Sep 25 2019

Comercio local como promotor de la marca ciudad

ICEBERG VISUAL CONSULTING

[Foto vía ICEBERG VISUAL CONSULTING]

Transitar un camino conocido te aporta seguridad y una pizca de extraconfianza. Sea por haberlo transitado durante muchas veces se convierte en un hábito que repetimos casi a ojos cerrados. Quizá por eso sea más necesario que nunca, reconociendo riesgos expresos y sabiendo que te puede deparar alguna que otra inesperada sorpresa, indagar por otro sendero para llegar quién sabe si al mismo lugar o no. Algo de esto me ocurrió recientemente cuando me propusieron dar una pequeña conferencia que uniera comercio local con marca-ciudad, dos ámbitos de trabajo en los que he tenido que profundizar en mi labor profesional con proyectos reales. El reto estaba en conseguir si la hipótesis e idea inicial que rondaba mi cabeza se cumplía y era capaz de mantener un discurso sólido y convincente.

El punto de partida que fuera la aguja y el hilo que cosiera ambos ámbitos era «el comercio local como promotor de la marca ciudad». Oímos con frecuencia que las ciudades son entes vivos en la medida que hay ambiente de calle, gente caminando entre sus calles peatonales (sí, he dicho bien, peatonales) y que el comercio, en su sentido más amplio, es un atractivo para que la experiencia en la ciudad sea satisfactoria. Mi hipótesis, además de este tópico real, era que se han de establecer interacciones en ambos sentidos:

  • Del comercio local a la marca ciudad; en cuanto a la vivencia activa en la ciudad y en cuanto a posibilidades de diferenciación, autenticidad y personalidad
  • De la marca ciudad hacia el comercio local; en cuanto a proyección de proyecto y visión de ciudad.

Una frase trató de ayudarme en la reflexión y en tratar de investigar sobre el CÓMO poder hacerlo posible:

«Hay que inventar proyectos de futuro que dialoguen con su identidad, con sus componentes de excelencia»

La frase es de Alfonso Vegara, rescatada hace bastantes años en el marco de un proyecto interesantísimo que balbuceó el concepto de Euskal Hiria. Tiene sus aspectos clave, para mí, en torno a cómo debe articularse una estrategia de #marcaciudad y apela además a lo que deberían ser las interacciones y relaciones con otros ámbitos de la misma, entre ellos, el propio comercio local como embajador y plataforma de dicha estrategia:

  • Proyectos de Futuro
  • Diálogo con la Identidad
  • Componentes de Excelencia

A menudo pasamos por alto sobre qué es aquello que puede llevarnos a la competitividad, a ser los escogidos entre una amalgama de opciones similares, pero sobre todo obviamos que para la competitividad uno de los factores clave es la diferenciación. Ojo, que si relacionamos diferenciación, el mero hecho de ser diferentes, con lo notorio, quizá confundamos los términos. Efectivamente tod=s sin excepción somos diferentes, es una obviedad, lo que ya no lo es tanto es que ese término diferenciador sea realmente competitivo o sea realmente atractivo para quien tenemos enfrente. Si revisamos por tanto los tres aspectos anteriores, la diferenciación debería estar realmente alineada con ellos: diferenciación como factor de sostenibilidad, diferenciación en diálogo con la identidad del propio territorio, en una permanente construcción de un relato identitario de ciudad y finalmente que esta diferenciación sea uno de esos componentes de excelencia de la propia ciudad.

El debate que se encendió durante la charla-ponencia fue interesante desde el hecho de reconocer individualmente si cada propuesta de comercio, allí presente o imaginada, se veía reconocida por estos tres factores. Siento también como evidencia que cada un= de nosotr=s cuando ponemos en marcha un proyecto lo hacemos (intentamos) para que responda a una necesidad no resuelta expresamente, aunque quizá no sea suficiente. Debemos ir más allá y es ahí donde la reflexión, en el ámbito del comercio, comenzó a ser más palpable: muchísima oferta similar, con poca capacidad de diferenciación, y en algunos casos poco alineada con lo que la propia ciudad trata de proyectar.

De este trabajo, duro, arduo, intenso y puedo aseguraros que ciertamente complejo pero interesantísimo al mismo tiempo, me quedo como conclusión dos aspectos más:

  • Apelamos al sentimiento de orgullo con suma facilidad y diría incluso con cierta desfachatez. Es fácil decir «hay que sentirse orgulloso de tu ciudad» cuando en cambio no hay los suficientes motivos para ello. El orgullo es un sentimiento fundamental para que, en este caso, cada ciudadano se puede convertir en clave en la prescripción y recomendación de los atributos de tu ciudad y también de aquellos «componentes de excelencia» que la hacen única, auténtica y ciertamente atractiva. Construir orgullo tiene además una parte esencial en todo ello: COMPROMISO. Es difícil tener orgullo en algo si tú no te sientes implicado ni siquiera comprometido con ese ámbito. Es muy difícil construir orgullo de ciudad en torno al comercio local si tus compras habituales no las realizas en tus tiendas de ciudad. Así que quizá deberíamos hacer primero más un ejercicio de autocrítica personal de nuestro comportamiento como «consumidor de nuestra ciudad», para poder concluir si  «estamos orgullosos» o no…de nuestro comercio y por tanto de nuestra ciudad.
  • Inspiración como elemento clave en ese diálogo entre identidad y futuro«Consigues inspirarme» es probablemente uno de los mayores halagos que podemos recibir. No es fácil alejarnos de las rutinas y de los hábitos para cruzar el umbral que te lleva a lo desconocido, a otro campo inexplorado, a aquello que pueda «transformar» nuestra realidad. Inspirar es un ejercicio necesario para dar forma a esa interacción entre identidad y experiencia. Y en el caso del comercio local lo es. ¿Comercios estándar inspiran… comercios estándar? ¿Comercios innovadores y diferentes inspiran… otros comercios innovadores y diferentes? ¿Atributos de ciudad INSPIRAN comercios alineados en esos atributos realmente diferentes e innovadores? Quizá aquí radique la gran clave que una el comercio local con la marca ciudad: en qué medida la ciudad inspira a sus proyectos de comercio local y a su vez que ese tejido comercial sea lo suficientemente inspirador para otros proyectos de comercio y transformarse a sí mismos y a la propia ciudad en una dirección común, diferenciadora y auténtica. Lo contrario sería que el comercio sea únicamente el porcentaje de ocupación de locales comerciales en el espacio de la ciudad.

En esta «casa», este blog, habréis leído diferentes frases referidas a la marca. Evoluciona con los años pero ahora mismo hay como dos grandes ejes sobre las que trato de construir este discurso de marca:

  1. Nuestro objetivo como creadores y gestores de marca es trabajar sobre la idea de «DEJAR MARCA». Y «dejar marca» es ni más ni menos que gestionar los recuerdos y la fidelidad, promover la prescripción y afianzar la lealtad hacia nuestra propuesta de valor.
  2. Y más recientemente, el éxito de una marca no se mide solamente por la mejora de su percepción sino por su capacidad de transformar un comportamiento, una actitud en la categoría que compite.

Es aquí, en ambos sentidos, donde la relación entre comercio local y marca-ciudad deben encontrar ese diálogo identitario y auténtico como plataforma competitiva entre territorios. El comercio local debe convertirse en una herramienta perfecta para ese recuerdo que una persona se lleve de una ciudad. Es una parte, dentro de otras muchas, de que la percepción y la experiencia en torno a una ciudad sea realmente atractiva y motivadora para «volver», que en definitiva es el objetivo final. Y al mismo tiempo que pueda ayudar a la transformación de esa ciudad, de sus ciudadanos y de sus comportamientos. Sólo de este eje puede asentarse eso del «orgullo de ciudad», de sentirte parte de y de convertirse en un activo embajador de la propia marca ciudad. Desde la transformación y la inspiración.

Fueron casi dos horas de exposición y de charla entre quienes asistieron. Enriquecedora e interesante. He de decir, que el equipo de Fomento de San Sebastián, está trabajando muy bien en la sensibilización y promoción del comercio local que, desde mi punto de vista, se nota cuando paseas por las calles de Donostia. Esta charla estaba encuadrada dentro del proyecto PUC! – Pop Up Commerce 2019 y solamente espero que a quienes asistieron les sirviera algunas de las ideas expuestas en dicha charla porque desde luego que a mí, me han ayudado a poder buscar argumentos de conexión entre dos campos apasionantes de futuro: el comercio local y en especial la marca-ciudad. Así que MIL GRACIAS por lanzarme el reto. Seguiremos en la brecha.

 

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Sep 05 2019

Tanto por aprender

«A Gabi, las maletas le traían al pairo». Así comienza el primer párrafo de mi último cuento del libro de notas que ha viajado conmigo en cada periodo de vacaciones durante estos últimos 5 años, que por fin puse su punto final. Intenso ejercicio e interesante, una especie de pretemporada personal antes de comenzar un nuevo ciclo en septiembre, porque los cursos comienzan en este noveno mes del año, en enero comienza un nuevo año.

Cada verano, algunos más relajados, otros ajetreados como éste, levantas el vuelo para tomar esas bocanadas de aire que necesitas para irlas expirando a lo largo del curso. Cada pequeño detalle se convierte, al menos en mi caso, en una pequeña pregunta, una puerta abierta a la inspiración y/o una reflexión sobre lo que haces, cómo lo haces y por qué haces lo que haces. Desde lo personal, aprovechando el relax y los tiempos apartados de la rutina del día a día, pero también desde lo profesional. No existe la palabra desconectar sino la de «conectar con otras cosas» (ya hablamos de ello alguna vez), que son las que producen eso que se llama serendipia y que vamos apuntando en cualquier soporte: el cuaderno de trabajo que también se viene de vacaciones, el móvil, en una servilleta de una terraza de un bar a la sombra, o en ese esbozo de libro lleno de garabatos, dibujos y mis relatos.

2019 camina sobre proyectos interesantes, en algunos casos hasta demasiado intensos, pero el aprendizaje en todos ellos está siendo el postgrado de mayor nivel que conozco: el día a día y su exigencia, la intensidad de cada decisión, la mirada directa al #VamosAIntentarlo, los aciertos y los errores y algún que otro fracaso. Así que este periodo de des-conexión ha venido de perlas para conectar precisamente con aquellos principios de nuestro trabajo. Es también verdad que otros contextos ayudan a que esto suceda: encontrarte en otros lugares, desconocidos, por descubrir, ayuda a que tus reflexiones e ideas naveguen sin pasar vergüenza.

Lo bueno de viajar «fuera-de» es que nuevas ciudades, pueblos o países ayudan a comprendernos mejor. Asumir otras costumbres, otras rutinas, comprobar cómo se comportan las personas lugareñas e incluso ver cómo se ordenan y estructuran estas ciudades, nos permite aprender y quizá también desaprender de lo que vivimos en nuestra ciudad habitual. Pensar y trabajar sobre #MarcaCiudad está en la lista de «to-Do» desde hace tiempo y en cada ciudad, o pueblo, florecen ese tipo de argumentos que leemos una vez tras otra y que nos emergen cuando nos enfrentamos a un nuevo reto sea del sector que fuere: ciudades orientadas a una visión estratégica y sectores tractores de la ciudad, equilibrio trabajo-vida personal y participación de la comunidad. Observar para poder comparar se torna en un ejercicio cada vez que descubres una nueva ciudad e incluso cuando repites en la misma después de unos años. Y te das cuenta de que en muchos casos, el ladrillo sigue «ganando» a las personas y que hay proyectos que más que dejar huella simplemente recondicionan la vida de la ciudad. Esta idea, que las personas ganen espacio en la ciudad, es la que me llevo para desarrollar en el futuro presente.

Hay pequeños proyectos que nacen de grandes pasiones que se convierten en auténticos referentes, muy especialistas pero al mismo tiempo, tienen tanta personalidad que impregnan, hacia dentro y hacia fuera, un áurea especial. Me ha pasado al conocer y visitar varios días seguidos El Náutico de San Vicente, un modesto y pequeño garito en primera línea de playa en la localidad de San Vicente do Mar, que en Agosto se convierte en un lugar de culto a la música y la cultura. Una ilusión convertida en visión, una persona que convence al entorno de la música a tocar y cantar ahí, una referencia para cada músico que acude, un lugar para la inspiración sin duda. Sí, en un recóndito lugar de Galizia, un proyecto camina entre los referentes nacionales llamando la atención de muchísima gente, como yo, por ver que sigue habiendo esperanza cuando te encuentras tanta pasión alrededor de algo tan bello, y personal, como la música. Me lo he llevado a muchas marcas y la gran mayoría sale perdiendo. Lo bueno de todo es que 5 visitas después y alguna que otra pregunta y conversación en ese mágico lugar, ha conseguido reconocer que seguimos teniendo camino que recorrer, muy diferente al convencional, y que esta decisión tomada es en la que creo. Por eso de El Náutico debemos aprender. La música por cierto, se ha convertido es una de mis fuentes vitales.

Los relatos, los textos, las frases. No descubro nada. Una historia bien contada es probablemente inolvidable. Quizá por eso el gusto por leer se ha convertido en una necesidad constante. Manuel Jabois, Santi Balmés, Santiago Lorenzo y Ursula K. Le Guin me han acompañado desde julio. Huyo del absurdo debate de si papel u otro entorno; lo importante es leer. «Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído» sentenciaba Borges. Pero lo importante no es solo la historia contada, los relatos, el storytelling sino el territorio al que te lleva. No vale con tratar de que la forma y la belleza de las palabras unidas una tras otra, te atrape y no quieras escaparte de ellas, sino penetrar en un espacio en el que imaginas nuevas historias que crees, piensas y sueñas. Ese espacio, ese territorio imaginario que construyes, se convierte en el plácido colchón en el que se depositan los párrafos y los capítulos de cada libro. Pienso de nuevo en marcas, observo en ese preciso momento las que veo, busco y exploro en las referentes y en otras que me asaltan en las redes sociales, reviso a las que me enfrento cada semana y en muchos casos, no en todos, me cuesta reconocer territorios. Eso sí, sloganes, juegos de palabras, frases para cautivarte, relatos audiovisuales hay por todos lados; territorios que sitúen a la persona en él y que inspiren un futuro, pocas. Tenemos de nuevo trabajo por desarrollar. Apunto en mi FacileThings personal en el apartado de «Material de referencia», en mayúsculas: TERRITORIOS.

Abro la puerta de casa al llegar y me da pena que estos recuerdos, estos momentos en forma de ideas y reflexiones surjan en especial en agosto. Deshacemos las maletas y entre la ropa, me acuerdo de Gabi cuando me decía, sentados los dos en la terraza de su bareto de playa, «Juanjo, las maletas no llevan lo importante». Ahora entiendo su frase. Bendito Mar. Me das la vida.

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May 28 2019

F4Glory y marca ciudad Vitoria-Gasteiz

262 post después resucito uno de los primeros post de este blog: «Vitoria-Gasteiz, capital del basket europeo». Escribía en este mismo blog, entonces más personal, sobre la presentación de temporada de la también «joven» Euroliga en nuestra ciudad. 11 años después Vitoria-Gasteiz se ha convertido durante la semana pasada en un referente europeo y mundial del basket europeo y con ello un impresionante foco de atención de su #marcaciudad Vitoria-Gasteiz. Más allá de los 3 días de competición deportiva, en la retina de muchas personas, Vitoria-Gasteiz ha aparecido con una fuerza inusitada, algo inimaginable en aquel entonces: vista por más de 200 millones de espectadores, emitida en 193 países, ocupación hotelera del 98%, etc.

No voy a caer en la tentación de hablar del juego, colaboro en otros espacios para hacerlo. Eso sí dejadme decir que ha sido de una calidad maravillosa, de una intensidad con muchísimo músculo del ansia de ganar y sobre todo con la fiereza suficiente para que l=s espectadores y los jugadores disfrutásemos al mismo nivel de cada partido. En los 4 encuentros al menos un equipo ha superado los 90 puntos, y puedo aseguraros que defender, se ha defendido y mucho. ¡Que no me dejéis irme por las ramas del juego, he dicho!. Pues quiero hablar de marca ciudad, de atributos y relatos de marca, de eventos de deporte, de realidades, compromisos actuales y futuros deseables y alcanzables. Y quiero hablar de marca ciudad ahora que ya ha pasado la vorágine electoral de este último mes.

 

 

La lucha por la posición en el mercado es encarnecida en muchos sectores, en el de marcas ciudad y/o marcas territorio también. Cada ciudad, cada país, pelea por ocupar un espacio en el que quiere ser protagonista. Un espacio competitivo, diferencial, relevante y sobre todo transversal para la ciudad, hacia dentro y hacia fuera. Los territorios son espacios competitivos porque más allá de quien habite en ellos, las ciudades las hacen las personas y los proyectos que surgen de ellas e implican a todos los agentes que ahí se encuentren. No se puede entender una marca ciudad si no afecta a sus diferentes estamentos, como no podemos entender una marca «comercial», si no incide desde dentro y hacia fuera, y si va más allá de la mera comunicación para reconfigurar productos, servicios y comportamientos. Experiencias de marca complementarias que se suman una a una precisamente para construir un poso que perdure como valor competitivo de tu ciudad. Experiencias de marca que serán exitosas en la medida que la propia marca es potente y fuerte. Digamos por tanto que para ello hay que tener ciudades preparadas, diseñadas y empujadas hacia ese objetivo de la misma manera que hay ciudades que aún no están en la onda, aunque lo deseen.

A mi compañero y amigo Juanma Murua debería cederle este espacio para que lo protagonizara porque hemos hablado y hablamos mucho de estas cosas: unir deporte, ciudades, ciudadanos, marcas. Hablamos esta semana, al hilo de esta Final Four, de que hay ciudades que tienen claro que han de jugar un papel proactivo en esta línea pero no lo son tantas las que lo hacen como deben. Son ciudades que tienen claro su objetivo en la búsqueda de esa posición y a partir de ahí es cuando los eventos, los actos, sean en el campo que sean se convierten en herramientas para tratar de llegar a ese objetivo. Esto requiere de una indudable capacidad de reflexión, de una evaluación previa y sobre todo de tener claro aquellos recursos que dispones para lograr que ese espacio a alcanzar, se va llegando a él. En este mundo, en el del posicionamiento de las marcas ciudad, es donde mejor se comprende el verdadero valor de la «marca», porque afecta en tantos ámbitos que o se tienen una visión global, abierta, holística y sistémica de la marca o si no nos quedamos en la mera epidermis de una promesa cortoplacista y estrecha de miras.

Probablemente Vitoria-Gasteiz jamás se hubiera planteado de forma estratégica y planificada albergar una Final Four, si no fuera porque tiene una instalación adecuada para ello: el Buesa Arena. Ha sido más un «qué hago con ello», que un «necesitamos posicionarnos globalmente». Quizá ahora no importe tanto, pero se buscó y surgió una oportunidad y se aprovechó. Una infraestructura-tractor que ha «arrastrado» a la ciudad a una efeméride tan importante que ocupará un lugar de privilegio en el libro de la historia de la ciudad.

(foto via www.baskonia.com)

Vitoria-Gasteiz es una ciudad marca que entre sus atributos reconocidos está el «deporte», en su globalidad. Su apuesta política y de infraestructuras de interés público como los archiconocidos centros cívicos en sus barrios, y también la proliferación de deportistas y entidades deportivas de renombre, hacen que la ciudad adquiera un tinte deportivo. El baloncesto es uno de sus estandartes en los últimos años y éste ha sido el principal argumento para que la Euroliga confirmara a Vitoria-Gasteiz como sede del mayor evento de baloncesto internacional que existe al margen de la NBA. Entendámoslo una vez más: por la percepción de la ciudad, por la asociación al deporte y en concreto al baloncesto, Vitoria-Gasteiz ha sido candidata, no al revés.

El evento de la Final Four ha implicado mucho más que la celebración de 4 partidos, de un torneo de categorías inferiores extraordinario y diferentes espacios en la ciudad para trasladar la imagen de «baloncesto social» en una ciudad que ya respira baloncesto. La Final Four ha exigido una actuación transversal de toda la ciudad y sus agentes para poder ya no solo albergar, con las deficiencias de capacidad hotelera de la ciudad, sino sobre todo acoger y extender sus principales argumentos en una proyección que va más allá de la imagen televisiva y sobre todo en la experiencia vivida por quienes acudieron a nuestra ciudad durante toda la semana. Un enorme esfuerzo para que esta oportunidad no solo se vea premiada durante estos 4 días sino sobre todo, y siento que es así, un aprendizaje que ha venido para quedarse en el futuro de la ciudad. Un evento como la Final Four no debería ser un acto puntual sino sobre todo reconocer y aprender para mejorar de cara al futuro que para conseguir ese espacio simbólico en la mente de determinadas personas y públicos internacionales, hemos de estructurarnos de una manera bien diferente a lo que hemos venido haciendo hasta ahora.

Con mi compañero y amigo Miguel de Andrés he compartido reflexiones y proyectos en este sentido: no podemos centrarnos exclusivamente en mirar una efeméride así desde la comunicación en el «momento de-« sino sobre todo que se aproveche todo ello para generar riqueza, para desarrollar nuevos ámbitos que puedan tener un recorrido posterior más allá de la propia celebración del evento. Éste es el camino que recorren las grandes marcas con sus decisiones estratégicas: que desde la experiencia de marca y su repercusión comunicativa se pueda generar en el proceso un sentimiento y una capacidad de desarrollar nuevos espacios estratégicos que apuntalen estas percepciones inmediatas: lo que se viene a llamar «generar industria» alrededor de la percepción para que sea coherente, consistente y especialmente competitiva.

La Final Four ha colocado a Vitoria-Gasteiz en su auténtica realidad: somos una ciudad «pequeña» que quiere competir en un espacio de «grandes» ciudades. Y la dimensión es un factor a tener en cuenta pero lo es más la diferenciación y la relevancia estratégica de lo que aquí se realice. Eso sí, a diferencia de las grandes ciudades, en Vitoria-Gasteiz para conseguir este espacio competitivo a nivel internacional toda la ciudad ha de mirar en una única dirección, en todos los sectores y agentes que vivan en ella. No vale «quejarse» a posteriori ni esperar que las hordas de personas acudan a tu establecimiento porque esto en el siglo XXI ya no ocurre. Hay que ser proactivo, hay que «salir» a por las personas, hay que «pensar en grande» (aunque seas pequeño) y sobre todo hay que apostar y arriesgar, sabiendo especialmente que «las oportunidades hay que ir a buscarlas, no esperarlas».

(foto vía Radio Vitoria)

¿Y ahora qué? debería ser la pregunta. Primero, entiendo que la apuesta por la «posición» de mercado en Vitoria-Gasteiz en torno al mundo del deporte debe ser estratégica de verdad y no quedarse exclusivamente en la acción deportiva. Debemos ser capaces de reflexionar y poner en marcha una ciudad del deporte y sobre todo generar y alinear toda una «industria» que genere valor añadido a partir del deporte, que vaya más allá insisto, del mero evento deportivo. Y generar una industria requiere de una alineación del resto de sectores de la ciudad que miren hacia ello: gastronomía, hostelería, infraestructuras, educación, innovación, ocio, cultura, etc. Solo de esta manera nos ganaremos la «confianza» (uno de los valores más esenciales en el mundo de las marcas a día de hoy) y la «credibilidad» de aquellos agentes que quieren extender sus proyectos a nivel global y que Vitoria-Gasteiz sea EL referente para ello.

Vitoria-Gasteiz debe pensar qué tipo de públicos y mercados le interesa para proyectar su imagen. En este caso no es un problema de infraestructuras sí o infraestructuras no. Primero es saber muy bien a quién, cómo y para qué dirigirse y después decidir qué acciones, qué eventos y qué infraestructuras son necesarias para llevarlo a cabo. Hay 5 capas sobre las que construir después esta percepción y la experiencia de marca consecuente en ello (según Place Brand Observer):

  1. Singularidad
  2. Autenticidad
  3. Memorable
  4. Co-creación
  5. Place «making»

Y en todo ello, esta decisión ha de ser estratégica de manera que se convierta en transversal a todas las capas que generan, insisto, riqueza en el entorno para hacer de la ciudad mucho más competitiva. Hemos aprendido qué hacer para sacar adelante un evento. Lo que ahora se ha de hacer es poner en marcha las decisiones estratégicas adecuadas para que la ciudad pueda ocupar ese espacio internacional competitivo al que se quiera llegar.

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Abr 09 2019

Elecciones, marca-ciudad y votar

No he hecho la cuenta pero de aquí al 28 de abril y en especial al 27 de mayo quedan un montón de días en los que reviviremos unos cuantos debates, arsenales de mensajes con bala y metralla, montonazos de caramelos, globos, abanicos de merchandising, despiporre de fotos, videos, stories, llenos de sonrisas, hola’s al aire, apretones de manos, etc, ante la nueva llamada a las urnas, dos en concreto, que nuestra clase política ha tenido a bien convocarnos. Una de ellas, la municipal, ya era esperada y conocida; la otra, la nacional, ha aterrizado entre nosotros con «cierta sorpresa». Todas las citas electorales se marcan en rojo en nuestro calendario sin avisar aun sabiendo que se van a sentar a nuestra mesa durante un tiempo. Quien más quien menos, hemos aprendido a convivir con ello, con lo cual deberíamos tomarlo en consideración porque tiene su parte de importancia aunque a veces nos demuestren lo contrario.

No es este espacio el ideal para hacer apología de ideas, corrientes, posicionamientos de los partidos que quieran concurrir a estas elecciones sino tratar de mirar con las lentes de un ciudadano normal, como creo ser, y al mismo tiempo con la mirada de mi trabajo diario, la creación de vínculos entre personas y marcas, a través de ideas «culturales» que compartimos y las que nos lleven a interaccionar con la misma visión conjunta. No es novedad hablar de ello por estos lares porque es un asunto que me interesa, no sólo por lo que me implica en mi vida personal y profesional, sino por tratar de interpretar desde el branding y la comunicación lo que sucede en el marco de la política.

No deberíamos fijarnos únicamente en estos momentos que ahora comienzan como esa oportunidad que tienen los partidos de «fidelizar» a sus fieles seguidores y de «captar» a nuevos públicos, sino también como la evaluación del proceso y recorrido de cada uno de ellos de unos años atrás. Ambos adquieren un tinte fluorescente entre los discursos que aparecerán; unos, buscando debilitar en todo momento al contrario; otros, prometiendo y prometiendo de nuevo desde su particular punto de vista para atraer a quienes hacen de la duda, la incredulidad y el hartazgo sus motivos de fuga de su corriente habitual. Como toda batalla, la estrategia es capital para estar por encima del rival (ojo, el rival, no el enemigo como estamos asistiendo en estos últimos años en este país) e identificar cuál es el camino final fijado, el reto para conseguir obtener nuevos réditos.

Hay muchos aspectos que se valoran entre las diferentes opciones políticas. Sus puntos de vista acerca de los «grandes temas», los macro-problemas que nos afectan como personas aunque estén ahí a lo lejos, y también, aunque menos tratados, las soluciones concretas para los «pequeños temas», lo micro, que eso sí incide especialmente en nuestro día a día. Con ese porte de contradicción, parece que importa más las «grandes cuestiones» donde enroscar y enroscar al oponente como una serpiente pitón a sus víctimas, que lo que le afecta a cada persona, cada día, en su vida. Las elecciones en este sentido deberían tener este «matiz» que nos debería hacer pensar nuestro comportamiento como ciudadanos-electores, porque a menudo se mezclan campos y son los propios partidos quienes juegan a sabiendas en el terreno de esta confusión, de esta pobre simplificación, para oponerse al contrario y que su rival, o sus rivales, salgan especialmente dañados. El ámbito de «mercado» en este caso debería ser un argumento lo suficientemente relevante para que nuestra elección pueda orientarse en la correcta decisión. Pero son los grandes partidos, los que juegan en una capa superior y, me temo que intencionadamente, quieren reducir los ámbitos de decisión a algo demasiado simple: o conmigo o contra mí.

En quien ostenta el poder deberíamos medir si aquello que prometieron en su momento se ha cumplido o no, básicamente. Las promesas no son hojas de un frondoso árbol que se vuelan ante cualquier pequeño soplido de aire. No. Las promesas deben estar bien sujetas y ancladas a las raíces de cada ciudad, de cada territorio. Quizá este sea el mayor problema de la política: discursos vacíos, palabras huecas y altisonantes, discursos dirigidos más a la contradicción del otro que no a la propuesta de cada cual pero sobre todo la falta de coherencia entre «lo que dices» y «lo que haces«. Y no es únicamente el problema de la «clase» política sino también de nosotr=s, ciudadan=s, quienes más incoherentes somos a menudo en estas situaciones.

En términos de las marcas, suelo insistir con toda la vehemencia y buenos modales que puedo, que al mercado, a cada persona, es muy complicado «engañarle» hoy en día. Hay tanta información a nuestro alrededor que deberíamos tener ciertas nociones para aprender a tomar decisiones. Y si no, ahí están las marcas para «enseñarnos a comprar». El objetivo no es tanto decir lo que bueno que eres, lo simpático y esas tantas bondades y perfecciones, porque hay cientos de marcas desparramadas en los cementerios del olvido. El verdadero reto es tratar, como suelo explicar a menudo, «decir lo que eres, y ser lo que haces». Las marcas respetadas son aquellas que su coherencia y consistencia están fijadas en la cultura de la organización y comprendidas por sus mercados. Y éste debería ser un criterio que también como ciudadan=s deberíamos tener en consideración para evaluar nuestra próxima «decisión de compra electoral».

Pero aún hay más. No son muchos los casos pero sí que hay ejemplos donde podemos ver que algunas marcas han conseguido que la categoría en la que compiten cada día, aprende, se desarrolla y mejora con el tiempo. El mundo de las cervezas lo está consiguiendo, en la alimentación hay productos que también están avanzando mucho, el pan por ejemplo (que conozco bastante por cierto), en el mundo industrial en general comprende que más allá de cada producto especializado, hay una parte de sus marcas esenciales que se expresan en otros términos, el servicio y los entornos por ejemplo, para hacer que la propia categoría mejora, aumente la competitividad incluso con otras marcas pero sobre todo que sea la propia imagen de la categoría en general la que mejore. En términos de lo que estamos hablando en este post, esta analogía sería si tu pueblo, si tu ciudad, si tu territorio, si tu país ha mejorado su imagen pública en global. Hemos asistido a verdaderos ridículos en muchos casos, a encontronazos públicos expresos, a actuaciones que han llevado a degradar la [percepción] y la imagen de una territorio hasta límites irrespirables. Esto debería ser penalizable, por irresponsable pero sobre todo por no «hacer sentir» a sus ciudadan=s ese sentimiento de pertenencia, orgullo e identidad que muchas veces hacemos gala cuando visitamos otras ciudades y explicamos «de dónde venimos».

Esta parte de la responsabilidad de hacer mejorar la imagen de tu territorio, que la marca-ciudad mejora con el paso de tiempo, debería ser un motivo importante para poder añadir en nuestros criterios a la hora de tomar la decisión de elegir una u otra opción. Todo aquello que lleve o haya llevado a la crispación y negatividad debería ser penalizado, aquellos esfuerzos para mejorar esta percepción global e identitaria deberían premiarse pero sobre todo que todo ello entre dentro de esa palabra tan temida y tan necesaria como la de «cumplir lo que se promete». La marca-ciudad también debería entrar en juego en estos momentos. Veremos si se cumple o no.

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Ago 29 2016

El día después

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Han pasado ya unos cuantos días y, con toda probabilidad, la MEJOR MARCA del mundo, OLYMPIC, ha cerrado un nuevo capítulo en su larga historia con la celebración de los Juegos Olímpicos de Río 2016. 124 años después esta extraordinaria marca vuelve a copar un protagonismo que cada 4 años reluce y brilla como ninguna otra. Dicen que «unos 5.000 millones de personas vieron al menos una prueba o 30 minutos de transmisión de Rio 2016, según datos de la AFP» y se estima que ha habido «una inversión publicitaria en TV de unos 159 millones de dólares» (vía MERCA 2.0.).

Edición tras edición el producto es extraordinario y no falla. Las competiciones y cada un= de sus deportistas siguen siendo la expresión de marca que más brillo aporta a la marca Olympic. El deporte y sus deportistas siguen marcando la cita olímpica con rotulador rojo en sus calendarios y en sus retos. Para much=s de ell=s son 4 años de preparación dura, constante, exigente para un «momento» donde se refleja el trabajo realizado. A pesar de todo ello, y vistas muchas de las competiciones, la suma de medallas y diplomas, alegrías y lloros, sigo pensando que necesitamos redefinir tanto el éxito como el fracaso. La competición deportiva es tan exigente que creo que hemos de valorar más el hecho de llegar y ser capaz de competir que no únicamente alzar la alegría si obtienes el premio, de ahí la necesidad de esta redefinición. ¿Dónde está la frontera entre éxito y fracaso? ¿Valoramos más las nuevas medallas de Phelps o su esfuerzo por competir en cada prueba 4 juegos olímpicos después? ¿valoramos más el esfuerzo de Nadal día tras día, incluso el trabajo de Calderón,… las atletas que se tropezaron en plena prueba y que siguieron? ¿Qué es éxito? Es una lección de constancia, de esfuerzo y trabajo. Aquí valores deportivos y humanos se enfrentan al premio, reconstruyéndolo todo y relacionándolo de otra manera, desde mi punto de vista. El día después del «producto», es seguir apostando por él cada día. Un nuevo entrenamiento. Un nuevo objetivo. Una nueva competición. Definitivamente, el producto sigue siendo la «estrella» de la marca Olympics.

El día después de la «marca-ciudad-territorio» Río 2016 es ya más dudoso .Rio 2016 generó una enorme ilusión en el momento de ser elegida. La fuerza del entonces presidente Lula da Silva, las noticias de que Brasil encabezaba un crecimiento importante a nivel geo-político-económico mundial (BRIC) y que el continente americano del sur jamás albergó unos juegos olímpicos, hicieron que Rio de Janeiro y Brasil encabezaran una nueva etapa en el desarrollo de esta marca. 7 años de camino para preparar una nueva cita donde se juega mucho más que el deporte y sus deportistas…parece. Meses y semanas antes del encendido oficial, las dudas y recelos surgían sobre la ilusión. La capacidad de infraestructura por un lado pero en especial el valor «social» de regeneración, de transformación con el que muchas ciudades apuestan en semejantes eventos, situaban esta cita con una prudencia más presente que en otras ocasiones. El «miedo» social, la inseguridad, «tapar» la realidad al mundo y sobre todo esa cohesión social que se da en unas semanas entre ciudadan=s locales y todas las expediciones nacionales, corrían el riesgo más evidente. ¿Qué pasará ahora en Río? Quizá ésta sea una de las mayores dudas que generan estos proyectos. Posiblemente Barcelona’92 y Sydney’00 fueran de los pocos casos donde se produjo una transformación antes-durante-después de la celebración de los juegos olímpicos. Más allá de los edificios e infraestructuras, el reto es cómo continuar con el proceso más allá de la celebración de un evento. Esta cuestión debería afectarnos siempre que se enfoque un proyecto, sea cual sea su dimensión. En este caso, por la extraordinaria dimensión que aporta el concepto «olímpico» y su dimensión global, quien apuesta por presentarse como candidata tiene tras de sí una idea «global» de transformación. Río lo hizo así. Madrid quería que fuera así (quizá más desde una lógica geopolítica y económica) y posiblemente Tokyo lo haga. La duda está más en qué quedará en Río. De momento sólo he visto una marca, Nike, que apuesta por llevar el deporte «local» a una nueva dimensión. El legado no son las medallas ni los edificios. El legado es el futuro anclado sobre el recuerdo del trayecto.

El día después comienza también para Tokyo, próxima ciudad que albergará la edición de 2020. Un país y un continente, un mensaje diferente para el mundo, innovación, tecnología, otra cultura que se une a un mundo global donde, según ellos, diversidad es la palabra. Unir. Río 2016 trajo el debate de «lo verde» y la «sostenibilidad»… Tokyo suma una nueva intención: «Infinite Excitement«. Pero, ¿es ello lo que necesita la marca Olympic?.

El día después de la marca Olympic es reconocer cuál es el camino que ha de seguir de cara al futuro y sobre todo cuál es su propuesta de valor de cara al mundo. En Brasil apoyó el esfuerzo de la deportividad, aunque teñido de nieblas que tienen que ver con otra serie de comportamientos menos sociales y responsables. La pregunta que me surge además es…

¿Quién gestiona la marca Olympic y cómo la gestiona?

La responsabilidad aquí del COI es evidente porque resulta el «dueño» de la marca. Aunque la influencia de la gestión de la misma tanto de cada ciudad-país como de sus deportistas es evidente. La pregunta es qué significa por tanto Olympic:

  • ¿deporte? ¿esfuerzo? ¿valores? … la actitud deportiva tiene más que ver con cada día y no sólo por el espectáculo de cada prueba competitiva. Aquí lo esencial radica en que todos los deportes sean tratados de igual forma no sólo en las fechas de competición sino durante el resto del tiempo. Ahora pensemos en cuántos hemos visto competiciones como badminton, gimnasia, atletismo, deporte femenino durante el resto del año. Aquí es donde el COI y los comités nacionales deberán promover y actuar más en consecuencia, más planificación, más visión y sobre todo más trabajo colectivo. En España especialmente, con reducción de presupuesto, e incluso con dudas en muchas de las ayudas. Tarea importantísima.

 

  • ¿transformación a través del deporte? ¿competición o igualdad de condiciones para cualquier país? El deporte ayuda a valorar al contrario. No sólo en competiciones de equipo sino también individuales. El deporte además ayuda a acercar culturas y personas. Transformar una sociedad tiene cada vez menos que ver con infraestructuras y ladrillos y más con la relación entre personas. El deporte ayuda y debe de ser un eje transformador, más allá de los premios obtenidos en forma de medallas. Aquí, co-branding con marcas y con organismos deben actuar de otra manera, más responsable, más social y más transformadora.
  • ¿territorios-banderas y/o personas-culturas?. Son muchas las imágenes que se nos quedan grabadas en nuestras retinas pero la salida de cada país, de cada participante en la ceremonia de apertura es realmente emocionante. El ejemplo de este año en Río del «equipo de refugiados» tiene más importancia de lo que creemos y tengo la sensación de que ha quedado con poca presencia. ¿Necesitamos banderas para unir o para desunir? Aquí la responsabilidad de la marca Olympic debería de ser patente y firme.
  • ¿Inversión en futuro vs inversión en medallas? Tiene que ver con lo comentado anteriormente sobre éxito vs fracaso. hay casos y casos. Parece que la salud del deporte tiene que ver con el número de medallas y aunque no es exactamente así 100% se «vende» de esta manera. Y no. Quejas de deportistas, nivel de inversión recortado, deportes minoritarios con éxito patente, el deporte femenino… son muchos los campos que se debe abordar. El retorno no se debe medir por el número de medallas sino por el incremento de la actividad deportiva en un país, a todos los niveles. Y eso sí es inversión. En España se vio que la inversión previa a Barcelona’92 obtuvo su recompensa pero fue descendiendo paulatinamente. Australia sigue invirtiendo con la misma intensidad que en su día para preparar Sydney’00 y hoy es un país puntero deportivamente. El sistema se debe de redefinir pero no con el objetivo único de las medallas sino por comprender el deporte de otra manera. Aquí habría que seguir al pie de la letra uno de los valores de la marca Olympic: «Sport for all» aunque parece de momento que no será así, lamentablemente al menos en España.

El día después comienza cada día, nada más levantarte. Y ser fiel a la promesa que te has hecho previamente. El día después es además pensar en dar no sólo un paso más sino un nuevo paso. El día después es pensar cómo quieres que sea tu marca hoy…y mañana.

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La foto de inicio es de Flickr, de Simon Bleasdale

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May 21 2015

De elecciones, ciudades y marcas.

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«… a la mayoría de personas alrededor del mundo no les importaría si el 73% de las marcas desapareciera mañana…»

Esta contundente frase aparece en un reciente estudio realizado por el grupo publicitario Havas. Tan lapidaria y tan terriblemente dura, que posiblemente nos haya hecho temblar a más de un=. Al menos a mí lo hizo. Me pregunté si eso sería cierto en los proyectos en los que estoy participando y me da qué pensar. Espero que no sea así.

A punto de terminar esta sufrida, convencional y cansina campaña electoral previa a las Elecciones Municipales del próximo domingo, uno tiene la tentación de unir esta frase con las marcas de partidos políticos y las marcas-ciudad, auténticas herederas de las consecuencias de uno u otro proyecto político. Posiblemente si esa pregunta del citado estudio, se las hiciéramos a l=s miles de ciudadan=s del país sobre la categoría de mercado «política» y sus productos «partidos políticos» y «candidat=s», la respuesta sería en muchos casos, me temo, que sí. ¿Verdad? «Me sobran 3 de cada 4 marcas políticas«. ¿Y por qué?

Visto lo visto, esta categoría de mercado (la política) está en sus momentos más bajos, en percepciones, en confianza y también justificado en hechos: corrupción, promesas que se vacían de contenido prácticamente a las semanas por su incumplimiento, demagogía, discursos dirigidos a promover el «miedo de la competencia», … Y lo que es peor es que esa categoría se ha convertido además en una commodity, en una especie de competencias sin diferenciación y casi casi, una categoría dominada por «marcas blancas». Existe una percepción generalizada de que «da igual de qué partido sean, que tod=s son iguales». Y esto lo hemos escuchado más de una vez.

En un mercado donde existe esta percepción de «commodity», la verdad es que el acto de compra (votar) se convierte en un hecho casi irrelevante y lo que es peor aún, en que la sensación posterior de «haber realizado una compra errónea» también es generalizada. Tanto en quien vota como quien, libremente, decide no ir a comprar. Perder. Y volver a perder.

La particularidad de unas elecciones locales, como las de esta semana, es especialmente llamativa porque la sensación de que estamos ante una decisión importante y no baladí (pienso que todas las elecciones son importantísimas, más allá de su extensión geográfica), especialmente porque estamos refiriéndonos a nuestro contexto más cercano y más inmediato: nuestro pueblo, nuestra ciudad. Es ahí donde tod=s percibimos que estas decisiones afectan más a nuestro día a día que unas elecciones más «lejanas». Es nuestra calle, nuestra gente, nuestras plazas, nuestras empresas, nuestras actividades. Es como «comprar» la comida de cada día, la que queremos dar a nuestr=s hij=s, donde ponemos todo el empeño en tratar de no cometer errores y que sea especialmente cuidadosa.

En unas elecciones mercados «locales», la consecuencia más importante es cómo afecta todo ello en la percepción de la marca-ciudad. Esa percepción de qué ideas nos vienen a la cabeza cuando citamos el nombre de nuestra ciudad y sobre todo esa sensación de que tu ciudad está siendo en estos precisos momentos de campaña, movida con virulencia, afectada por decisiones, discursos y promesas particulares y que llegada la calma del resultado (o el drama, vaya usted a saber) se pregunta con voz preocupante: ¿qué va a pasar conmigo a partir de ahora?.

Si algo me preocupa de todo este ruido ensordecedor que se ha producido en estas últimas semanas, es que después de la tormenta viene la calma, el silencio, las preguntas y el tiempo que pasa hasta que se toman las primeras decisiones. Si algo me preocupa con toda esta vorágine de promesas, es que algunas se cumplan y otras se queden guardadas en un cajón con llave. Si algo me preocupa es saber si la marca-ciudad tiene un proyecto a largo plazo, o como parece en muchos casos, está al amparo del cortoplacismo, las fotos en los medios y los discursos «empatados», donde da igual quién los pronuncie porque son indiferenciados.

Yo seré uno de esos que el domingo acudiré a este supermercado de las papeletas blancas y «no-sé-si-rosas-naranja-o-similar» a escoger una promesa de marca. Lo que no sé es si mi ciudad, en este caso mi querida Vitoria-Gasteiz, va a ganar con todo ello. Porque lo que sí tengo muy claro es que HOY tengo la percepción y la sensación (ojo, compartida por muuuuucha gente de la ciudad) de que mi ciudad está parada, atascada, sin rumbo y está necesitada de un proyecto que la defina, que le asiente su identidad y que sus ciudadan=s se sientan orgullos e identificados con ella. Hoy, esto no pasa. Y a pesar de todo seguimos queriendo nuestra ciudad aunque al final no sepamos ni qué decir de ella. Ése es un grave problema de marca y espero que esté quien esté lo consiga enderezar. Habrá que recuperar la confianza. Habrá que ver la botella medio-llena. Suerte.

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La foto de inicio es de Flickr, de Nukamari

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May 29 2014

El nuevo tren de #vitoriaespabila

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182.279 impactos en Twitter del hastag #vitoriaespabila y casi 463.838 con el hastag #VIT01 (según la herramienta web Tweetbinder). No sé si son mucho o poco en comparación con otros eventos, pero que 20 personas se junten «porque-sí» para hablar de SOBREVIVIR en el evento anual promovido por KFE INNOVACIÓN en la sede de Vitoria-Gasteiz, me parece que es para estar más que contento. Lo lógico sería dejarte llevar por la gloria de los números pero muchas veces somos conscientes del valor de lo CUALITATIVO por encima de los datos. Y creo que nos llevamos mucho más que 6 dígitos, que unas estadísticas; nos llevamos una serie de ideas pero sobre todo de sensaciones de que «algo hay que hacer» y que algo vamos a hacer tras nuestro encuentro de hace unos días. Uno con el paso del tiempo va aprendiendo que por mucho que nos unan las redes sociales, las conversaciones digitales y los espacios de compartir contenidos e ideas en la red, lo que de verdad queda es que cuando nos encontramos cara a cara, todo resulta tan diferente y enriquecedor como que una idea, compartida y explicada, debatida y matizada adquiere un sentido mucho mayor. Nos propusimos un reto que se nos concedió: SOBREVIVIR es un término lo suficientemente amplio que nos parecía que contextualizarlo en una ciudad era pero que aún mucho más atractivo. Y allá que nos pusimos a ello. Pero refiriéndonos a nuestra ciudad, Vitoria-Gasteiz. Aunque cité al inicio del evento tras las presentaciones eso de «tenemos 15 minutos para fustigarnos y 1h30′ para construir», el caso es que salieron muchas más cosas que no gustaban, rémoras que cuesta llevar en la mochila de l=s ciudadan=s pero al final sí, la verdad, que salieron ideas más que interesantes. Y sobre todo actitudes, que en estos casos se valora aún más. Por vez primera en mucho tiempo, hablamos de ciudad en su sentido estricto: ciudadanía. No ciudad-ladrillo, sino actividad y personas. Era algo necesario. Porque una ciudad no se construye en extensión de metros cuadrados sino en la intensidad vivida en cada metro cuadrado, que no es lo mismo. Y hoy en día, Vitoria-Gasteiz presenta una desproporción enorme entre su extensión física y su intensidad emocional y mental. «Vitoria-Gasteiz, hacia un paso más allá de la supervivencia», era el leit motiv del encuentro. Porque es la ciudad la que sufre las consecuencias (posiblemente sin quererlo), de centenares de personas, organizaciones, empresas, colectivos, etc que luchan cada día por mantener su situación como sea, y que además transmiten (sin quererlo de nuevo) un estado de ánimo que se contagia al mismo tiempo entre todos los agentes de la ciudad. Y este estado de ánimo hoy en día, es reconozcámoslo, triste. Vale. Vamos con aquellas ideas en positivo que salieron y surgieron durante las más de 2 horas que estuvimos debatiendo en la sede del Hub Gasteiz (magníficos anfitriones, por cierto). Voy a tratar de resumirlas de alguna manera:

  • Sostenibilidad, cohesión social e innovación juntos como referentes de la ciudad: Vitoria-Gasteiz se ha caracterizado históricamente, y más en estas últimas etapas, por dos ideas: sostenibilidad y cohesión social. Hablamos de ellas en términos amplios: sostenibilidad más allá de la Green Capital, sostenibilidad económica y social. Referente en el pasado en políticas sociales, hoy parece que este campo se ha quedado apartado, no sabemos si por recursos o por otra cosa. Hay una idea interesante: ciudad sostenible y adaptable a su entorno socio-cultural, tecnológico y económico; ciudad que promueva una nueva forma de relacionar estos tres ámbitos. Una palabra que surge en todo momento: Comunidad. Sí, ésa que nos hace reunirnos en torno a un objetivo común y que entre tod=s vamos sumando. Tan fácil, tan difícil.
  • Hacia la «ciudad del SÍ»: No lo neguemos. Vitoria-Gasteiz ha sido una ciudad pequeña que creció rápidamente a partir de los años 50. Aquella ciudad pequeña de «curas y militares«, creció enormemente en poco tiempo por el desarrollo de la industria y necesitaba de «manos». Había trabajo. Crecieron las personas pero no creció la Ciudad, con mayúsculas. Quizá nos pudo la «calma» y la comodidad del trabajo asegurado que nos eximió de buscar otros caminos, nuevas ideas, otros retos que pudieran complementar ese espacio. Quizá por eso haya tan pocas iniciativas emprendedoras en la actualidad. Quizá por eso sea la «Ciudad del NO», la ciudad donde se critica más que se construye. Quizá sea por eso que, a pesar de todo, haya pequeñísimas iniciativas desconectadas que tratan de abrirse camino pero que haya que empujar a conectar entre sí. Quizá haya que dejar de decir que no para empezar a decir SÍ. Quizá haya que apoyar más a ese pequeño porcentaje de iniciativas valientes para que lo tengan más fácil. Quizá haya que HACER más, y sobre todo HACER juntos. Quien quiera sumarse, tiene que tener la voluntad de querer subir y dejar la estación del pasado atrás.
  • Iconos como seña de identidad del pasado y para el futuro: La identidad es eso que nos une cuando tenemos dudas. Identidad es verse reflejado y seguro de un= mism= cuando hay que dar un paso al frente. Vitoria-Gasteiz ha tenido siempre algunas figuras que han ayudado a ello: la Catedral (dejemos de llamarla «vieja») y su «abierto por obras«, el mundo del «deporte social», no sólo el profesional sino el amateur y de base, ése que nos posibilitaron los centros cívicos y nuestro entorno natural, la «Cultura» con mayúsculas en sus diferentes expresiones: el Azkena, el Festival de Jazz, el de Teatro, aquel olvidado premio «Europa Nostra«, la Copa de la UEFA de Dortmund, Celedón, el mundo runners, la montaña, el Baskonia, etc…  Dejemos de debates estériles como si somos de puro o de champan, si el pañuelo es rojo o a cuadros. Esa división ha logrado que todo sea más pequeño y por tanto dividamos lo poco que es la ciudad en mucho menos. Hay mundos de un poder simbólico enorme: lo «social» y su hospitalidad que viene desde que nace la ciudad y que se ha olvidado, la «cultura popular«, el «patrimonio«, el «deporte«, el «vino» … hay cosas sobre las que es posible construir a partir de ya. No perdamos tiempo.

Si hay algo que unió el pasado viernes es que esto no puede parar. Este tren se ha puesto en marcha, despacio, en silencio (relativo) pero está en marcha. Se habló de un «THINK TANK» de personas, sí personas que aunque parezca evidente no lo es tanto. Personas con compromiso por relacionar e ir haciendo. Desde muy poquito para ser mucho.

 

Una idea «enorme»: la «Vitoria-Gasteiz Brand Office«. Ésa gusta bastante 😉 y un compromiso: esto no va a parar.

Eskerrik asko a tod=s l=s asistentes: Ana, Idoya, Susana, Itziar, Isabel, Estíbaliz, Nerea, AmaiaIñaki, David, Aitor, Koldo, Gustavo, Sergio, Miguel, Alfredo, David, Iñigo, Natxo, Roberto, Iñigo y el que suscribe. Hemos creado también un Storify con el resumen de la conversación que se produjo durante el evento. Aquí lo tenéis

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May 20 2014

KFE Innovación08, sobrevivir en Vitoria-Gasteiz

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«Al menos hay que intentarlo» es una de esas frases que deberíamos tener visible en nuestro despertador cada mañana. Una idea, una acción, una palabra e incluso una ocurrencia. El caso es que tras la convocatoria del año pasado por estas fechas del KFE INNOVACIÓN, el reto y la solicitud estaba encima de la mesa para este 2014: ¿Cuándo es la siguiente? No sin dudas, más que nada por la energía que lleva organizar un evento, por pequeño que sea, el hecho es que vuelvo a tirar para delante con ese post-it amarillo lleno de desafío que apareció entre las conclusiones de aquel evento: ¿Cuándo es la siguiente? Pues aquí estamos. Este año, en Vitoria-Gasteiz, junto con otras localidades españolas, también habrá una sede de KFE INNOVACIÓN.

El caso es que esta iniciativa KFE INNOVACIÓN es toda una declaración de principios y formas: el debate entre iguales, el encuentro de gente simultáneamente, la no-intromisión en el mismo, la ciudadanía en definitiva participando y dando ideas para encontrarse y charlar un momento sobre un tema en concreto. Cuando más ruido hay, menos se debate en conjunto y en público. Y este formato permite precisamente hacerlo sin tapujos y apuntándose quien-quiera.

Dialogad, aportad y, sobre todo, disfrutad de la experiencia

Como bien dicen desde la «organización» (por denominarlo de alguna manera) esta cita «…promueve la creación colectiva basándose en los conceptos de igualdad, horizontalidad, sencillez e independencia«. Y de eso se trata: construir, debatir, conectar y sencillamente hablar entre personas sobre algo que aporte a tod=s l=s asistentes, se encuentren donde se encuentren. 

El tema en cuestión de este año, el #kfe08 será «SOBREVIVIR«. Una palabra que connota, al menos para mí, una mera actitud de vivir «como sea y/o como se pueda». No es fácil esta palabra porque supone en todo caso estar frente a una situación «complicada y compleja», negativa, y donde se pone todo aquello que sea posible (e incluso imposible) para tratar de solventarla como sea. Después de una serie de años donde los efectos de la crisis han sido demoledores para muchas personas y organizaciones, parece que haciendo caso a Darwin, aquellas especies que logren adaptarse son las que sobrevivan. Es una palabra muy dura además y más si conocemos a personas que se encuentren en una situación complicada de verdad. Buscarse la vida, adaptarse supone en especial tener como referencia el entorno y encontrar un espacio «vital» que permita relacionarte con él sin llevarte a tu desaparición. De esto hablaremos y, tomando como referencia los argumentos de la propia organización, queremos hablar y debatir sobre:

Hablamos de supervivencia personal y supervivencia profesional; hablamos de mantener el equilibrio entre las normativas y las inquietudes, de mantener vivos proyectos con todo en contra, de por qué y de para qué. Hablamos de gente que está marcando un nuevo futuro a fuerza de supervivencia,  hablamos de buenas ideas y de la unión como fuerza.

Hay personas que siguen adelante, otras se han quedado en el camino. Han marchado o han renunciado. Pero aún hay gente que se pelea diariamente en el ámbito cultural, educativo, sanidad, servicios, investigación, para tratar de sobrevivir. Hay alternativas para que puedan continuar; ¿cuáles son esas alternativas?. ¿Cuántos están en el límite? ¿Cuántos siguen adelante? ¿Qué respuesta se encuentra desde distintas localizaciones a problemas comunes? ¿Qué iniciativa podemos promover colectivamente para que no nos atropellen las circunstancias?

Como quiera que a veces no tenemos suficiente con la propia realidad, en Vitoria-Gasteiz hemos dado una vuelta de tuerca y lo que queremos hacer es hablar no sólo de personas ni organizaciones sino de nuestra propia ciudad: VITORIA-GASTEIZ, precisamente. Y es que la ciudad es un ente lo suficientemente retador porque precisamente en ella se suman muchas de estas situaciones que afectan a personas individuales y a organizaciones colectivas sean del ámbito que sean. El caso es que todo suma y todo construye ciudad. O todo resta y destruye ciudad. Y lo que queremos saber es conocer el termómetro actual de la ciudad, el diagnóstico de la misma y comprobar si es cierto eso de que Vitoria-Gasteiz se encuentra en un estado de mera supervivencia o hay algo más.

En este espacio he escrito sobre marca-ciudad, desde una óptica cercana al branding y la comunicación pero como ciudadano de una ciudad y observando situaciones que se están dando aquí, me atrevo a lanzar la idea de que Vitoria-Gasteiz está languideciendo. Una ciudad que en su momento fue referente en aspectos, por ejemplo, medio ambientales y sociales, está perdiendo este reconocimiento pero sobre todo está perdiendo dicha realidad. Una ciudad muy dependiente de una industria motora, como la automoción, y que tiene su punto bueno pero también su alto riesgo. Una ciudad que se mira continuamente en «las de al lado» y que con cierto aire de complejo reacciona más que propone. Una ciudad que sigue preguntándose «¿quién soy? y ¿quién quiero ser?«. Una ciudad, pequeña sí, pero con falta de inquietud en muchos ámbitos de la misma para mostrarse, al menos, orgullosa de ella misma. Da la sensación de que tenemos unas casas y unas calles donde estamos pero aún estamos lejos de decir que «somos de Vitoria-Gasteiz«. Queremos enfocar el debate desde esa visión diversa que propone la organización: cultura, educación, emprendizaje, social, comercio, innovación, empresa, personas… ¿Qué hemos de hacer para cambiar eso? ¿Estamos ante una situación de «sálvese el último» o bien unimos esfuerzos para avanzar y desarrollar sumando diversas fuerzas y agentes?

El evento se celebrará, en toda España y también como novedad en otras ciudades internacionales, este VIERNES 23. Nuestro evento en Vitoria-Gasteiz, la sede nº 26, será de 17.30h a 19.30h en el local del HUB GASTEIZ, una iniciativa recién creada que quiere conectar empresas, personas, organizaciones de Vitoria-Gasteiz. Creemos que es el entorno ideal para este día. Puedes inscribirte en este link, corre, que el aforo es de 20 personas presenciales pero «igual miramos para otro lado» si hay mucho interés. El evento se podrá seguir también por twitter con el hastag general #kfe08 y en particular #Vit01 por lo que desde «dentro» y desde fuera se podrá seguir y…compartir.

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Oct 21 2013

Vitoria-Gasteiz: en busca de la marca perdida

En alguna ocasión oí decir a un entrenador de fútbol eso de «…que es más difícil jugar en casa que fuera de casa…». Puede parecer incomprensible pero lo es. Esta sensación la he sentido en carne propia este pasado jueves en un evento de «amig=s». Porque en realidad, E-Innobar es eso: un encuentro de amig=s que se juntan una vez cada mes, en el Restaurante Zabala, a hablar «de lo que sea», siempre relacionado bien con internet o con otras cosas relacionadas con ello. Cristina Juesas y Oscar Ray, sus promotores, lo logran mes a mes y llevamos así casi 5 años. Lo vi nacer, me senté a aprender de otr=s, y ahora me tocó hablar a mí. Puedo asegurar que la sensación de nerviosismo durante los días previos ha sido intensa. Será eso de hablar ante amig=s.

Una mensaje de Cristina y una llamada de Óscar encendieron la mecha del reto:

«… queremos que hables de branding, y en concreto de la marca Vitoria-Gasteiz…».

Adelante. Y todo por reflexionar aquí sobre lo que tiene que ver con las marcas-territorio, tema que me apasiona. En esta ocasión tenía de especial hacerlo de tu propia ciudad, en la que naciste, vives y sientes cada día. Cuando menos es unir tu profesión con tu condición de persona ciudadano, algo interesante y retador al mismo tiempo. Mi expectativa e inquietud crecía a medida que iba pensando sobre ello.

Me gustó el punto de partida: «Más allá de las campañas de turismo». Porque desde mi punto de vista, equivocadamente, se tiende a hablar de marca-ciudad en relación exclusivamente a estas acciones de marketing de captación de turistas. Pero una marca-ciudad es mucho más que eso. Éste era la hipótesis de la charla. Sí, ¿pero qué y cómo? era la pregunta que había que hacerse para que quien osara en acudir a la cita, pudiera salir de ella sabiendo un poco más de qué es eso del mundo de las marcas y cómo se relaciona con TU ciudad.

Si al hablar de branding nos referimos especialmente a cómo lograr la conexión entre una expectativa de una comunidad y una propuesta de valor, a través de las experiencias vividas en cada momento, cuando nos referimos a una ciudad esta conexión es aún mucho mayor. No basta con contar únicamente hacia fuera tus bondades sino que éstas deberían reflejarse cada día, en multitud de puntos de contacto con turistas pero sobre todo con ciudadan=s. Cierto es que por nuestra condición de habitantes de una ciudad, seamos más exigentes (en algunos casos), lo pasamos por alto, bien por vagueza o bien porque no se dedican los suficientes esfuerzos en darle valor. Conectar es una palabra mágica y además el reto cuando hablamos de marca-ciudad, es que esa conexión sea hacia fuera pero sobre todo hacia dentro.

Dejo la presentación que utilicé para que le echéis una ojeada si os apetece, pero permitidme explicitar unas ideas para que queden bien fijadas:

  • Cada vez que se cambia un logotipo de la ciudad, matamos la marca: y en el caso de Vitoria-Gasteiz esto ha sido bien evidente en los últimos años. Parece que más allá de pensar en sentido estratégico de la ciudad, nos quedamos en la epidermis del símbolo gráfico y en cambio no se reflexiona sobre la verdadera dimensión de la marca Vitoria-Gasteiz y lo que ella representa y quisiéramos que representara. Es una percepción y una realidad. Cuanto más cambiemos el logotipo, menos me creo que haya una marca potente detrás. Me imagino y repaso las evoluciones visuales de grandes marcas de hoy, y la verdad, poco se ha tocado, pero muy poco. Eso es entender correctamente lo que es el branding.
  • Una percepción queda positivamente fijada en la medida que la experiencia vivida va en la misma dirección: sólo si esto es así podremos confiar en una marca, si no resulta incoherente y sobre todo poco creíble. La cadena continua de valor entre el SER > DECIR > PARECER > HACER, en el desarrollo de una marca-ciudad adquiere su máxima expresión en este sentido. ¡¡Aaaay, cuanta falta de coherencia hay en muchas decisiones!!. Y si no se cumplen, se pierde credibilidad.
  • Situar correctamente el lugar de la «marca-destino» frente a la «marca-ciudad»: Mi percepción en general con las marcas-ciudad es que situamos en primer lugar siempre al turismo, de que el objetivo inicial es atraer este ámbito de actividad cuando creo que el problema que existe es previo a ello. ¿Somos una ciudad atractiva en general? ¿tenemos algo relevante y pertinente para el resto de personas? ¿sabemos qué vendemos como ciudad? Cuando todo esto esté claro y sólo entonces será cuando logremos parecer atractivos para el resto de personas. Es entonces y solamente después de todos estos argumentos previos, cuando el concepto «marca-destino» adquiere su máxima expresión. No antes.
  • Hemos hablado bastante del concepto «Euskal Hiria» en este espacio. Me gusta la idea y su desarrollo. Pero en especial me gusta cómo se estructura la relación entre conceptos tangibles, como la URBS y el CYBER, y los intangibles, como CIVITAS y la POLIS. En la medida que se interrelacione correctamente entre todo ello, podremos disponer de un territorio (ciudad) absolutamente integrado y por tanto, una marca que actúa en consecuencia. Esto dotaría de consistencia a una ciudad, otro de los elementos básicos en el desarrollo de una marca.
  • Cito algunas de mis «recomendaciones»que me salen de muy dentro y que propuse en la charla:
    • la creación de un «city manager«, una especie de CEO de la Ciudad, como si fuera el Director Gerente de una empresa. Por ejemplo, Dublin y Bilbao, lo tienen. Y no, no tiene que ser la/el alcalde.
    • La apuesta firme por la evolución de lo «green» en Vitoria-Gasteiz a la «sostenibilidad«
    • la apuesta decidida por sus ciudadan=s pero sobre todo la participación ciudadana
    • la búsqueda y la actitud constante de conectar-nos, sigue habiendo gente anónima haciendo cosas impresionantes en la ciudad que no aflora y que no ayudamos a que afloren
    • la gestión de l=s ciudadan=s de Vitoria-Gasteiz: l=s que son y viven aquí, l=s que no-son y viven aquí, l=s que son que no viven aquí y finalmente turistas, que no son y que no viven aquí. Tod=s somos hacemos la marca Vitoria-Gasteiz
    • el valor del patrimonio histórico-cultural de la ciudad ejemplarizado en la Catedral Vieja pero sobre todo en multitud de espacios singulares que están silenciados
    • la apuesta firme por la relación entre innovación, las «industrias creativas» y el tejido industrial, debilidad del territorio, en especial porque existen iniciativas (pocas) desconexas y desconocidas, pero sobre todo porque más que gestionar se necesita GENERAR.
  • Y apunto aparte una recomendación: la «Vitoria-Gasteiz EXTENDIDA»: Creo que hay recursos más que suficientes para sumar a Vitoria-Gasteiz espacios, lugares, actividades que están en el resto de la provincia de Álava, para sumar a lo que es la propia ciudad. Quizá institucionalmente haya una tarea por resolver y es una mayor coordinación entre Ayuntamiento y Diputación para sumar y no para no-restar. Pero esto lo dejamos para otro momento porque tiene mucha miga.

El caso es que la hora y media que teníamos se pasó volando, hablando, charlando, debatiendo. Sólo puedo decir GRACIAS en mayúsculas… el post-evento fue más que interesante y certificó una vez más que cuando nos preocupa nuestra ciudad, nuestra Vitoria-Gasteiz, salen ideas, personas y nuevos retos que hay que poner en valor. Sólo digo una cosa más (y cierro): la gente está muy pero que muy preocupada por Vitoria-Gasteiz. Por si alguien’es lo quieren entender. Yo me lo miraría.

 

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Sep 10 2013

Empecemos de nuevo

Si nos tuviéramos que quedar con un gesto tras la decisión del COI de elegir a Tokyo como la próxima sede de los Juegos Olímpicos 2020 fue la cara de sorpresa de much=s niñ=s, en especial cuando escucharon que Madrid quedaba eliminada en la primera votación. Mis hijos me preguntaron ¿…y por qué no han elegido a Madrid…? He necesitado varios días para agrupar una serie de ideas aunque la respuesta inmediata fue tópica:

… en deporte, a veces se gana y a veces se pierde. Seguramente piensen que había una opción mejor que Madrid y por eso se han decidido por Tokyo…

Es verdad que mi apuesta expresa era Tokyo. Seguramente de las 3 opciones, era la menos mala, como traté de explicar. Por cuestiones geopolíticas, por inversión económica, por el auge de los países asiáticos y seguramente por algunas razones más desconocidas. Las personas cuando estamos ante el ejercicio de votar simplemente hacemos eso: votar. Y no damos explicaciones post-voto porque posiblemente no tenga sentido decir el por qué, ya que para votar, previamente se han explorado todas las variables, se han informado, han contrastado, etc. Lo que sí que me llama la atención es que nos sorprendamos del batacazo de Madrid, porque nadie, nadie (salvo algunas casas de apuestas) pensaba-mos que fuera eliminada en la primera votación.

Lo cierto es que hay todo un arsenal de post-comentarios, artículos de opinión, que valoran esta derrota. Lo que más me interesa ahora es tratar de darle una vuelta a todo ello y descubrir nuevas lecciones que hayamos aprendido (yo, al menos sí) en estos días. Merece la pena hacer un humilde ejercicio de tenerlas claras, para no caer en errores, o al menos mitigarlos:

  • «Action speaks louder than words»: Es una frase que he utilizado por aquí en numerosas ocasiones. La leí en un documento de Zeus Jones y llegó dentro, muy dentro. Haz cosas, deja de prometer porque los mensajes desaparecen pero las acciones no. Las acciones son siempre consecuencia de un objetivo, hay intencionalidad, recorre un camino que, unido a un mensaje coherente, da sentido total. Dos duras preguntas sobre los casos de dopaje, en este caso, en los que la respuesta sigue siendo una promesa (words) pero en cambio las acciones realizadas desde entonces han sido mínimas, lentas y llenas de sospecha. Seguramente sigamos pensando en eso de construir mensajes coherentes en nuestras organizaciones pero lo que cala de verdad, lo que compromete y lo que demuestra tu intención es lo que hagas (o no-hagas).
  • Aprender a decir NO: En estrategia más que decidir qué camino seguir, lo realmente importante es saber a qué eres capaz de renunciar. Roma llevaba tiempo trabajando en presentarse de nuevo a unos Juegos Olímpicos pero la cordura de sus dirigentes, declinaron hacerlo por no ser «capaces de asumir el compromiso de ofrecer garantía financiera, necesaria para organizar los Juegos Olímpicos», según su primer ministro, Mario Monti. Independientemente del acierto o no, parece que con esta decisión, seguramente muy dura para mucha gente, radicó el éxito de su posible nuevo reto: recuperar el país y (quizá) apuntalar mejor una mejor candidatura para futuras ocasiones (¿2024?). Si miramos hacia nuestros propios actos personales y profesionales, seguramente miremos con mejores ojos aquellas decisiones que fueron en esta línea, en renunciar a algo, que no a aceptar cualquier ofrecimiento que llegara. No es fácil predecir el éxito pero sí que es fácil comprender las consecuencias de una decisión aceptada sin revisar todas las condiciones. Decía P.Drucker «… la planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras sino en el futuro de las decisiones presentes…» Más claro, imposible.
  • Dimensionar correctamente: la clave del éxito en muchas ocasiones radica en situar lo más cerca posible las expectativas generadas con las acciones a poner en marcha. Muchos proyectos se destrozan porque se han generado tales expectativas a las que es imposible llegar dadas las circunstancias reales. O bien consumidores-ciudadan=s-país-organizaciones tienen otras necesidades en ese momento, o bien la visión está demasiado alejada. Los objetivos tienen éxito en la medida que son SMART: eSpecíficos, Medibles, Acordados, Realistas, acotados en el Tiempo. En la actualidad, la mirada del país y la mirada de mucha gente estaba en otras prioridades, más específicas y realistas, más actuales. De ahí que la distancia entre el propio proyecto olímpico de Madrid y el apoyo obtenido era grande, a pesar de lo que se dijera para mitigar, seguramente, el amplio apoyo social de otras candidaturas.
  • Son relaciones, no contactos: así se titulaba un anterior post donde quería expresar que más allá de un mero número, debemos construir relaciones constantemente, profundizar en las necesidades, expectativas y experiencias del «otro», para responder a ello. No dudo del trabajo de relaciones institucionales realizado, seguramente muchos kilómetros recorridos, muchas reuniones explicando el proyecto, muchas llamadas, mucho pasillo. Pero un contacto puede aceptar una propuesta, pero una relación se compromete, y mucho más allá que un simple voto. Un/a amigo/a está siempre, en especial cuando más se necesita. Si todo va bien, no hace acto de presencia. Pero si las cosas no van bien, es el/la primero/a en aparecer. Construir relaciones requiere transparencia, confianza, empatía. Requiere escuchar para aprender, cambiar y mejorar. Que la diferencia entre la elección de Copenhague en 2009 y Buenos Aires en 2013, sea de 6 votos menos, dice mucho del tipo de gestión realizada. Y pudo ser peor.
  • Una marca es un TODO: no me cansaré de repetir y repetir hasta la saciedad, que cuando hablamos de branding no hablamos de logos. Nadie duda de que sean importantes. Tampoco hablamos de una simple historia bien contada. Creo que es momento de dejar de hablar de storytelling para hablar de storydoing. Una marca son experiencias reales, propias y/o contadas. Pero sobre todo es una relación que se crea entre una propuesta de valor y unas expectativas determinadas. Esta percepción se construye o se va minimizando con el paso del tiempo. El contexto no era el ideal para Madrid, pero la sensación es que poco se hizo para o bien modificar (y explicar mejor) la propuesta de valor o bien modificar esas expectativas. Madrid no es una buena marca hoy. Le falta credibilidad. Por mucho que nos empeñemos en disfrazarlo de unos buenos videos, una buena presencia física. Si detrás de una «emoción» no hay un buen «producto», poco se puede hacer.

  • Ciudades «sociales», no infraestructuras: las ciudades existen porque hay gente en ellas. Existen pueblos abandonados y derruidos, donde no hay personas. Y como no hay personas, no hay pueblo. Así que a pesar de que en este caso, al COI le guste inaugurar y estrenar edificios nuevos, lo importante es la gente que está y estará detrás de esas infraestructuras. ¿Qué legado dejan las infraestructuras? ¿Hay seguridad de que habrá actividad después de unas Olimpiadas? Si fuera parte del equipo de branding de los Juegos Olímpicos, a mí personalmente esto me preocuparía mucho. Creo que efectivamente la infraestructura dota de identidad a una ciudad pero sobre todo a la actividad que se generará en ella, posteriormente. Si haces un puente precioso, pero no pasa ni una persona por él, no sirve. Creo que el design thinking ayuda mucho en estas definiciones de ciudad. Deberíamos probarlo.
  • Credibilidad y consistencia frente a repetición y ambigüedad: Aléjemonos de aquel «una mentira contada 1.000 veces se convierte en verdad». En muchas ocasiones se peca de excesiva ilusión en los mensajes que en nada se parecen a la realidad vivida. Y lo que es peor, no ser claro, no dar un paso al frente ante cualquier duda. Tokyo fue ejemplar en este sentido. Su primera frase de la presentación hizo referencia a la tragedia de Fukushima. Y el propio primer ministro japonés salió al frente en la respuesta a las preguntas de los delegados del COI.

Obvio hablar de nuestra presentación, que me pareció emocionante pero le faltaba lo más importante, una mejor gestión de la realidad, un futuro hacia el olimpismo más expreso; paso por alto las anécdotas del inglés de nuestros representantes, ni siquiera de los vacíos discursos políticos, vacíos de contenido, fuera de contexto, ni me voy a detener en la absurdas rabietas post-decisión dignas de unas perdedores en potencia y sin el más mínimo sentido de autocrítica. Me quedo también con la lección aprendida precisamente de dos deportistas: el Príncipe Felipe y Pau Gasol. Que aceptan la derrota, dan todo lo que tienen en SU momento y sólo piden mirar para delante. Sólo espero que si el deporte es esencial para un país, lo siga siendo a pesar de no tener que usar unas cuantas toneladas de ladrillo y cemento. Sólo espero que aprendamos de esto para cualquier aspecto de nuestra vida. Que bastante camino queda por recorrer aún y eso sólo se podrá hacer si hacemos las cosas de otra manera. ¿Regeneración? Posiblemente.

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La foto es de Flickr, de maduixaaaaa

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