Barcelona26

Publicado por Juanjo Brizuela en

Parece que fue desde hace año y medio aproximadamente que se realizó la invitación; 144 años después del inicio de su construcción; 9.000 personas en su interior, más de 130.000 en el exterior y un alcance potencial de 523 millones de personas en las pantallas sociales de todo el mundo. Justo el mismo día, 10 de junio, pero 100 años después del fallecimiento de Antoni Gaudí. Como para no decir eso de:

«Primer l’amor, després, la tècnica»

Antoni Gaudí

Desde aquella inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92 que cambió para siempre la expresividad y su sentido global, no creo que haya habido una expresión similar en muchos años en el mundo. Hasta estos días pasados que recordaré/recordaremos Barcelona’26. Apenas diez minutos de espectáculo y sensaciones emocionantes, lleno de connotaciones, de piedras, luz y colores, de estrellas en el cielo, una en concreto, y torres elevadas, de música, coros y unión por una visión a proyectar compartida. Muchas son las piezas de un emotivo puzzle que Barcelona, una vez más, se sacó de la manga para situarse de nuevo en un lugar destacado en el mundo. Y la visita del Papa Leon XIV que lo hizo posible.

Cuando hablamos de marca nos referimos expresamente a un conjunto de significados, alguno de ellos convertido en iconos expresivos, que son capaces de vincularse con las personas. Una marca es un intangible que solo las «grandes» marcas [que no marcas grandes] son capaces de tangibilizar en un momento, o en varios mejor dicho, para hacer de su percepción y experiencia algo memorable. Esas marcas consiguen ser únicas y construyen a su alrededor un universo simbólico, expresivo y único que conviven con el paso del tiempo. Piensa en tus marcas favoritas, y trata de encontrar esos iconos, esos artefactos, esos constructos tan objetivos que somos capaces de explicarlos al detalle. Una marca que convierte en cultura una manera compartida de ver el mundo, de vivir el mundo, de sentir el mundo.

Llegó Barcelona para recordarnos lo que son las marcas. Las marcas territorio, la marca ciudad son marcas, como tal, sin especifidades que las alteren. Las marcas bien gestionadas, deberían cumplir con lo anteriormente citado. Barcelona, una vez más, consiguió hacérnoslo ver, con su clase, su creatividad, con su identidad y su sensibilidad hacia lo sensorial, hacia el vínculo en el tiempo. Ese aspecto donde las personas nos unimos siempre, no en lo meramente gestual, no, en la emoción de verdad. Porque citó a nuestros sentidos y estos respondieron como se debe: con la atención puesta donde debe estar. Primero, el amor; luego, la técnica. Qué bien lo sabías Gaudí.

Hace unos años escribí en este blog unas claves –para mí– relacionadas con las marcas-territorio, tras una charla en pleno confinamiento del 2020, con mi colega Juanma Murua. (Aquí el post, aquí aquel video). Hago un resumen rápido para que entiendas mejor a qué me refiero:

  • La marca ciudad tiene que superar la frontera de la marca-ciudad turística: la marca ciudad debe construirse desde dentro-hacia fuera pero también desde «dentro-hacia dentro».
  • La ciudad ha de tener una serie de iconos: ha de partir de la identidad y el patrimonio histórico y cultural ; y por otro lado que estos iconos han de comportarse como grandes transformadores de la ciudad.
  • Participación ciudadana, agentes colectivos, diversidad generacional en la ciudad y referentes económicos, sociales y culturales son la base de la construcción del relato de la marca ciudad: coherencia entre el mensaje, la acción y la proyección de su conjunto.
  • Un evento no es una estrategia en sí sino que forma parte de una estrategia más global.

De la generosidad de Gaudí por construir algo que sabía que jamás vería culminado, al «colaborar con el máximo respeto…, sumarnos sin romper nada…» que describe Igor Cortadellas, el artista visual de esta «expresión simbólica, espiritual, universal y no grandilocuente” de apenas 9 minutos. Más allá de la extraordinaria producción de miles de farolillos realizados en impresoras, de un millar de drones 3D, 500 personas de coros y un centenar de niñas y niños cantores en torno al Virolai, pirotecnia «blanca» sin estridencias, y la producción conjunta de 3CAT y RTVE, un trabajo que tenía que mantener los pilares, la esencia y la identidad de una proyección única pero memorable.

Pero no hemos de quedarnos únicamente con la boca abierta del espectáculo vivido, de verlo una y otra vez, sino especialmente para entender este icono, para hacernos ver que todo aquello que se construye con visión, con propósito, con generosidad, con participación y compromiso directo de personas, con entender el contexto y el momento concreto para estar al día de ello, con compartir una proyección que una desde la diversidad hacia lo único y la identidad, solo esta manera de ver nuestros proyectos puede hacer de nuestra marca algo que no solo sea memorable sino que sea merecedora de trabajar por ello cada día. Un evento acaba, los fuegos artificiales duran segundos, amanece un nuevo día pero sigue existiendo la luz interior que lo hace brillar sin artificios. Personas que lo viven, lo experimentan y lo sienten. Personas que lo cuentan, lo enseñan, lo muestran con orgullo, lo explican. Una marca es «lo que sucede».

Una persona, Gaudí, hace más de cien años llegó a vivir «en su obra» para dejar todo escrito, dibujado, su visión y cada uno de sus detalles. Dicen que se dio cuenta de que si no lo hacía así “no podría dejar suficiente información”. Le dedicó 42 años de su vida a la misma, los 14 últimos de manera exclusiva; dejó terminada antes de su fallecimiento la parte de la Sagrada Familia que ya es Patrimonio de la UNESCO. La ciudad, Barcelona, lo recoge, Barcelona desde lo colectivo impulsó su desarrollo más allá de su fallecimiento para que siguiera viva la «obra» (la material y la inmaterial), y esa «Barcelona extendida» seguirá construyendo desde su identidad, un legado inmenso que probablemente pueda «transformar» [una vez más] el siguiente paso en este mundo que está transitando de la globalización a la «glocalización»: abiert=s al mundo, pero con señas propias. Diría que son muchas las lecciones que la/s marca/s están dándonos hoy en día, con este ejemplo, como epicentro de aquello que une personas-iconos-espacios-territorios.

Antoni, cada vez que recorro tus espacios siento que el tiempo es injusto, que necesito una conversación con usted en un café cualquiera de la Diagonal, del Born, en el Eixample al lado de tu plaza, o en la «Colonia Guell». Que intento entender qué le pasaba por su cabeza. Que me gustaría que leyera esto que dejo hoy en este humilde blog para escuchar sus respuestas. Para que dentro de unos meses, o quizá años, podamos echar la mirada atrás para ver si esto que acabamos de aprender lo hemos puesto en práctica en nuestros días, y si usted lo ve bien o cree que hay algo que cambiar o añadir, o quitar también. Quiero que me explique bien eso de «primero, el amor«, creo entenderlo, pero hábleme más de «después, la técnica», que parece que últimamente estamos demasiado empeñados en ella. Pero vistas sus obras entiendo que ambas se den la mano. Graciès Antoni. Graciés Barcelona.


[ La foto es de Joanbrebo, en Flickr ]


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