Sep 22 2016

Comunicación, politica y globitos, muchos globitos

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Viene siendo habitual que cada vez que nos enfrentamos a una cita electoral nos afloren variadas opiniones sobre la misma: que si la política interesa cada día menos, que si ese partido está de capa caída, que si son todos iguales, que si no voy a votar… El ruido es cada vez más mayor, la sensación de hacerte la pregunta de “si esto sirve o no…” también y, por la parte que me toca desde lo profesional, de si todo este dispendio de las campañas electorales adquiere el mismo sentido que el que lo tenía hace años.

Cada contexto y cada momento marca los comportamientos de las personas y con ello el cómo se puede influir en sus actitudes, bien sea desde el refuerzo o bien desde el cambio. La democracia llega tras una dictadura, y con esa “mano tendida” de libertades y derechos, los partidos políticos surgen como la solución a esos espacios a conquistar en la sociedad. Para ello los medios de comunicación tradicionales se convierten en espacios de debate, de información, de opinión que permiten conectar una propuesta con las necesidades e inquietudes de la sociedad, que accede a las promesas de la realidad a través de ellos. Con el tiempo descubrimos la influencia de la política en el nacimiento y desarrollo de algunos medios de comunicación, inicialmente con el compromiso de ser objetivos, aunque en la realidad sean absolutamente parciales y con una posición marcada. La Comunicación de la política bebe además de otras disciplinas como la retórica y la publicidad para que sus mensajes pasen a ser atractivos y llamativos, más por las formas que por el fondo de sus argumentos.

Heredamos esta situación prácticamente en nuestros días sin apenas variación. Un/a candidato/a, un partido político, un slogan repetitivo, una fotografía, una sintonía musical, una escenografía en la calle en forma de mitin, un “ocupar la vía pública”, merchandising, globos, muchos globos. Repetir, repetir, repetir y repetir, como si no hubiera mañana, por si alguien se ha perdido algo de mi discurso. Sin analizar los discursos y las estrategias de cada dos semanas por estas fechas, que daría para otro post, el caso es que el esquema sigue igual de inalterable… salvo algunas excepciones.

Este es el panorama habitual que tenemos en muchas organizaciones y proyectos, no sólo partidos políticos, en su forma de comprender la comunicación y, peor aún, su marca. Viejos esquemas pensando en un tiempo pasado lleno de rutinas y de prácticas convencionales. Viejos paradigmas donde se sigue peleando con especial virulencia e intensidad en dos semanas para olvidarte de todo ello durante las otras cincuenta semanas del año. ¿Resultado? Pérdida de efectividad, pérdida de atención y lo que es peor para mí, una creciente y total falta de confianza hacia la categoría porque la competencia entre marcas se produce con los mismos esquemas y con las mismas acciones. Más globos, de otros colores, pero más globos ¡oiga!. Y cansa. Vaya si cansa.

Conste que no va de política esta reflexión sino del uso que los aparatos políticos hacen de su política de comunicación y de su estrategia de marca, y cómo además esto se ve en otros ámbitos. ¿Alguien en su sano juicio no tiene decidido ya su voto (producto) incluso antes de que se convoque la campaña electoral? ¿si queda alguien indeciso, merece la pena todo este ingente esfuerzo de inversión económica y de recursos, etc? ¿es ésta la manera de acercar las marcas a las personas para que se sientan importantes y relevantes? ¿es ésta la manera de comprender la realidad, que se convierte casi en ficticia en estas dos semanas, donde todo es buenísimo o todo es malísimo según el color con el que se mire?.

Pensar que con ideas descabelladas a menudo locas, videos llamativos, dobermans, gildas, sonrisas muchas sonrisas, buen rollismo y estereotipos llenos de tópicos, la gente se va a acercar a las marcas cuando menos es iluso. Aunque sinceramente pienso que se es consciente de ello pero en el fondo lo importante es hacer más ruido que el otro sin importar que al resto del personal le duelan los oídos cuando pasan a tu lado o de que tu familiar o un/a conocido/a esté jodido [con perdón] porque sigue sin trabajo, hacer un papeleo siga siendo una odisea,te suban los recibos municipales sin saber por qué y porque el IVA y el Impuesto de Sociedades esté más pendiente de ajustar los presupuestos del estado que del verdadero Valor añadido aportado por las empresas, los centros de investigación e innovación y la ciencia al futuro de este país.

El arte de la Comunicación Política ha dejado de plantearse cosas reales a inventar escenarios idílicos, a pensar más cómo “destruir al rival” que en proponer algo de manera constructiva. Son más las críticas que las ideas, son más las descalificaciones que los análisis. Así solamente se consigue lo que se está logrando: que la gente, mucha gente, esté dejando de creer en este sistema y, yendo mucho más allá, que no sepamos las consecuencias que todo esto pueda llevar.

Tengo ganas de leer las conclusiones y las reflexiones en las que está trabajando mi colega y amigo Amalio Rey sobre Inteligencia Colectiva, porque en alguna de nuestras conversaciones hemos compartido que la política es uno de los casos de fracaso de lo colectivo y mucho más “de lo inteligente”. Parece que política e inteligencia ya no casan. Y lo que es peor, lo “colectivo” se marchita a la espera de un tiempo mejor, o de unas mejores ideas.

Soy de los que va a votar, siempre. Porque de ilusión se vive y creo que si participas puedes ayudar a que el el sistema mejore y la sociedad vaya a mejor, aunque la cosa pinta fea, y eso que en Euskadi ni tan mal. Pero que inunden las calles de carteles, de músicas estilo radiofórmula, de sonrisitas y videos cutres y globos, muchos, globos azules, rojos, naranjas, verdes, blancos, amarillos, globos muchos que no sirven para nada salvo que a alguien se les escape y se los lleve el viento a saber dónde, lejos muy lejos.

 

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La foto de inicio es de Flickr, de Mariya Prokopyuk

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Nov 15 2012

Marketing y branding industrial, el libro. La ilusión.

Como decía Umbral, “yo he venido aquí a hablar de mi libro“. No es exactamente así pero aparecer aunque sea en un capítulo del nuevo libro Marketing Industrial(Editorial ESIC) de mis colegas y amigos Mikel Mesonero y Juan Carlos Alcaide, colaborando junto a Óscar Prieto, podéis entender que es una enorme alegría (gracias por hacerme parte de este proyecto).

Todo comenzó hace casi 3 años, seguramente tras una reunión, como suelen empezarse muchas cosas, desde el “relax”. Pero la chispa llevaba ya encendida desde hace tiempo. La zona del Alto Deba en Gipuzkoa, cuna de un tejido industrial potente, pero en realidad extensible a otras zonas de todo Euskadi, marcaba una inquietud que tanto desde la universidad como desde uno mismo, nos estábamos preguntando: ¿qué nivel de marketing y de comunicación existe en estas empresas? ¿qué función cumple dentro de la estructura, del organigrama, pero sobre todo desde la estrategia?

Eran muy frecuentes las charlas en las que Mikel Mesonero, en aquel momento profesor e investigador de la Facultad Enpresagintza de Mondragon Unibertsitatea, y yo mismo, en mi anterior etapa profesional en la agencia AZK, manteníamos sobre este tema. El mundo del branding B2B es algo más que interesante, eso de “la taladrina es una marca”. Uno desde la parte académica, el otro desde las experiencias reales con las empresas. El caso es que nos inquietaba cómo funcionaban las empresas industriales en su parte más intangible y en sus relaciones con los clientes pero sobre todo en cómo se podría potenciar este hecho. Eran otros tiempos en los que las empresas simplemente se diferenciaban porque tenían un producto realmente diferente y con ciertas funcionalidades que no existían en su competencia. Pero el mundo ya estaba cambiando. Las Ferias sectoriales eran el escaparate donde se presentaban las novedades y eran el expositor mundial de tu fortaleza en el mercado. Pero con el tiempo se estaba pasando a un conocimiento prácticamente diario de lo que ocurría al otro lado del planeta en tu sector, y esto además de otros factores, haría cambiar la forma de enfocar tu presencia en el mercado. ¿Qué era lo que hacía tu oferta relevante, atractiva y diferente de mercado?

Pero además nos preocupaba otra cosa más que era cómo se establecían las relaciones con los clientes para que éstas fueran lo más duraderas y fructíferas posibles, tal y como expresa el subtítulo del libro. Aquí, Juan Carlos Alcaide es todo un especialista en el Marketing Relacional y eso, junto a la inquietud de Mikel Mesonero y su trabajo de investigación, hacían que este proyecto que nació hace casi 3 años fuera viendo la luz. Hasta la publicación de este libro.

“Eso son cosas de las marcas de consumo. No tiene nada que ver con mi producto, son temas de las grandes marcas, de Coca Cola, Microsoft, las marcas de coches…, no de mi marca. Ésta es una típica frase que quienes trabajamos en el mundo del branding, de la comunicación o del marketing en el ámbito industrial hemos escuchado alguna vez. Pero con la experiencia acumulada y la lectura de casos de éxito hemos comprobado que esa frase está lejos de la realidad”.

Así empieza MI capítulo, el 9º, titulado “Branding y comunicación en mercados industriales”. En él trato de establecer una serie de pautas para tratar de gestionar la marca en este ámbito, tan especial pero tan importante. Y sobre todo el tratar de relacionar la marca con sus mercados y cómo la comunicación es una herramienta más para ayudar a construir credibilidad pero sobre todo fidelidad de marca, una de las claves en el mercado B2B. Pero en especial ser conscientes de que en este mundo, no vale sólo la comunicación sino que el propio producto habla muchísimo de su marca (casi más que en el mundo del consumo), y el comportamiento, tanto interno como en especial el que tenemos con nuestros clientes, que en este caso, siendo el mismo cliente podemos encontrarnos con diferentes interlocutores al mismo tiempo, con lo que su gestión es realmente interesante. Aquí entra en escena una clave que también es frecuente en el mercado del consumo: conocer el comportamiento de los compradores-usuarios-clientes profundamente en el proceso de compra. Eso que muchas veces dejamos de lado pero en cambio es esencial saber para diseñar una estrategia de comunicación coherente con la promesa de marca que establecemos.

Lo cierto es que en estos tiempos que vivimos, “nuestro” libro pretende ayudar a este sector de la economía tan importante hoy en día, tan en crisis en la actualidad pero sobre todo tan esencial para el futuro: lo “industrial“. En el propio prólogo, así lo establece Natividad Buceta, directora de la Asociación de Marketing de España:

“La industria española tiene hoy la gran oportunidad de convertirse en el motor del cambio y de la recuperación económica, para ello tiene que mejorar en competitividad, renovarse y adaptarse de forma ágil e innovadora a las nuevas condiciones del entorno, aprovechando las ventajas que la globalización y las nuevas tecnologías le ofrecen”.

Clarísimo. Y absolutamente de acuerdo. No es la primera vez que lo leo, porque el propio y admirado amigo Guillermo Dorronsoro, ya lo viene indicando desde hace tiempo en su blog “Thought in Euskadi“, donde aparecen perlas como ésta:

“Necesitamos despertar. Pienso que tenemos una ocasión de oro en esta nueva legislatura en Euskadi de predicar con el ejemplo. De construir una política económica que defienda y fortalezca el tesoro nuestra industria, que nos iguale a Alemania en el objetivo de alcanzar una inversión en conocimiento del 3% en 2015, de revisar en profundidad nuestro sistema educativo, recuperando el tiempo perdido…”

Creo efectivamente que estamos en un periodo de transformación, ya no digo sólo empresarial sino social y cultural. Un nuevo tiempo. Me encanta precisamente la comparación que hace Guillermo de que la solución está en esa Florencia del renacimiento que fue capaz de revolucionar todo un tiempo. De esas ciudades que atrajeron todo el esfuerzo y el talento por renacer y la apuesta de sus dirigente por hacerlo.

Europa no renacerá del interés de los banqueros alemanes en que los países del sur les paguemos su deuda. La historia nos demuestra que Europa renacerá de nuestras raíces, de nuestra cultura, de nuestros valores, de nuestras vigorosas “ciudades” que una y otra vez han demostrado a los estados y a los imperios el error que cometen cuando dejan de estar al servicio de los ciudadanos. En Europa renaceremos de nuestro conocimiento, de nuestra ciencia y de nuestra tecnología, como siempre lo hemos hecho. Renaceremos desde las personas que defenderemos nuestra libertad y la de nuestras hijas e hijos, de decidir nuestro futuro.

Industria, branding, territorio… una mezcla apasionante y estimulante. Pero me desvío, que lo que yo quería hablar de nuevo de “mi libro“. Que por supuesto recomiendo encarecidamente porque ofrece una serie de ideas muy interesantes para el mundo industrial pero también para el nuevo mundo del marketing. Desde aquí agradezco de nuevo a Mikel y a Juan Carlos el haberme permitido hacer este viaje juntos. Gracias chicos.

Uno se siente especialmente muy pero que muy contento: plantar un árbol (unos cuantos), tener hijos (dos, Lucía y Martín, magníficos y encantadores, como su padre 😉 ), escribir un libro, bueno un capítulo (aunque en realidad tengo otro, en un libro sobre “El futuro del trabajo. El trabajo de futuro” del año 2005). Casi como que la vida de uno está casi cumplida pero… me niego. Tengo que dar mucha guerra aún. Tenemos que dar mucha guerra. Y hay mucho que cambiar. De inicio, leed el libro y me nos comentáis qué os parece.

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Sep 13 2012

Jura(n)do

La semana pasada se resolvió una parte del entuerto en el que se han metido tanto el Ayuntamiento de Bilbao como la Diputación Foral de Bizkaia con la idea de crear una marca-territorio que aúne los esfuerzos de ambas instituciones: la marca BilbaoBizkaia. Se han pre-seleccionado 10 opciones de entre casi un centenar de alternativas y ahora, bajo el voto del ciudadan= y con un “jurado más profesional” se elegirá una de ellas. La “marca democrática” que le llaman.

Lo cierto es que en mi trayectoria profesional he pasado por estas circunstancias, especialmente por la de presentar propuestas para ser elegidos. Los llamados concursos, que como bien especifica su nombre, son una lotería. Tantas empresas presentadas, todas pensando en que se ajustan a aquello que marca el llamado briefing pero luego resulta que la elección ha venido determinada por otras circunstancias. A veces. Muchas veces.

Después de varios días pensando sobre este concurso, hay varios aspectos que me llaman especialmente la atención:

  • Lo curioso de este concurso, que ha llamado la atención de prácticamente todo el elenco de profesionales del branding, la publicidad, el marketing y la comunicación de todo España, es que por vez primera se pone en marcha una iniciativa que aúna la imagen de la marca-ciudad y la imagen del territorio provincial. Dos en una. Estamos acostumbrados a presenciar, por un lado, la pelea entre marcas autonómicas (vease el ejemplo en FITUR), dentro del llamado “país de las autonomías”: Euskadi, Cantabria, Catalunya, Madrid, Andalucía, Galicia, La Rioja, Navarra, etc. Y por otro las llamadas y admiradas marca-ciudad, donde aquí la pelea por hacerse un hueco aun más universal es ciertamente interesante: Barcelona, Madrid, Bilbao, Berlín, Londres, París, Tokyo, Melbourne, New York, Vitoria-Gasteiz. Se está hablando tanto de marcas territorio que ahora esta “jugada” de unir ciudad referente con provincia es algo realmente significativo. ¿Qué hay detrás de todo ello? Seguramente para que Bilbao quiera hacerse un lugar en el mundo necesite de un referente geográfico más extenso y conseguir, por otro lado, que la provincia se beneficie de la marca de su ciudad institucional representada. No es casualidad: ya se han puesto en marcha diversas iniciativas que aúnan estas ideas como la propia BBK, el equipo de basket Gescrap Bilbao Bizkaia Basket , la iniciativa turística mybilbaobizkaia, y el consorcio recién creado Bilbao Bizkaia Design & Creativity Council, el cual parece que va a aglutinar estas iniciativas, relacionadas con creatividad y diseño.

Luego no es todo casualidad. Claro que todo ello hace que se nos planteen ciertas dudas, en especial la de qué vamos a entender por marca-ciudad. Si nos referimos exactamente a la capital del territorio provincial, como hasta ahora, o en cambio lo entendemos como una marca extendida geográficamente a dicho territorio. Tengo la sensación de que aquí la pelea va por categorías y Bilbao-Bizkaia quiere desmarcarse de esta convención para apostar por todo el conjunto. ¿Pero qué hacer por ejemplo con nuestra marca green capital Vitoria-Gasteiz y Araba-Álava? ¿O Donosti-San Sebastián y Gipuzkoa?

  • Como ya viene ocurriendo en otras ocasiones, siempre aparece el debate entre esta marca-ciudad frente a la más “superior” (al menos, en términos geográficos) como lo es con la marca Euskadi. Y ésta a su vez junto a la marca España. Este debate lo dejamos para otro momento. Además, en el contexto actual, creo recordar que ésta es de las primeras veces que, en concreto, la marca Euskadi entra en el debate electoral a las puertas de las nuevas elecciones autonómicas del próximo 21 de octubre. Y aquí sí que hay mucho por debatir y se está debatiendo ya. No es menos cierto como ya hemos comentado otras veces que este concepto hay que repensar. Porque vincular exclusivamente marca-territorio con turismo es excesivamente reducido cuando la imagen de un territorio, sus significados pero sobre todo su reputación externa viene motivada por muchísimos más motivos que solamente las excelencias de la naturaleza y las alternativas de opciones para disfrutar de la misma. Se nos queda corto, al menos en Euskadi.
  • El otro punto que me llama poderosamente la atención, y volvemos al tema de origen, es cómo ha sido está siendo el proceso de elección de dicha marca Bilbao Bizkaia. Casi un centenar de propuestas me parece una auténtica barbaridad. Por mucho que el briefing pueda estar más o menos claro, me parece ingestionable la elección, si al menos se ha de hacer con rigor y profesionalidad. No niego en absoluto el derecho que tiene cualquier empresa, empresón o lo que sea para presentarse a cualquier convocatoria de proyecto institucional que se presente. Pero me parece que el foco del proyecto se diluye desde su inicio de tal forma que la decisión final estará siempre cuestionada, tal y como parece en comentarios que están surgiendo especialmente en las redes sociales. Pero lo que me parece ya tremendamente especial es, quizá por mostrarse ante la ciudadanía como ejemplar en su comportamiento (en algunas cosas, claro, en otras l=s ciudadan=s somos un mero número correlativo), es someter una elección importante a “votación popular” para ver cuáles son las elegidas. No quiero negar en absoluto el derecho y también la obligación que tenemos como ciudadanos de ejercer nuestro voto personal para cualquier propuesta pero, por un lado, o se hace para muchísimas más decisiones ciudadanas o si no estaremos condenados a una supuesta polémica y quizá controversia en el momento de la decisión final y definitiva. ¡¡Esa no voté yo!!
  • Teniendo en cuenta esto, sinceramente no podemos jugar con las marcas. Rotundamente NO. Esto es más serio de lo que parece y tengo la sensación de que esta decisión de generar una marca que aglutine al territorio no es una decisión baladí. Y por otro lado, seguimos cayendo de nuevo en el error de igualar marca y logo, cuando una marca NO ES un logo. Otra vez. Y así seguiremos hacer creer que por tener un símbolo decidido simplemente por el “me gusta” o “no me gusta”, se toman decisiones que tienen que ver con la manera en la que las personas nos relacionamos con las marcas.

Para aquell=s que estamos trabajando cada día en este mundo, esta decisión tiene su aquél. Por un lado, aplaudo una decisión valiente y me estimula pensar en cómo acabará todo ello y en especial cómo se va a estructurar las relaciones entre las marcas colindantes y las marcas superiores. Pero por otro lado, me parece que se baja excesivamente el listón (y no por someterlo a juicio de la ciudadanía) en estructurar este proceso de decisión tal y como se ha hecho.

No valoraré cuáles de las propuestas ME GUSTA más porque, insisto, no es un tema de gusto sino de cuál responde mejor a la propuesta de valor y significados que se quiere poner en marcha a partir de ahora. Además, no pertenezco a dicho territorio. De las propuestas me llama mucho la atención, por ejemplo, que haya algunos claims que ya existen o se han utilizado por otros territorios en sus campañas de turismo ¿acaso no hay trabajo previo de benchmarking? Y otras propuestas que se parecen excesivamente a. Pero bueno. Es lo que tiene querer ir a un mercadillo para encontrar un chollo. Sinceramente, espero que lo encuentren porque si no quedará relegado al baúl del camarote.

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May 24 2012

Transformación

No. No es una de esas palabras que van llenando mi particular diván de las palabras vacías. Para mí es una palabra que tiene un significado especial y más si hablamos de marca-país y de Euskadi, en particular. He sido invitado a unas interesantísimas jornadas sobre la imagen de país, “Rethink Euskadi: un modelo propio para ganar futuro”, organizadas por Sabino Arana Fundazioa, en el GOAZ Museum de Bilbao. Much=s amig=s conocid=s, muchas charlas, mucho debate, mucho contraste de opiniones. Excelentemente dirigido por Pilar Kaltzada (eskerrikasko). A gusto, como diría aquél. El caso es que uno reflexiona sobre esto que se llama marca-país y piensa en Euskadi como territorio, donde uno vive y “pace”, y lo cierto es que pienso que hay mucho por hacer. Desafortunadamente no sé si por la crisis o por qué, tengo la sensación de que como “marca-país”, evolucionar precisamente no se ha hecho. Al menos es mi percepción. Y digo también afortunadamente, porque hay camino por avanzar, oportunidades más que amenazas y sobre todo ilusión por ser alguien. Sí. He dicho bien: SER. Una acción que une identidad propia y diferenciación relevante frente al resto. En este mismo espacio, hemos comentado algo sobre marca-país, y creo que Euskadi tiene ante sí una oportunidad de avanzar en la percepción como territorio interesante y relevante. Hay dos ideas que me parecen esenciales, en este sentido:

  • Contexto: Un mundo absolutamente globalizado que precisamente se encuentra en crisis de globalización. Más allá incluso de la económica, estamos aquejados de una clara crisis conceptual, de valores, que afecta directamente a las personas y a la comunidad, en general. Desde mi punto de vista, esta “crisis” pone de manifiesto que ese gran concepto de “país-estado” entra en una espiral decayente, con pérdida de protagonismo que recogen los “supraorganismos” (como los grandes conceptos espaciales como Europa, Latinoamérica, Asia…) y los “microorganismos” (como las marcas-territorio). Cuanto más grande eres, más reconoces el valor de lo pequeño y sobre todo se acentúa la relación entre estos organismos más allá de las fronteras. Pero además, la tecnología, lo DIGITAL está cambiando hábitos, percepciones, comportamientos y negocios y de ello nos hemos de beneficiar. En este sentido, el contexto favorece que una “marca-territorio” pueda situarse en un nivel tal de percepción que pueda atraer simbólicamente a personas-ciudadan=s-comunidades afines en cuanto a valores y comportamientos. Personas-ciudadan=s-comunidades que por otro lado adquieren todo el protagonismo para participar activamente en estos contextos siempre y cuando se sientan valorados y requeridos.
  • Visión y proyecto: es frecuente oir la importancia de alinear marca con proyecto estratégico pero lo que sí es cierto es que están unidos per se. Más que pensar constantemente en “mirarnos EN…” debemos “mirar HACIA”. El primer caso nos pone en referencia frente a y de alguna forma logra que siempre lo de fuera sea mejor, lo mío, lo peor e incluso a la inversa. El caso es que miramos hacia fuera únicamente para justificar lo interno, en términos exclusivamente comparativos. Pero la decisión de “mirar HACIA…” lo que propugna es buscar un camino propio, con visión, convencimiento y compromiso para afrontar los retos de cara, casi sin referencias de otros pero sí al menos poniendo a los “mejores-otros” como reto de objetivo. Esta diferenciación es básica porque lo que ha de posibilitar es tener claro “qué queremos ser” pero sobre todo “cómo queremos ser percibidos”, algo absolutamente diferente. Ante esta idea, ¿qué es lo primero? ¿proyecto y después marca? ¿o al revés? Si entendemos que primero es PROYECTO, seguiremos viendo la marca como un mero instrumento de transmisión y desde luego perderemos esa perspectiva de dinamismo necesaria en este contexto cambiante y dinámico. Pero si pensamos en términos de BRANDING, es posible que podamos determinar y ayudar a definir el tipo de proyecto-país que hemos de ser. Porque buscaremos acciones consecuentes y desarrollaremos propuestas que sean coherentes con esos significados, esas percepciones a obtener que nos permitan ser “diferentes y relevantes”. Parece similar pero no lo es. Va más allá de campañas, etc. Retomo una frase que comentamos aquí: “Action speaks louder than words”. Y es que, por ejemplo, de cada acción, de cada relación con otras marcas-producto (entendedme éstas como las marcas de empresas, organizaciones, etc… de sentido privado), de propias acciones conjuntas, alimentaremos los significados de nuestro territorio y apalancaremos la percepción que queremos lograr en el otro.

El caso es que si tuviera ahora que describir en una palabra lo que creo que podríamos aportar como marca Euskadi, ésta sería TRANSFORMACIÓN. Históricamente este pequeño país se ha tenido que reinventar en diversas ocasiones: desde el mundo pre-industrial, la reconstrucción de Bilbao, la apuesta hacia la Cultura como motor de cambio, el movimiento cooperativo, la política de clusters empresariales, la apuesta por la Internacionalización y la Innovación como eje de actuación de nuestras empresas, los proyectos sociales, el cuarto sector y la participación ciudadana…Euskadi y sus “pequeños” protagonistas han pasado por este proceso de transformación. El “algo tenemos que hacer para salir de ésta“. Y en estos tiempos que nos toca vivir, creo que estamos en la misma situación. Capacidad tenemos. Personas haylas. Recursos tambien. Solamente es alinear en una dirección y remar. En este momento, surgen algunas experiencias que buscan su hueco en el mundo: Escocia, Colombia, Qatar… son “pequeños” territorios que quieren asentándose sobre su gente, proyectarse hacia el mundo queriendo ser actores principales. La tecnología nos ayuda mejor que nunca a atravesar y romper fronteras para precisamente acercar valores e ideas, pero sobre todo personas, acciones y conocimiento. Se comentó en algún momento de la charla esa idea de “smart branding”. Es un tema de inteligencia, aplicada, tecnológica y de personas. “Smart”, bendito vocablo. Pero sobre todo, es la oportunidad de lanzarnos hacia delante sin duda alguna. De las crisis surgen las oportunidades y a este país, permitidme, le hace falta decir eso de “a que no hay…” para hacerlo. Pues venga. A reinventarse. Rethink. A transformarse.

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La foto es de Flickr, de Arabarra

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Jun 28 2011

Capitalizar intangibles, sumar marca

Yo creo que es para estar de enhorabuena. La tremenda alegría de ayer martes 28 de junio de much=s donostiarras y muchisim=s gipuzkoan=s, contagió a casi todo Euskadi: Donostia-San Sebastián, nueva Capital Cultural Europea 2016. Como si fuera la nominación de ciudad olímpica (de la cultura, sí; de Europa, sí), la alegría apareció por muchos sitios (salvo algunas excepciones que son eso, excepciones).

Personalmente, me alegró mucho. Conozco algo el proyecto, lo he seguido y creo que si algo está en el transfondo del mismo es la integración de muchísima gente diferente, dispar, pero con ideas y con ganas de “ganar”. Pero en especial, el triunfo es del PROCESO, ese duro, largo y seguro que tortuoso camino que han recorrido hasta las 17.30h de ayer martes 28 de junio, y que en cambio ha logrado ilusionar a tanta gente por algo-construído-entre-tod=s y que ha obtenido sus primeros frutos. Tiempo habrá para seguir con atención lo que ocurra a partir de ahora, pero mi reflexión va encaminada hacia una dirección que pretende ir un poco más allá.

La “marca Euskadi” tiene una excelente oportunidad ante sí.

En los próximos 5 años, y si todo va bien (que seguro que irá muy bien), nos encontraremos con 3 efemérides locales, con trascendencia europea-global, que van a colocar en el mapamundi a nuestras ciudades:

¿Casualidades de la vida? No, mucho trabajo. Y sobre todo, mucha ilusión y mucha VISIÓN.

Evidentemente, hay una clara visión local en todo ello. Cierta “proyección local-pequeña-individual”, que quiere situar en un área geográfica grande, una ciudad bajo un concepto que trate de asociarse y referenciarse. En términos de branding, buscar la “notoriedad” pero sobre todo la “ASOCIACIÓN”. Hoy en día no basta con ser conocidos sino sobre todo SER RECONOCIDOS. A veces son oportunidades que surgen, otras son ideas “latentes” que subyacen bajo la epidermis de la ciudad y otras son claras visiones de proyecto de ciudad. El caso es que cada una de ellas trata de representar una idea sobre la que sustentar todo un desarrollo futuro.

Para mí, ahora mismo hay, además de todo lo que cada proyecto aporte en sí, una oportunidad (¡¡¿¿por fin??!!) de sumar a nuestro concepto de marca Euskadi, desde mi punto de vista, excesivamente referenciado al turismo, una serie de valores INTANGIBLES de un poder tal que podremos ir modificando nuestra percepción exterior hacia un nuevo campo: nuestra gente & nuestro talento.

  1. De un lado, SOSTENIBILIDAD: Vitoria-Gasteiz es quiere ser un referente en este sentido. Sus políticas van a venir motivadas por las decisiones en este sentido. Pero sobre todo, de un lado, la participación ciudadana (clave) y la transversalidad al resto de decisiones de ciudad.
  2. Por otro lado, DESIGN. Pero entendido en su máxima expresión: en dotar sentido, diferencia, emoción y funcionalidad a nuestras ideas, estén en sector en el que se encuentren. Olvidémosnos del diseño gráfico. Hay muchas expresiones donde el diseño, mejor dicho, el design thinking, pueden cambiar y hacer preferir una opción frente a otra. Clave de todo ello: de nuevo, la “participación” del otro y sobre todo, el cuidado formal en todos sus sentidos, en la visión más integral.
  3. Finalmente, la CULTURA, los valores identitarios. Lo que nos une, nos diferencia pero además lo que nos puede unir con otros, sumar otras iniciativas, otras culturas, otras expresiones para construir un universo cultural integrador y sobre todo de cohesión social. Otra vez, participación, respeto al otro y desarrollo de identidades.

¿Gana cada ciudad? Sin duda. Pero sobre todo puede ganar EUSKADI como concepto. Y en especial el concepto de #euskalhiria. Todo un universo de significados. Sin quitar protagonismo a ninguna de las ciudades, auténticos propietarios de cada proyecto, fomentando la suma de partes en beneficio común, desde la óptica de branding, Euskadi puede debe no sólo apoyar sino sobre todo ayudar a gestionar estos nuevos significados TAN potentes, tan humanos, tan intangibles que pueden ir modificando nuestro foco de una forma más atractiva y que además une a tod=s sus ciudadan=s. Y si después le añadimos los tópicos del turismo, gastronomía (bien contados, claro) etc… lograremos un reconocimiento y un espacio ciertamente interesante.

Es una oportunidad. Es un deseo. Ojalá sea así, pero felicitando a cada parte del proceso, deseando que Bilbao sea elegida, espero que quien gane sea la marca EUSKADI. Espero que haya políticas y estrategias de branding, de verdad, en ello.

Por comentar que no quede.

Zorionak!!!

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La foto es de Flickr, de Partycipa

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Feb 17 2011

Las municipales, Euskadi y branding: vaya cóctel

Antes de que empiece el ruido de las próximas elecciones municipales y sin pensar en política (no es lo mío), uno que trata de observar todo lo que puede, ve una relación cuando menos curiosa. Seguramente de entre todas las elecciones existentes, las municipales sean las que más de cerca nos influyen como ciudadanos. El día a día, la micropolítica. Hay decisiones que nos importan mucho de otras elecciones pero todo lo cercano lo miramos con otra atención y sensibilidad. ¿O qué es lo que nos gusta de la prensa? Las noticias de aquí, las fotos de aquí, lo que pasa aquí.

Como estrategia local, me imagino que todas las propuestas-promesas-haremosfijo-y-demás-tequiero-tequiero, llevarán algún punto relacionado con el desarollo de la ciudad, seguro que se hablará de marca-ciudad, de nuestros emblemas, de abrirnos al exterior, de promocionar “nuestras cosas”. Lógico. Una ciudad primero ha de sentirse orgullosa de sí misma para a su vez proyectarse al exterior. ¿O era al revés? Algo ya hemos hablado por estos lares.

El branding tiene mucho de comunicación pero no todo el branding es comunicación. Hay también “productos/servicios” que dicen mucho de una marca, mucho de “comportamiento’s”, de estilo y mucho del “espacio físico”. En una ciudad esto adquiere más sentido. Quizá la labor de promoción desde la comunicación es la que debe ser pero sobre todo el entorno, los servicios ofrecidos, los “productos”, edificios, actos, etc… dicen mucho de tu marca-ciudad. Todo lo que Vitoria-Gasteiz ha logrado sobre la “Green Capital” pero sobre todo lo que HA DE HACER adquiere una mayor relevancia (aquí una pista: a ver qué ideas se proponen en torno a este concepto).

Todos miramos hacia dentro pero ¿y nuestro próximo espacio mayor como país? ¿como Euskadi? ¿qué rol juega ahora esta marca? Cada territorio local tiene su “personalidad” y la suma de los 3 territorios (huuy que me voy a meter en un berenjenal…), hace que exista una percepción de lo que Euskadi es y representa. Es decir, se va construyendo Euskadi desde cada territorio, ¿o no? Quizá debamos definitivamente considerar el concepto de “Euskal Hiria“, acuñado desde Alfonso Vegara, Bernardo Atxaga y desarrollado recientemente en su recién tesis doctoral por un buen amigo, Igor Calzada.

Los proyectos en estos momentos surgen como por arte de magia. Las promesas, las ideas, etc. Pero también aparece la diferenciación frente a la provincia de al lado, porque de todo ello puede llegar una clara ventaja frente al otro. Y mientras, Euskadi mirando qué sale, cómo sale y sobre todo quién sale para aprovechar sinergias y recursos. Así que me hago unas cuantas preguntas:

  • ¿y todo ello en beneficio de nuestro entorno más cercano o de nuestro país?
  • ¿dónde encuadramos la coherencia entre discursos inter-territorios?
  • ¿cómo vertebramos todo ello como Euskadi?
  • ¿cómo afectará a la marca Euskadi estas próximas decisiones?

Observaremos pues en los próximos meses. Elecciones municipales, sí. Pero veremos cómo van afectando al branding y a la marca Euskadi. Próximamente en sus pantallas.

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La foto es de Flickr, de onnoth

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Dic 02 2010

Es mío, sólo mío

Las cosas de la globalización y de la competitividad logran que todos miremos no sólo al mundo sino en especial a nuestro entorno más cercano. Eso del “Think global” logra que pensemos en especial en el “ACT LOCAL”. Me gusta la idea de volver a la identidad y a lo que “nos une”. En el mundo de la alimentación está ocurriendo. Productos locales de la granja por la que pasamos todos los días, leche fresca del día de nuestras vacas lecheras, iniciativas locales como Merkazoka (zorionak a @sagudino y @faidit por el curro) que unen productor y consumidor local, los amigos de Foodtrendtrotters) “viviendo a pie de calle” lo que “consume y compra” la gente en sus ciudades … interesantes iniciativas que darán dan mucho de qué hablar.

Pero lo que ocurre con el txakolí es algo especial. Bien es cierto que el mundo del “vino” es muy amplio y extremadamente competitivo. Ya no es sólo la batalla entre marcas, que es una barbaridad, ni la mejora del rendimiento y tratado de las variaciones de uvas, que hacen que se produzcan nuevos y sorprendentes “caldos” sino que la batalla llega a las “denominaciones de origen“. Bonita palabra. ¿qué es ORIGEN? ¿de donde nace o de donde pace?

Introducir una nueva variante, como “nuestro” txakoli, en el tremendamente competitivo mundo del vino es realmente difícil. Porque además de lo del anterior párrafo, hay que añadirle los nuevos productos-sustitutivos que existen (cerveza’s, agua’s, refresco’s, cava-champán) y, en especial, los usos y costumbres de la gente, tan cambiante hoy. No soy fiel a nada sino que me gusta probar de todo un poco.

Mi reflexión va más allá: ¿qué más da de dónde sea el txakolí? Sí, que es cierto que la reputación la tiene el delicioso de Getaria. Pero en una producción de uva tan limitada y tan especial, con un consumo aún muy esporádico y muy local y de “fan” de esta variedad, ¿no estamos poniendo trabas al desarrollo y crecimiento del producto? ¿no estamos segmentando demasiado pronto un mercado que es más potencial que real? Siguiendo este razonamiento, aprendí que al consumidor “le enseñamos a comprar” poco a poco. Y que en este proceso de aprendizaje es como el que se produce en la escuela: de poco a poco, primero las letras, luego las sílabas, después las palabras, las frases, los párrafos … hasta que somos capaces de leer extensos libros y tener capacidad de crítica suficiente para opinar sobre ello. ¿Dónde estamos actualmente? ¿leyendo libros?

El origen se convierte así en un “espacio mental” más que en un mero “espacio geográfico concreto”. Y es ése el espacio que hemos de encontrar en la mente del consumidor. En términos de branding, un marco de referencia pero sobre todo un universo simbólico que debe ceñirse a un territorio que seguramente vaya más allá de provincias e incluso comunidades. Pero claro, el territorio es el territorio. Lo sé. Nos gusta identificarnos con ese “espacio físico” concreto, con esos metros cuadrados de la ladera del monte “x”.

La disquisición del “poder” de un producto hoy en día es absurda. De esa sensación de posesión y “egoísmo” desacerbado (ya hablé de ello antes) ¡Las marcas son de los consumidores!, no lo olvidemos… más allá de nuestra intención. Están en sus manos. Ése es el valor del branding. Aunque estamos inicialmente en esa fase inicial de “enseñar” al consumidor y a que nos tome en consideración, pelearnos por el origen, en el contexto de hoy y en el propio producto, viene a ser un debate un tanto limitado. En otro sentido, ¿qué queremos? ¿que el consumidor de todo el mundo reconozca el Rioja como el vino más adecuado para su consumo? ¿Quién gana? ¿Acaso la Rioja Alavesa no gana también con este argumento?

Sí, que es importante reconocer que la uva del txakolí tiene unas condiciones especiales que no se dan en cualquier sitio. Pero si queremos “marcar” al mercado con esta opción, más nos vale construir juntos que no hacerlo por separado. Aaaaaayy… ¡¡¡cómo nos gusta poseer!!!

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La foto es de Flickr, de rafa_uoc

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Sep 09 2010

Si es posible, ¿por qué no hacerlo?

El roce hace el cariño. Me explico. Mi vida profesional ha estado está muy ligada a las empresas-PYMES de Euskadi. Ésas que ocupan en torno el 90% del tejido empresarial de “este-nuestro-país”. Para alguien que estudia-trabaja en publicidad es un mundo “desagradecido”, porque su comunicación no brilla como un producto de consumo. En cambio es un reto apasionante trabajar con ellas precisamente para que vayan dejando la taladrina a un lado y brillen en el mercado cada vez más. Lo sé por experiencia propia.

Si a esto le unimos que tenemos un país pequeño, peculiar, en una situación privilegiada, con características muy interesantes, gente trabajadora y respetada, turísticamente atractivo… he dicho “turismo“, ooops… ahí quería llegar. Sí, porque tengo la impresión de que la imagen que se proyectan de los países hacen única y exclusivamente referencia al TURISMO. Sólo. Y esto, personalmente no me parece del todo correcto… ni por supuesto, justo. Me explico.

Hay que competir en el mundo, hay que saber ocupar tu espacio y diferenciarte para presentarte ante el resto como una alternativa (no lo olvidemos, como marcas no-líderes siempre hemos de ser la alternativa que “preocupa” y ocupa al líder), para así ir logrando poco a poco la preferencia. Lo curioso del tema es que, visto desde el lado empresarial y en aquellas organizaciones que tienen en la internacionalización uno de sus pilares estratégicos de competitividad, la necesidad de “ampararse” en una referencia simbólica con valor añadido emerge cada vez más. Nuestras empresas están demandando recoger una referencia más que le sirva de respaldo para que sus propuestas sean tenidas en cuenta. Digamos que hay tres aspectos que funcionan como especialmente relevantes:

  • Los aspectos funcionales de la oferta son básicos: repensar y redefinir el producto se presenta como un aspecto más de la construcción de una marca
  • la capacidad de ofrecer un servicio de valor añadido es imprescindible y más en el ámbito industrial donde el proceso de compra y de post-venta es mucho más largo en el tiempo que en el mundo del consumo)
  • la capacidad de dar respuesta a cualquier tipo de expectativa y necesidad de futuro se presenta como una promesa de alto valor,

Llegado el momento de tomar de decisiones, apoyarse en un valor emocional y simbólico como tu “marca-territorio”, con todo lo que representa y lo que significa, hace que puedas ganar ese punto de prestigio necesario para que tu propuesta sea aceptada. Y es aquí donde la “marca Euskadi” debiera aparecer (donde digo Euskadi podría poner cualquier otra marca territorio, con la extensión y consideración que se quiera). En el caso que nos ocupa, Euskadi ya refleja valores “profesionales” realmente interesantes: seriedad, compromiso, capacidad, inversión en i+d, capacidad de innovación, redes en forma de cluster, etc.

Ya hay quien ha comentado la necesidad de tener una marca-país, o de crearla de forma general y global. Y sobre todo transversal. Yo me uno a esta necesidad. Y no sólo desde el ámbito del turismo, que sí es necesario y crea riqueza, pero mi pregunta es ¿dónde ponemos el foco? Está bien lo de ser un territorio que tiene playa, monte, entornos rurales atractivos, ciudades modernas y sostenibles, tradición histórica, patrimonio, cultura propia, el euskera y que-se-come-estupendamente. Que sí. Pero si Euskadi pretende ser un territorio competitivo, ha de “elevarse” más, sacar la política del debate de la estrategia de imagen (adios a la “marca-gobierno”, hola a la auténtica “marca-país”) y tratar de construir una imagen basada también en nuestro tejido empresarial, nuestro compromiso con la innovación y sobre todo, (aquí lanzo una idea) con su gente: juez y parte de un país tremendamente competitivo.

Así que sí que es de justicia, que demos más protagonismo a nuestras empresas para que su taladrina brille y haga de “este-nuestro-país” una excelente y atractiva alternativa en el mundo. ¿O no?

P.D.: La foto es de Flickr, de Roby Ferrari

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Jul 21 2010

Un poquito de aquí, un poco de allá

Se veía venir. Cuestión de tiempo pero también (por lo que parece) “cuestión necesaria”. Las cajas se nos fusionan. Si no, parte del sistema-entramado-entuerto económico del país se venía casi-abajo. No entiendo de economía (la del bolsillo más o menos la llevo al día) pero era algo que se venía comentando desde hace tiempo. De hecho, MI deseo al menos era que se produjera al menos la fusión de las Cajas de Euskadi: BBK & Kutxa & Vital. Euskadi se merece tener un entramado potente si queremos realmente competir con garanrías en España Europa, al menos, que las cajas ayuden al tejido empresarial a hacerlo. Parece que esto va para largo y no tiene buena pinta. Eso es harina de otro costal.

La reflexión que me inunda últimamente tiene, evidentemente, que ver con la/s marca/s y con la comunicación. Vamos, puro “branding“. Y es que además del factor meramente legal-económico de la diferencia entre bancos y cajas, está el de la comunicación. Las cajas han tenido siempre un planteamiento más “local“, enraizado en su territorio y evidentemente ligado a lo que su “obra social” apoya y realiza. Evidente. La promesa es clara: “dame tu dinero que lo reinvierto en LO NUESTRO“. Los bancos, en cambio, sobre todo pensando más en su “rendimiento”.

¿Y ahora con las fusiones, qué? ¿cómo se va a resolver esta situación? Tomemos por caso la reciente fusión BBK & CajaSur Porque ¿en qué se parece la “obra social” de la BBK con la “obra social” de CajaSur, por ejemplo? En nada. Territorios diferentes. Comunidades diferentes. Culturas diferentes. Incluso “comportamientos” diferentes. De momento, tenemos un cambio: es una “caja-banco” o “banco-caja”: BBK BANK. Buuf. No es fácil el problema pero ¿a que el reto que se presenta “mola”? A mí sí.

Hay un ejemplo que lo está logrando resolver. La gente de Caja Navarra y su “banca cívica”. Por lo que parece, logra aglutinar -además de la parte económica- un concepto que los aglutina a todos y que tiene que ver con el “destino” de su propia misión. Creo que es un excelente ejemplo para seguir. Con lo que trabajar el “concepto”, el aspecto diferencial sustentado en especial en el “cómo” más que en el qué, adquiere un papel esencial. Se deberá unir IDENTIDAD con CONTEXTO. Pero no un contexto “local” sino un COMPORTAMIENTO común, unas inquietudes similares y sobre todo una FORMA DE HACER especial, que supere el aspecto meramente “geográfico”. Lo importante ya no es lo “local”, es “el contexto donde nuestros clientes se sienten identificados”. Es como dice el maestro Faris Yacob:

“Don’t market to people, market to context.”

Todo un reto. Apasionante.

P.D.: Aprovecho la ocasión: ¿a qué estamos esperando BBK & KUTXA & VITAL? ¡¡ que se nos pasa el arroz !!

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Feb 10 2010

Y qué más da, pero no da lo mismo

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Mucho más que una moda, el mundo de las marcas-ciudad se está convirtiendo en un área con un destacado recorrido. Personalmente, me apasiona y más si cabe cuando uno une su trabajo en branding con su “responsabilidad” como ciudadano, y como he dicho en muchas ocasiones, “soy de Vitoria y vitoriano”, que parece lo mismo, pero no es lo mismo.

Hasta la Unión Europea se toma en serio este área del conocimiento y ha creado un grupo de trabajo encargado de profundizar en el concepto de “city branding”. De hecho, la semana pasada se celebró una jornada en Lyon sobre este tema. No quiere decir que por este evento ahora todo el mundo se ponga a trabajar en ello pero muestra a las claras que las ciudades han de tomar conciencia de la importancia de SU marca y considerarla como un activo estratégico a trabajar, gestionar y comunicar.

Algunas ciudades llevan ya mucho tiempo gestionando y dotando de recursos para tener una mayor proyección externa. Pero no sólo eso. Como buen trabajo de branding, la propia oferta de productos y servicios está alineada con su propia promesa. Mantener la coherencia entre lo que “cuento” y lo que “hago”. Espero que por fin se entienda que el branding no es sólo comunicación (que sí), sino que su ámbito de actuación es mucho mayor e incluye ¡¡por supuesto!! al producto/servicio.

En cambio es curioso que se produzcan ciertas situaciñones que vistas con distancia (y he sido cauto, lo prometo) provocan algo de “risa” y también “preocupación”. Vitoria-Gasteiz apostó hace unos años por trabajar su marca. Ya he hablado de ello suficientemente. Pero después de mucho trabajo, esfuerzo, estudios, diseños, eventos, discusiones, conversaciones, opiniones, etc… ahora resulta que a “alguien” se le ocurre que la asociación de Vitoria-Gasteiz ha de ser otra. Pocas explicaciones han dado, pero hemos pasado del “verde” al “amarillo”. Nada que ver para quien entiende de “psicología del color”, pero de decir “no me parece mal” a “cambiar una proyección” y sobre todo sin justificación alguna, provoca cierto mosqueo en el personal. Lo importante (reduciéndolo a lo simple) no es tanto el color sino LO QUE REPRESENTA Y SIGNIFICA. Y ésto sí que es más serio.

El branding no es una moda, ni siquiera es una ola porque “como el de enfrente ya está, pues yo también”. Quien así lo entienda, lo mejor que puede hacer es echarse a un lado. Dejen paso al trabajo riguroso, al razonamiento, a la gestión y a la paciencia para ir desarrollando una marca de forma coherente, diferente, relevante para los consumidores. Y si hablamos de ciudad, más aún. El ciudadano ha de sentirse “orgullos” de donde vive, porque es su casa pero también porque comprueba que el proyecto de su ciudad crece y avanza. Y sobre todo, porque hemos de sentirnos atractivos para el de fuera. Tema serio. No lo banalicemos.

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