jornada del viernes sino porque en un lado de la casa, había un cobertizo que albergaba un espacio de trabajo totalmente artesanal. Maderas nobles, herramientas de mano perfectamente alineadas y preparadas para la acción de la mano y la mente de la persona, mesas de trabajo, la luz perfecta para trabajar y en especial muchos relatos en su interior de cómo un luthier afronta su trabajo con todo el mimo y el detalle para lograr una pieza única. A l=s que estuvimos allí no sólo nos llamó la atención todo ese material y espacio sino la explicación de cómo trabaja, de cuál es la historia que hay detrás de cada materia prima y de cómo desde la pasión del oficio se puede llegar a ir fabricando algo totalmente auténtico y único. Fue la verdadera y humilde lección que aprendimos en apenas 15 minutos. Salir de nuevo a la antigua mesa de madera en el jardín bajo una sombra, sentarnos y hablar, nos volvió a poner en la tierra de lo que tiene que ser esta manera de hacer las cosas artesana, nos volvió a poner en tierra el valor de la red y de las personas en relación, pero sobre todo nos volvió a poner en la tierra de lo que son las emociones contagiosas que hacen que busquemos conjuntamente nuevos retos y nuevos desafíos ante un mundo en cambio y una profesión que nos llena, definitivamente. Ese luthier y ese contexto, esa forma de hacer y el sentido de cómo hacerlo es lo que se necesitaba tras un evento, que sí hay que decirlo, superó las expectativas previas con mucho.

Sólo me queda nos queda agradecer de nuevo a la gente que asistió a la jornada. Aquí tenéis la presentación que utilicé y el video que trató de ilustrar el sentido de la «Consistencia y coherencia ante el cambio» en un mundo cambiante como el del branding y la comunicación. En la plataforma creada de Wonference están ya todas las presentaciones utilizadas y se ha habilitado un espacio para nuestras conclusiones pero sobre todo a vuestras conclusiones, en coherencia con lo que valoramos sobre la red de personas conectadas. Amalio ha creado sendos albúmes de fotos que recogen tanto el evento como la jornada #redca6 mágica en Azkorri. El evento no tiene fin sino que no ha hecho sino comenzar. Hay veces que las emociones han de ser las protagonistas y ésta es una de esas ocasiones. ¡ MUCHAS GRACIAS !

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La foto de inicio es de Flickr, del compañero Amalio Rey

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Jul 04 2013

Llega el #fororedca1

Se acerca el día del 1º #fororedca1 que hemos preparado con toda la ilusión del mundo llamado «¿Gestión del Cambio? Una mirada artesana«. Después de toda la organización del mismo, trabajando mucho y compartiendo ideas entre l=s que estamos embarcados en esta aventura, llega ya el momento de dar con esas ideas que cada un=, desde su punto de vista poliédrico, queremos transmitir. Precisamente, esta idea de lo poliédrico es lo que nos ha inspirado para plasmarlo en una identidad visual que hemos diseñado para dicho evento, junto a Carlos Ortíz de Zárate, que le ha dedicado cariño y talento, mucho talento. Eskerrik asko Carlos! Y por supuesto a toda esa gente, como Francesc Balagué con su genial herramienta Wonference, y much=s más que nos están ayudando en esos «pequeños detalles» que siempre están y que hacen que un proyecto como éste salga adelante. Muchísimas gracias.

Tenemos 15 minutos (que trataremos de que sean 12 por aquello de que vayamos en hora) para dar unas pinceladas de la visión personal, la experiencia profesional de cada un= y que sirva para que aquella gente que asista se vaya con «algo» que le sirva para su quehacer profesional a partir del día siguiente. Todo un reto y veremos si eso de «lo bueno si breve, dos veces bueno», se cumple.

Me gustaría compartir algunas de las ideas que me han surgido acerca del título de mi ponencia: «Consistencia y coherencia ante el cambio». Lo cierto es que el título se las trae porque son dos términos que parecen sinónimos pero que con la reflexión en realidad son complementarios y he descubierto en ellos, creo, suficientes argumentos para hablar y trabajar no sólo 15 minutos sino en especial poner en valor y poner en práctica:

  • Coherencia: nos lleva siempre a una situación anterior. A algo ya realizado y que, con lo nuevo que está por realizar, mantiene una cierta relación lógica y consecuente entre ellas. Si hay cohesión o no, si hay cierta similitud entre acciones. A menudo nos referimos a la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Y eso parte efectivamente de un previo. «Yo decía qué» y «ahora hago qué«. En temas de marcas y comunicación es evidente, porque una cosa es decir que tus valores y significados son «X» y en cambio, la acción con tus colaboradores o con el mercado sea «Y». Conviene mostrar cierta coherencia porque si no llega la…
  • Consistencia: que en realidad lo que hace es dar solidez, fijar una estabilidad, ser cada día más potente y eso se consigue si en tus acciones previas muestras cierta coherencia, claro está. La seguridad de una marca sólida no la tiene una que se muestra in-coherente y como consecuencia no es consistente. ¿Qué garantías ofrece al mercado? ¿Qué confianza otorga y da a sus responsables? ¿Cómo recorre nuevos caminos en su desarrollo si no se hace de forma firme?

He tenido previamente diversas charlas con amig=s para saber su opinión. Me quedo con un debate excelente que he recobrado con Javier Velilla, como comenté en el pasado post, donde comenta que en la COHERENCIA «…el objetivo es generar identificación y seguridad del contexto de cara al usuario…en cambio es un punto de vista racional…». Pero nos encontramos en un mundo más líquido, más «revoltoso», más cambiante y ahí es donde la CONSISTENCIA permite a «… las marcas ocupar espacios dispersos con diferentes narrativas y propuestas no siempre coincidentes, pero alineadas por el sustrato de marca…». Me ha parecido genial esta diferenciación y me gustaría compartir dicha reflexión. ¡Gracias Javi!

Hay una idea más que trataré de explicar y es cómo a través de la generación de «espacios de confianza» podemos interactuar de forma integrada hacia dentro y hacia fuera. En este mundo de permanente cambio, de interacciones entre personas de la organización entre sí, de interacciones de contenidos y experiencias con l=s usuari=s, la necesidad de generar una actitud más que únicamente un continuo goteo de informaciones y de acciones, permitirá que crezcamos como marca, pasando de ser una marca entendida no como mercado sino como cultura, que es bien diferente. Oí hace poco a alguien decir que «la cultura organizativa es eso que sucede cuando l=s jefes no están en la oficina«. Brillante, ¿verdad? Si pensamos en marca sería algo así como decir que «…una buena marca es eso que sucede cuando no estoy consumiéndola/usándola…«. Creo que es un reto al alcance de muy pocos pero me parece un reto estratégico muy importante.

Así que en eso andamos. Presentación preparada, (creemos) todos los detalles tenidos en cuenta, el resto del equipo casi de viaje hacia Bilbao y nos vemos este viernes. Para mí ha sido un honor tratar de aportar de mi parte para que este 1º encuentro salga adelante. Es como diríamos «tu primera cita»: nervios, ideas mil, balbucear lo que quieres decir, garabatos, mails y mails, hangouts, llamadas. Pero sin celebrarse aún, la satisfacción es enorme. Y creo que la de mis compas, también. Son cosas de la red, que se va tejiendo, a veces te pinchas con la aguja pero sigues cosiendo para acabar la prenda lo mejor posible.

¡¡cómo!! ¿que aún no te has apuntado a esta jornada? Todavía puedes, sólo 30 €, que servirán para equilibrar parte de los gastos de este evento que queremos compartir y sobre todo disfrutar.


Wonference online tickets

Este viernes 5 de julio, a las 9:30h #fororedca1 en el Auditorio de La Comercial en la Universidad de Deusto. Si quieres más info, aquí la tienes: https://redca.wonference.com/

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