Nov 03 2017

Que me ha dado tanto

Conversación tras conversación, clase tras clase, palabra tras palabra, para interiorizar y al mismo tiempo expresar que el objetivo de las marcas de hoy en día es dejar marca. La frase de “las grandes marcas son aquellas de las que hablas cuando no estén presentes” se volvió como una especie de mantra que me viene atrapando cada día que inicio mi jornada. Y que las marcas son las experiencias que producen y que sienten, o mejor dicho que nos hacen sentir. Experiencias y emociones se juntan para caminar de la mano en cada relación.

Hace un año os comenté que volvía a retomar mi otra actividad relacionada con lo personal: volvía a mi faceta de entrenador de baloncesto. Tras aquella enorme re-experiencia, he seguido una temporada más junto a posiblemente una de las cosas que más me hace sentirme vivo y que me hace llevar en vena otra pasión: el baloncesto. Han sido 7 meses de intensidad, de trabajo y esfuerzo cada domingo, con un grupo de chicos de 14 y 15 años, con quienes he tenido el inmenso orgullo y también la gran responsabilidad de tratar de ayudarles en mejorar como jugadores de baloncesto, construir un equipo (la Selección de Álava) y, también un poco, como personas. Quienes decidimos en su momento que el deporte de cantera era una de nuestras pasiones, sabíamos que además de enseñar un juego debíamos utilizar el deporte como medio para formar personas.

Te preguntarás qué hace de nuevo el baloncesto aquí en este blog y no te falta razón. Pero también expliqué que quería, además de volver a una actividad que dejé de la mano por temas familiares, poner en práctica ese tipo de facetas, esas reflexiones, esas situaciones que en todo ese tiempo parado quería recuperarlas para aprovechar un entorno no-profesional para llevarlo a lo profesional y de lo “profesional-oficio” llevarlo a la faceta del aprendizaje personal. Era un ejercicio quizá complejo pero tremendamente desafiante: esto no va solo de jugar (bien) a baloncesto sino de trabajar otras capas de nuestra personalidad que une pasión, hobbie, sueño y actividad.

En nuestra primera cita de esta temporada, un domingo 5 de marzo, les decía a los chicos que nuestra intención era tratar de ayudarles a mejorar, que ellos llegaban donde nosotros porque en sus equipos ya destacaban y que el objetivo final era progresar para avanzar y sobre todo retomar las ganas de volver al domingo siguiente. En mi cuaderno de notas el punto número uno era “¿Por qué tienen que venir a ENTRENAR un DOMINGO?”. En sí misma era una cuestión que trascendía más allá del mero juego y llegaba a un meollo que resultaba complejo: convencer con la acción, incidir sobre el propio proceso sin visualizar el resultado y sobre todo trabajar en el deseo de volver.

Permitidme ahora hacer la traslación a nuestro trabajo de branding en nuestra profesión. Nada nuevo que no supiéramos antes pero después de estas semanas queda aún más fijado: ¿por qué tengo que comprar tu producto una vez más? ¿por qué y para qué hemos de progresar como marca en el mercado? ¿son los mercados dinámicos y para ello tenemos que movernos más y mejor? ¿Qué he de hacer hoy para seguir construyendo esta relación entre marca y persona?. 

El pasado fin de semana se disputó el esperado torneo: Campeonato de Euskadi y Navarra de selecciones provinciales: Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra. Las semanas previas eran una mezcla entre decidir qué 12 jugadores completarían el equipo y por otro lado qué argumentos esgrimiríamos para jugar los dos partidos y competir, sí, competir. Y todo ello con una capa esencial, la más importante: hacer que de un momento de “stress” lo convirtamos en una experiencia lo más agradable posible: divertirse jugando con esfuerzo a baloncesto. ¿A que parece fácil? Pues desde ahora os puedo decir que ha sido lo más complejo de este tema: Disfrutar. Disfrutar del proceso y del momento.

Nos cuesta identificar emociones por un lado y por otro cuesta aún más canalizarlas para que vayan alineadas y en la dirección correcta. La actitud es siempre un motivo que ponemos encima de la mesa para justificar decisiones y acciones pero la terca realidad nos demuestra, o al menos a mí sí que lo ha hecho, que la actitud no se está entrenando y que es imperativo trabajarla y entrenarla. La capacidad de mostrar la cara más positiva posible, el hecho de afrontar las dificultades con el ánimo de tratar de combatirlas, el apoyo al compañero de al lado, la paciencia ante la euforia y la perseverancia en el momento del decaimiento.

Con las marcas a veces nos pasa algo parecido. Nos lanzamos únicamente a los mensajes y a las acciones comunicativas cuando en realidad, las auténticas marcas son aquellas que consiguen comportarse en cada momento de manera coherente con su propuesta de valor. Sí, comportarse. Hemos comentado aquí en diferentes ocasiones que las expresiones de marca son variadas, que no debemos quedarnos exclusivamente con la comunicación sino que hay otras que debemos trabajar tanto o más: producto/servicio (el qué hacemos), comportamiento (por qué y cómo lo hacemos) y entorno (dónde lo hacemos).

A todo el mundo le gusta ganar. Sí, ganar. Pero me parece más importante aún plantearnos dos cosas previas: el camino para ganar y por otro lado convertirte en una alternativa fiable y real para la victoria. No hablamos del resultado final, hablamos del proceso y del top of mind, de estar en la terna final. En el vestuario en uno de los dos partidos comenté sin dudarlo:

“Sea el resultado que sea lo importante es que seamos capaces de transmitir a nosotros mismos y transmitir al resto nuestro deseo por conseguir el objetivo”.

La importancia del CÓMO para lograr el PARA QUÉ y confirmar el POR QUÉ. Nos olvidamos tanto de cada paso que damos que pasamos por alto la concentración necesaria para ello y en consecuencia el proceso de trabajo y el aprendizaje que tomamos con cada acción realizada. El reto no es únicamente que nos compren un producto / servicio; el verdadero reto es el proceso que esa persona lleva para comprar al final. Todo ese recorrido de reflexión, de aprendizaje, de conocerse a sí mismo y de tomar la decisión final de decir SÍ. 

Quedamos segundos. 

Pero ganamos. Aunque parezca mentira. Conseguimos que los chicos volvieran a disfrutar de cada esfuerzo. Conseguimos que los chicos, algunos de ellos, sintieran que este deporte te da más de lo que te quita. Conseguimos que ellos sintieran que la confianza comienza en uno mismo. Conseguimos que la fuerza del grupo es mayor que el mayor de los talentos. Conseguimos comprender que “los que ganan nunca se rinden y que los que se rinden nunca ganan”. Conseguimos entender que el juego, el cómo, tiene mucho que ver con el resultado final y que para que el resultado final, ganar, sea posible es muy importante el cómo lograrlo (y ahí fallamos 3 minutos). Conseguimos TRANSMITIR a la grada. Sí, unos chicos de 14 y 15 años lograron ellos solitos que la grada jugara cada posesión a veces con nosotros. Conseguimos que el rival sintiera que éramos una verdadera alternativa a su capacidad y que así lo transmitiera expresamente: qué gustazo veros jugar.

Conseguimos que las emociones se unieran a las experiencias. Conseguimos “dejar marca”.

Permitidme reservarme para mí muchas de esas emociones y esas experiencias y sobre todo muchos comentarios de jugadores, familias, entorno, público. Mensajes y mensajes llenos de palabras pero sobre todo de emociones de gratitud, de alegría, de esfuerzo, de ilusión y de afecto.

En el autobús de vuelta a casa después de la final, con la rabia contenida por no haber logrado el broche final y tras los comentarios de mis compañeros de cuerpo técnico, pensé en branding, como no podía ser de otra manera. Y me decía que lo más complicado de una marca no es decir lo que hace sino expresar lo que siente y sobre todo hacer sentir a las personas. Las experiencias, ese término tan polisémico hoy en día, lo son porque van cargadas de emociones y porque te hacen sentir. Las grandes marcas lo son porque llevan consigo una carga emocional enorme y construye relaciones desde lo emocional. Luego el reto es trabajar (entrenar) esa capa emocional y ser capaces de transmitirla en cada punto de relación con la persona.

Enhorabuena a Bizkaia por su triunfo, a Navarra y Gipuzkoa por competir cada día. Enhorabuena y gracias también a la Federación Vasca de Baloncesto por el trabajo de este fin de semana y lo que está haciendo cada día por el basket. Queda aún mucho por hacer. Y en especial a Javi Zurbano por su enorme trabajo y al equipo de comunicación. Zorionak!

Gracias a todos los colegios y clubs por esa labor tan silenciosa de cada semana, a sus entrenadores y a la Federación Alavesa. Necesitamos un giro de tuerca más para seguir mejorando. Gracias por vuestro esfuerzo.

Gracias a las amas y los aitas: por hacer que sus hijos crean en este deporte como medio para formarse como personas. Por convencerles de que tienen que entrenar. Por estar ahí cuando ríen y sobre todo cuando lloran. Por apoyarles cada día.

Gracias a mi equipazo técnico: Iñigo que no pudo seguir, a Tito, a Markel y a Alvaro. Gracias por creer. Gracias por creer en mí y en esta manera de ver el baloncesto y seguirlo a pie juntillas. Sólo espero que también os ayude en vuestro camino como entrenadores.

Y sobre todo GRACIAS a Carni, Gorka, Joseba, Marco, Iñigo, Plaza, Peio, Unai, Hugo, López, Kerman e Imanol. Y también a quienes estuvieron en el proceso y son parte de esto tanto o más: Jon, Sergio, Juan, Markel, Samuel, Adrián, Alex, Mikel, Zuga, Yeray, Iker, Terreros, Aitor, Gorka, Ekaitz, Beñat, Mikel, Autillo, Martín. Gracias por cada gota de sudor. Gracias por confiar. Gracias por mirarnos a los ojos. Gracias por sonreír. Gracias por CREER.

“He vuelto a creer en el baloncesto, Juanjo” me dijeron.

“He vuelto a creer en las marcas”, me dije. No hay mayor trofeo, creedme.

____________________________________________________________

Las fotos de inicio son de Flickr, de Federación Vasca de Baloncesto

No responses yet

Oct 20 2016

Volver a entrenar para

IMG_2706

Fue nacer Lucía en mayo del 2000 y decidir que había que tomarse un respiro y dedicarse a lo que había que dedicarse a partir de entonces: la familia. Ya en 2006 con el nacimiento de Martín, descubrimos en casa aquello de “1+1 no son 2 sino 11”. Así que la vida era aquello que sucedía entre mi familia y todos esos momentos diarios que había que vivir juntos y, por supuesto, la vida profesional. Vale, también es verdad que uno sigue teniendo sus hobbies y de vez en cuando va buscando esos momentos entre las 24 horas del día, para sentirse persona tal y como es.

El caso es, como bien sabéis, que el baloncesto forma parte de mi identidad personal, que aquí quien suscribe tiene también su trozo de vida personal que conjuga con el mundo del branding, principalmente, el trabajar junto a personas y organizaciones para desarrollar ideas que conecten unas (personas) con otras (marcas). Pero el basket es otra de mis pasiones. Me dio mucho: amistad, conocimientos, sueños e ilusiones, trofeos, segundos puestos, aprendizajes … hasta gracias al baloncesto conocí a mi mujer. En todo este tiempo siempre he pensado que más que un deporte, el baloncesto me ha llevado a reflexionar sobre esas conexiones entre lo que sucede en el juego, la vida, las personas, las ideas. Algo de esto también hemos hablado por aquí.

El presente es que he vuelto a entrenar. Como dije, me tomé un respiro porque las obligaciones y las responsabilidades me hicieron tomar esa decisión y ahora que parece que ya nos sabemos la partitura por casa y en la vida, creo que es un buen momento. En estos ya 16 años que han pasado, prácticamente cada día en mis horas “libres” había un pedacito de baloncesto: un trozo de un partido, una charla de un entrenador, revisar apuntes, participar en programas de radio y tele, escribir análisis, preguntar y ver a quienes están en el día a día, ver, ver y ver… y pensar sobre ello. Dejé de entrenar pero no dejé el baloncesto.

Pero es que además no lo hago por ese “mono” que tiene quien vive partes de su vida con mucha pasión, sino porque creo que tiene que servirme para algo más que simplemente quitarme el gusanillo personal. Y lo relaciono además con mi vida profesional porque sigo pensando que cada día que pasa a quienes nos consideramos un poco knowmads, trabajadores del conocimiento y de las relaciones, éste se encuentra en muchos espacios y entornos, y además cualquier input puede servirte de inspiración y aprendizaje para cualquiera de tus ámbitos: el profesional, el familiar y el personal. Lo hago porque quiero seguir aprendiendo cada día y creo que con algo “externo” a mi día a día habitual, quizá pueda seguir dando pasos.

Busco ahora en el basket ser capaz de proponer una idea, un estilo, una identidad, ser fiel a ella misma, desarrollarla con toda la pasión, alma y emoción que cada uno le pueda poner e irla construyendo a lo largo de cada entrenamiento y partido. Convencer a mis chicos de que desde esa idea se puede progresar más y, si salen bien las circunstancias, podremos tener opciones de llevarnos un partido. Este trabajo lo vengo/venimos desarrollando en muchos proyectos de branding y comunicación en los que estoy involucrado. Proyectar una identidad, trabajar para que desde el convencimiento, el propósito y las formas de cada cultura organizacional, podamos ser más importantes en el mercado, estar entre las alternativas a escoger y ser finalmente la elegida.

Busco ahora en el basket transmitir que lo importante no es simplemente el QUÉ sino sobre todo el CÓMO, no es jugar por jugar, sino entender y comprender mejor el juego, para que cada jugador interprete a su manera lo que sucede y que tome así SU mejor decisión junto al resto de compañeros y rivales. El basket no es un deporte individual aunque las decisiones y lo importante ocurre siempre alrededor del jugador. Los entrenadores somos simples mediadores de lo que sucede. En el branding ocurre parecido. Lo importante no es que estemos hablando todo el día de “qué importante es la marca“, de “yo hago branding“, de “nosotros conocemos a nuestro cliente“, y todas esas cosas sino que los “gestores de marca” sientan que más que ser gestores han de ser EMBAJADORES Y DISCÍPULOS de su marca para que, posiblemente cada un= a su manera, pueda hacer que la percepción de la otra persona, vaya en la dirección que queremos tomar. Comprender el mercado, entenderlo, saber cuáles son sus criterios es básico; comprender cómo es y cómo se desarrolla el juego, es esencial para saber qué es lo que tienes que hacer pero sobre todo CÓMO lo tienes que hacer.

Busco ahora en el basket escuchar más y dialogar más con mis jugadores, más que simplemente ser una persona que les dice lo que tienen que hacer y éstos lo repiten como autómatas (que por desgracia cada vez sucede más en los campos). La identidad y el estilo son los pilares del grupo pero sobre todo saber qué siente el jugador cuando lo pone en práctica y qué propone para que podamos mejorar todavía más. Obviamos demasiado que observar y escuchar son dos facetas mucho más importantes que ver y oír. Decir se convirtió en ordenar pero hablar conversar es intercambiar opiniones para buscar un propósito y un beneficio común.

Busco ahora en el basket, de manera práctica, aceptar una nueva responsabilidad que debemos tomar, en el sentido de que compartir tus ideas es sobre todo llevarlas a la práctica y tratar de que puedan ir calando con el paso del tiempo. De lo que más orgulloso me siento de mi’s etapa’s de entrenador (comencé con 14 años a entrenar) es que hoy muchos, muchísimos de mis jugadores sigan jugando a este deporte, les encante ir a ver partidos, hablar de ello y especialmente recordar lo bien que se lo pasaron en aquel tiempo jugando a este deporte.

16 años después me he dado cuenta que se han producido algunas que otras telarañas en la práctica. Lo siento cada día que entrenamos y en estos primeros partidos que estamos jugando. No le pongo prisas al tiempo, ni mi/nuestro objetivo es la victoria, simplemente quiero seguir aprendiendo y buscando otras influencias externas que me/nos alimentan en lo que hacemos antes y después del día del entrenamiento. Soy consciente además de que este momento alimenta a mi actividad profesional y no la sustituye. Y así lo he tomado y así me lo he propuesto. Decía Antonio Conte, el seleccionador de Italia y actual entrenador del Chelsea, aquello de “Ellos tenían el talento y nosotros teníamos las ideas. Y las ideas vencieron al talento” cuando Italia ganó a España. Yo/nosotros ahora tengo/tenemos mucho por hacer con el trabajo de las ideas. Porque seguro que con ellas, además, desarrollaremos el talento.

12 responses so far

Dic 04 2015

Política, personas y marcas: algo está cambiando

8330322583_3b13f841c1_o

A escasas horas de que dé comienzo una nueva campaña electoral, las Elecciones Generales 2015, quien suscribe sigue teniendo la sensación de que este mundo de la comunicación y las marcas está cambiando y de qué manera. Con toda seguridad seguirá habiendo gente que piense aún que las marcas sólo se refieren a los productos y servicios de gran consumo sin darse cuenta de que hoy en día estamos rodeados de marcas, conceptos e ideas en muchísimos sectores: gran consumo, educación, comercio, B2B, industrial, servicios, tecnología, personas… y también en política y territorios.

No pretendo relacionar sectores pero sí aprender de todos ellos para poder trabajar en el futuro, y lo que nos debería importar a quienes trabajamos en crear y desarrollar marcas y, en consecuencia, establecer políticas y estrategias desde la comunicación, la atención al cliente, los productos y servicios creados, la innovación, el mundo digital, y cómo todo esto se relaciona con las personas, es comprobar y comprender que efectivamente las reglas y los comportamientos de las personas siguen cambiando y de qué manera. Y no nos acabamos de acostumbrar a ello.

Independientemente de quién gane las elecciones, que no quiere decir quién gobierne después, de quién las pierda (volveremos una vez más a que nadie pierde), o de quién suba o baje, lo que sí es cierto es que estamos viviendo una pequeña transformación entre la “vieja política” y la “nueva política”. Algo que va mucho más allá de la edad de l=s candidatos, algo que va mucho más allá de siglas pasadas, presentes o futuras, sino algo que tiene que ver una vez más con cómo las personas accedemos a la información, la consumimos y con ella conformamos nuestras decisiones.

Pensemos: un/a candidato/a es un producto. Un producto que sintetiza un determinado conjunto de atributos, valores, significados y propuesta de valor. Un producto que además trata de reflejar y proyectar de la manera más fiel posible un valor de marca en forma de enseña política. Un producto que además no sólo intenta aportar valor positivo sino, cada día más desgraciadamente, que va en busca de un enemigo, busca un contrario opuesto, simplifica al máximo su discurso para que todo sea blanco o negro. O conmigo o contra mí. En él/ella, va no sólo su naming sino también va la organización a la que pertenece. Con su historia, su herencia, sus logros, sus miserias… La elección de un/a candidato/a no debe ser tarea fácil porque encarna todo ello y para bien, y para mal, todo eso puede sumar o puede restar.

La manera de transmitir todo esto es bajo los viejunos dogmas de la comunicación tradicional: un único mensaje, repetido muchas veces hasta la saciedad, en un único momento para mucha gente. En política está expresamente ligado al contexto del mitin: un espacio, un/a candidato/a, una escenografía, muchas sillas. Un contexto que además tiende a expandirse en otro formato: la tradicional televisión tradicional situada enfrente del sofá, con el mensaje adecuado justo cuando se conecta en directo. Botón rojo de la cámara. Momento de la frase del momento. El encuadre de la foto del personaje perfectamente alineado con el mensaje machacón y central de campaña. Todo alineado. Todo encuadrado. Just in time.

El problema de hoy es que la gente ya no está frente al sofá como antes. No está frente al periódico como antes. No está, en menor medida, frente a la radio como antes. El problema es que hoy l=s ciudadan=s nos comportamos de otra manera. Como bien expresa César Calderón a raíz del debate que propuso hace unos días El País Digital con los candidatos (ejem, faltaba uno; ejem, todos del sexo masculino):

Mientras Rajoy pinchaba en Telecinco obteniendo un share ridículamente bajo en aquello que antes se conocía como prime time, millones de ciudadanos estaban recibiendo a través de su teléfono móvil cientos de miles de impactos acerca del debate electoral que estaba emitiendo EL PAÍS a través de su web. 300.000 impactos solo en Twitter. Poca broma.

Están habiendo cambios:

  • del mensaje machacón en medio de discursos vacíos y lejanos de la realidad a una hora determinada y anunciada a bombo y platillo, a las actuales conversaciones en cualquier momento del día, en cualquier dispositivo, en red, hay mucha diferencia;
  • de la venta del producto solamente por sus características técnicas a la compra de una manera de hacer las cosas y de una nueva filosofía de la ciudadanía; del “…tengo de esto, de esto otro, y también mira esto… el otro no tiene, no sabe, se estropea y además, bah, no lo compra nadie. ¿Por qué te vas a arriesgar?…” al “…cuéntanos tu realidad, tu problema que es el de todos y decidamos cuál es la solución más sostenible para el conjunto…”;
  • del producto al servicio; y del servicio a la innovación con un nuevo producto y/o con un nuevo servicio
  • del discurso a la conversación;
  • de los farragosos párrafos del programa electoral que nunca se cumplen al construyamos una realidad y solucionemos los problemas con perspectiva haciendo participar a la ciudadanía.

Miro alrededor de muchas marcas de otros sectores y veo estos tics en muchas ellas: búsqueda de enemigos (la competencia), ponme el logotipo más grande, discursos centrados en atributos técnicos y resultados a corto plazo. Palabras, palabras y más palabras. Llena la página. Un único slogan. Sonríe a cámara, que con eso vale. Veo muchas equivalencias en medios convencionales, cuñas de radio que son textos de catálogos de producto, anuncios en medios escritos que parecen guiones de televisión. Estático. 2 dimensiones.

No me atrevería a decir qué candidat=, qué partido político lo esté haciendo mejor o peor, sino más bien cuando “consumimos” esta información cuáles son nuestras reacciones inmediatas y experiencias vividas: más de lo mismo. La política se ha convertido en un espectáculo de masas donde no hay personas y sí hay personajes que se construyen y se dirigen cual marionetas en un escenario de cartón. La realidad es otra: es la que ocurre en este momento mientras lees este post, porque puedes comentar inmediatamente, comentarlo con el de al lado, tuitearlo o vaya usted a saber. Lo que sí es real es que la vida es menos una pantomima y más una constante construcción de relaciones entre personas, provocadas por las conversaciones que se producen en entornos reales y también en entornos virtuales y por relatos y narrativas que complementan (transmedia) diferentes puntos de vista, contenidos desde l=s usuari=s y capacidad de reacción y respuesta. Transparencia, participación y contenidos complementarios. Marcas más responsables con lo que hacen y no con lo que dicen. Otra manera de construir vínculos más allá de un slogan, una foto y un “compra” digo vota.

No sé si esto funcionará en esta próxima campaña electoral. Cierto es que la vida está también más allá de Twitter y Facebook. Lo que sí es cierto es que al igual que la política y su comunicación están en un periodo de reconversión, las personas, tú y yo, nosotros, estamos cambiando la forma de relacionarnos con las marcas y con sus experiencias, como comenta Antoni Gutiérrez-Rubi en este post. Y eso puede pasar factura y mucho a la política. Y a otros sectores. Adecuarse a los tiempos y relacionarse de otra manera. Ya no somos tan tontos.

____________________________________________________________

La foto de inicio es de Flickr, de Felipe Alonso

No responses yet

Jun 24 2014

Estimado Felipe

Published by under Reflexiones

palacio_real

[carta abierta a Felipe de Borbón y Grecia]

Permíteme en primer lugar tutearte porque somos casi de la misma quinta, tú del 68, yo del 70, ésa que está en el límite de la generación del baby-boom y la que vivió un cambio de época en este país. Sí, ésa que sin saber apenas quién era Franco tuvo que acostumbrarse a aprender las palabras “rey” y “monarquía”, sin saber muy bien qué eran. Ésa que vivió además el miedo en muchas casas una tarde-noche de un 23F sin saber qué narices estaba pasando y solamente viendo las miradas en casa y por las calles, y que interpretaba que algo no-bueno estaba pasando. No sé si a ti te pasó lo mismo en Madrid. A mí, en mi querida Vitoria-Gasteiz sí.

No soy quién para darte recomendaciones pero como somos de la misma generación y hemos vivido los mismos momentos, pero en distintas ciudades, vaya desde aquí unas pequeñas reflexiones. Mira.

Estamos en un momento donde cuando más nos gusta elegir y tomar decisiones, es cuando de pronto algo se impone porque sí y sin apenas hacernos preguntas y por tanto sin encontrar respuestas. Posiblemente veas las cosas desde otro punto de vista, has vivido toda tu vida en ello y sabiendo que “ese momento” tarde o temprano llegaría; pero desde fuera es algo que está tan instalado en la memoria y en el día a día de la sociedad, que se está muy vigilante con lo que ocurra a partir de ahora. Posiblemente sea porque las condiciones actuales no tienen nada que ver con aquel 1975 pero precisamente por eso, y por todo lo que ha avanzado esta sociedad, sea un momento especialmente importante. Así que es un buen momento para repensar todo ello.

¿Sabes? Trabajo, y es mi pasión, en el mundo de las marcas y en cómo éstas se relacionan con las personas. Las marcas siempre aparecen (o no) cuando una propuesta de valor se conecta con unas determinadas expectativas. Permíteme decirte que en estos momentos ni la propuesta de valor ni las expectativas actuales coinciden en el valor que aporta y el rol que juega en nuestras vidas la marca “monarquía”. Quizá sea porque la propuesta de valor de ésta no se adecúe con los tiempos en los que vivimos. Si algo ha avanzado la sociedad, aunque no lo parezca, es en el valor de las personas por encima del de las instituciones, por mucho que éstas tengan una dimensión considerable. Así desde mi punto de vista, si quieres que esa “marca” tenga relevancia, la propuesta de valor ha de actualizarse y ser modificada o de lo contrario perderá credibilidad. Y si no eres creíble, tienes los días contados en el “mercado”. Y por otro lado, las expectativas del “mercado”, llamémosle la ciudadanía, la sociedad civil, etc… van también por otro lado. Ahora es mucho más fácil expresarse (por cierto, dales un sutil tirón de orejas a esa gente que “tapó” e intentó silenciar otras expresiones el pasado jueves día 19) que antes, ahora la gente al poderse conectar entre sí, se articula y se estructura como prefiere y, no sólo eso, sino que además su día a día es tan importante que todo aquello que apalanque su actividad y le mejore su visión de la vida, lo pondrá en valor. Y si no lo hace, entonces lo va perdiendo. Pasa a ser olvidado y si se insiste hasta menospreciado. Ojo, porque aquí me parece que también hay una importante disfunción en la percepción de “tu marca”.

Creo que tienes, tenemos, una importante ventaja. Somos jóvenes, sí. Recién cumplidos los 46 años, yo 44, estamos en esa etapa de la vida donde tenemos tanto por hacer y al mismo tiempo, hemos vivido ya muchas experiencias que creo tenemos el bagaje suficiente y la ilusión intacta para “construir” cosas. Y creo que en eso estamos. Pero tan importante es el “qué construimos” como el “cómo construimos”. Esto, que le podemos llamar proceso, es muy importante porque se manifiesta en la sociedad de hoy de tal manera que consigue que desde las formas se pueda llegar al fondo, que en vez desde la jerarquía se construya desde las bases y que consigue vincular y sumar mucho más que restar y dividir. Todo lo que se construye en cada paso tiende a tener una buena y sólida base. Y creo, desde fuera, que ahora mismo, la base es lo que falla. Y mucho.

Una última reflexión. Dada nuestras conexiones con el exterior pero también nuestras vivencias hacia dentro, me parece tremendamente importante que reconozcamos el valor de la palabra “diversidad”. Al igual que te he comentado en el párrafo anterior, todo aquello que viene de “arriba-abajo” tiende en la actualidad a producir cierta desconfianza, provocar situaciones a la defensiva y cuestionar el orden porque ¿quién define qué es el orden?. Hace un tiempo leí a un entrenador deportivo cuestionar el orden de la siguiente manera: en vez de poner el foco en “jugar ordenados”, es mucho mejor “ordenarse jugando”. El matiz parece mínimo pero es esencial. Todo el mundo se siente protagonista en ese sentido con lo que al final, lo que cada un= aporta va en beneficio del colectivo. Y eso, la diversidad, es algo que en este país (y en otros muchos) es más que patente. Algo de esto creo además que le ocurre a eso que se quiere denominar “marca-España”. Luego no lo perdamos porque si lo homogeneizamos, lo perderemos todo.

Espero poder haberte ayudado en algo. Quieras o no, a l=s del 70 nos está tocando ponernos en la primera línea de la “batalla”. Sólo me queda desearte suerte pero sobre todo trabajo.

Como digo a mis amig=s, saludetes.

_______________________________________________________

La foto de inicio es de Flickr, de Javier Corbo

3 responses so far

Feb 26 2014

La práctica artesana: #redca7

Published by under artesanía

Sobrevaloramos el hecho de ganar. Nos ciega tanto el resultado final que perdemos de perspectiva el camino y las formas que nos lleva a ello. Casi diría lo mismo del hecho de perder, en el sentido de quedarnos con un gusto final que posiblemente no sitúe en su justa medida las razones, el esfuerzo requerido y el aprendizaje llevado.

Salir de unas reuniones con la sensación de que quizá no has encontrado respuestas pero sí lleno de nuevas preguntas, es siempre reconfortante. Compartir y reconocer ante el resto, el contexto profesional de cada un=, el por qué de las cosas y los caminos que has llevado en cada acción, es también aprender de sí mism= y de las opiniones del resto. Escuchar aciertos pero sobre todo escuchar errores, miedos y dudas es el mejor de los bagajes que alguien puede sacar tras dos días de compartir experiencias profesionales y personales reales. Estas son mis tres grandes reflexiones tras una nueva reunión del grupo #redca de Consultoría Artesana, que hemos realizado este pasado fin de semana en Bilbo, en la sede de Bilbao Berrikuntza Faktoria. Cada encuentro de este grupo de compañer=s y amig=s, es una lección y un soplo de energía para afrontar cada reto que se nos presenta, y no sólo desde lo profesional. Y es que pasar horas de distendida y profunda charla con AlbertoJulenAnaMaria JesúsAsierNaiaraManel, Mikel y la increíble Maddi es todo un placer.

Buen rollo. Es una expresión quizá tan poco seria que se sitúa a un lado de muchas de nuestras acciones sin cobrar excesiva importancia. A veces se pone en primer lugar por delante del conocimiento y de lo profesional, situándolo en un espacio inútil. Pero lo que queda claro es que para desarrollar nuestro trabajo, para acompañar en muchas de nuestras organizaciones, para avanzar además de tener claro el camino es fundamental un clima de confianza, de empatía y de que todo el mundo se sienta igual que el resto, igual de importante. Mucho de este buen rollo se ha dado también en este encuentro, confianza, simpatía, respeto, escuchar y opinar. Mucho de esta actitud se tiene que trasladar a cada proyecto. Hay una frase que para mí resume esta nueva pregunta, que la comentó Manel:

“Cada vez que hay un yo hay un tú, que elimina el nosotros”

Lo “artesano” se caracteriza no sólo por el gusto y el reto del trabajo bien hecho sino sobre todo por reconocer con qué se trabaja e intentar que todo ello emerja y juegue un papel esencial. Adios por tanto al “ctrl & C” que tanto abunda por nuestros lares y más a decidir qué hacer con “lo que te piden”. Eso de tener respuestas inmediatas para cualquier pregunta, no es el camino. Más bien saber qué construir y sobre todo con quién construir. Aquí se pone en primer lugar a cuál es nuestro lugar ante cada problema. Con qué nos conectamos, como dice Asier. Y es que cuanta más intervención por nuestra parte, peor. No se pone en valor el rol de cada actor ante una situación. No se pone en valor la “energía” y el conocimiento que tienen las personas para poner en común y generar de ahí los caminos y las soluciones propias. Proponer desafíos para encontrar respuestas. Un/a artesana/o en realidad  es aquél/lla que tiene una filosofía detrás y se va construyendo, construye su propósito y no la técnica.

“Nuestro trabajo no tiene nada que ver con lo que hacemos sino con lo que perseguimos“, se comentó.

Tanto Julen, como Manel y Mikel, ya han dado su visión del encuentro. Complementaria una con la otra; es lo bueno que tiene el sentirnos en un entorno donde cada un/a es capaz de ofrecer su punto de vista, que siempre suma. Lo mejor de todo, lo aprendido de verdad, es que reflexionamos sobre la manera de hacer, sobre la propia filosofía desde la práctica. Y a su vez la práctica se alimenta basada en esta filosofía y modo de actuar. Reflexionamos desde la práctica. Reflexionamos desde lo concreto para precisamente construir lo intangible. Necesitamos tangibilizar proyectos para comprender y profundizar en los que se desea. Necesitamos pensar en qué y cómo hacer para comprender el qué sabemos y qué necesitamos saber. La forma y la función, todo en uno. Realmente apasionante y estimulante.

Y acabo con una tremenda duda. ¿Partimos cliente y nosotr=s siempre del mismo lugar? Llegamos a debatir sobre la importancia de la Fase 0, ese momento inicial para equilibrar expectativas con resultados. Ese momento básico para determinar desde posiblemente la inseguridad del cliente hasta lograr que un equipo “vaya haciendo”, vaya generando desde el método y la participación, el contenido final. Es para mí el principal reto. Cada una de las exposiciones mostró precisamente el éxito y fracaso del método, del trabajo, de cómo han ido sucediendo cosas, precisamente para que sucedan estas cosas.  ¿Cuál es el final? “¡renuncio a la memoria final!” sentenciaba Asier…y se matizaba al mismo tiempo en la necesidad de documentar cada paso, de dar visibilidad a cada intangible desarrollado:

“somos editores en el sentido que con las ideas, acciones y cosas que salen, vamos montando una historia”.

En fin. Mi paradoja es que al mismo tiempo que esbozo una sonrisa por los recuerdos y el buen tiempo pasado juntos, se forma una cierta sensación de duda y preocupación por todas esas nuevas preguntas que se han ido formulando  y a las que aún no tengo respuesta. Será entonces cuestión de compartirlas por aquí y seguro que “juntos”, encontramos una luz que nos ayude a tod=s. Sólo me queda decir de nuevo, gracias. 😉

5 responses so far

Sep 18 2013

Construir significados

Una comunidad comparte signficado, una plataforma recursos

La frase es de David Sánchez Bote, actualmente Director de MIK. Y tiene mucha miga. “¡Organizaciones del mundo: daos cuenta! Comunidad, significado, plataforma y recursos”. Creo que esta breve frase resume a la perfección la realidad en la que nos encontramos: personas y tecnología. No por repetirlo nos daremos por vencidos para interpretar los cambios que se están produciendo, propiciados por la tecnología. En especial son cambios “culturales”, cambios de costumbres, hábitos, rutinas y acciones que afectan directamente en muchos aspectos de nuestras vidas: profesional, personal, ocio, amigos, familias, información, hobbies. Sin más, miremos hacia nosotr=s mism=s y tratemos de recordar cómo era nuestro día a día hace 5 – 10 años atrás. Miremos lo que hacemos hoy. ¿Hemos cambiado verdad?

Me interesan en especial, dos palabras que David apunta: significados y plataformas.

Está claro que si hablamos de branding, estamos refiriéndonos precisamente a eso: SIGNIFICADOS. Qué representan nuestras marcas y en qué momentos se convierten en significativas para las personas. Hoy “ser conocidos” ya no es suficiente sino sobre todo es importante “ser reconocidos” (¿o reconocibles?). En un momento de tanto “ruido comunicativo”, el cerebro lo que hace es rechazar aquello que no le importa y decide quedarse realmente con lo que le es relevante, importante. Aquí no hemos cambiado tanto, porque el cerebro desde tiempos de Atapuerca, sobre todo selecciona y actualiza información de entre aquella que ha clasificado anteriormente, y aquella que es esencial para él, la coloca en sitio privilegiado. El resto, KO.

Construir significados es una tarea realmente interesante. Porque más allá de reconocer que una marca ha de estar asociada a determinadas ideas, lo que permite realmente saber si estamos ante una marca es realmente comprobar cómo la gente “coloca” nuestra marca entre su necesidad, inquietud, expectativa y lo significante que representamos para dicha necesidad que le ofrecemos. A mí personalmente, por ejemplo, el significado “artesanía” me gusta. De un lado, me permite poner en relación tanto con aquella gente que produce alimentos en la huerta, pan o cerveza, como con aquell=s otr=s ciudadan=s que valoran este mismo significado como yo, un poco más e incluso un poco menos. Es un significado que a mí me interesa y por tanto , aquella “marca” que navegue por lo que esto represente, llama poderosamente mi atención y actitud. Si hay marcas que están en dicha onda, las tomaré en consideración. Si profundizo un poco más en esta reflexión, quizá no me una tanto a una marca sino en realidad a lo que representa, que me parece más interesante. El reto, por tanto, es pensar más en términos de aquello que “motiva” a la gente que no únicamente en la oferta presentada.

Por otro lado, el rol de la tecnología es definitivamente un medio. Y en estos tiempos, sigue evolucionando aún más. Las “plataformas” que nos facilitan la acción inmediata en un nuevo mundo “always-on”, se conviertan en esa herramienta que conecta mi necesidad con la realidad inmediata. Si no facilitan, si no sirven, si no aportan ese aspecto funcional inmediato, no tienen sentido. Es un cambio avanzado de la función pero sobre todo es una nueva expectativa social de cómo la tecnología afecta (positivamente) a nuestras vidas. En relación a las marcas, el reto radica en el tipo de relación tenemos con ellas: para qué nos sirven, qué nos aportan, qué utilidad me dan e incluso qué utilidad pueden dar a alguien conocid=. Pero sobre todo el reto es identificar dónde se produce esta relación y de qué forma. Pero aún hay más porque como dice Matt Locke:

The focus is on designing new formats based on new patterns of attention, and then finding the best way to make these sustainable. We’ve moved on from the first era of technological innovation that build the ‘stacks’, and we’re now into the second era of innovation, based around formats and genres.

Y relaciono esta idea con otro nexo, inspirada en el último post de mi amigo Asier Gallastegi, que habla (entre otras cosas) del LUGAR. Una sencilla frase que resonó muy dentro y que me hizo pensar en la humildad que han de jugar las marcas hoy para ocupar una relación entre las personas, sus inquietudes y sus necesidades. Un lugar basado, entiendo yo, en un espacio equilibrado, interconectado y más allá de una mera transacción, como bien dicen en el último informe de Wolff Olins y Flamingo:

People are reshaping their relationships with companies. New opportunities are opening up for companies to make much richer, more human and more multidimensional relationships with individuals. These relationships will give customers more than just products, and customers will give more than just money.

Esos “lugares”, estas nuevas relaciones se construyen no desde una visión económica sino sobre todo en una relación basada en intangibles, en signficados que en la medida que construyen el camino, se van haciendo cada vez más potentes, es el hilo que une a nuevas personas, la razón por las que éstas actúan y sobre todo el argumento básico para seguir avanzando por otros caminos, de ida y vuelta.

El caso es que los retos que nos acechan son tan apasionantes que uno, creo, más que preocuparse de saber si le superan o no, debemos tomarlo como retos, como acciones-en-beta, y aprender haciendo, para así comprender mejor lo que ocurre. Eso sí, observación y acción jamás han estado tan de la mano y tan cerca como en estos momentos. Pero en realidad tampoco estamos inventando nada, simplemente tenemos que volver a preguntarnos cada día ¿realmente, en qué, cuándo y dónde mi marca es significativa para las personas? Voy a ver si encuentro respuestas.

_______________________________________________________

La foto es de Flickr, de M.Martín Vicente

8 responses so far

Ago 29 2013

Más madera

Published by under Reflexiones

Una de las primeras cosas que se hace cuando comienzan las vacaciones es desactivar la alarma del despertador . Aunque el cuerpo sigue el hábito diario, con el paso de los días las constantes vitales se van reajustando y la sensación de un nuevo tiempo se instala. Así es el verano. Y con él, y este cambio de hábitos, surgen otras rutinas y otros espacios que nos hacen sentir de otra forma, ni mejor ni peor. Simplemente, otra.

No sé si he desconectado en realidad. Creo que no. Porque cualquier estímulo que me ha ido llegando en estos días ha encendido una pequeña mecha en una de esas neuronas que conecta ideas, problemas, retos, desarrollos, imágenes, referencias, etc. Y no me parece mal. Parece que el cerebro funciona y conecta mejor cuando está en un estado de relax. Creo que efectivamente la serendipia, como leí a Amalio, funciona.

El caso es que la ruta de este verano, desde Vitoria-Gasteiz pasando por Salou, Cádiz, Cáceres, Hendaia y Mendavia, ha provocado ciertos ajustes y/o clarificar ciertas ideas que tenía rondando en la cabeza. Para ello me ha ayudado también la lectura de dos libros pendientes como “Uprising: How to build a brand –and Change the world–by sparking cultural movements” de Scott Goodson y el “Manifiesto Crowd” de Antoni Gutiérrez-Rubí y Juan Freire, una dosis bien potente del gran Seth Godin, y todo ello aderezado puntualmente con el placer de “Las mil y una noches” Aun pareciendo que es momento de pensar en otras cosas y con otras referencias, volver la mirada a tu sector en un nuevo momento como el de las vacaciones, tampoco viene mal del todo precisamente por fijar, mejorar o destruir antiguas ideas.

El caso es que estamos ya de vuelta a la rutina-realidad profesional. La revisión y borrado de mails, retomar las fuentes de información, esas lecturas que has ido coleccionando en estos días… todo para meter marcha tras marcha hasta coger la velocidad habitual. En realidad el curso laboral comienza ahora más que con el inicio de año. Y con él esas ideas que han surgido durante estos días de asueto, irlas poniendo en marcha.

Sí que es verdad que a uno le quedan fijadas algunas cosas como que en este momento raro, de inmediatez absoluta, de sobreinformación, de extimidad personal y profesional, de profesionales que saltan de un lado a otro, no queda otra que confiar más que nunca en las PERSONAS. Nada nuevo, ¿no? Pero a mí me parece que sí. Personas, proyectos, pasiones, como titula su blog nuestra querida Odilas. Me viene de perlas este nombre porque de las pasiones y proyectos profesionales personales creo que surgen las oportunidades. Gente que hace cosas. Gente que queremos hacer cosas.

No quisiera aventurar nada de futuro pero sí que creo que es momento de agarrar la sartén por el mango y sentir la capacidad de tratar de controlar la situación, TU situación y moverte con ella. Nada de esperar. No va a llegar nada. Simplemente ir dando pasos hacia esa pasión que cada un= de nosotr=s tiene y arrear con ello. Estamos más en un momento de cambio de hábitos “culturales”, de valores y principio, apostar por ello y dedicarle el tiempo que sea necesario (y más) para avanzar.

Creo además que en este mundo precisamente de personas-proyectos-pasiones todo lo que sea hablar de fronteras, de cerrar y de informar, no va a ningún lado. Más bien lo contrario: abrir, permeabilidad, comunidades, colectivos, comportamientos, comunicar (en su sentido más amplio) dudas y retos conjuntos es algo que tiene que instalarse en el ADN profesional y personal de cada uno. Es mucho más fácil conectar cuando se comparte. Pero se comparte con esa pasión y esa empatía que nos hace acercarnos a otr= persona. La “wifi emocional” de la que habló en su momento Alberto Barbero.

Así que volvemos a la acción. A la dedicación. A tratar de ser “dueños” de nuestra propia situación. Poco puedo prometer en este nuevo curso salvo reafirmarme en mis principios, valores, conocimientos y capacidades. Dónde aporto valor y dónde no, ser capaz de seguir siendo uno mismo gracias al espíritu y mi compromiso abierto con l=s otr=s. “Rodéate de los mejores” dice la frase, ¿verdad? Pues desde mi humildad, reconozco que estoy muy bien rodeado y espero poder estar en ese entorno de otra gente que quiere sentirse bien rodeada, en mi caso por una nueva forma de gestionar y dirigir proyectos desde el branding y la nueva comunicación entre sus activos estratégicos. Éste es mi compromiso.

Habrá novedades en este tiempo. Andamos revolviendo un poco cómo darle una vuelta a este blog, visual y conceptualmente. Quiero dedicarle más tiempo a “curar” esas ideas y desarrollos que encuentro en la red y compartirlo de la mejor manera posible para asentar más nuestras bases de trabajo, reflexión y acción. Quiero que esa red personal y profesional tenga cada día más sentido, porque en la medida que lo tenga, tendrá más sentido mi (nuestro) propio persona-proyecto-pasión. De momento ya hemos puesto de nuevo el despertador en marcha. A las 6.00 a.m. concretamente. Para ver salir el sol cada mañana, porque aunque no lo parezca, el sol sale cada mañana. Así que más madera.

5 responses so far

May 31 2013

No me cuentes cuentos, simplemente escucha

Ya sabéis que ahí andamos “enredando” un poco con el proyecto Foxize School. Me gusta el proyecto y creo en él. Es posible un nuevo modelo de enseñanza postgrado basada exclusivamente en profesionales. Ésta es mi aportación en el documento colaborativo sobre branded content que podéis conseguir vía el Blog de Foxize.

Quien más quien menos, hemos disfrutado de las series de televisión. Algunas de ellas célebres como “Falcon Crest”, “Farmacia de guardia” o “Médico de familia”; otras han marcado un carácter propio como “7 vidas”, “Cuéntame”, “Los Serrano” y recientemente “Águila Roja”, por poner algunos ejemplos. Son programas de televisión donde sus capítulos “constituyen una unidad narrativa independiente en sí mismos, lográndose la continuidad entre uno y otro a través de los personajes, los escenarios o los temas” (según la Wikipedia). Básicamente cuentan historias relacionadas entre un conjunto de personajes, manteniendo cada una de ellas una cierta unidad argumental en sí misma pero con continuidad, logrando mantener la atención y la expectativa de quienes nos sentamos ante la pantalla de una televisión.

Lo cierto es que cuando pensamos en marcas nos preocupamos tanto en pensar en sí mismas que nos olvidamos de quien realmente nos ha de ocupar: el/la consumidor/a. Nos hemos preocupado tanto de colocar un producto, de insistir e insistir en que lo use, de entrometernos en su espacio vital, seguramente cuando menos nos necesita, que ha llegado a dejarnos apartados, a prácticamente tomarnos como irrelevantes y literalmente a desconsiderarnos de su existencia, perdiendo así esa cuota de credibilidad que hace un tiempo teníamos. Y ante esta situación, nos revolvemos en nosotros mismos para volver a captar su atención, su consideración y su espacio, descubriendo un nuevo mundo: el “branded content”.

Pero seguimos cayendo en el mismo error por un doble motivo. Primero, porque hablamos de contenidos sin descubrir cuáles son los verdaderos valores y atributos que definen a nuestra marca y que conectan con las expectativas de nuestros públicos, sean o no, compradores, usuarios o meramente prescriptores o “compartidores”, y en vez de generar contenidos de interés, tratamos de colocar el producto cual patrocinio puro y duro o bien “product placement”. Y en segundo lugar, porque seguimos pensando en nosotros mismos sin pensar en la verdadera clave del “content”: la persona. Y es ella la que articula, estructura y genera un propio discurso sobre las marcas que es capaz de expresar y compartir en sus entornos de actuación, sean éstos personales, de ocio y/o profesionales.

Luego en vez de hablar tanto de “branded content” deberíamos referirnos más al “people’s content”. O como diría Avi Savar, una de las referencias en branded content, “it’s not about your brand, it’s about their brand”. La clave en todo esto es ser capaces de generar relatos que estén basados en lo que la gente hace día tras día y cómo y dónde nuestra marca pueda formar parte de esos momentos. Siempre, en un segundo plano, sin interferencias, dejando que la gente se agrupe en torno a unas ideas y unos relatos que les pertenecen, y que de forma activa relacionan dicha actitud con los propios valores que la marca quiere representar. Nosotros como personas generamos complicidades dentro de la comunidad, una comunidad por cierto donde las marcas simplemente son una parte de ella, no el actor principal.

Por eso creo que las estructuras de las series de televisión son un reflejo de lo que podríamos entender como generar contenidos de marca. Historias y vivencias de personas, que interrelacionadas entre ellas y con su entorno, representan unos valores que ¡touché! coinciden y pueden coincidir con los valores que nuestra marca quiere representar. Pero para eso, cedamos el protagonismo y pensemos más en personas y sus historias y menos en las marcas.

6 responses so far

Abr 04 2013

Aprendiendo de branding digital

He tenido el inmenso honor de organizar el módulo de Digital Branding Management del Master Universitario en Marketing Digital de Mondragon Unibertsitatea. Se ha sido coherente con ello y podéis seguir la actualidad del Master en su blog, en su perfil de Twitter y en el hastag creado #MUmktdays. 5 sesiones + 1 extra, en la que desde dentro, he aprendido mucho más de lo que he enseñado.

No sé si alguna vez habéis tenido esa sensación de que cuando uno se expone al reto de enseñar y/o formar a otras personas, recibe más que lo que da. Aprende más de lo que enseña. Pregunta más que da respuestas. Se convierte en un futuro alumno más que en un presente profesor. Esto me ha ocurrido en este pasado mes de marzo.

El reto era todo un desafío. En un contexto tan tecnológico, tan mediado por Internet y todo lo que rodea al mundo del socialmedia, de nuevos modelos de negocio digitales, hablar de marcas digitales era realmente interesante, aunque en realidad queríamos cambiar este concepto para hablar más en propiedad de marcas en entornos digitales, como en alguna ocasión ya he comentado por aquí. Y es que estamos tan expuestos a las marcas, estamos tan inmersos en este mundo digital, la relación entre personas y personas está cambiando de tal forma, que es más o menos obvio que la relación entre personas y marcas está cambiando dado este nuevo mundo digital. Así que debíamos dar un enfoque por igual teórico pero sobre todo más práctico. Sí conocimientos, inquietudes, ideas pero sobre todo realidades “a pie de calle click” para mostrar que es posible una nueva manera de gestionar marcas.

Para ello contamos además con tres “grandes” que se enfrentan cada día a desarrollar marcas, a bucear en el mundo digital y sobre todo a probar, probar y probar para ver si la relación entre personas y marcas funciona: Óscar Peña, de GREY, Álvaro Fierro, de Brand Mathematics y Javier Velilla, de Comuniza. No puedo sino estar más que agradecido a los tres por acompañarme en este viaje porque el trayecto ha sido tan bonito que no me importa dónde esté el destino (que estoy seguro que en algo, nos unirá).

Quisiera compartir una serie de ideas que han ido circulando en estas 6 sesiones que hemos tenido:

  • los hilos y el jersey: internet va de relaciones, va de personas. Como bien dicen Juan Freire y Antoni Gutierrez-Rubí en su punto 1 del Manifiesto Crowd: Los mercados son relaciones … entre personas. Relaciones que se van tejiendo y donde las marcas han de jugar un rol de facilitador de éstas. Estamos en el mundo de las conversaciones entre personas y en ellas, las marcas forman parte de esas relaciones, pudiendo llegar a construir una comunidad donde se genera un espacio de iguales, con participación, propuesta de ofertas, interacciones e incluso generación de nuevas ideas. La marca podría ser la aguja pero en realidad es un hilo más dentro de esa construcción de un espacio de personas alrededor de una marca.
  • Equilibrio “desigual” en la planificación digital: No existe creatividad sin estrategia, ni estrategia sin insights pero sobre todo no hay buenas ideas si no escogemos una buena estrategia de “connection“, una estrategia de media. Hemos hablado aquí del modelo de Forrester del “own-paid-earned” media y creo que es un buen camino por empezar. ¿Cuál es la clave de todo ello? Que a medida que pasamos de los media OWN y PAID hacia el EARNED, las marcas van perdiendo el control de su percepción e interacción. ¿Riesgo? No, oportunidad. Marcas abiertas que quieren ser parte de una relación. Consumidores Usuarios activos frente a la pasividad de un monólogo fuera de tiempo. ¿La estrategia? ser capaces de actuar al momento, jugar un equilibrio inestable entre lo que quiero ir transmitiendo vs. lo que cada persona piensa y dice. La estrategia deja de ser algo planificado para ser algo interactivo y que te va llevando, pero que avanza si tienes una clara visión de tu marca. En algunas agencias “brillantes” ya se habla de la figura del “connection planner”: quien gestiona las interacciones, sean del tipo que sean, entre marcas y personas, dónde y cuándo se han de producir.
  • Conquistar “territorios de marca: tomo el término de Fernando de la Rosa, que comentamos tambien con Javi. Esos contextos extendidos de una marca que puede ir captando en su relación con los usuarios. ¿Quién gestiona estos propios territorios? Sin duda los usuarios. Son ell=s quienes manifiestan qué les interesa, de qué manera y cómo. Son quienes establecen las reglas y en esos espacios es donde las marcas han de ser hábiles y ágiles en formar parte de ellos. Es lo que Óscar también denominaba como “targeting“, esto es, ampliar el espectro de nuevos públicos a través de encontrar relaciones en nuevos espacios en nuevas situaciones.
  • Ecosistema digital o espacios multiplataforma: ni que decir tiene que hablar simplemente de tener una web es poco menos que irrisorio. El usuario está conectado en diferentes plataformas y la idea es cómo estar presentes en dichas plataformas. Hay que tejer un sistema digital, cada uno en su dimensión y necesidad, de forma que el usuario a través de su “proceso de compra” vaya llegando a nuestra marca. Cada plataforma cumple una función: información, conexión emocional, compra, compartir información, co-creación… es la suma de estos espacios la que nos da formar parte de esas interacciones que se producen entre nuestras personas. Es necesaria la estrategia pero lo es más la relación entre diferentes espacios: SOLOMO como desarrollo y también social shopping, social co-creation, landing-pages, app’s,…
  • Usuario como fuente de información: Cometemos un error si pensamos que por estar en redes sociales generalistas es suficiente. Porque las redes funcionan porque están pensadas para las personas y no para las marcas. ¿Luego qué hacer para obtener la información del usuario? Pensar en redes verticales donde se posee la info del usuario: cuándo, dónde, qué hace. Tratar de conseguir sus datos-base (que no es lo mismo que tener una base de datos) para que a partir de ahí se pueda tejer esta relación. Y con esos datos, actuar. Hablamos de 365 como base de nuestra futura estrategia digital. Saber cómo se comporta puede hacernos modificar una acción en base a una relación de confianza entre ambas partes. Preocuparnos del SEO pero también preocuparnos de nuestra información base para complementar esas búsquedas (esto da para otro post porque hay que desmitificar al SEO, aun siendo importante). Es mucho mejor tener al usuario en nuestra casa a que lo tenga Facebook o Twitter. Y no sólo los datos cuantitativos, sino también los cualitativos, como bien remarcó Óscar (“es posible medir las emociones”, dijo) y como Álvaro expresó en la necesidad de medir los “datos desestructurados e imprevisibles“. Información, data… me temo que parte del futuro va a venir por aquí.
  • Marcas con dimensión social: Y si hablamos de personas, hablamos de sociedad. Si hablamos de sociedad, hablamos de comportamientos. Y aquí han de entrar también las marcas. No basta con establecer una relación entre función resulta, proceso de compra, valor aportado (¿aporta nuestra marca valor añadido en cada interacción?) sino que hay que añadir el de las relaciones. Una marca no vende, se comporta. Una marca no habla, conversa. Una marca no dice, actúa en consecuencia. Desde la transparencia para ganarse la credibilidad y la confianza. No es hablar del “YO” sino del “VOSOTROS” o también el NOSOTROS como comunidad. Sólo así seremos seres sociales.

Lo cierto es que repasando cada una de las clases vuelvo sin lugar a duda a estas nuevas preguntas y aprendizajes que he obtenido y comparto. Dejo atrás esas ideas de herramientas, estar por estar y todo eso. Me parece que la visión digital de las marcas va mucho más allá y que el verdadero reto es comprender cómo es el branding hoy. Porque está evolucionando y porque sobre todo integra lo real con lo virtual, la calle con el click, las palabras con las conversaciones. Y así se forja el camino de las marcas.

Para acabar. Gracias a Mondragon Unibertsitatea por permitirme gozar del privilegio de aprender-enseñando. Gracias de nuevo a Óscar, Álvaro y Javier por hacerme caso y aceptar la invitación. Y sobre todo gracias a l=s cracks que habéis hecho que uno salga con la sonrisa tras cada clase y que hayáis permitido que vuelva a creer en el branding y en el marketing… digital: Irati, Naike, Amaia, Nerea, Maitane, Egoitz, Macarena, Ana, Jon G. Jon DLP, Jon S.

_______________________________________________________

La foto de inicio es de Flickr, de Sarah.bee

6 responses so far

Feb 14 2013

Uno más uno es más que dos

Presenté hace un par de semanas un post en el que relacionábamos personas con marcas y con tecnología: Solomo, planning, marcas y personas. Y comenté que había más trocitos personales-profesionales. Éste es otro de ellos. Lo cierto es que visto unos días después me doy cuenta de que la charla que tuvimos Julen Iturbe y yo bajo la atenta “mirada” y la edición posterior de Josi Sierra cundió bastante. Ya sabes, te pones a hablar, una cosa te lleva a otra. Así se pasó el tiempo sin apenas darnos cuenta. Es lo grande que tiene el proyecto Conocity.

Cuanto más profundizo en el mundo de las marcas, más me doy cuenta de que el branding en realidad va de personas. Las marcas relacionan personas. Pero además en la medida que somos capaces de comprender la vida y unas expectativas determinadas en un momento concreto de dichas personas, las marcas adquieren un sentido para ellas. Si no, no sirven de nada. Utilidad le llamo con total crudeza. Sentirte útil para satisfacer una necesidad. ¡¡Ojo!! que ésta puede ser funcional y/o emocional. Se produce entonces la conexión y el vínculo entre una expectativa en un contexto determinado y una propuesta siempre en forma de valor. Ese puente que une es la marca, una idea que conecta. Sin más. Porque si no hay conexión, no hay marca. Recordad eso de:

Sólo existe una marca cuando alguien la interpreta

Si esto es así, las marcas están más cerca de las personas que simplemente de quien la tiene registrada ante el registro y bien protegidita. Por tanto, el potencial que tenemos, el desarrollo futuro, el nivel de credibilidad y utilidad e incluso el nivel de innovación que está ante las marcas radica en gran medida en esas personas con las que tenemos una relación. Y ahí comienzan todas esas ideas que surgen en eso que vamos denominando “branding abierto“. Y de lo que estamos hablando en este tiempo, en lo que Jon Saez está investigando y trabajando y en lo que iremos relacionando (espero) en un futuro presente cercano alrededor de eso que vamos llamando también empresa abierta.

Conocer, interpretar, dar la voz, desarrollar, marcas, branding… pero sobre todo personas. Por segunda vez, vuelvo a insistir, PERSONAS. Tenemos tela que cortar. Así que ahí tenéis el video. Apenas 8 minutitos de conversación. Qué grande Josi. Qué grande Julen.

7 responses so far

Next »